sábado, 2 de octubre de 2010

Los Atributos Positivos de Dios



Autor: Aiatul·lâh Ÿa‘far Subhânî

Traducción: Feisal Morhel
 
 
Después de que quedó en claro la división de los Atributos divinos en “positivos” y “negativos”, y en “esenciales” y “de acción”, debemos proceder a estudiar las cuestiones más importantes relacionadas a ello.


Artículo trigésimo séptimo: Los Atributos de la Esencia

A- El conocimiento eterno

El conocimiento de Dios –al ser Su Misma Esencia- es sempiterno, así como lo es Su Esencia Absoluta, y asimismo no tiene fin.
Dios, Glorificado Sea, además de tener conocimiento de Su Propia Esencia, conoce todas las cosas que están fuera de Su Esencia, ya sean genéricas o cuestiones específicas, antes de que se produzcan y concreten, o bien después de su acontecimiento y concreción.
El Sagrado Corán enfatiza ello de gran forma cuando dice:
﴿ إِنَّ اللَّهَ بِكُلِّ شَيْءٍ عَلِيمٌ
«Por cierto que Dios es Sabedor de todas las cosas».[1]

También dice:
﴿ أَلاَ يَعْلَمُ مَنْ خَلَقَ وَهُوَ اللَّطِيفُ الْخَبِيرُ
«¿Acaso no ha de saber Quien ha creado, siendo que es el Benévolo, el Informado?».[2]

Se ha hecho un repetido y enérgico énfasis sobre la eternidad, amplitud y condición absoluta del conocimiento divino en los hadices transmitidos de los Imames de Ahl-ul Bait (P), por ejemplo las palabras del Imam Ya‘far As-Sâdiq (P), que dicen:
« لَم يَزَل عالِماً بالمَكانِ قَبْلَ تَكوينه كَعِلْمِهِ به بَعْدَ ما كوَّنَهُ وَكَذلِكَ عِلمُهُ بِجَمِيِعِ الاََشياءِ »
Tiene conocimiento del lugar antes de originarlo, y es igual a Su conocimiento del mismo después de haberlo originado; y asimismo es Su conocimiento de todas las cosas.[3]

B: El amplio poder

El poder de Dios es eterno al igual que Su conocimiento, al ser Su Misma Esencia por lo que, al igual que Su conocimiento, Glorificado Sea, es absoluto e ilimitado.
El Sagrado Corán enfatiza la amplitud del poder de Dios, diciendo:
﴿ وَكَانَ اللَّهُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيراً
«Y Dios es Poderoso por sobre todas las cosas».[4]

Y dice:
﴿ وَكَانَ اللَّهُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ مُقْتَدِراً
«Y Dios es Poderoso por sobre todas las cosas».[5]

Dijo el Imam Ya‘far As-Sâdiq (P):
"Las cosas son para Él igual en conocimiento, poder, autoridad, potestad y dominio."[6]

En cuanto a si la realización de las cosas absurdas y esencialmente imposibles en sí mismas se encuentran fuera del área del Poder Divino, ello no es a causa de una falla en el Poder Divino, sino que surge de la ausencia de idoneidad de la cosa imposible de concretarse en la existencia (por lo que conforma un defecto de parte del receptor y no parte del Ejecutante).
Dice el Imam ‘Alî (P) en respuesta a quien le preguntó acerca de la realización de las cosas imposibles:
« إنّ الله تباركَ وتعالى لايُنسَبُ إلى العَجز، والّذي سَألْتنِي لا يَكُونُ »
"Por cierto que a Dios, Ennoblecido y Glorificado Sea, no se le atribuye la incapacidad, sino que lo que preguntaste no tiene posibilidad de ser."[7]

C: La vida

Por cierto que Dios, el Sapientísimo y el Poderosísimo, es categóricamente Vivo, puesto que los dos atributos anteriores son particularidades de los entes vivientes, y es a partir de aquí que también quedan en claro los indicios de la Vida Divina.
A pesar de que el Atributo de la Vida mediante el cual es calificado Dios, Glorificado Sea, es igual a todos sus otros Atributos: exento de todo defecto y de todas las particularidades de tal atributo en el ser humano o lo que se le asemeja (como el acontecer de la muerte), y desde que Dios es Vivo por esencia, no hay vía para la muerte hacia Su Esencia Sagrada, como dice el Sagrado Corán:
﴿ وَتَوَكَّلْ عَلَى الْحَيِّ الَّذِي لاَ يَمُوتُ
«Y encomiéndate al Vivo, el Cual no muere».[8]

D: La voluntad y el albedrío

El ejecutor consciente de su acción es más completo y perfecto que aquél inconsciente de la misma, así como el ejecutor que tiene la voluntad de realizar su acción y es libre de hacerla (de forma que si quiere realizar una acción la realiza, y si no quiere realizarla no la realiza), es más perfecto que el ejecutor compelido y obligado que no tiene delante suyo más que una de las dos opciones: ya sea realizar la acción o abandonarla.
Considerando lo que dijimos, y asimismo considerando el hecho de que Dios es el más perfecto de los ejecutores en el plano de la existencia, será evidente que digamos que Dios es un ejecutante voluntario, y que Él, Glorificado Sea, no es compelido por parte de otro, ni forzado porque así lo implique Su Esencia.
Al decir que “Dios tiene voluntad” queremos significar que Él, Glorificado Sea, tiene libre albedrío y no está compelido ni forzado.
La voluntad -en el sentido conocido en el ser humano, la cual conforma un asunto gradual y originado en el tiempo- no tiene lugar en la Sagrada Esencia divina.
A causa de esto, la Voluntad Divina fue descripta en los hadices de Ahl-ul Bait (P) como la realización misma de la acción y su concreción misma, impidiendo con ello que las personas cayeran en el desvío y el error al interpretar y explicar este Atributo Divino.
Dijo el Imam Mûsâ Ibn Ya‘far (P):
« الاِرادة من الخَلق: الضميرُ وما يَبْدُو لهم بعدَ ذلك من الفِعْل. وأمّا مِنَ الله تعالى فإرادتُهُ: إحداثُه لاغير، ذلك لاَنَّه لايُرَوّي ولايَهِمُّ ولا يَتَفَكَّرُ، وهذهِ الِصّفاتُ مَنْفيّةٌ عَنْهُ وَهيَ صِفاتُ الخَلْقِ. فإرادَةُ اللهِ، الفِعْلَ؛ لا غير ذلكَ يَقولُ لَهُ كُنْ فَيَكُونُ بلا لَفْظٍ ولا نُطْقٍ بلسان ولا همّة ولا تفكّر ولا كيف لِذلِكَ، كما أنَّه لا كيفَ له »
"La voluntad, en relación a las criaturas, consiste en un estado interior que trae aparejada la acción que luego surge de las mismas; pero en relación a Dios, Glorificado Sea, Su Voluntad es Su misma acción de hacer y no otra cosa; ello es porque a Él no le sobreviene el estado de “reflexión”, ni el de preocupación, ni necesita “cavilar”, puesto que estos atributos se descartan de Él, y son atributos de las criaturas. Así pues, la Voluntad de Dios es Su misma acción, y no otra cosa. Dice que algo sea, y es, sin que para ello medie palabra ni pronunciación con lengua alguna, ni motivación, ni reflexión, y así tampoco ello tiene un “cómo”, así como Él no posee un cómo."[9]

De esta manera se hace evidente lo que manifestamos que: Su atributo, Glorificado Sea, de “poseedor de voluntad” –en el sentido de que posee libre albedrío-, conforma uno de los Atributos de la Esencia, pero el mismo Atributo, en el sentido de producir y proveer la existencia, conforma uno de los Atributos de la Acción.

Dios y los Atributos de Acción

Después de habernos familiarizado con los principales temas relacionados a los Atributos de la Esencia, será adecuado ahora hacerlo con algunos de los Atributos de Acción.
A continuación estudiaremos solamente tres de los Atributos de Acción, a saber:
·         El habla.
·         La veracidad.
·         La prudencia.



El Sagrado Corán describe a Dios con el Atributo del habla, cuando dice:
﴿ وَكَلَّمَ اللَّهُ مُوسَى تَكْلِيماً
«Y Dios habló a Moisés efectivamente».[10]

También dice:
﴿ وَمَا كَانَ لِبَشَرٍ أَن يُكَلِّمَهُ اللهُ إِلاَّ وَحْياً أَوْ مِن وَرَآئِ حِجَابٍ أَوْ يُرْسِلَ رَسُولاً
«Y a ninguna persona le es dado que Dios le hable si no es a través de la revelación, o tras un velo o le envíe un Mensajero».[11]

En base a esto, no hay duda de que el habla es uno de los Atributos Divinos, solo que el tema está en la realidad del habla, y si ese Atributo es de los Atributos de la Esencia o de los Atributos de Acción; puesto que es evidente que el hecho de hablar de la forma en que la encontramos en el ser humano no puede suponerse para Dios, Glorificado Sea.
Desde que el Atributo del habla es algo manifestado en el Sagrado Corán, se hace necesario referirnos al mismo Corán para entender la realidad de ello.
El Corán divide el habla de Dios con sus siervos -como ya vimos- en tres clases; dice:
﴿ وَمَا كَانَ لِبَشَرٍ أَن يُكَلِّمَهُ اللَّهُ إِلاَّ وَحْياً أَوْ مِن وَرَآئِ حِجَابٍ أَوْ يُرْسِلَ رَسُولاً فَيُوحِيَ بإِذْنِهِ مَا يَشَآءُ إِنَّهُ عَلِيٌّ حَكِيمٌ
«Y a ninguna persona le es dado que Dios le hable si no es a través de la Revelación, o tras un velo o le envíe un Mensajero de forma que le revele, con Su anuencia, lo que Él quiere. Por cierto que Él es Altísimo, Prudente».[12]

Entonces, vemos que no es posible que Dios le hable al ser humano, si no es a través de tres caminos:
Por “Revelación”; que es la inspiración dirigida al corazón.
O por detrás de un “velo”; de forma que el ser humano escucha las palabras de Dios sin verle, como cuando Dios habló a Moisés (P).
O le envíe un “Mensajero”; o sea un ángel que revele al profeta con la anuencia de Dios.
En esta aleya el Sagrado Corán deja en claro que Dios, Glorificado Sea, a veces origina la palabra sin mediación, y otras veces con mediación a través de uno de Sus ángeles.
Además, la primera forma a veces se da a través de inculcar la inspiración al corazón del profeta directamente, y otras veces a través de su oído llegándole de ahí las palabras al corazón.
En cualquiera de los tres casos, el “habla” tiene el sentido de originar las palabras y ello forma parte de los Atributos de Acción.
Esta explicación y análisis del Atributo del habla divina es solo una de las explicaciones que se pueden desprender con la ayuda, guía y orientación del Corán.
Hay otra explicación para este atributo y que consiste en que: Dios considera a Sus criaturas como Sus “palabras”, al decir:
﴿ قُل لَّوْ كَانَ الْبَحْرُ مِدَاداً لِكَلِمَاتِ رَبِّي لَنَفِدَ الْبَحْرُ قَبْلَ أَن تَنفَدَ كَلِمَاتُ رَبِّي وَلَوْ جِئْنَا بِمِثْلِهِ مَدَداً
«Di: Si el mar fuera tinta para las palabras de mi Señor, éste se agotaría antes de que se agotaran las palabras de mi Señor, aunque a ello añadiéramos otro tanto como tinta».[13]

Así pues, el propósito de “las palabras” en esta aleya son las criaturas de Dios, las cuales solo Su Esencia, Glorificado Sea, puede contar y enumerar, y testimonio de tal explicación de “la palabra” es la calificación que el Corán hace del Mesías, el hijo de María (P) al decir que es “la palabra o verbo de Dios”, puesto que dice:
﴿ وَكَلِمَتُهُ أَلْقَاهَآ إِلَى مَرْيَمَ
«Y Su palabra que infundió a María».[14]

El Imam Amîr Al-Mu‘minîn ‘Alî (P) en una de sus disertaciones explica el “hablar” de Dios, Glorificado Sea, como consistente en el hecho de “originar” y en la misma “acción”. Dijo:
"Dice a quien quiere que sea: “¡Sé!”, no en la forma de una voz que vibra, ni de una invocación (factible de ser) escuchada, sino que Sus palabras, Glorificado Sea, son una acción de Su parte, que ha originado y ha diseñado."[15]

Si la enunciación de las palabras son una expresión de lo que hay en el interior del hablante, entonces todo lo que hay en el universo, con todas sus creaciones, desde las más grandes a las más pequeñas, expresan el conocimiento de Dios, Glorificado Sea, Su Poder y Su Prudencia.



Del tema anterior que explica de dos formas la realidad de las palabras de Dios, quedó en claro que la segunda explicación no se contradice con la primera, y que Él, Glorificado Sea, es poseedor del atributo del habla en los dos aspectos. Así también se ha establecido que las palabras de Dios son Su Acción Misma, y es evidente que la acción es hâdiz (esto es, originada), por lo que de ello se deduce que el hecho de “hablar” también lo es.
A pesar de que las palabras de Dios son categóricamente originadas, nosotros, observando la educación pertinente, y asimismo para evitar un mala comprensión, no decimos que: las palabras de Dios (el Corán) son “creadas”, ya que es posible que alguien en base a ello las describa como instauradas e inventadas; de otro modo, sin considerar ese matiz, todo lo que no sea Dios es categóricamente creado y Su creación.
Narró Sulaimân Ibn Ya‘far Al-Ya‘farî: Le pregunté al Imam ‘Alî Ibn Mûsâ Ibn Ya‘far (P) lo siguiente: ¡Oh hijo del Mensajero de Dios! Infórmame sobre el Corán. ¿Es creador o es creado? Respondió diciendo:
“No es ni creador ni creado, sino que es solo la palabra de Dios, Majestuoso e Imponente”.[16]

Aquí es necesario recordar un suceso histórico a este respecto, que es el hecho de que en los inicios de siglo III de la hégira, en el año 212 H.L. se planteó entre los musulmanes una cuestión relacionada al Sagrado Corán consistente en: ¿Acaso el Corán es originado o sempiterno?
Esta cuestión fue motivo de fuerte separación y discordia, siendo que los que sostenían que el Corán es sempiterno no poseían ningún justificativo correcto para sus pretensiones, puesto que hay algunas posibilidades de que sea originado y otras de que sea sempiterno.
Si al decir “Corán” se quiere significar las palabras que son recitadas y leídas, o las palabras que recibió el fiel ángel Gabriel (P) y que hizo descender al corazón del Mensajero de Dios (BP), entonces decimos que de manera categórica y con certeza que todo ello es originado.
Y si con ello queremos significar los conceptos y significados contenidos en las aleyas coránicas, parte de lo cual se relaciona con relatos de los profetas, y las expediciones militares del gran Profeta (BP), entonces tampoco es posible que sea sempiterno.
Y si con ello se quiere significar el conocimiento que Dios tiene del Corán, tanto en lo referente a sus expresiones como a sus significados, entonces será categórico y concluyente que el conocimiento de Dios es sempiterno, al ser uno de los atributos de la Esencia, solo que, como es evidente, “el conocimiento” no es un sinónimo de “las palabras”.



Entre Sus Atributos, Glorificado Sea, está la “Veracidad”, que es el dicho acorde a la realidad, en oposición a “la mentira” que consiste en el dicho incongruente con la realidad.
Dios, Glorificado Sea, es Veraz y la mentira no tiene lugar en Su dicho. El indicio de ello es completamente evidente, puesto que la mentira es el recurso de los ignorantes, los impotentes y los atemorizados, y Dios está exento de todo eso.
En otras palabras, la mentira es execrable y Dios está exento de lo execrable.



Entre los Atributos de perfección divinos está “la Prudencia”, como inspira ello Su denominación, Glorificado Sea, de “Prudente”.
Al decir que Dios es Prudente se quiere significar lo siguiente:
Primero: Que los actos de Dios, Glorificado Sea, detentan el culmen de la precisión y la perfección.
Segundo: Que Dios, Glorificado sea, está exento de la realización de acciones impropias y vanas.
El magnífico y sorprendente sistema de la creación señala el primer significado, desde que la edificación del inmenso cosmos se ha establecido en base al más perfecto sistema y la mejor configuración, ya que dice:
﴿ صُنْعَ اللَّهِ الَّذِي اتْقَنَ كُلَّ شَيْءٍ
«La obra de Dios, Quien ha consolidado todas las cosas».[17]

Y testimonio del segundo significado es la aleya que expresa:
﴿ وَمَا خَلَقْنَا السَّمَآءَ وَالأَرْضَ وَمَا بَيْنَهُمَا بَاطِلاً
«Y no creamos el cielo y la tierra y lo que hay entre ambos en vano».[18]

Eso es un asunto que es ratificado por la ciencia y el intelecto cuanto más avanzan en el tiempo y se reflexiona en los secretos y leyes del universo.


[1] Al-'Ankabût; 29: 62.
[2] Al-Mulk; 67: 14.
[3] At-Tawhîd de As-Sadûq, p.137, cap. 10, hadîz 9.
[4] Al-Ahzâb; 33: 27.
[5] Al-Kahf; 18: 45.
[6] At-Tawhîd de As-Sadûq, cap. 9, hadîz 15.
[7] At-Tawhîd de As-Sadûq, p.130, cap. de “Al-Qudrah” (El Poder).
[8] Al-Furqân; 25: 58.
[9] Usûl Al-Kâfî, t.1, p.109, cap. “La voluntad; sobre que la misma forma parte de los Atributos de Acción, y sobre el resto de los Atributos de Acción”, hadîz 3.
[10] An-Nisâ; 4: 164.
[11] Ash-Shûrâ; 42: 51.
[12] Ash-Shûrâ; 42: 51.
[13] Al-Kahf; 18: 109.
[14] An-Nisâ; 4: 171.
[15] Nahÿ Al-Balâgah, disertación Nº 186.
[16] At-Tawhîd de As-Sadûq, p.223, cap. “¿Qué es el Corán?”, hadîz 2.
[17] An-Naml; 27: 88.
[18] Sâd; 38: 27.

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