miércoles, 1 de septiembre de 2010

LAS FUENTES DEL PENSAMIENTO SHΑAH: El Sagrado Corán


El Islam Shi‘ah : Orígenes, Doctrina y Prácticas. Capítulo II
 Por Muhammad Ali Shomalí 
Traducido por Sumeia Younes

Antes de estudiar las doctrinas o prácticas de la Shî‘ah, es imperioso conocer las fuentes a las que se refieren los shî‘as para comprender el Islam y la metodología utilizada por ellos al usar dichas fuentes. En lo que sigue a continuación, estudiaremos las cuatro fuentes del pensamiento shî‘ah, o, en otras palabras, las cuatro fuentes sobre las cuales, desde un punto de vista shiíta, debe basarse cualquier investigación sobre el Islam: el Sagrado Corán, la Sunnah o tradición profética, el intelecto y el consenso.

El Sagrado Corán:

De más está decir que el Corán es la más importante fuente para todos los musulmanes, incluyendo a la Shî‘ah. El Corán actúa además como un instrumento de unión entre los musulmanes. Sin tener en cuenta sus diferentes fundamentos sectarios y culturales, todos los musulmanes se refieren al mismo Libro como guía divina para regir sus vidas. Como en todas las épocas, a lo largo y ancho del mundo islámico hoy existe un solo Corán, sin adición ni alteraciones. Se puede encontrar un típico punto de vista Shî‘ah respecto al Sagrado Corán en el siguiente pasaje extraído de “Las creencias de los Imamíes, del ‘Al·lâmah Al-Mudzaffar, p. 26:

Nosotros creemos que el Corán fue inspirado divinamente, y revelado por Al·lâh en el idioma de Su honorable Profeta (BP), haciendo claro todo, un eterno milagro. El ser humano es incapaz de escribir algo semejante debido a su elocuencia, claridad, verdad y conocimiento, y no es factible de ser objeto de ninguna alteración. El Corán que ahora tenemos es exactamente aquello que fue revelado al Profeta (BP) y cualquiera que alegue lo contrario es, o un perverso, un mero sofista, o bien una persona equivocada, y todos ellos han errado el camino, puesto que es la Palabra de Al·lâh:
﴿ لاَ يَأْتِيهِ الْبَاطِلُ مِن بَيْنِ يَدَيْهِ وَلاَ مِنْ خَلْفِهِ تَنزِيلٌ مِنْ حَكِيمٍ حَمِيدٍ ﴾
«No le alcanza la falsedad ni por delante ni por atrás; es una revelación de Quien es Prudente, Loable».[1]

… Creemos además que debemos respetar y otorgar dignidad al Glorioso Corán, tanto en palabra como en acto. Por lo tanto, no debe ser impurificado intencionalmente, ni siquiera una de sus letras, ni debe ser tocado por alguien que no sea tâhir (es decir, “puro”). Dice en el Corán:
﴿ لاَ يَمَسُّهُ إِلاَّ الْمُطَهَّرُونَ ﴾
«¡Que no lo toquen sino los impolutos!».[2]

La Shî‘ah niega cualquier tergiversación en el Corán:

Como fue mencionado con anterioridad, la Shî‘ah niega cualquier tergiversación o alteración en el Sagrado Corán y cree que el Corán vigente hoy en día es el mismo que fue revelado al Profeta Muhammad (BP). El Corán está completo. Sin embargo, algunas personas que no están familiarizadas con el Islam Shî‘ah y no tienen un contacto cercano con comunidades shî‘as, atribuyeron a la Shî‘ah el hecho de creer que el Corán ha sido alterado y que algunas partes del mismo han sido sustraídas. La única base para esta acusación no puede ser más que la existencia de algunos hadices en las compilaciones shî‘as en los que se han basado para sugerir la ocurrencia de alteración en el Corán. Ni la abrumadora mayoría de los sabios shî‘as acreditados, ni los creyentes comunes, han sostenido nunca tal creencia. En realidad, esta acusación es tan insignificante que no merece ser tomada en serio, y cuando es hecha, generalmente lo es para propósitos polémicos y hostiles.
Nadie ha visto nunca alguna copia de un Corán diferente del que se encuentra en nuestras manos en ninguna parte del mundo islámico. Existen manuscritos del Corán disponibles hoy en día que se remontan a la época de los Imames de la Shî‘ah y son exactamente iguales a los que existen en el presente. Además de las copias conservadas en los museos de Irán, Pakistán, Irak y otras partes del mundo, copias de gran valor histórico conservadas en el Museo de Corán en la ciudad de Mash·had son particularmente dignas de atención”.[3]
El mismo Corán explícitamente dice que Dios Mismo preserva al Corán de cualquier alteración y disminución en el texto:
﴿ إِنَّا نَحْنُ نَزَّلْنَا الذِّكْرَ وَإِنَّا لَهُ لَحَافِظُونَ ﴾
«Ciertamente que Nosotros revelamos el Mensaje y ciertamente que Nosotros somos sus custodios».[4]
Respecto a esta aleya o versículo, el ‘Al·lâmah Tabâtaba’î afirma lo siguiente en su renombrado libro Al-Mizân fi Tafsîr-il Qur’ân, una de las mejores exégesis y comentarios que existen del Corán:
… El Corán es un vivo y eterno Recordatorio que jamás morirá ni caerá en el completo olvido. Se encuentra inmune de cualquier añadidura. Asimismo está inmune y resguardado de cualquier tipo de merma. Se encuentra resguardado de cualquier alteración en su forma y estilo que puedan afectar su carácter de “Recordatorio de Al·lâh” esclarecedor de las realidades de los conceptos divinos. La aleya antedicha indica que el Libro Divino siempre ha estado y continuará estando indemne respecto a todas las formas de tergiversación…[5]
Seguidamente, estudiaremos algunas de las declaraciones de sabios shî‘as de diferentes épocas respecto a este tema. Y desde que la razón por la que se acusa a la Shî‘ah de creer que el Corán ha sido alterado es la existencia de unos pocos hadices en algunos libros shî‘as en los que se han basado para sugerir la alteración, nos referiremos también a los aspectos de la metodología shî‘ah en los estudios del hadîz a fin de comprender el enfoque de la Shî‘ah hacia los hadices en general, y a los hadices en discusión en particular. Debe hacerse notar que existen hadices similares o incluso más sólidos en fuentes no-shî‘as. Sin embargo, la Shî‘ah nunca ha acusado a sus hermanos sunnitas de creer en la alteración del Corán, ya que, al atribuir ciertas creencias a ciertos grupos debemos referirnos a las declaraciones hechas por sus propias autoridades, y no a declaraciones aisladas que ellos mismos no aceptan o interpretan de una manera diferente de lo que los extraños a la escuela puedan alegar.

Declaraciones de sabios shî‘as respecto al Corán:

La mejor manera para comprender el punto de vista Shî‘ah respecto al Corán es referirse a las declaraciones de sus grandes sabios. Ahora citamos algunos ejemplos:
(1) Sheij As-Sadûq (f. 381). Conocido como “Sheij Al-Muhaddizîn –el Maestro de los transmisores del Hadîz– en su I‘tiqâdât Al-Imâmîiah (Los Dogmas de la Shî‘ah Imamí), dice:
Nuestra creencia es que el Corán que Al·lâh reveló a Su Profeta Muhammad es (el mismo que) aquel que se encuentra entre sus dos tapas (daffatain). Es aquel que está en manos de la gente, y no es más grande en extensión que aquel. El número de capítulos, como es aceptado en forma general, es de ciento catorce... Y quien afirme que nosotros decimos que es más grande en extensión que eso, es un mentiroso.[6]
(2) Seîied Al-Murtadâ (f. 436/1044) expresa:
El conocimiento y la certeza respecto a la validez de la transmisión del Sagrado Corán son como el conocimiento y la certeza respecto a la existencia de los países, ciudades, famosos eventos históricos… Esto es así porque la estima y atención especial y la fuerte motivación por registrar el texto del Sagrado Corán y protegerlo ha sido mucho más fuerte que el cuidado y atención prestada a los puntos antes mencionados… En épocas del Mensajero de Al·lâh (BP) el Sagrado Corán había sido compilado en una colección exactamente como se encuentra ahora. El Noble Profeta (BP) incluso había encargado a un grupo de sus Compañeros la responsabilidad de memorizar y salvaguardar el Sagrado Corán. En ese entonces, la gente acostumbraba a recitar el Sagrado Corán ante el Santo Profeta (BP) para asegurarse de la precisión del texto. El Noble Profeta (BP) también escuchaba su recitación. Un grupo de los Compañeros, tales como ‘Abdul·lâh ibn Mas‘ûd, Ubaîi ibn Ka‘b, y otros, leyeron todo el texto del Sagrado Corán varias veces en presencia del Noble Profeta (BP).
Prestando un poco de atención, llegamos a percatarnos de que todos estos asuntos indican que el Sagrado Corán ha sido una colección compilada. Nadie toma en cuenta a los oponentes de esta creencia, sean ellos de entre los Imâmîiah o de entre los Hashwîiah, desde que su opinión se deriva de un grupo de entre la gente del hadîz que han narrado hadices débiles sobre el tema creyendo haber relatado hadices fiables y válidos. Sin embargo, tales hadices débiles no poseen el poder de cuestionar algo que está basado en un conocimiento definitivo y certero.[7]
(3) Muhammad ibn Al-Hasan At-Tûsî (f. 460/1067), conocido como “Sheij At-Tâ’ifah -el Maestro del Grupo (Shî‘ah)-, afirma:
Los comentarios sobre el agregado o sustracción en el texto coránico no son dignos de mención; hay consenso entre los ‘ulamâ’ respecto a la invalidez de este tema.
(4) Sheij At-Tabarsî (f. 548/1153 o 538/1143?), en su renombrada exégesis coránica, Maÿma‘ Al-Baiân, dice:
Existe consenso y unanimidad entre los musulmanes sobre que no se efectuaron añadiduras al Sagrado Corán. Pero respecto a las supresiones en el texto del Sagrado Corán, un grupo de los Imâmîiah y un grupo de los Hashwîihah (que son sunnitas) han dicho que hay alteraciones y deficiencias en el Sagrado Corán, pero la creencia verdadera aceptada por la Imâmîiah sostiene lo contrario.
(5) Seîied ibn Tâwûs (f. 664/1265), en su Sa‘d As-Su‘ûd, dice:
En realidad, los Imamíes creen en la inexistencia de alteración en el Sagrado Corán.[8]

Hadices shî‘as respecto al Corán:

Aquí nos referiremos solamente a los aspectos de la metodología de la Shî‘ah respecto a los estudios del hadîz que atañen al tema que estamos tratando y a otros que le conciernen. Ante todo, debe aclararse que ninguna colección de hadices es considerada fidedigna (sahîh) en su totalidad por la Shî‘ah. Por más grande, valiosa y en general precisa que una colección de hadices pueda ser, los sabios shî‘as no dan por sentado automáticamente que su contenido sea auténtico. Cada hadîz mencionado en cualquier colección de hadices debe ser investigado separadamente. Para poder utilizar un hadîz dado como referencia, un sabio shî‘ah primero necesita indagar por lo menos respecto a tres temas:
1.    Los medios a través de los cuales él ha recibido el libro que contiene el hadîz. Por ejemplo, si un hadîz es mencionado en Al-Kâfî, el cual ha sido escrito en el siglo cuarto, el investigador debe asegurarse de que la copia de Al-Kâfî que posee es idéntica a la copia del autor. Para este propósito los sabios del hadîz shî‘as, generación tras generación controlaban sus copias de aquellos libros con sus maestros, hadîz por hadîz, y habiendo completado esta tarea obtenían el permiso de sus maestros para narrar del autor del libro original.
2.    Habiéndose asegurado que el libro que tiene en sus manos es idéntico al libro original, un sabio necesita investigar la cadena de narradores a través de los cuales él ha recibido el dicho del Profeta (BP) o de los Imames (P). Para este propósito, debe asegurarse que nada se omitió en la cadena de narradores, que todas las personas que se suceden en la cadena estén precisamente identificadas, y finalmente, que todos aquellos que hayan sido identificados como narradores sean de confianza y fiables. Si solo una persona, por ejemplo, de entre diez, es desconocida, o es conocida como mentirosa, toda la cadena se vuelve inválida.
3.    Cuando las dos primeras tareas son completadas, el sabio del hadîz debe seguidamente hacer diversas investigaciones generales sobre el contenido y sentido expresivo del hadîz para permitirle utilizar al mismo como su referencia. Lo primero es controlar si el hadîz es compatible con el Corán o no. Sin lugar a dudas, todos los shî‘as concuerdan en que cualquier hadîz que contradiga al Corán o esté en contra de las enseñanzas coránicas debe ser rechazado, aun si todos los narradores resultaran ser fiables. Existen muchas claras instrucciones de los Imames de la Casa del Profeta (BP) a este respecto. Por ejemplo, Ibn Abî Ia‘fûr dice:
سألت أبا عبد الله عليه السلام عن اختلاف الحديث يرويه من نثق به ومنهم من لا تثق به ؟ قال : « إذا ورد عليكم حديث فوجدتم له شاهدا من كتاب الله أو من قول رسول الله صلى الله عليه وآله وإلا فالذي جاءكم به أولى به » .
Le pregunté a Abû ‘Abdil·lâh (el Imam As-Sâdiq –P-) sobre las diferentes tradiciones narradas por aquellos en quienes confiamos y también por aquellos en los que no confiamos. El Imam (P) respondió: “Cada vez que recibáis una tradición que es confirmada por un versículo del Libro de Dios o por un dicho (establecido) del Profeta, entonces aceptadla. De otra manera, la tradición debe quedarse solo con aquel que la haya traído a vosotros”.[9]
Nadie puede decir que, debido a que fulano de tal era un gran sabio, todo lo que es mencionado en su libro es correcto. Por lo tanto, la Shî‘ah no cree en ninguna colección de hadices Sahîh (totalmente fidedigno), contrariamente a la creencia de los sunnis respecto a las colecciones de hadices de Bujârî y Muslim. A pesar del incuestionable elevado estatus que poseen para todos los sabios shî‘as los Cuatro Libros de Hadices (Al-Kutub Al-Arba‘ah), es decir, Al-Kâfî, Man lâ Iahduruhû Al-Faqîh, Tahdhîb Al-Ahkâm y Al-Istibsâr, no son considerados, ni por sus compiladores ni por otros sabios, como fidedignos en su totalidad.[10] Para la Shî‘ah, el Corán es el único Libro fidedigno en su totalidad, con el cual cualquier otra fuente debe estar en concordancia. Este mismo punto es mencionado en el prefacio a Usûl Al-Kâfî por el Sheij Al-Kulainî mismo:
Hermano -que Al·lâh te guíe hacia el sendero recto-: debes saber que no está en nadie distinguir la verdad en las narraciones contrapuestas atribuidas a los ‘Ulamâ’ (es decir, los Imames) –que la paz sea sobre ellos- excepto a través de las pautas que han sido enunciadas por Al-‘Âlim (“el sabio”, es decir, el Imam) –que la paz sea sobre él: “Examina las narraciones con el Libro de Al·lâh; toma lo que concuerde con él, y rechaza lo que lo contradiga.”
En contraposición, los musulmanes sunnitas creen que hay seis Sahîh (As-Sihâh As-Sittah), los cuales son considerados colecciones de hadices fidedignas en su totalidad.

El Mus·haf de Fátima (P):

Otro tema que a veces es malinterpretado es el del Mus·haf de Fátima, la hija del Profeta –con ambos sean las bendiciones y la paz. De acuerdo a algunas tradiciones shî‘as, hay un libro que lleva este nombre y al que los Imames de la familia del Profeta (BP) conservan. En árabe, el término “Mus·haf” significa “libro” o “colección de páginas”, siendo derivado de safhah que significa “página”. Palabras similares son suhuf (como los suhuf de Abraham y Moisés, a los cuales hace alusión el Corán para referirse a los Libros que ellos recibieron) y sahîfah, “periódico” en el árabe moderno. De este modo, mus·haf no necesariamente significa Corán, sino que la palabra puede ser aplicada tanto al Corán como a otros libros. Algunas personas han pensado que ya que la Shî‘ah tiene hadices sobre el Mus·haf de Fátima (P), entonces ellos creen en otro Corán. Este malentendido fue causado quizás por la falta de conocimiento del árabe y de las tradiciones shî‘as.
El Mus·haf de Fátima tampoco es algo que intente rivalizar con el Sagrado Corán. Existe una tradición del Imam As-Sâdiq (P) que dice que el Mus·haf de Fátima incluye información sobre eventos futuros y contiene una lista de nombres de aquellas personas que gobernarían en el futuro, incluyendo a los Omeyas, a los Abasidas, etc. No hay nada del Corán en él. Tampoco hay allí algo relacionado a las leyes prácticas del Islam.[11]
Según algunas tradiciones, cuando el Profeta falleció, Fátima estaba muy triste, por lo tanto el arcángel Gabriel solía visitarla y hablarle sobre eventos futuros a fin de consolarla. La información que él le comunicaba fue luego colocada junta en la forma de un libro y pasó a ser conocida como el Mus·haf de Fátima.
Conscientes de que no hay razón para acusar a la Shî‘ah de tener otro Corán, algunas personas adoptan la táctica de atacarla diciendo que la Shî‘ah cree que Fátima fue un mensajero de Dios. Sin embargo, como acabamos de observar, el Mus·haf de Fátima no tiene nada que ver con la profecía. De acuerdo a un hadîz del Imam As-Sâdiq (P) que se encuentra en Usûl Al-Kâfî, Fátima murió 75 días después del fallecimiento del Profeta: ella estaba muy triste debido a la muerte de su padre, por lo tanto Gabriel solía venir y expresarle sus condolencias a Fátima y hablaba sobre el lugar y posición del Profeta en el Paraíso para regocijar a Fátima. Gabriel también informó a Fátima (P) qué sucedería con sus hijos. El Imam ‘Alî (P) apuntó todo esto en una colección que luego pasó a ser conocida como el Mus·haf de Fátima. No era un asunto de profecía. Todos los shî‘as creen que el Profeta Muhammad –que las bendiciones y paz sean con él y su purificada descendencia- fue el último profeta, pero ello no significa que Dios no pueda comunicar nada a nadie más después de su muerte. De acuerdo al Sagrado Corán, es absolutamente claro que la inspiración o la comunicación divina llega en diferentes formas, algunas son exclusivas de los Profetas y otras no. Por ejemplo, la madre de Moisés fue inspirada por algún tipo de comunicación, no obstante nadie alega que ella haya sido un profeta. De hecho, Dios puede incluso inspirar a los animales, tales como a las abejas:
﴿ وَأَوْحَى رَبُّكَ إِلَى النَّحْلِ أَنِ اتَّخِذِي مِنَ الْجِبَالِ بُيُوتاً وَمِنَ الشَّجَرِ وَمِمَّا يَعْرِشُونَ ﴾
«Y tu Señor inspiró a las abejas: “Construid vuestras moradas en las montañas, en los árboles y en las que (el hombre) os construya…”».[12]
Esta clase de guía e inspiración es llamada wahî, pero no es un asunto de profecía. Por lo tanto el término wahî generalmente significa inspiración, sea que fuera exclusivo de los profetas o más general. El acceso que tenía Fátima a la información celestial no significa, por lo tanto, que ella haya sido un profeta. Ello era una indicación de su pureza y un respaldo al gran amor que el Profeta Muhammad había demostrado por ella. Esto confirma que todo lo que el Profeta (BP) dijo respecto a ella era correcto, desde que dijo:
« فَاطِمَةُ بَضْعَةٌ مِنِّي فَمَنْ أَغْضَبَهَا أَغْضَبَنِي » .
“Fátima es parte de mí. Quien la hace enfadar me hace enfadar a mí”.[13]


[1] Sûra Fussilat; 41: 42.
[2] Sûra Al-Wâqi‘ah; 56: 79.
[3] Muhammad Bâqir Ansârî, un experto en el campo de las ciencias coránicas, escribe: “Yo personalmente he visto algunas copias del Sagrado Corán escritas sobre pergaminos de cuero de venado. El período en el que fueron escritas estas copias del Corán se remonta a más de mil años. Algunas de ellas son atribuidas al Imam ‘Alî (P), al Imam As-Saÿÿâd (el cuarto Imam), a otros Imames, a ‘Ulamâ shî‘as y a hombres piadosos. Similarmente, en otros museos y bibliotecas hay también copias del Corán que son muy antiguas, pero hasta la fecha nadie ha sido capaz de alegar que incluso una sola palabra de estos manuscritos del Corán difiere de lo que ahora está en manos de la Shî‘ah y de los musulmanes del mundo.”
[4] Sûra Al-Hiÿr; 15: 9. Debe hacerse notar que la acusación de creer en la alteración está limitada a la supresión de algunos supuestos versículos; de otra manera, ni shiítas ni sunnitas han sido acusados nunca de creer que se le haya añadido algo al Corán. Por lo tanto, es procedente argumentar con algunos versículos del Corán para refutar la idea de la alteración.
[5] Al-Mîzân fi Tafsîr Al-Qur’ân, t. 21, p. 200.
[6] Shi‘ite Creed, versión en Inglés, p. 77.
[7] Respuesta a las cuestiones Tarâblusîiât.
[8] Citado en Ansârî (1997). Para más información, referirse a As-Sâfî, de Mul·lâ Muhsin Al-Kâshânî (f. 1091/1680). Risâlah fî Izbât ‘adam At-Tahrîf [Un tratado sobre la demostración de ausencia de alteración (en el Corán)] de Muhammad ibn Al-Hasan Al-Hurr Al-‘Âmilî (f. 1104/1692), Fawâ’id Al-Usûl, de Seîied Muhammad Mahdî (f. en 1212/1797), conocido como Bahr Al-‘Ulûm, Kashf Al-Ghitâ’ ‘an Mubhamât Ash-Sharî‘ah Al-Gharrâ’ de Sheij Ÿa‘far (f. 1228/1813), conocido como Kâshif Al-Ghitâ’, Tanqîh Al-Maqâl, de Sheij Muhammad Hasan Al-Mamaqânî (f. 1323/1905), Âlâ’ Ar-Rahmân de Muhammad Ÿawâd Al-Balâghî (f. 1352/1933), Aÿwibat Masâ’il Mûsâ Ÿâr-ul·lâh de Seîied ‘Abd Al-Husein Sharâf Ad-Dîn (f. 1377/1957), Al-Mizân, de ‘Al·lâmah Seîied Muhammad Husein Tabâtabâ’î (f. 1402), Al-Baiân de Aiatul·lâh Seîied Abû Al-Qâsim Al-Jû’î (f. 1413), Ma‘âlim Al-Madrasatain de Seîied Murtadâ ‘Askarî, y Tahdhîb Al-Usûl de Aiatul·lâh Jomeinî (f. 1989 d.C.).
[9] Usûl Al-Kâfî, versión árabe-inglés, tradición nº 202.
[10] Por ejemplo, Muhammad Bâqir Al-Maÿlisî, un gran sabio experto en la Ciencia del Hadîz, en su Mir’ât Al-‘Uqûl evalúa todos los hadices de Al-Kâfî uno por uno y expone su propia opinión respecto a su autenticidad y contenido.
[11] Ver Usûl Al-Kâfî, nº 636 y 637.
[12] Sûra An-Nahl; 16: 68.
[13] Sahîh de Al-Bujârî, Kitâb Al-Manâqib, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3437 y 3483; Sahîh de Muslim, Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4483; Musnad de Ahmad, Musnad Al-Madanîin, Numeración Al-‘Alamîiah Nº 15539 y Sunan de At-Tirmidhî, Kitâb Al-Manâqib, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3802.

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