miércoles, 1 de septiembre de 2010

Al-Wudû’: la ablución



Fuente: La Doctrina del Islam Shi'ah - Autor: Ya'far Subhani
Traducción: Feisal Morhell

Los musulmanes son unáni­mes en que el Islam posee una doctrina y una ley di­vina.
En cuanto a la primera, ya nos hemos familiarizado con la misma en las secciones anteriores.
En cuanto a la sharî‘ah o ley religiosa, podemos decir que sus principales divisiones son cuatro:
1. Los actos devocionales (al-‘ibâdât).
2. Las transacciones (al-mu‘âmilât).
3. Las formulaciones unila­te­rales (al-iqâ‘ât).
4. Las sentencias (al-ahkâm).
Los principales actos devo­cio­nales son los siguientes:
1. El rezo (as-salât) y las ora­ciones meritorias (an-nawâfil).
2. El ayuno (as-saûm) obli­ga­to­rio y el preferible.
3. El gravamen religioso so­bre nueve géneros en particular[1] (az-zakât).
4. El gravamen religioso del quinto sobre las ganancias en ge­neral (al-jums).
5. La peregrinación (al-haÿÿ).
6. La lucha sagrada (al-ÿihâd).
7. Ordenar lo bueno (al-amr bil ma‘rûf).
8. Prohibir lo malo (an-nahîi ‘anil munkar)

Éstos son los principales actos de adoración y asuntos para acer­carse a Dios según los Ima­mitas en conformidad a la sharî‘ah o ley islámica, que nos contentamos solo con mencio­narlos. En cuanto a las transac­ciones, las formula­ciones unilate­rales y las senten­cias, delegamos la explicación de las mismas a los libros de juris­prudencia.

Así es, existen normas en las que tal vez la Shî‘ah no está de acuerdo con los demás y a conti­nuación señalaremos las principales, las cuales conforman al mismo tiempo cuestiones jurídi­cas.

Frotar los pies en lugar de lavarlos durante la ablución:

Todos sabemos que el wudû o ablución conforma uno de los preliminares de la oración. Lee­mos en la sura Al-Mâ’idah (La Mesa Servida) las palabras del Altísimo que expresan:
«¡Oh Creyentes! Cuando os dispongáis a rezar lavad vuestros rostros y manos [aidî-a kum] hasta [ilâ] los codos, y frotad vuestras ca­bezas y vuestros pies hasta los tobillos».[2]

La expresión [أَيْدِي = aidî] utili­zada en la aleya es el plural de [يد = iad] la cual posee diferen­tes usos en el idioma árabe: a ve­ces se uti­liza para indicar desde los de­dos hasta la muñeca, a veces para se­ñalar desde los dedos hasta los codos, y otras veces para señalar desde la punta de los dedos hasta el hombro. Esto en primer lugar.

Segundo: Desde que la me­dida que es obligatorio lavar durante el wudû es entre la punta de los de­dos y los codos, el Sagrado Co­rán ha utilizado la ex­presión “hasta los codos”, para dejar en claro la medida obligato­ria de lavar.

En base a esto, la preposi­ción [إلى = ilâ] (“hasta” o “hacia”) en las palabras del Altísimo que expre­san «hasta [ilâ] los codos», señala la extensión de “lo lavado” en lo que llama “las manos”, y no el modo en que debe realizarse el lavado (esto es, si la manera de hacerlo es desde abajo hacia arriba o al revés), sino que la forma del lavado es conforme al entendimiento consuetudinario y el hábito de las personas que es lavarse “de arriba hacia abajo”, lo cual incluso está en conformidad con el proceder natural y consuetudinario.

Por ejemplo: Cuando el mé­dico le prescribe a un hombre enfermo que lave sus pies hasta la rodilla lo encontramos lavándose de arriba hacia abajo.

Por eso, la Shî‘ah Imamita sos­tiene que el lavado del rostro y de las manos en el wudû debe ser de arriba hacia abajo, y no consi­dera correcto lo contrario.

Hay otro tema respecto al wudû y es la cuestión de frotar los pies. El fiqh shî‘ah dice: se debe frotar los pies con la mano húmeda y no lavarlos. Eso es in­dicado brevemente por lo apa­rente de la sexta aleya de la sura Al-Mâ’idah, la cual explica que hay dos obligaciones en el wudû; una es “lavar” y la otra “frotar”. El lavado corresponde al rostro y las manos y el frotado corresponden a la cabeza y los pies.
1. «Lavad vuestros rostros y manos hasta los codos».
2. «Y frotad vuestras cabe­zas y vuestros pies hasta los tobillos».

Si nosotros exponemos estas dos frases a cualquier árabe parlante que no estuviera familia­rizado con ninguna escuela islámica jurídica en especial, ni estu­viera informado de alguna postura jurídica y le pidiéramos que nos explicara qué quiere decir ello, nos diría sin dudar: según esta aleya debemos hacer dos cosas: una, el lavado y corres­ponde al rostro y las manos; y la otra es el frotado y corresponde a la cabeza y los pies.

En lo que respecta a las nor­mas de gramática árabe, la expresión [أرجلكمarÿulakum] (vues­tros pies) está en conjunción (‘atf) con la palabra [رءُوسِكم = ru’ûsikum] (vuestras cabezas), por lo que el resultado es el frotado de los pies; y no es válido consi­derar esta úl­tima palabra en con­junción con la frase anterior que es [فاغسلوا... وأيديكم = fagsilû… wa aidîakum] (Lavad vuestros… y vuestras ma­nos), de manera que dé cómo re­sultado el lavado de los pies, puesto que eso implicaría una separación entre el término en conjunción, que es “los pies” y el término al que se encuentra conjuntivizado, que es “vuestras ma­nos” mediante una aposición, que sería la frase “y frotad vues­tras cabezas”, lo cual no es co­rrecto en las normas de la gramá­tica árabe, puesto que implica la confusión en el propósito.

Así también, no hay dife­rencia al respecto tanto si se adopta la lectura arÿulikum (en genitivo) o arÿulakum (en acusa­tivo), puesto que en ambas lectu­ras la conjun­ción es entre arÿula­kum (vuestros pies) y ru’ûsikum (vuestras cabe­zas), pues ello apa­rejaría una sola diferencia, que es que en el pri­mer caso el objeto en conjunción es el vocablo (lafdz) y la expre­sión aparente (dzâhir), mientras que en el segundo caso el objeto en conjunción es la ubicación gra­matical (mahal·l).

En otras palabras, si “vues­tros pies” es objeto de conjunción a la misma expresión “vuestras cabe­zas” se lee en genitivo (arÿulikum), y si es objeto de conjun­ción a la ubicación gramatical (esto es, la condición de objeto directo de “frotad”), se lee en acusativo (ar­ÿulakum). En cual­quier caso el sentido es el mismo.

Las narraciones mutawâtir que nos llegan de Ahl-ul Bait (P), nos señalan que el wudû tiene dos componentes: “dos lavados” y “dos frotados”. El Imam Al-Bâqir (P) narró en un hadîz donde explica el wudû del Mensajero de Dios (BP), que el Profeta (BP) se frotaba los pies.

Es de mencionar que los Ima­mes de Ahl-ul Bait (P) no son los únicos que frotaban sus pies al realizar la ablución, sino que gran parte de los Compañeros y los tabi‘în tenían esa opinión y soste­nían ello.

En cuanto a los Compañe­ros que sostenían ello, están:
1. El Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P).
2. ‘Uzmân Ibn ‘Affân.
3. ‘Abdul·lah Ibn ‘Abbâs.
4. An-Nazâl Ibn Saburah Al-Hilâlî.
5. Rufâ‘ah Ibn Râfi‘ Ibn Mâlik Al-Badrî.
6. Anas Ibn Mâlik Ibn Nadr, el sirviente del Mensajero de Dios (BP).
7. Tamîm Ibn Zaid Al-Mâzinî.
8. Abû Mâlik Al-Ash‘arî.
En cuanto a los tâbi‘în, te­ne­mos a:
9. El Imam Al-Bâqir, Muham­mad Ibn ‘Alî Ibn Al-Husein (P).
10. Basr Ibn Sa‘îd Al-Ma­danî.
11. Hamrân Ibn Abân, el ser­vidor de ‘Uzmân Ibn ‘Affân.
12. ‘Abdu Jair Ibn Iazîd Al-Kûfî.
13. ‘Ubâd Ibn Tamîm Al-Jaz­raÿî.
14. Aus Ibn Ubai Aus Az-Za­qafî.
15. ‘Âmir Sharâhil Ibn ‘Abd Ash-Sha‘bî.
16. ‘Ikrimah, el sirviente de Ibn ‘Abbâs.
17. ‘Urwah Ibn Az-Zubair Al-Qurashî.
18. Qutadah Ibn ‘Uzair Al-Basrî.
19. Mûsâ Ibn Anas Ibn Mâlik, el juez de Basora.
20. Husain Ibn Ÿundab Al-Kûfî.
21. Ÿubair Ibn Nufair Ibn Mâlik Ibn ‘Âmir Al-Hadramî.
22. Ismâ‘îl Ibn Ubaî Jâlid Al-Baÿlî Al-Ahmasî.
23. ‘Atâ’ Al-Qudâhî.
Así como otros, cuyos nom­bres hemos mencionado en nuestro “Tratado especial sobre el juicio de los pies en el wudû”.[3]
Mencionamos el dicho de Ibn ‘Abbâs que expresa: “El wudû consta de dos lavados y dos frota­dos”.[4]


[1] Camellos, vacas y corderos, oro y plata, trigo, cebada, dátiles y pasas de uva (N.T.).
[2] Al-Mâ’idah; 5: 6.
[3] Ver: Tratado especial sobre el juicio de los pies en el wudû, pp. 61-68.
[4] Tafsîr At-Tabarî, t.6, p.82.

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