lunes, 18 de octubre de 2010

LOS VILES ATRIBUTOS DE LOS SERES HUMANOS

Extraído de "Autoconocimiento", de Muhammad Ali Shomali

Traducción: Sumeia Younes


Podemos describir al hombre de dos maneras diferentes. Podemos considerarlo en términos generales y como un todo, o hablar sobre los individuos en particular. Cuando decimos que un individuo es bueno o malo, ello no implica que todos sean malos o buenos; no significa que las mismas cualidades puedan ser atribuidas a todos los seres humanos. Si por casualidad una persona poseyese una cualidad indeseable, esa mancha puede ser limpiada mediante el fortalecimiento de su fe. Aquí queremos mencionar algunos atributos indeseables de los seres humanos mencionados en el Glorioso Corán:

A y B. El hombre es injusto e ignorante.

Estas dos cualidades fueron expresadas en la siguiente aleya:
﴿ إِنَّهُ كَانَ ظَلُوماً جَهُولاً ﴾
«…Ciertamente que (el hombre) es muy injusto, muy insensato».[1]

Dos cualidades del ser humano, esto es, su condición de muy injusto y muy insensato o ignorante, son terminantemente enfatizadas. En idioma árabe hay una diferencia entre “dzâlim” (ظالِم) y “dzalûm” (ظَلوم). 

Un “dzâlim” es “una persona que comete pecado, aunque sea una sola vez”, pero de acuerdo a la gramática árabe, se dice que “dzalûm” es una forma exagerativa (صيغَة المُبالَغَة) de “dzâlim”, que significa, “una persona que en forma frecuente comete acciones injustas”. También, “ÿahûl” (جَهول) es la forma exagerativa de “ÿâhil” (جاهِل), que significa, “una persona muy ignorante o totalmente insensata.”

Los seres humanos padecen de ignorancia e injusticia. El acto injusto no está restringido a que solo se lo haga a otros. Puede ser aplicado a la misma persona:
﴿ وَمَن يَتَعَدَّ حُدُودَ اللَّهِ فَقَدْ ظَلَمَ نَفْسَهُ ﴾
«…Quien profane las leyes de Al·lâh se habrá oprimido a sí mismo…».[2]
Si una persona no reza o ayuna, entonces ésta ha sido injusta consigo misma. Cuando una persona golpea a alguien o le roba su dinero, en principio se está haciendo un perjuicio a sí misma, luego a la otra persona. Cometer un pecado es exactamente como beber agua envenenada. Ahora, si esta persona consume veneno, se está dañando a sí misma. La misma lógica puede ser aplicada cuando hace daño a otro ser. Las consecuencias de sus actos enfermos será que destruirá las bases de su pureza otorgada inherentemente por Dios. Así, coloca obstáculos en su camino hacia su perfección.

C. El hombre es desagradecido.

Este hecho es expresado en la siguiente aleya:
﴿ وَهُوَ الَّذِي أَحْيَاكُمْ ثُمَّ يُمِيتُكُمْ ثُمَّ يُحْيِيكُمْ إِنَّ الإِنسَانَ لَكَفُورٌ ﴾
«Y Él es Quien os da la vida, luego os hará morir; luego os resucitará. ¡Por cierto que el hombre es ingrato!».[3]

De acuerdo al idioma árabe, “kufr” básicamente significa “cubrir”. Por ejemplo, si un granjero coloca semillas en la tierra, esta acción es llamada “kufr”.  El término pasó a ser utilizado luego para otros dos significados asimilados al significado etimológico (“cubrir”). Estos dos son:

1.    Descreer en Al·lâh o en su religión.
2.    Ser ingrato en relación a las bendiciones de Al·lâh Todopoderoso. Cuando a una persona se le otorga salud y riqueza pero las utiliza indebidamente o piensa que ello no proviene de Al·lâh, ésta es “kâfir”, y si es muy desagradecida, es “kafûr”. Es éste el significado que se propone la aleya antes mencionada.

El hombre a menudo es ingrato y desagradecido; rápidamente se vuelve inconsciente de las bendiciones de Al·lâh, el Benefactor.

Leemos en el Glorioso Corán la historia de Coré (Qârûn). Él tenía tantas riquezas acumuladas que se valía de un gran número de custodios para proteger sus tesoros, a quienes les resultaba difícil transportar las llaves de los mismos:
﴿ إِنَّ قَارُونَ كَانَ مِن قَوْمِ مُوسَى فَبَغَى عَلَيْهِمْ وءَاتَيْنَاهُ مِنَ الْكُنُوزِ مَآ إِنَّ مَفَاتِحَهُ  لَتَنُوأُ بِالْعُصْبَةِ اُوْلِي الْقُوَّةِ إِذْ قَالَ لَهُ قَوْمُهُ لا تَفْرَحْ إِنَّ اللَّهَ لا يُحِبُّ الْفَرِحِينَ ﴾
«Por cierto que Qarún era del pueblo de Moisés, y fue inicuo con ellos. Nosotros le habíamos concedido tantos tesoros, que sus llaves apenas podían ser llevadas por una multitud de hombres robustos. (Recordad) de cuando su pueblo le dijo: “No te jactes (de tus tesoros), porque Dios no estima a los jactanciosos”».[4]
Coré fue instado a agradecerle a Al·lâh las innumerables bondades que le concedió. Ellos habían pedido a Coré que hiciera uso de las bendiciones y realizara buenas obras para alcanzar el estado de piedad y dicha en la Morada postrera (es decir, el Más Allá) en correspondencia a cómo Dios lo había agraciado con Su Favor. Sin embargo, los ignorantes y arrogantes ojos de Coré no podían percibir las bendiciones divinas. En respuesta a esta invitación, dijo:
﴿ قَالَ إِنَّمَآ اُوتِيتُهُ عَلَى عِلْمٍ عِندِي ﴾
«Ello solo me fue concedido merced a cierto conocimiento que poseo».[5]

Finalmente Coré fue castigado por Al·lâh. Dios hizo que la tierra lo tragase a él y a su casa. Aquellos que en la víspera habían codiciado su suerte, comenzaron a decir:
﴿ وَيْكَأَنَّ اللَّهَ يَبْسُطُ الرِّزْقَ لِمَن يَشَآءُ مِنْ عِبَادِهِ وَيَقْدِرُ لَوْلآ أَن مَنَّ اللَّهُ عَلَيْنَا لَخَسَفَ بِنَا وَيْكَأَنَّهُ لا يُفْلِحُ الْكَافِرُونَ ﴾
«¡Ay! ¡Dios prodiga o restringe Sus mercedes a quien le place entre sus siervos! Si Dios no nos hubiera agraciado nos habría hecho engullir (por la tierra). ¡Ay! ¡Los incrédulos jamás prosperarán!».[6]

D. El hombre es un ser inmoderado.

Este hecho es expresado en la siguiente aleya:
﴿ كَلآَّ إِنَّ الإِنسَانَ لَيَطْغَى * أَن رَءَاهُ اسْتَغْنَى ﴾
«¡Quiá! Por cierto que el hombre se excede, cuando se ve autosuficiente».[7]

Los seres humanos se sienten autosuficientes cuando gozan de una condición de riqueza, salud o posición. Cuando una persona no tiene dinero o posición social o no pertenece a una familia importante, no es inmoderada. A modo de ejemplo, uno de los Compañeros del Profeta (s.a.w.) era bastante pobre, por lo que le requirió al Profeta (s.a.w.) que lo ayudase. Él le dio algo de dinero, y este dinero fue bendecido y dio buenos beneficios. Día a día su dinero se incrementó. Él solía rezar detrás del Profeta (s.a.w.), pero a medida que su dinero se incrementó, su adoración disminuyó. El Profeta (s.a.w.) comenzó a sentirse preocupado por él, así que un día le pidió que le regresase el dinero. Cuando se lo devolvió, su dinero ya no fue bendito. Nuevamente se volvió pobre y comenzó a acudir a la Mezquita regularmente y a realizar sus oraciones detrás del Profeta (s.a.w.).

E. El hombre es precipitado y no tiene suficiente paciencia.

Este hecho se encuentra expresado en la siguiente aleya:
﴿ وَيَدْعُ الإِنسَانُ بِالشَّرِّ دُعَآءَهُ بِالْخَيْرِ وَكَانَ الإِنْسَانُ عَجُولاً ﴾
«El hombre, tanto impreca por el mal como suplica por el bien, porque el hombre es impaciente».[8]
Por lo tanto, si alguien quiere ser paciente, tendrá que disciplinarse a sí mismo.

F. El hombre expresa total entrega a Al·lâh Todopoderoso, Omnipotente, cuando se encuentra en problemas y dificultades.

Cuando las dificultades de los hombres desaparecen también disminuye tal entrega. Piensan que se han vuelto autosuficientes. Este hecho fue expresado en la siguiente aleya:
﴿ وَإِذَا مَسَّ الإِنْسَانَ الضُّرُّ دَعَانَا لِجَنْبِهِ أَوْ قَاعِداً أَوْ قَآئِماً فَلَمَّا كَشَفْنَا عَنْهُ ضُرَّهُ مَرَّ كَأَن لَمْ يَدْعُنَآ إِلَى ضُرٍّ مَسَّهُ ﴾
«Mas cuando el infortunio azota al hombre, Nos implora, ya esté acostado, sentado o de pie. Pero cuando le libramos de su infortunio, hele ahí que se entrega a su error como si no Nos hubiera implorado en el infortunio que le azotó…».[9]

Por ejemplo, antes de los exámenes los estudiantes observan todos los ritos religiosos y tratan de estar muy unidos a Dios Todopoderoso, pero una vez que los exámenes se acaban, el sentimiento de estar unidos al Señor, el Creador, decae.

G. El hombre es un ser mezquino.

Este hecho fue expresado en la siguiente aleya:
﴿ قُل لَوْ أَنتُمْ تَمْلِكُونَ خَزَآئِنَ رَحْمَةِ رَبِّي إِذاً لاَمْسَكْتُمْ خَشْيَةَ الإِنفَاقِ وَكَانَ الإِنسَانُ قَتُوراً ﴾
«Diles: “Si poseyerais los tesoros de la misericordia de mi Señor los mezquinaríais por temor de gastarlos; porque el hombre es avaro”».[10]

H. El hombre es una criatura codiciosa.

Este hecho fue expresado en la siguiente aleya:
﴿ إِنَّ الإِنسَانَ خُلِقَ هَلُوعاً * إِذَا مَسَّهُ الشَّرُّ جَزُوعاً * وَإِذَا مَسَّهُ الْخَيْرُ مَنُوعاً * إِلاَّ الْمُصَلِّينَ * الَّذِينَ هُمْ عَلَى صَلاَتِهِمْ دَآئِمُونَ ﴾
«Por cierto que el hombre fue creado avidísimo; cuando le azota el mal, se impacienta; en cambio, cuando el bien le acaricia se torna tacaño, salvo los rezadores, que observan permanentemente sus oraciones…».[11]

I. El hombre es un ser inquisitivo y curioso.

Él está interesado en discutir y argumentar más de lo necesario respecto a todo. La Sagrada Escritura presenta tal concepto:
﴿ وَلَقَدْ صَرَّفْنَا فِي هَذَا الْقُرْءَانِ لِلنَّاسِ مِن كُلِّ مَثَلٍ وَكَانَ الإِنسَانُ أَكْثَرَ شَيْءٍ جَدَلاً ﴾
«Hemos reiterado en este Corán toda clase de ejemplos para los humanos, pero el hombre es el impugnador más inquisitivo».[12]

Hasta ahora hemos analizado nueve rasgos viles de los seres humanos (si bien hay más). De acuerdo al Glorioso Corán un ser humano es un ser responsable y cuenta con la capacidad de seguir el sendero recto o de extraviarse. El hombre es capaz de elegir cualquiera de estas cualidades, desarrollarlas, nutrirlas y fortalecerlas en su ser.

Los malos atributos o vicios no necesariamente son de una manera que puedan impedir al ser humano alcanzar la perfección, ya que los vicios son de tres clases:

I) Algunos son implicancias necesarias de su creación y él no puede evitarlos. Por ejemplo, él es débil y tiene muchas limitaciones en su existencia y accionar. Al·lâh, Glorioso y Elevadísimo, dice:
﴿ وَخُلِقَ الإِنسَانُ ضَعِيفاً ﴾
«… El hombre fue creado débil».[13]

Esta clase de atributos no serán cuestionados o castigados. Al·lâh solo los explica para hacernos conscientes de nuestra debilidad y para impedirnos jactarnos de nosotros mismos.

II) Algunos son consecuencia de su creación pero no son forzosos. Ello significa que su naturaleza solo se inclina hacia el vicio, pero puede resistirlo. Para explicar este punto en forma filosófica, debemos decir que, la inclinación de su naturaleza no es la condición suficiente o la causa total (al-‘il·lah at-tâmmah) del vicio moral; es solo la causa incompleta o parcial (al-‘il·lah an-nâqisah). Incumbe a los seres humanos someterse a su naturaleza o resistírsele. Por ejemplo, crecer en el seno de una mala familia hace tener predisposición a un mal atributo, pero ésta es solo una causa parcial. Volviendo a nuestro tema de análisis, el ser humano tiene un temperamento codicioso pero puede controlar y dirigir su temperamento hacia cualquier dirección que desee. Incluso puede utilizarlo para adquirir una vasta perfección.

III) Algunos vicios son causados por el mismo ser humano, esto es, por su libre albedrío y no debido a la naturaleza humana o individual. Por ejemplo, si un ser humano es mentiroso, ello se debe a que él mismo ha elegido ser así.

De este modo, hemos comprendido que los vicios de los seres humanos no pueden impedirnos alcanzar la perfección, y que Al·lâh, Misericordiosísimo e Indulgente, jamás nos castigará por aquellos atributos que dispuso en nuestra naturaleza, pero sí lo hará si elegimos ejercitarlos. El hombre posee libre albedrío y de él depende decidir qué hacer o lograr. En el Glorioso Corán Al·lâh dice:
﴿ إِنَّ الإِنسَانَ لَفِي خُسْرٍ * إِلاَّ الَّذِينَ ءَامَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ وَتَوَاصَوْا بِالْحَقِّ وَتَوَاصَوْا بِالصَّبْرِ ﴾
«…Ciertamente que el hombre está en la perdición, salvo los creyentes que practican el bien, se aconsejan la verdad y se recomiendan la perseverancia».[14]

De acuerdo a las aleyas mencionadas todos los seres humanos se encuentran en un estado de perdición, puesto que de a poco están perdiendo sus vidas y sus poderes corporales y mentales. Las únicas excepciones son aquellos que creen, hacen el bien y se exhortan el uno al otro la verdad y la paciencia. Estas personas disponen sus vidas, vigor o bienes para obtener el placer divino y la salvación; así, lo que obtienen o consiguen es mucho más de lo que gastan o pierden.

﴿ لَقَدْ خَلَقْنَا الإِنسَانَ فِي أَحْسَنِ تَقْوِيمٍ * ثُمَّ رَدَدْنَاهُ أَسْفَلَ سَافِلِينَ * إِلاَّ الَّذِينَ ءَامَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ فَلَهُمْ أَجْرٌ غَيْرُ مَمْنُونٍ ﴾
«Ciertamente que creamos al hombre en la más perfecta configuración. Luego le retornamos a lo más bajo. 

Salvo los creyentes que practiquen el bien puesto que ellos tendrán una recompensa inagotable».[15]
Nuevamente se observa el mismo hecho. Al·lâh ha creado al hombre de la mejor manera. Luego depende de él ser el más vil de los viles o estar por encima del resto de las criaturas, incluso los ángeles.

Es obvio que no todo aquel que recibe el nombre de “ser humano” posee esa valía. Los seres humanos no se encuentran al mismo nivel, así pues, no deberían ser tratados todos por igual. Por ejemplo, las personas que originan guerras mundiales y llevan a cabo muchos crímenes no deben ser respetados en absoluto. En realidad, ésos no son seres humanos (a pesar de su apariencia o fisonomía).

Si Dios lo permite, habrá un apéndice respecto a los castigos en el Islam. Arrojaremos algo de luz sobre este tema para hacer frente a las objeciones contra el sistema penal islámico sugeridas por algunos occidentales que lo consideran incompatible con los valores humanos.


[1] Sûra al-Ahzâb; 33: 72.
[2] Sûra at-Talaq; 65: 1.
[3] Sûra al-Haÿÿ; 22: 66.
[4] Sûra al-Qasas; 28: 76.
[5] Sûra al-Qasas; 28: 78.
[6] Sûra al-Qasas; 28: 82.
[7] Sûra al-‘Alaq; 96: 6-7.
[8] Sûra al-Isrâ’; 17: 11.
[9] Sûra Iûnus; 10: 12.
[10] Sûra al-Isrâ’; 17: 100.
[11] Sûra al-Ma‘âriÿ; 70: 19-23.
[12] Sûra al-Kahf; 18: 54.
[13] Sûra an-Nisâ’; 4: 28.
[14] Sûra al-‘Asr; 103: 2-3.
[15] Sûra at-Tîn; 95: 4-6.

1 comentario:

  1. Muy buena nota, inshaallah consigamos disciplinarnos antes de que sea tarde para poder arrepentirse. Excelente nota, Salam.

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