miércoles, 1 de septiembre de 2010

LAS FUENTES DEL PENSAMIENTO SHΑAH: La Tradición (as-sunnah)




El Islam Shi‘ah : Orígenes, Doctrina y Prácticas. Capítulo II
 Por Muhammad Ali Shomalí 
Traducido por Sumeia Younes

La Tradición (as-sunnah):

Después del Sagrado Corán, la más importante fuente para comprender el Islam y por lo tanto el pensamiento Shî‘ah, es la Sunnah o Tradición del Profeta Muhammad (BP), que incluye sus dichos, sus actos y sus aprobaciones tácitas de lo realizado por los musulmanes en su presencia. El mismo Corán claramente ha conferido tal elevada posición al Enviado de Dios (BP) que se refiere a él como aquel que es el responsable de explicar el Corán:
﴿ وَأَنزَلْنَآ إِلَيْكَ الذِّكْرَ لِتُبَيِّنَ لِلنَّاسِ مَا نُزِّلَ إِلَيْهِمْ وَلَعَلَّهُمْ يَتَفَكَّرُونَ ﴾
«Y a ti revelamos el Mensaje para que dilucides a los humanos lo que les fue revelado a fin de que mediten».[1]
Y enseñar el Corán y la sabiduría:
﴿ رَسُولاً مِنْهُمْ يَتْلُواْ عَلَيْهِمْ ءَايَاتِهِ وَيُزَكِّيهِمْ وَيُعَلِّمُهُمُ الْكِتَابَ وَالْحِكْمَةَ ﴾
«…Un Mensajero de su estirpe para recitarles sus aleyas, santificarles y enseñarles la Escritura y la sabiduría».[2]
El Profeta (BP) es un ejemplo perfecto para los creyentes:
﴿ لَقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ أُسْوَةٌ حَسَنَةٌ ﴾
«Realmente tenéis en el Mensajero de Dios un excelente ejemplo».[3]
Él nunca habló basándose en sus propios deseos, ni se equivocó ni cometió falta alguna:
﴿ مَا ضَلَّ صَاحِبُكُمْ وَمَا غَوَى * وَمَا يَنطِقُ عَنِ الْهَوَى ﴾
«Vuestro Compañero jamás yerra ni se descamina, ni habla por capricho».[4]
Ha sido requerido a los musulmanes adoptar todo lo que él les trajo y abstenerse de todo lo que él les prohibió:
﴿ وَمَآ ءَاتَاكُمُ الرَّسُولُ فَخُذُوهُ وَمَا نَهَاكُمْ عَنْهُ فَانتَهُوا ﴾
«Aceptad lo que os ha traído el Mensajero y absteneos de cuanto él os prohíba».[5]
Teniendo en cuenta estos versículos y muchos otros que dan cuenta del estatus que posee el Profeta del Islam (BP), y reflexionando en la significancia que tiene el actuar como un Mensajero divino elegido directamente por Dios y a quien Él habló, la Shî‘ah, junto con el resto de los musulmanes, desarrolló un estado de sincero amor y fervor hacia el Profeta Muhammad (BP).

La Compilación de los Hadices:

En vida del Enviado de Dios (BP):

Desde el mismo comienzo los musulmanes comenzaron a apuntar los dichos del Sello de los Profetas y a transmitirlos a aquellos que no habían estado presentes cuando fueron expresados. Fueron compiladas colecciones de narraciones proféticas, conocidas como Sahîfah, por gente como ‘Abdul·lâh ibn ‘Amr ibn Al-‘Âs, Samurah ibn Ÿundab, Sa‘d ibn ‘Ubâdah y Ÿâbir ibn ‘Abdul·lâh Al-Ansârî. De acuerdo a un conocido hadîz, ‘Abdul·lâh ibn ‘Amr ibn Al-‘Âs solía anotar todo lo que él escuchaba del Profeta, pero luego Quraish le prohibió hacer eso. Ellos argumentaron que el Profeta era “un ser humano que habla cuando está enfadado y cuando está contento” (queriendo decir que sus declaraciones pueden estar influenciadas por la emoción y no ser enteramente intencionales). Ante esto, ‘Abdul·lâh dejó de apuntar los hadices hasta que habló con el Profeta respecto a lo que había sucedido. Entonces el Profeta (BP) señalando su boca dijo:
« اكْتُبْ فَوَالَّذِي نَفْسِي بِيَدِهِ مَا خَرَجَ مِنْهُ إِلاَّ حَقٌّ » .
“¡Escribe! Juro por Aquel en cuyas manos está mi vida, que nada más que la verdad ha emanado siempre de ella”.[6]
El Imam Ahmad narra de Abû Hurairah que el Profeta Muhammad (BP) dijo a sus compañeros que escribieran su hadîz para una persona llamada Abû Shât.[7] Luego el Imam Ahmad cita a Abû ‘Abd Ar-Rahmân diciendo que ningún hadîz más fuerte que éste ha sido narrado para demostrar la importancia de escribir los hadices, desde que el mismo contiene una orden impartida por el mismo Profeta (BP).
El episodio demuestra que algunas personas no estaban contentas con el hecho de que se registraran los hadices puesto que ellos no lograron apreciar debidamente el estatus del Profeta Muhammad (BP). Sin embargo, los musulmanes no escucharon sus opiniones y continuaron registrando los hadices.[8]

En épocas del Primer Califa:

El famoso sabio sunnita, Adh-Dhahabî, en su libro Tadhkirat Al-Huffâdz (El Recuerdo de los Memorizadores), reseñó que Abû Bakr reunió a la gente y les dijo: “¡Oh gente! ¡Oh Compañeros del Profeta! Narráis cosas del Profeta a pesar de que no hay acuerdo entre vosotros. Por lo tanto es mejor que no narréis más las tradiciones del Profeta, y si alguien os pregunta sobre la opinión del Enviado de Dios respecto a ciertos asuntos, simplemente responded que tenemos el Libro de Al·lâh y que ello es suficiente para nosotros. Es suficiente: todo lo que está permitido en el Corán está permitido (halâl) y todo lo que está prohibido en el Corán está prohibido (harâm). No vayáis más lejos. No digáis nada respecto a la opinión del Profeta y sus tradiciones”.[9]

En épocas del Segundo Califa:

En esta época incluso se tomaron decisiones más severas contra aquellos que querían narrar tradiciones del Profeta (BP). Por ejemplo, en una llamativa historia, uno de los Compañeros del Profeta, Qaradzah ibn Ka‘b, dice que el segundo Califa envió a un grupo de los Ansâr hacia Kufa y le solicitó a él que los acompañase. El Califa mismo los escoltó hasta un lugar en las afueras de Medina llamado Sirâ’ y les preguntó: “¿Sabéis por qué os acompañé y vine con vosotros hasta esta distancia?”. Qaradzah dice que ellos respondieron: “Porque querías demostrar tu respeto por los Ansâr”. El segundo Califa ratificó ello, pero dijo que él tenía algo más para decir. Dijo: “Os dirigís hacia una gente cuyas lenguas se mueven con (la recitación del) Corán al igual que las palmeras datileras (se menean con los vientos). Cuando lleguéis a ellos la gente dirá: “¡Han llegado los Compañeros de Muhammad! ¡Han llegado los Compañeros de Muhammad!”. Os pedirán que les narréis hadices. ¡Cuidado!, no los molestéis con hadices del Profeta, y yo soy vuestro socio (sharîk) en ello.” De este modo, el segundo Califa les requirió no mencionar los hadices, dijo que él los secundaría en ello, y él mismo adoptó la misma política. Tal como el segundo Califa lo había predicho, cuando la delegación llegó a Kufa la gente les pidió que narraran hadices del Profeta, porque ellos, al igual que el resto de los musulmanes, sentían un sincero amor por el Profeta y querían saber y escuchar algo de él (BP). Querían beneficiarse del ejemplo del Enviado de Dios (BP) y de su explicación del Corán. Sin embargo, Qaradzah dice: “Yo no mencioné ningún hadîz.”[10]
Ad-Dârimî narra en su Sunan de Sha‘bî, que él acompañó a ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar (el hijo del segundo Califa) durante todo un año pero que no escuchó de él ninguna tradición del Profeta.[11] Ad-Dârimî también narra que esto continuó por un largo período, es decir, por dos años y medio, y que escuchó un solo hadîz de ‘Abdul·lâh.[12] También narra de Sa‘d ibn Iazîd que él estuvo con Sa‘d ibn Abî Waqqâs en su viaje hacia La Meca, durante su estadía en La Meca, y en su viaje de regreso a Medina, pero que no le escuchó proferir ninguna tradición del Profeta (BP). Eventos aún más sorprendentes se sucedieron en esta época. Por ejemplo, Adh-Dhahabî narra en Tadhkirat Al-Huffâdz que tres grandes Compañeros del Profeta fueron arrestados por narrar tradiciones proféticas. Uno de ellos fue Ibn Mas‘ûd, el famoso escriba (kâtib) y recitador del Corán que había abrazado el Islam en sus primeras épocas y que había sido torturado por los paganos de Quraish.[13]

En épocas del Tercer Califa:

El hecho de desalentar la narración de los hadices permaneció en efecto. Es bastante interesante saber que el tercer Califa, ‘Uzmân ibn ‘Affân, a veces arguyó la necesidad de suprimir las tradiciones del Profeta por medio de aludir a la Sunnah o conducta de los dos primeros Califas. Por ejemplo, solía decir que a nadie se le permitía mencionar ninguna tradición que no hubiese sido mencionada en épocas de Abû Bakr o ‘Umar. Desde que sabemos que a nadie se le había permitido narrar ninguna tradición en épocas del primer y segundo Califa, automáticamente esto se aplicaba también a su época.
¿Cuál fue la razón para intentar impedir la escritura y narración de las tradiciones del Profeta? La explicación que generalmente se daba era que si se le permitía a la gente mencionar tradiciones del Profeta ello podría distraerlos de prestar atención al Corán.[14] Si se les permitía tener dos cosas paralelas, el Corán y la Sunnah, su atención hacia el Corán disminuiría y podrían llegar a olvidarlo, y esto, a su vez, habría expuesto al Corán a omisiones o alteraciones.[15]
Sin embargo, no había razón para preocuparse por la preservación del Corán en esa época, ya que en vida del Profeta mucha gente había memorizado el Corán y habían sido hechas numerosas copias escritas del mismo. Sabemos que el mismo Profeta (BP) dio instrucciones a los musulmanes respecto al orden y disposición de los versículos y capítulos del Corán. También sabemos que en aquellos tiempos los árabes estaban dotados de poderosas memorias, por lo tanto, no había motivo para inquietarse porque el Corán pudiera ser olvidado o alterado. Además, no es razonable imaginar que los musulmanes pudiesen haber sido tan descuidados o débiles que no podían cuidar tanto del Corán como de los dichos del Profeta al mismo tiempo. Es inconcebible que tal pueblo en el que se contaban muchas grandes personalidades, y que poseía además talentos otorgados por Dios para memorizar, no pudiera estar capacitado para encargarse de dos tesoros al mismo tiempo.
De todas maneras, de acuerdo a la Shî‘ah y a los expertos en hadices sunnitas ulteriores (conjuntamente con los califas posteriores, desde ‘Umar ibn ‘Abd-ul ‘Azîz en adelante), esta opinión no era compatible con las claras instrucciones coránicas en cuanto a seguir el modelo de conducta islámica que el Profeta presentó en su Sunnah. No se puede imaginar que el fundador de una escuela de pensamiento deba presentar sus ideas pero que tras su muerte o incluso antes, a la gente se le diga que ignore lo que él dijo o hizo y que no lo mencione o registre. ¿Se puede esperar que la gente, en tal caso, comprenda las enseñanzas de dicha escuela, teniendo en cuenta que eran el resultado de la Revelación y que la gente no tenía acceso inmediato y directo a su fuente? ¿Cómo puede ser posible que se requiera a la gente que comprenda el Corán, en tanto debe ignorar las enseñanzas de la persona a la cual el Corán fue revelado, a quien, de acuerdo al mismo Corán, se le encargó enseñar y explicar el Corán?
En todo caso, hay también claras instrucciones del mismo Profeta, narradas tanto por sabios shî‘as como sunnis, sobre la necesidad de transmitir sus hadices a otros. Por ejemplo, en el último año de su bendita vida y mientras regresaba de La Meca en su última peregrinación o Peregrinación de Despedida (haÿÿat-ul wadâ‘), en una famosa e histórica declaración, el Profeta dijo:
« نَضَّرَ اللَّهُ عَبْدًا سَمِعَ مَقَالَتِي فَوَعَاهَا ثُمَّ أَدَّاهَا إِلَى مَنْ لَمْ يَسْمَعْهَا » .
“¡Que Al·lâh torne bienaventurado a un siervo que ha escuchado mis palabras, las asimila y luego las transmite a aquellos que no las han escuchado!”.[16]
Hay muchas personas que transmiten el conocimiento aún cuando es posible que ellas mismas no estén bien informadas, e igualmente, hay mucha gente que puede transmitir el conocimiento a aquellos más informados que sí mismos. En muchas tradiciones el Profeta suplicaba por aquellos que escuchaban sus tradiciones y luego las transmitían a otros. Por ejemplo, Bujârî en su Sahîh narra que el Profeta dijo:
« فَلْيُبَلِّغْ الشَّاهِدُ الْغَائِبَ فَرُبَّ مُبَلَّغٍ أَوْعَى مِنْ سَامِعٍ » .
“El presente debe transmitir al ausente, puesto que es posible que haya algunas personas entre los ausentes que puedan comprender mejor que aquellos que están presentes”.[17]
En efecto, muchos Compañeros del Profeta, como así también los grandes narradores de hadices, tales como Imam Ahmad ibn Hanbal, Muslim y Bujârî, quienes vinieron luego y compilaron los hadices del Profeta e incluso los dichos de sus Compañeros y aquellos que les siguieron (at-tâbi‘în), se sintieron con la responsabilidad de registrar los hadices y ponerlos a disposición de los demás. Éste fue uno de los medios a través de los cuales la cultura islámica pudo expandirse más y más. Las enseñanzas del Profeta eran necesarias no solo para aquellos que tuvieron acceso directo a él y pudieron aprenderlas de él mismo, sino también para todos aquellos que vinieran después.
Merece ser mencionado aquí que desde el principio los shî‘as prestaron gran atención a la sunnah del Enviado de Dios (BP) y estaban determinados a registrar sus hadices como un prerrequisito para la correcta práctica y ejecución de su Mensaje, aún cuando algunos de ellos perdieron sus vidas por llevar a cabo ello y otros fueron hechos prisioneros.

La Sunnah y la Gente de la Casa del Profeta (BP):

Nos dirigimos ahora al rol que desempeña la Familia del Profeta (BP) en presentar el Islam. Esto abarcará dos tópicos: la justificación para considerar a la Familia del Profeta como una fuente confiable para comprender el Islam, y la necesidad de adherirse a sus enseñanzas para comprender el Islam.
Respecto al primer tópico, en general no existe desacuerdo entre los musulmanes en cuanto a la validez de seguir las enseñanzas de la Familia del Profeta (BP) para comprender el Islam. Esto incluye a los sunnitas, quienes consideran incluso a todos los Compañeros del Profeta como fuentes fidedignas para comprender el Islam[18].
La justificación para seguir las enseñanzas de la Familia del Profeta (BP) se torna más clara aún cuando nos remitimos a los hadices del Profeta (BP) sobre su Familia, y examinamos los dichos de los sabios sunnitas sobre el conocimiento de ‘Alî y los miembros de la Casa Profética. Por ejemplo, Abû Hanîfah dice:
لولا السنتان لهلك النعمان .
Si no hubiese sido por esos dos años, ciertamente que yo hubiese sido aniquilado.
Esos “dos años” fueron el período que él pasó estudiando con el Imam Ya‘far As-Sâdiq, el sexto Imam, y asistiendo a sus clases.[19]
El Imâm Mâlik ibn Anas dice:
ما رأتْ عينٌ ، ولا سمعتْ أُذنٌ ، ولا خطرَ على قلبِ بشر أفضلَ من جعفر الصّادق فضلاً وعلماً وعبادةً وورعاً .
Ningún ojo ha visto, ni ningún oído ha escuchado, y no ha concebido el corazón de ningún ser humano a alguien mejor que Ÿa‘far As-Sâdiq en cuanto a virtud, conocimiento, ascetismo y servidumbre a Dios.[20]
Esto es lo que Ibn Taimîiah transmite del Imâm Mâlik en su libro.[21]
De este modo, no existe ambigüedad aquí y es por ello que muchos sabios sunnitas tales como el fallecido Sheij Ash-Shaltût han indicado claramente que todo musulmán puede actuar de acuerdo a una de las cinco escuelas islámicas de Fiqh (Jurisprudencia Islámica): Ÿa‘farî, Hanafî, Hanbalî, Mâlikî y Shâfi‘î.
La razón es clara, puesto que si uno no aceptara que el Imam Ÿa‘far As-Sâdiq (P) u otro de los Imames de la Familia del Profeta (BP) poseyó más conocimiento o mejor acceso al conocimiento del Profeta que el resto, entonces por lo menos debería admitir que él (P) debe ser al menos igual a otros, sobre todo cuando instruyó a sabios tales como Abû Hanîfah, el Imâm de los musulmanes hanafíes. Se espera, por lo tanto, que la gente instruida o que está buscando la verdad, examine todas las fuentes islámicas disponibles, y por medio de ello llegue a una conclusión sobre las vías a través de las cuales los musulmanes pueden llevar vidas ejemplares. Ciertamente que una fuente muy rica y valiosa la constituyen las enseñanzas de la Gente de la Casa del Profeta (BP). Sin embargo, históricamente, por una u otra razón, quizás debido a algún tipo de presión, no todos los sabios transmitieron plenamente las tradiciones de la Familia del Profeta.
Así, es absolutamente claro que todo aquel que trate de comprender el Islam y la Sunnah del Profeta (BP) puede referirse a las enseñanzas de su Familia.
Ahora, veamos si es necesario referirse o no a la Familia del Profeta (BP) para comprender el Islam o si conforma simplemente un asunto de elección. Para proporcionar una respuesta me centraré en algunas tradiciones del Profeta (BP) narradas por grandes narradores de hadices sunnitas y que son aceptadas tanto por sabios sunnitas como shiítas. Pero ante todo es necesario hacer notar que todas las enseñanzas de la Familia del Profeta (BP) estuvieron siempre basadas en el Glorioso Corán y la Sunnah del Profeta (BP). Nadie pensará que, por ejemplo, el Imam As-Sâdiq (P) hubiese dicho algo sobre el Islam de acuerdo a su propia opinión. Todo lo que él y el resto de los Imames manifestaron fue exactamente lo que recibieron del Enviado de Dios (BP). Hay muchas tradiciones al respecto. Por ejemplo, en Usûl Al-Kâfî encontramos que el Imam As-Sâdiq (P) dice que todo lo que él dijo fue lo que recibió a través de sus ascendientes, y éstos a su vez del Profeta (BP). Éste es un punto crucial: todos los hadices o narraciones de los Imames (P) fueron recibidos directamente del Profeta (BP).
Una de las narraciones que indican la necesidad de seguir a la Familia del Profeta es el famoso Hadîz Az-Zaqalain. Este hadîz fue pronunciado por el Profeta del Islam (BP) en diferentes ocasiones, incluyendo el día de ‘Arafah durante su última peregrinación, y el día 18 de Dhûl Hiÿÿah, en la localidad conocida como Gadîr Jumm. A pesar de diferencias menores en la expresión, el contenido es el mismo en todas las versiones narradas del hadîz. Por ejemplo, según una de las versiones del hadîz, el Profeta (BP) dijo:
« إِنِّي قَدْ تَرَكْتُ فِيكُمْ الثَّقَلَيْنِ أَحَدُهُمَا أَكْبَرُ مِنْ الآخَرِ كِتَابُ اللَّهِ عَزَّ وَجَلَّ حَبْلٌ مَمْدُودٌ مِنْ السَّمَاءِ إِلَى الأَرْضِ وَعِتْرَتِي أَهْلُ بَيْتِي أَلا إِنَّهُمَا لَنْ يَفْتَرِقَا حَتَّى يَرِدَا عَلَيَّ الْحَوْضَ » .
“Por cierto que he dejado entre vosotros dos cosas preciosas (Az-Zaqalain). Una es más grande que la otra: el Libro de Dios, Imponente y Majestuoso, el cual es un cordel que se extiende del Cielo hacia la Tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u baitî). Sabed que ambos no se separarán jamás hasta que vuelvan a mí en la Fuente”.[22]
En otra versión del hadîz el Profeta (BP) dijo:
‏« ‏إني تارك فيكم ما إن تمسكتم به لن تضلوا بعدي أحدهما أعظم من الآخر كتاب الله حبل ممدود من السماء إلى الأرض وعترتي أهل بيتي ولن يتفرقا حتى يردا علي الحوض فانظروا كيف ‏ ‏تخلفوني ‏ ‏فيهما » .
“Dejo entre vosotros aquello a lo que, si os aferráis, no os extraviaréis jamás. Uno es más grande que el otro: El Libro de Dios, el cual es un cordel que se extiende desde el Cielo hacia la Tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u baitî) y no se separarán jamás uno de otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente. Así pues, observad cómo los tratáis después de mí”.[23]
Esto muestra que el Profeta (BP) estaba preocupado por la manera en que los musulmanes, o por lo menos algunos de ellos, tratarían al Corán y a su Familia. En otro hadîz él dijo:
‏‏‏«‏ ‏إني تارك فيكم خليفتين كتاب الله حبل ممدود ما بين السماء والأرض ‏أو ما بين السماء إلى الأرض ‏ ‏وعترتي أهل بيتي وإنهما لن يتفرقا حتى يردا علي ‏ ‏الحوض » .
“Dejo entre vosotros dos sucesores: el Libro de Dios, el cual es un cordel que se extiende entre el Cielo y la Tierra (o desde el Cielo hacia la Tierra), y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u baitî). Ambos no se separarán jamás uno de otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente (de Kauzar)”.[24]
Estas narraciones pueden ser encontradas en la mayoría de las fuentes sunnitas, tales como: Sahîh de Muslim (T. 8, p. 25, nº 2408); Musnad del Imam Ahmad (T. 3, p. 388, nº 10720), Sunan de Ad-Dârimî (T. 2, p. 432), y Sahîh de At-Tirmidhî (T. 5, p. 6432, nº 3788). Fueron mencionadas también en libros como Usud Al-Gâbah de Ibn Azîr (T. 2, p. 13), As-Sunan Al-Kubrâ de Al-Baihaqî (T. 2, p. 198) y Kanz Al-‘Ummâl de Al-Muttaqî Al-Hindî (T. 1, p. 44).
El significado del hadîz es claro respecto al hecho de que el Profeta dejó entre nosotros dos cosas preciosas: el Corán y su Familia, y que mientras la gente se aferre a ambos no se extraviarán. Esto demuestra que estas dos cosas estarán siempre en armonía una con otra, y que jamás se contradirán una a otra; de otra manera, el Enviado de Dios (BP) nunca hubiese dado la orden de seguir a ambas. La gente permanecería perpleja y confundida respecto a qué hacer si Ahl-ul Bait (P) les ordenaba dirigirse hacia una dirección y el Libro de Dios ordenara dirigirse hacia otra. A pesar de que este hecho se entiende implícitamente desde el comienzo del hadîz, el mismo Profeta (BP), seguidamente, confirmó explícitamente este hecho al decir: “Ambos no se separarán jamás uno de otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente de Kauzar”.
De este modo, según todas sus versiones, este hadîz indica que:

Ø  Desde épocas del Profeta (BP) hasta el fin del mundo el Libro de Dios y la Familia del Profeta (Ahl-ul Bait) estarán siempre juntos.
Ø  Nadie puede decir que el Libro de Dios es suficiente y que no necesitamos de Ahl-ul Bait (P), o viceversa, puesto que el Enviado de Dios (BP) claramente dijo: “Dejo dos cosas preciosas a las que os debéis aferrar, y si hacéis así, no os desviaréis jamás”.
Ø  Ahl-ul Bait (P) jamás yerran y siempre son veraces.
Ø  La Familia del Profeta, al igual que el Corán mismo, gozará de un tipo de continuidad hasta el Día del Juicio, en que se reunirán con el Profeta junto a la Fuente de Kauzar. De este modo, Ahl-ul Bait (P) jamás desaparecerá, ni siquiera por un breve período de tiempo.

Otro hadîz es el Hadîz de As-Safînah (El Arca). Todos los musulmanes han narrado que el Profeta dijo:
« مثل أهل بيتي فيكم مثل سفينة نُوحٍ مَنْ ركبها نجا ومَنْ تخلَّف عنها غرق » .
“El ejemplo de la Gente de mi Casa (ahl-u baitî) entre vosotros es como el ejemplo del Arca de Noé (P). Todo aquel que se embarcó en ella se salvó, y todo el que se rezagó de la misma se ahogó”.
En otro hadîz el Profeta (BP) añade algo más. Tras comparar a su Familia con el Arca de Noé, la asemejó también a la Puerta de Hittah de las tribus de los Hijos de Israel: «Entrad por la puerta prosternándoos, y decid: “¡Remisión!; entonces os perdonaremos vuestros pecados…».[25] Esto significa entonces que todo aquel que ingrese al conocimiento y acepte el consejo de su Familia, y sea modesto y humilde con ellos, será perdonado y guiado por Dios. Ibn Haÿar, gran sabio sunnita, asegura que la razón por la cual el Profeta comparó a su Familia con el Arca de Noé (P) es que todo aquel que ame y respete a la Familia del Profeta y se aferre a la guía de los hombres de conocimiento de esa Familia será salvado de la oscuridad del conflicto y el desacuerdo, mientras que aquellos que se rehúsen a estar con la Familia del Profeta serán ahogados en el mar de la ingratitud frente a la bendición divina y serán destruidos. Luego, él continúa explicando por qué el Profeta comparó a su Familia con Bâb Al-Hittah. Ibn Haÿar dice que de acuerdo al Corán, todo el que entre por esta Bâb Al-Hittah (la cual puede significar la Puerta de Jericó o la de Jerusalén -Bait Al-Maqdis-) con humildad y pida perdón a Dios, Él lo recibirá. Él concluye que así como la entrada a través de esta puerta conduce hacia el perdón a las tribus de los Hijos de Israel, seguir las enseñanzas y consejos de la Familia del Profeta conducirá al perdón a la nación islámica (ummah).[26]
En otro hadîz, el Profeta (BP) comparó a su Familia con las estrellas en el cielo que ayudan a los viajeros a encontrar su camino:
“Las estrellas protegen a los habitantes de la Tierra de ahogarse, y mi Ahl-ul Bait son los protectores de mi comunidad contra la discordia (en los asuntos de la religión). Por lo tanto, si un grupo de entre los árabes se opone a Ahl-ul Bait (es decir, en lo referente a los Mandatos de Dios, Poderoso e Imponente), se habrá dividido y se habrá convertido en partidario de Satanás”.[27]
El Hadîz de As-Safînah es sus diversas versiones, al igual que el hadîz previamente citado, enfatiza la importancia que posee la Familia del Profeta. Puede ser encontrado en diferentes libros sunnitas, por ejemplo, en Al-Mustadrak de Al-Hâkim An-Nishâbûrî (T. 3, pp. 149 y 151); en Arba‘în Hadîz de An-Nabhânî; en As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar, entre otras fuentes.
De acuerdo a estas tradiciones o dichos del Enviado de Dios (BP), seguir la guía de la Gente de la Casa del Profeta (BP) es de suma necesidad; aquellos que se rehúsen a hacer ello serán incapaces de encontrar la recta dirección y serán ahogados en el mar de la ignorancia, el conflicto y el desacuerdo.
Así, concluimos que es válido apelar a las tradiciones o dichos de la Familia del Profeta para comprender lo que el Enviado de Dios (BP) mencionó y quiso decir, y que efectivamente es necesario hacer ello.

Nota: El Hadîz Az-Zaqalain se encuentra mencionado tanto en fuentes sunnitas como shiítas, por lo tanto, es un asunto en el que concuerdan todos los musulmanes. Sin embargo, existe una versión del hadîz en la cual se narra que el Profeta (BP) dijo: “mi Sunnah en vez de “la Gente de mi Casa”. A pesar de que podemos encontrar esta versión solo en algunas fuentes sunnitas, no es difícil comprender qué es lo que significa este hadîz, obviamente, suponiendo que esta versión también pueda ser autenticada. En muchas tradiciones narradas por todos los musulmanes, el Profeta (BP) dijo: “Dejo entre vosotros dos cosas preciosas, el Glorioso Corán y mi Familia”, mientras que en pocas tradiciones transmitidas solo por un grupo en particular de musulmanes, se narra que ha dicho: “El Glorioso Corán y mi Sunnah”. Irrebatiblemente, el resultado será que, como un lado de la comparación es el mismo, esto es, el Corán, entonces el otro lado también debe ser idéntico. Por lo tanto, “mi Sunnah” debe equivaler a “mi Familia” (es decir, “lo narrado de mí por ellos”); puesto que de otra manera deberíamos decir que el Profeta (BP) se contradijo a sí mismo. De este modo, el mismo acto de recurrir a las enseñanzas y consejos de la Familia del Profeta (BP) es el mismo acto de recurrir a la Sunnah del Profeta (BP). Así, el único camino para alcanzar la Sunnah del Enviado de Dios y comprender exactamente lo que es la Sunnah, es referirse a esas personas que mantuvieron la más íntima relación con él y que conocían, mejor que nadie más, lo que él dijo, hizo o aprobó.

¿Quiénes conforman la Gente de la Casa (Ahl-ul Bait) del Profeta?:

La otra cuestión se relaciona con el significado exacto de “la Gente de la Casa”. De acuerdo con muchos hadices, se ha requerido de nosotros que nos refiramos a la Gente de la Casa del Profeta: Ahl-ul Bait o ‘Itrah. ¿A qué se refieren estos términos, y qué personas están incluidas en la esfera de la Gente de la Casa del Profeta? ¿Acaso incluye a todos los parientes del Profeta, o sólo a algunos? Se desarrollarán tres puntos separados en respuesta a estas preguntas, aún cuando cada punto pueda ser considerado como concluyente en sí mismo. No hay duda sobre la posición que posee la Gente de la Casa del Profeta en el Islam, pero puede hacer falta investigar el referente del término para ver si incluye a cualquier pariente del Enviado de Dios (BP) o no. Por supuesto, no cabe dudas entre ninguno de los musulmanes que Fátima -la hija del Profeta-, el Imam ‘Alî y sus hijos: el Imam Hasan y el Imam Husein, son miembros de su familia. La única cuestión es si otros parientes del Profeta (BP) están incluidos o no, y si es así, hasta qué punto.
Algunos musulmanes sunnitas creen que todos los parientes del Enviado de Dios (BP) están incluidos. Naturalmente, excluyen a aquellos que no abrazaron el Islam, como Abû Lahab, uno de los tíos del Profeta (BP) y al mismo tiempo uno de sus más hostiles enemigos que ha sido maldecido en el Sagrado Corán.
Los musulmanes shî‘as, por lo contrario, creen que Ahl-ul Bait son aquellos de entre sus parientes que poseen niveles apropiados de fe y conocimiento, lo que los hace dignos de ser mencionados junto al Corán en el Hadîz Az-Zaqalain y otros. Además, ellos creen que el Profeta mismo los ha precisado claramente.

Primer Punto:

Cada vez que tenemos dudas respecto a los alcances de algo tal como una norma o un concepto, pero sabemos que es necesariamente verdadero hasta cierto límite, más allá del cual cobra gravedad, debemos hacer uso de la precaución y observar solo el mínimo. Por ejemplo, supón que alguien está inseguro si en su oración al comienzo de los dos primeros ciclos (rak‘ah) puede recitar solo la Sûrah Al-Fâtihah o si puede recitar otros capítulos del Corán también; la razón determina que debe hacer uso de la precaución y recitar aquello respecto a lo cual está seguro -es decir, la Sûrah Al-Fâtihah. Ahora, en nuestro caso, si alguien tiene una duda respecto a la esfera del término Ahl-ul Bait o términos similares, está racionalmente obligado a restringirse al mínimo respecto a lo cual está seguro. Por lo tanto, si dudamos si Dios aprueba que nos refiramos juntamente con el Corán, a otra gente que Fátima y su familia, como parte de la Gente de la Casa del Profeta (BP), el intelecto nos instruye a ejercer la precaución y a limitarnos a aquella gente que definitivamente se halla incluida en la esfera del término.

Segundo Punto:

Vimos anteriormente que a la Gente de la Casa del Profeta (BP) se le ha otorgado una elevada posición. El Enviado de Dios (BP) los ha mencionado como próximos al Corán: “Dejo entre vosotros dos cosas preciosas, el Corán y la Gente de mi Casa, y ambos no se separarán uno del otro”. Por lo tanto, la Gente de la Casa del Profeta están siempre con el Corán y siempre lo estarán; ellos nunca se contradirán entre sí. Manteniendo este criterio en nuestra mente, examinemos la historia de principios del Islam a fin de encontrar entre los parientes del Profeta a aquellos que se ajustan a ello.
Las únicas personas a las que puede haberse referido el Profeta (BP) como su asociado y como que conforman colectivamente un asociado del Corán son ‘Alî, su esposa Fátima y sus hijos. Nadie más de entre los musulmanes, ya sea sunnî o shî‘ah, afirma que otros parientes del Profeta tuvieron un mayor conocimiento o piedad que esta familia o que sirvieron al Islam más que ellos. Además, nadie puede decir que la expresión “la Gente de la Casa del Profeta” pueda incluir a todos los parientes del Enviado de Dios (BP), puesto que algunos de ellos como Abû Lahab fueron incrédulos e incluso aquellos que creyeron en el Islam no todos estuvieron al mismo nivel. Muchos de ellos eran personas muy simples y aceptaron el Islam bastante tarde. En efecto, las únicas personas para quienes la posición de adjuntos permanentes al Corán (en otras palabras, “infalibilidad”) es sostenida, son Fátima y su familia. Similarmente, si a un musulmán se le preguntara quién podría ser infalible, él, o mencionará a este grupo, en concordancia con la creencia Shî‘ah, o a ninguno absolutamente, puesto que los no-shî‘as no alegan la infalibilidad para ningún grupo de gente más que para los profetas. En otras palabras, no presentará a nadie más como que constituye un asociado permanente del Corán.
            Aquí no estamos presentando un círculo vicioso en el sentido de que estas personas son infalibles porque la Shî‘ah alega que ellos lo sean. El tema de la infalibilidad será tratado luego en su lugar apropiado. Nuestro argumento aquí es que, de acuerdo a las narraciones del Profeta (BP), debe necesariamente haber un grupo de su familia que estará siempre con la Verdad, y desde que esta posición ha sido reclamada exclusivamente por estas personas, es claro que el Profeta tuvo en mente solo a aquellos para quienes la infalibilidad ha sido sostenida. Si los no- shî‘as hubiesen alegado que algunas personas diferentes a aquellos identificados por la Shî‘ah fueron infalibles, entonces deberíamos juzgar entre las dos demandas. Sin embargo, éste no es el caso, y si se espera que la narración del Profeta deba tener algún sentido, la posición de la Shî‘ah parece, en consecuencia, proveer la única solución.

Tercer Punto:

El Profeta (BP) mismo ha clarificado qué es lo que quiso decir con Ahl-ul Bait o ‘Itrah. Esto se ve reflejado en los siguientes hadices que pueden ser encontrados en la mayoría de las fuentes sunnitas:

1.    Muslim narra de Umm Al-Mu’minîn ‘Aishah:
خرج النبي ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏غداة ‏ ‏وعليه ‏ ‏مرط ‏ ‏مرحل ‏ ‏من شعر أسود فجاء ‏ ‏الحسن بن علي ‏ ‏فأدخله ثم جاء ‏ ‏الحسين ‏ فدخل معه ثم جاءت ‏ ‏فاطمة ‏ ‏فأدخلها ثم جاء ‏ ‏علي ‏ ‏فأدخله ثم قال: ﴿ إنما يريد الله ليذهب عنكم ‏ ‏الرجس ‏ ‏أهل البيت ويطهركم تطهيرا .
El Enviado de Dios (BP) salió de mañana usando un manto estampado de lana negro, y Hasan, el hijo de ‘Alî vino hacia él. El Enviado de Dios hizo entrar a Hasan con él bajo el manto. Luego, llegó Husein y entró con él. Después llegó Fátima y también la hizo ingresar. Luego llegó ‘Alî, y a él también le hizo entrar bajo el manto (por lo que el manto cubría al Profeta, ‘Alî, Fátima, Hasan y Husein). Tras ello el Enviado de Dios (BP) dijo: «Ciertamente que Al·lâh solo desea alejar de vosotros la impureza Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera».[28]
2.    Muslim narra de Sa‘d ibn Abî Waqqâs, que Mu‘awîah le preguntó por qué él se había rehusado a insultar a ‘Alî[29]. Sa‘d le respondió:
ذكرت ثلاثا قالهن له رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏فلن أسبه لأن تكون لي واحدة منهن أحب إلي من ‏حمر النعم. سمعت رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏يقول له‏ ‏خلفه ‏ ‏في بعض مغازيه فقال له ‏ ‏علي ‏ ‏« يا رسول الله ‏ ‏خلفتني ‏ ‏مع النساء والصبيان » فقال له رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم : ‏« ‏أما ‏ ‏ترضى أن تكون مني بمنزلة ‏ ‏هارون ‏ ‏من ‏ ‏موسى ‏ ‏إلا أنه لا نبوة بعدي » وسمعته يقول يوم ‏ ‏خيبر ‏« ‏لأعطين الراية رجلا يحب الله ورسوله ويحبه الله ورسوله » قال فتطاولنا لها فقال « ادعوا لي ‏ ‏عليا »‏ ‏فأتي به ‏ ‏أرمد ‏ ‏فبصق في عينه ودفع الراية إليه ففتح الله عليه ولما نزلت هذه الآية : ﴿ فقل تعالوا ندع أبناءنا وأبناءكم . ‏دعا رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏عليا ‏ ‏وفاطمة ‏ ‏وحسنا ‏ ‏وحسينا ‏ ‏فقال « اللهم هؤلاء أهلي » .
Recordé tres dichos del Enviado de Dios (BP) respecto a ‘Alî, que hacen que yo nunca lo maldiga. Si yo hubiese poseído solo una de estas cualidades, ello hubiese sido mejor para mí que los camellos rojizos[30]. (El primero es): Lo que escuché del Profeta cuando quiso dirigirse hacia una de sus expediciones militares (la Batalla de Tabûk, dejando a ‘Alî encargado de Medina). ‘Alî (que estaba muy triste por no tener la gracia de poder unirse al ejército y luchar por la causa de Dios, presentándose ante el Profeta) le dijo: “¡Oh Enviado de Dios! ¿Acaso me dejas con las mujeres y los niños?”. El Enviado de Dios (BP) le respondió: “¿Acaso no te complace que tengas en relación a mí, la posición que Aarón tenía en relación a Moisés, excepto que no habrá profecía después de mí?”.
(Lo segundo es que) escuché del Enviado de Dios (BP) que en el Día de la Conquista de Jaibar dijo: “Ciertamente que daré el estandarte (del Islam) a un hombre que ama a Al·lâh y a Su Mensajero y a quien Al·lâh y su Mensajero aman”. Todos lo esperábamos para nosotros, pero el Profeta (BP) dijo: “¡Llamad a ‘Alî!”. ‘Alî llegó en tanto le adolecían los ojos. El Profeta puso saliva en sus ojos y le dio el estandarte y Al·lâh por medio de él nos garantizó la victoria.
(Tercero:) Cuando fue revelada la aleya sobre la Mubâhalah[31] el Profeta llamó a ‘Alî, Fátima, Hasan y Husein y dijo: “¡Dios mío! Ellos son mi Familia (ahlî)”.[32]
3.    Muslim narra que algunas personas requirieron a Zaid ibn Arqam que les dijera lo que había escuchado del Profeta. Él dijo:
لَقَدْ كَبِرَتْ سِنِّي وَقَدُمَ عَهْدِي وَنَسِيتُ بَعْضَ الَّذِي كُنْتُ أَعِي مِن ْرَسُولِ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ فَمَا حَدَّثْتُكُمْ فَاقْبَلُوا وَمَا لا فَلا تُكَلِّفُونِيهِ ثُمَّ قَالَ قَامَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ يَوْمًا فِينَا خَطِيبًا بِمَاءٍ يُدْعَى خُمًّا بَيْنَ مَكَّةَ وَالْمَدِينَةِ فَحَمِدَ اللَّهَ وَأَثْنَى عَلَيْهِ وَوَعَظَ وَذَكَّرَ ثُمَّ قَالَ « أَمَّا بَعْدُ أَلا أَيُّهَا النَّاسُ فَإِنَّمَا أَنَا بَشَرٌ يُوشِكُ أَنْ يَأْتِيَ رَسُولُ رَبِّي فَأُجِيبَ وَأَنَا تَارِكٌ فِيكُمْ ثَقَلَيْنِ أَوَّلُهُمَا كِتَابُ اللَّهِ فِيهِ الْهُدَى وَالنُّورُ فَخُذُوا بِكِتَابِ اللَّهِ وَاسْتَمْسِكُوا بِهِ » فَحَثَّ عَلَى كِتَابِ اللَّهِ وَرَغَّبَ فِيهِ ثُمَّ قَالَ « وَأَهْلُ بَيْتِي أُذَكِّرُكُمْ اللَّهَ فِي أَهْلِ بَيْتِي أُذَكِّرُكُمْ اللَّهَ فِي أَهْلِ بَيْتِي أُذَكِّرُكُمْ اللَّهَ فِي أَهْلِ بَيْتِي » فَقَالَ لَهُ حُصَيْنٌ وَمَنْ أَهْلُ بَيْتِهِ يَا زَيْدُ أَلَيْسَ نِسَاؤُهُ مِنْ أَهْلِ بَيْتِهِ قَالَ نِسَاؤُهُ مِنْ أَهْلِ بَيْتِهِ وَلَكِنْ أَهْلُ بَيْتِهِ مَنْ حُرِمَ الصَّدَقَةَ بَعْدَهُ قَالَ وَمَنْ هُمْ قَالَ هُمْ آلُ عَلِيٍّ وَآلُ عَقِيلٍ وَآلُ جَعْفَرٍ وَآلُ عَبَّاسٍ .
“Estoy muy viejo y ello sucedió mucho tiempo atrás. He olvidado también algo de lo que yo sabía del Enviado de Dios (BP). Así que, todo lo que os diga aceptadlo, y lo que no os diga, no me forcéis a decirlo”. Luego dijo que: “Cierta vez el Profeta (BP) se puso de pie para hablarnos en un arroyo situado entre La Meca y Medina llamado Jumm. El Profeta alabó y engrandeció a Dios y luego de sermonear y recordar a Dios dijo: “¡Oh gente! Sabed que yo soy un ser humano y pronto un Mensajero venido de parte de mi Señor (el Ángel de la Muerte, me llamará) y yo le responderé. Ciertamente que dejo entre vosotros dos cosas preciosas. La primera es el Libro de Dios, en el cual hay guía y luz; así pues, tomad el Libro de Dios y aferraos a él”. Habiendo estimulado e impulsado (a la gente) hacia el Libro de Dios, el Profeta dijo luego: “Y (la segunda) es la Gente de mi Casa. ¡Por Dios! ¡Llamo vuestra atención hacia la Gente de mi Casa! ¡Por Dios! ¡Llamo vuestra atención hacia la Gente de mi Casa! ¡Por Dios! ¡Llamo vuestra atención hacia la Gente de mi Casa!”. Luego, Husein ibn Subrah dijo: “(¡Oh Zaid!) ¿Quiénes son la Gente de la Casa del Profeta? ¿Acaso sus esposas son parte de Ahl-ul Bait?”. Zaid respondió: “Las esposas del Profeta eran sus parientes, pero la Gente de su Casa son aquellos que no podían aceptar caridad (sadaqah) después de él, en cambio sus esposas no poseen tal posición”. Luego (la persona) dijo: “Entonces, ¿quiénes son ellos?”. (Zaid) respondió: “La familia de ‘Alî (el primo del Profeta), la familia de ‘Aqîl (hermano de ‘Alî), la familia de Ya‘far (otro hermano de ‘Alî), y la familia de ‘Abbâs (el tío del Profeta y de ‘Alî)”.[33]
4.       Bajo el mismo título Muslim menciona otra versión del hadîz, el comienzo del cual es igual que el mencionado arriba, pero el final del mismo es diferente. De acuerdo a esta versión, en respuesta a la pregunta de si las esposas del Profeta estarían incluidas dentro de “la Gente de su Casa”, Zaid ibn Arqam dice:
لا وَأيْمُ اللَّهِ إِنَّ الْمَرْأَةَ تَكُونُ مَعَ الرَّجُلِ الْعَصْرَ مِنْ الدَّهْرِ ثُمَّ يُطَلِّقُهَا فَتَرْجِعُ إِلَى أَبِيهَا وَقَوْمِهَا أَهْلُ بَيْتِهِ أَصْلُهُ وَعَصَبَتُهُ الَّذِينَ حُرِمُوا الصَّدَقَةَ بَعْدَهُ .
¡No, juro por Dios! La mujer vive con su esposo por un período de tiempo y luego él puede darle el divorcio y ella regresa a su padre y gente. La gente de la Casa del Profeta son solo aquéllos de la misma raíz y origen (del Profeta y) aquéllos a quienes se les prohibió tomar caridad (incluso) después (de la muerte) del Profeta.[34]
De este modo, la expresión “la Gente de la Casa del Profeta” (Ahl-ul Bait) no incluye a todos los parientes del Enviado de Dios (BP). Las esposas del Profeta no son consideradas como pertenecientes a la Gente de la Casa en este sentido particular, aún cuando ellas son miembros de su familia y muy respetadas. De acuerdo a los hadices, la expresión Ahl-ul Bait o ‘Itrah tiene un sentido específico y limitado.
Basados en los hadices, los sabios shî‘as creen que todo descendiente de Hâshim, el bisabuelo del Profeta, es en un sentido, gente de su Casa y llamado “seîied”. Existen ciertas normas en la jurisprudencia islámica pertinentes a ellos, tales como la prohibición de aceptar caridad. Pero nuevamente, de acuerdo a los hadices y a los argumentos arriba mencionados, el término Ahl-ul Bait, en su sentido coránico y en el sentido utilizado en los hadices proféticos tales como aquellos de Az-Zaqalain, As-Safînah y el del “manto”, es más limitado, puesto que éste se aplica solo a Fátima, ‘Alî, Hasan y Husein y tras ellos a otros Imames de su Familia.
5.    El Imam Ahmad ibn Hanbal narra de ‘Umar ibn Maimûn que él dijo:
إِنِّي لَجَالِسٌ إِلَى ابْنِ عَبَّاسٍ إِذْ أَتَاهُ تِسْعَةُ رَهْطٍ فَقَالُوا يَا أَبَا عَبَّاسٍ إِمَّا أَنْ تَقُومَ مَعَنَا وَإِمَّا أَنْ يُخْلُونَا هَؤُلَاءِ قَالَ فَقَالَ ابْنُ عَبَّاسٍ بَلْ أَقُومُ مَعَكُمْ قَالَ وَهُوَ يَوْمَئِذٍ صَحِيحٌ قَبْلَ أَنْ يَعْمَى قَالَ فَابْتَدَءُوا فَتَحَدَّثُوا فَلَا نَدْرِي مَا قَالُوا قَالَ فَجَاءَ يَنْفُضُ ثَوْبَهُ وَيَقُولُ أُفْ وَتُفْ وَقَعُوا فِي رَجُلٍ لَهُ عَشْرٌ ...
Estaba yo sentado junto a Ibn ‘Abbâs y he ahí que llegó un grupo de nueve (personas) y dijeron: “¡Oh Ibn ‘Abbâs! O te levantas y vienes con nosotros o bien esos nos dejan a solas”. Dijo Ibn ‘Abbâs: “Iré con vosotros”. Dijo (el narrador): “Él en ese entonces se encontraba sano antes de quedar ciego”. Dijo (Ibn ‘Abbâs): “¡Comenzad!”. Y le hablaron. No sabemos qué dijeron. Dijo (el narrador): Entonces comenzó a sacudirse la ropa y a decir: “¡Uf! ¡Uf! ¡Hablan mal acerca de un hombre que tiene más de diez virtudes!...”
El narrador añade que luego Ibn ‘Abbâs comenzó a describir la posición de ‘Alî a los ojos del Profeta y algunos de sus méritos. Él mencionó la Conquista de Jaibar a manos de ‘Alî y el anunciamiento de la revelación de la Sûra At-Tawbah a los politeístas por medio de ‘Alî.[35] Luego mencionó otro evento en el cual el Enviado de Dios (BP) se dirigió a sus primos preguntando:
« أَيُّكُمْ يُوَالِينِي فِي الدُّنْيَا وَالآخِرَةِ » .
“¿Quién de vosotros me secundará en (lo relacionado a) esta vida y la otra?”.
Imam Ahmad dice que todos los primos del Profeta se abstuvieron de darle una respuesta positiva. Hubo solo una respuesta positiva y esa fue la de ‘Alî. Esta pregunta y respuesta se repitieron una vez más en la misma reunión. Finalmente, el Profeta dijo:
« أَنْتَ وَلِيِّي فِي الدُّنْيَا وَالآخِرَةِ » .
“Tú eres mi walî (vicerregente) en esta vida y en la otra”.
Ibn ‘Abbâs también mencionó que ‘Alî fue el primer hombre que abrazó el Islam.
Otro de los eventos que según ‘Umar ibn Maimûn mencionó Ibn ‘Abbâs entre las diez cualidades de ‘Alî (P), y que es muy relevante para nuestra discusión aquí, es que:
أَخَذَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ ثَوْبَهُ فَوَضَعَهُ عَلَى عَلِيٍّ وَفَاطِمَةَ وَحَسَنٍ وَحُسَيْنٍ فَقَالَ ﴿ إِنَّمَا يُرِيدُ اللَّهُ لِيُذْهِبَ عَنْكُمْ الرِّجْسَ أَهْلَ الْبَيْتِ وَيُطَهِّرَكُمْ تَطْهِيرًا .
El Profeta (BP) tomó su manto y lo colocó sobre ‘Alî, Fátima, Hasan y Husein, y dijo: «Ciertamente que Al·lâh solo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera».[36]
6.    At-Tirmidhî narra que ‘Umar ibn Abî Salamah, el hijastro del Enviado de Dios (BP), dijo que:
نَزَلَتْ هَذِهِ الآيَةُ عَلَى النَّبِيِّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ إِنَّمَا يُرِيدُ اللَّهُ لِيُذْهِبَ عَنْكُمْ الرِّجْسَ أَهْلَ الْبَيْتِ وَيُطَهِّرَكُمْ تَطْهِيرًا فِي بَيْتِ أُمِّ سَلَمَةَ فَدَعَا النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ فَاطِمَةَ وَحَسَنًا وَحُسَيْنًا فَجَلَّلَهُمْ بِكِسَاءٍ وَعَلِيٌّ خَلْفَ ظَهْرِهِ فَجَلَّلَهُ بِكِسَاءٍ ثُمَّ قَالَ « اللَّهُمَّ هَؤُلاءِ أَهْلُ بَيْتِي فَأَذْهِبْ عَنْهُم الرِّجْسَ وَطَهِّرْهُمْ تَطْهِيرًا » قَالَتْ أُمُّ سَلَمَةَ وَأَنَا مَعَهُمْ يَا نَبِيَّ اللَّهِ قَالَ « أَنْتِ عَلَى مَكَانِكِ وَأَنْتِ إِلَى خَيْرٍ » .
Fue revelada esta aleya al Profeta (BP): «Ciertamente que Al·lâh solo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera» en casa de Umm Salamah, entonces el Profeta (BP) llamó a Fátima, Hasan y Husein y los cubrió con un manto, mientras que ‘Alî se encontraba a sus espaldas, y lo cubrió con un manto. Luego dijo: “¡Dios mío! Ellos son la Gente de mi Casa (Ahl-u Baitî). ¡Aleja de ellos toda impureza y purifícalos sobremanera!”. Umm Salamah dijo: “¿Acaso yo estoy con ellos, ¡oh Profeta de Dios!?”. Dijo: “Tú tienes tu propio lugar, y (ahí) estás bien”.[37]
De este modo, el Profeta confirmó el valor de Umm Salamah, pero no como miembro de Ahl-ul Bait (P).
7.    El Imam Ahmad ibn Hanbal narra de Anas ibn Mâlik que:
‏ ‏عن أنس بن مالك أن النبي صلى لله عليه وسلم كان يمر ببيت فاطمة ستة أشهر إذا خرج إلى الفجر فيقول : «‏ ‏الصلاة يا أهل البيت ﴿ إنما يريد الله ليذهب عنكم الرجس أهل البيت ويطهركم تطهيرا ».
(Luego de que la aleya de Tathîr[38] fuese revelada), durante seis meses (el Profeta –BP-) solía pasar por la casa de Fátima (en su camino hacia la Mezquita) para la Oración de la Alborada (Salât-ul Faÿr), y decir: “¡A la oración, oh Ahl-ul Bait! «Ciertamente que Al·lâh solo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera».[39]
Existen también hadices respecto al significado de “Al-Qurbâ” (parientes cercanos), palabra que ha sido mencionada varias veces en el Sagrado Corán, como cuando el Enviado de Dios (BP) es ordenado no pedir ningún pago a la gente a cambio de sus enseñanzas, sino solo que amaran a su “qurbâ", y ello para su propio beneficio:
﴿ لآ أَسْاَلُكُمْ عَلَيْهِ أَجْراً إِلاَّ الْمَوَدَّةَ فِي الْقُرْبَى ﴾
«No os pido por ello recompensa, sino el amor a mi familia (qurbâ)».[40]
Pero, ¿quiénes son al-qurbâ? Az-Zamajsharî, gran sabio y exegeta del Corán sunnita, dice que cuando este versículo fue revelado le preguntaron al Enviado de Dios (BP) a quiénes se refería esta aleya, respecto a los cuales todos debían ser respetuosos y deferentes. El Profeta (BP) respondió: “A ‘Alî, Fátima y sus dos hijos”.[41]


[1] Sûra An-Nahl; 16: 44.
[2] Sûra Al-Ÿum‘ah; 62: 2.
[3] Sûra Al-Ahzâb; 33: 21.
[4] Sûra An-Naÿm; 53: 2 y 3.
[5] Sûra Al-Hashr; 59: 7.
[6] Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddamah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 484-486 y Sunan de Abû Dâwûd, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3161. Otras fuentes han confirmado que él escribió hadices. Ver por ejemplo, Sahîh de Al-Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 110; Musnad de Ahmad, Bâqî Musnad Al-Mukzirîn, Numeración Al-‘Alamîiah nº 8863.
[7] Este hadîz es narrado también en el Sahîh de Al-Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 109, Kitâb Al-Luqatah, nº 2254 y Kitâb Ad-Dîîât, nº 6372.
[8] Hay diferentes grupos de hadices en las principales colecciones sunnis de hadîz que indican la necesidad de transmitir los hadices a aquellos que no saben. De hecho, éste es un claro ejemplo de un deber islámico más general de difundir el conocimiento y enseñar a aquellos que no saben. Negar la necesidad de registrar y transmitir los hadices conlleva a la negación de la verdad y de la necesidad de la Sunnah y la guía del Profeta (BP) en primer lugar.
[9] Tadhkirat Al-Huffâdz de Adh-Dhahabî, t. 1, p. 2-3.
[10] Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 281 y 282, y Sunan de Ibn Mâÿah, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 28.
[11] Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 275 y Sunan de Ibn Mâÿah, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 26.
[12] Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 274. Debe hacerse notar que ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar no se abstuvo para siempre de narrar hadices, desde que existen hadices que fueron narrados por él. Ver por ejemplo, Musnad de Ahmad, Numeración Al-‘Alamîiah nº 6225, 6302, 6304 y 6594.
[13] Ma‘âlim Al-Madrasatain de ‘Askarî, t. 2, p. 53, citado de Muntajab Al-Kanz, publicado en el margen de Musnad de Ahmad, 4/64.
[14] Debe hacerse notar que esto finalmente conduce a la opinión de que el Corán es suficiente y que no hay necesidad de los hadices. A pesar de su extravagancia, en algunas ocasiones esta opinión ha sido expresada por algunas personalidades. Por ejemplo, Bujârî y otros han narrado que el Profeta Muhammad antes de su muerte requirió a la gente que se encontraba a su alrededor que le trajeran papel para escribir algo a fin de que ellos jamás se desviaran. En ese momento, ‘Umar ibn Jattâb dijo: “¡Al Profeta lo ha abrumado la enfermedad (en algunas versiones, “el hombre está delirando”) y nosotros tenemos el Libro de Al·lâh, lo cual nos basta!”. Los presentes comenzaron a altercar, ante lo cual el Profeta dijo: “¡Dejadme! ¡No se debe reñir en mi presencia!”. Bujârî añade que Ibn ‘Abbâs dijo que la mayor desgracia sucedió cuando se le impidió al Profeta escribir. (Ver, por ejemplo, Sahîh de Al-Bujârî, Kitâb Al-Ÿihâd, Numeración Al-‘Alamîiah nº 2825, Kitâb Al-Ÿiziah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 2932, Kitâb Al-Maghâzî, nº 4078 y 4079, Kitâb Al-Mardâ, nº 5237 y Kitâb Al-I‘tisâm bil Kitâb wa-s Sunnah, nº 6818; Sahîh de Muslim, Kitâb Al-Wasîiah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3089-3091 y Musnad de Ahmad, Musnad Banî Hâshîm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1834, 2835, 2945 y 3165).
[15] La otra razón mencionada por algunas personas que no narraron hadices o que narraron solo un poco, es que ellas temían narrar falsos hadices. Por ejemplo, ‘Uzmân ibn ‘Affân (Musnad de Ahmad, Musnad Al-‘Asharah Al-Mubashsharîn bi Al-Ÿannah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 439), Zubair ibn ‘Awwâm (Sahîh de Al-Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 104 y Musnad de Ahmad, Musnad Al-‘Asharah Al-Mubashsharîn bi Al-Ÿannah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1339 y 1353) y Anas ibn Mâlik (Al-Bujârî, Ibíd, nº 105 y Musnad de Ahmad, Bâqî Musnad Al-Mukzirîn, Numeración Al-‘Alamîiah nº 12303) dijeron que ellos no narraban hadices porque habían escuchado al Profeta decir: “Todo aquel que deliberadamente me atribuya algo que yo no he dicho su lugar será el Infierno”. Parece ser que estas narraciones y otras evidencias muestran que se realizaron considerables intentos de fabricar hadices y atribuirlos al Profeta. Estos falsos hadices circularon incluso entre los primeros musulmanes, y el Profeta y sus devotos Compañeros estaban preocupados por ello. Sin embargo, esto no significa que no se deba narrar los hadices verdaderos que se han escuchado del Profeta o que se han recibido de fuentes confiables. Ello mas bien hace referencia a la necesidad de ser cuidadoso al narrar los hadices y al aceptar los hadices de aquellos que los narraron. En su Musnad, el Imam Ahmad ibn Hanbal narra que el Imam ‘Alî (P) dijo: “Cuando yo os narro algunos hadices del Profeta es mejor a mi juicio caer desde el Cielo hacia la Tierra que atribuir al Profeta algo que él no ha dicho”. (Musnad Al-‘Asharah Al-Mubashsharîn bi Al-Ÿannah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1072). Es por ello que la Familia del Profeta y sus seguidores no dejaron de narrar y registrar los verdaderos hadices, aunque eran más cuidadosos y extremadamente prudentes al narrarlos. (Referirse al tema tratado anteriormente respecto a la metodología de la Shî‘ah respecto a los estudios del hadîz.)
[16] Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 230.
[17] Por ejemplo, ver Sahîh de Al-Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 65, Kitâb Al-Haÿÿ, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1625, Kitâb Al-Maghâzî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4054, Kitâb Al-Adâhî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 5124, Kitâb At-Tawhîd, Numeración Al-‘Alamîiah nº 6893 y Kitâb Al-Fitan, nº 6551; Sahîh de Muslim, Kitâb Al-Qusâmah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3179; Sunan de Ibn Mâÿah, Kitâb Al-Muqaddamah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 229; Musnad de Ahmad, Musnad Al-Basrîîn, Numeración Al-‘Alamîiah nº 19594 y 19492 y Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Manâsik, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1836.
[18] Los musulmanes sunnitas sostienen que cualquiera que se haya topado con el Profeta (BP), en tanto creía en él, es considerado un Compañero del Profeta y se puede fiar en él para adquirir conocimiento sobre el Islam. De acuerdo a ello, incuestionablemente podemos confiar en los miembros de la Familia del Profeta, tales como Imâm ‘Alî y Fátima (P), quienes estuvieron constantemente con el Enviado de Dios (BP) y mantuvieron la relación más íntima con él.
[19] En un estudio sobre aquellas personas que narraron del Imam As-Sâdiq (P), el Sheij Al-Mufîd (f. 148) afirma que aquellas que eran confiables de entre las diferentes escuelas de pensamiento fueron 4000. (Al-Irshâd).
[20] Al-Manâqib de Ibn Shahr Âshûb, t. 4, p. 247.
[21] At-Tawassul wal Wasîlah, p. 52, primera edición.
[22] Musnad de Ahmad, el resto de Musnad Al-Mukzîrîn, Musnad de Abû Sa‘îd Al-Judrî, hadîz nº 10779 (Numeración Al-‘Alamîiah).
[23] Sunan de At-Tirmidhî, Capítulo de las Virtudes de la Familia del Profeta (BP) – hadîz nº 3720 (Numeración Al-‘Alamîiah).
[24] Musnad de Ahmad, Compilación de hadices sobre los Ansâr –que Al·lâh esté complacido de ellos-, hadîz nº 20596 (Numeración Al-‘Alamîiah).
[25] Sûra Al-Baqarah; 2: 58.
[26] As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar, Capítulo 11, p. 91.
[27] Puesto que cuando están en conflicto unos con otros, naturalmente, solo están buscando vencerse unos a otros y olvidan la complacencia de Dios, de manera que terminan siguiendo a Satán. Al-Mustadrak de Al-Hâkim Al-Haskânî, t. 3, p. 149, refiriéndolo a Ibn ‘Abbâs, con el comentario de que ésta es una tradición clasificada como muy confiable a pesar de no haber sido narrada por los dos Sheij, Muslim y Bujârî.
[28] Sûra Al-Ahzâb; 33: 33.
Sahîh de Muslim, Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Bâb Fadâ’il Ahl-ul Bait-in Nabî, t. 4, p. 1883, nº 2424. (hadîz nº 4450 de la Numeración Al-‘Alamîiah).
[29] Cuando Mu‘awiah, el hijo de Abû Sufiân, se apoderó del Califato, instituyó una tradición que consistía en insultar a ‘Alî (P) como introducción a cualquier disertación pública. Dicha tradición permaneció por setenta años hasta que fue abolida por ‘Umar ibn ‘Abdul ‘Azîz, “el justo de los omeyas”. (N. del T.)
[30] Los camellos rojizos eran considerados de gran valor en aquellos días.
[31] La Mubâhalah consiste en un duelo u ordalía en el que las partes se maldicen mutuamente, imprecando el castigo y la maldición divina para quien mintiese. La aleya de la Mubâhalah es la que dice: «Pero quienes te discutan acerca de ella, después de haberte llegado el Conocimiento, diles: “¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras; a nosotros mismos y a vosotros mismos; luego imprequemos para que la maldición de Dios caiga sobre los embusteros”» (Sûra Âli ‘Imrân; 3: 61). Mediante esta aleya, Dios ordena al Profeta del Islam convocar a los cristianos de Naÿrân para realizar la Mubâhalah. El Profeta (BP) salió junto a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî, Fátima, Hasan y Husein -que la paz y las bendiciones sean con todos ellos- para realizar la Mubâhalah. Cuando la mirada de los cristianos recayó sobre ellos y observaron la realidad del Profeta y la veracidad en sus rostros, y se percataron de las señales del descenso del castigo, no se atrevieron a realizar la Mubâhalah, por lo que solicitaron un acuerdo de paz y aceptaron pagar la ÿiziah (o gravamen del Estado islámico para la gente del Libro al no pagar ellos los gravámenes religiosos del zakât y el jums). (N. del T.)
[32] Sahîh de Muslim, Cap.: Fadâ’il As-Sahâbah, Sec.: Las Virtudes de ‘Alî Ibn Abî Tâlib, t. 4, p. 1871, nº 2408. (hadîz nº 4420 de la Numeración Al-‘Alamîiah).
[33] Sahîh de Muslim, t. 4, p. 1873, nº 2408 (Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4425).
[34] Ibíd., p. 1874.
[35] En cuanto a la historia de la Conquista de Jaibar, ver también Sahîh de Muslim, Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4422, 4423 y 4424.
[36] Sûra Al-Ahzâb; 33: 33.
Musnad del Imam Ahmad ibn Hanbal, Musnad de Banî Hâshim, Numeración Al-‘Alamîiah nº 2903. En el resto del hadîz, Ibn ‘Abbâs mencionó otros eventos en los cuales ‘Alî (P) prestó servicios al Islam, tales como el incidente de Lailat Al-Mabît, cuando él durmió en la cama del Enviado de Dios (BP) a fin de hacer creer a los paganos que el Profeta todavía se encontraba durmiendo en su casa, mientras que él en realidad estaba emigrando a Medina. También menciona que cuando el Profeta (BP) quiso dirigirse a Tabûk, dejó a ‘Alî en su lugar en Medina. Ibn ‘Abbâs también mencionó que el Profeta (BP) hizo clausurar todas las puertas privadas que se conectaban con su Mezquita, excepto la puerta que se abría a la casa de ‘Alî, de manera que solamente ‘Alî pudiera ingresar directamente a la Mezquita.
[37] Sunan de At-Tirmidhî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3719. Puede encontrarse un hadîz similar en Ibíd., nº 3129. Ver también: Musnad de Ahmad, Bâqî Musnad Al-Ansâr, Numeración Al-‘Alamîiah nº 25300.
[38] Antes de realizar la Mubâhalah el Profeta (BP) colocó su manto sobre sus benditos hombros e hizo ingresar bajo el mismo a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî, a Fátima, a Hasan y a Husein -que la paz y las bendiciones sean con todos ellos-, y dijo: “¡Señor mío! ¡Cada uno de los profetas tuvo un Ahl-ul Bait (gente de su casa) que fueron los más especiales de la creación a su respecto! ¡Dios mío! Éstos son mi Ahl-ul Bait. ¡Aleja de ellos la impureza y purifícales sobremanera!”. Luego descendió Gabriel (P) y reveló en relación a ellos la aleya de Tathîr: «Ciertamente que Dios sólo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera» (Sûra Al-Ahzâb; 33: 33). Tras ello el Profeta (BP) salió junto a esas cuatro grandes personalidades para realizar la Mubâhalah. (N. del T.)
[39] Musnad del Imam Ahmad ibn Hanbal, Numeración Al-‘Alamîiah nº 13231. Ver también Sunan de At-Tirmidhî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3130.
[40] Sûra Ash-Shurâ; 42: 23.
[41] Al-Kash·shâf de Az-Zamajsharî, bajo el comentario de la aleya mencionada. t. 4, p. 220.

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