lunes, 18 de octubre de 2010

Los atributos encomiables de los seres humanos


Extraído de "Autoconocimiento", de Muhammad Ali Shomali

Traducción: Sumeia Younes

Posición de los Seres Humanos en el Glorioso Corán

Podemos observar a los seres humanos desde dos ángulos diferentes. El primer enfoque sería examinar a los seres humanos como un todo en términos generales; o bien podemos abordar el tema por medio de considerarlos como individuos.[1] El Glorioso Corán presenta ambos aspectos. A veces el Glorioso Corán habla de los seres humanos en términos generales. Otras, trata el asunto sobre una base individual, por ejemplo, presentando al Faraón como una mala persona. A veces también habla de buenas personas como la esposa del Faraón, los profetas, etc. Por lo tanto, ambos aspectos fueron minuciosamente tratados en el Glorioso Corán.


Ahora queremos hablar sobre los seres humanos en general, no de algunos individuos, sino de los mismos en su conjunto. ¿Podemos comprender del Glorioso Corán si los seres humanos en conjunto son buenos o malos? ¿Cuál es la respuesta? ¿Podemos decir algo al respecto en general?

De acuerdo al Corán los seres humanos pueden ser las mejores y las más perfectas criaturas. Hasta donde nuestro conocimiento nos lo permite, reconocemos, comprendemos e identificamos a estos seres elevados de acuerdo a pautas proporcionadas. Si comparamos al hombre con cualquier forma de materia o cosas vivientes tales como las plantas, los animales, etc., inmediatamente sacamos una importante conclusión: que los seres humanos son superiores, más inteligentes y completos. Si el hombre puede cultivar un campo y hacer uso del producto para su propio beneficio y el de otros, capturar animales, sacar provecho de ellos y extraer recursos naturales para mejorar su vida y la de la sociedad, naturalmente, concluimos en definitiva que el hombre es un ser superior. Por ejemplo, un elefante es mucho más grande que un ser humano, pero el hombre lo adiestra y lo domina para que realice algunos trabajos para él.

Gracias a sus talentos, habilidades físicas, capacidades mentales, y el espíritu indómito con los que Al·lâh Todopoderoso agració al hombre, su vida se ha adaptado a las necesidades de su época y lugar. Por ejemplo, el modo de vida actual es completamente diferente al de épocas antiguas. Si comparas el antiguo modo de vida con el de la vida en la edad de piedra, verás que el hombre siempre ha estado en busca del progreso. El cambio en el modo de vida puede ser estudiado en correspondencia a cada época particular del hombre. Sin embargo, éste no es el caso en lo que a los animales respecta. Todos los animales han seguido la misma pauta de supervivencia por siglos. El entorno puede haber moldeado su patrón de supervivencia pero nunca han sido los amos del medio ambiente. Muchas especies de animales se han extinguido debido a los cambios del hábitat. Los seres humanos han demostrado ser capaces de sobrevivir por medio de modificar el medio ambiente para ajustarlo a sus necesidades. En consecuencia, podemos decir que el hombre es más perfecto que los animales. ¿Sería errado concluir que el hombre es la mejor criatura?

Podemos decir que sí es la mejor, y podemos argumentar para ello algunas razones ¡pero debemos ser cuidadosos! Cuando hacemos una afirmación sobre nuestra condición ¡ello no significa que todo ser humano sea mejor que toda otra criatura!
¿Son los seres humanos mejores que los ángeles? No queremos hablar de una persona. Sí, el Profeta del Islam (s.a.w.) e Imam ‘Alî (a.s.) son mejores que cualquier ángel. Eso está claro. Pero ¿podemos generalizar y decir que un niño recién nacido es mejor que un ángel? Es difícil decirlo porque la perfección efectiva que un niño posee no es suficiente para responder a esta pregunta, pero podemos argumentar de otras maneras para esta idea.

De acuerdo a una aleya del Glorioso Corán, podemos deducir que el hombre es muy importante y precioso:
﴿ ثُمَّ خَلَقْنَا النُّطْفَةَ عَلَقَةً فَخَلَقْنَا الْعَلَقَةَ مُضْغَةً فَخَلَقْنَا الْمُضْغَةَ عِظَاماً فَكَسَوْنَا الْعِظَامَ لَحْماً ثُمَّ أَنشَأْنَاهُ خَلْقاً ءَاخَرَ فَتَبَارَكَ اللَّهُ أَحْسَنُ الْخَالِقِينَ ﴾
«Luego convertimos la gota de esperma en crúor, transformamos el crúor en embrión, y convertimos el embrión en huesos; luego, revestimos los huesos de carne, luego le otorgamos otra creación. ¡Bendito sea Dios, Creador por excelencia!».[2]

La aleya explica diferentes etapas de la creación que un ser humano atraviesa. Después de que el cuerpo alcanza su perfección, Al·lâh, el más Loable, le otorga otra creación. Lo que ello significa es que Al·lâh, el Creador, insufla almas dentro de los cuerpos. Ésta es la fase final de la creación. El primer día el embrión no tiene espíritu, luego, tras algunos meses, Al·lâh el Loable insufla vida en el feto. Así, podemos darnos cuenta por qué Dios el Todopoderoso ha hecho hincapié en la etapa de la creación del espíritu diciendo: “otra creación”, lo que significa que el espíritu no es algo común al mundo material. El espíritu pertenece a otro universo celestial.

Cuando la gente preguntó al Profeta (s.a.w.) sobre el espíritu y su naturaleza, fue revelada la aleya seguidamente mencionada. La respuesta fue que el espíritu procede de la orden de Al·lâh[3] o que pertenece al mundo intangible (de acuerdo a diferentes interpretaciones, pero el resultado es el mismo):
﴿ وَيَسْأَلُونَكَ عَنِ الرُّوحِ قُلِ الرُّوحُ  مِنْ أَمْرِ رَبِّي وَمَآ اُوتِيتُم مِّنَ الْعِلْمِ إِلاَّ قَلِيلاً ﴾
«Te preguntarán acerca del espíritu. Diles: “El espíritu procede de la orden de mi Señor: y sólo se os ha concedido una mínima parte del saber”».[4]

Nota que en la última parte de la aleya (23: 14) Al·lâh Todopoderoso, dice: «¡Bendito sea Dios, Creador por excelencia!». De acuerdo a esta aleya del Libro, podemos concluir ahora que el hombre es la mejor criatura, desde que es el mejor Creador Quien puede crear la mejor criatura.

Para comprender mejor este punto, debemos tomar nota de la siguiente aleya:
﴿ وَلَقَدْ كَرَّمْنَا بَنِي ءَادَمَ وَحَمَلْنَاهُمْ فِي الْبَرِّ وَالْبَحْرِ وَرَزَقْنَاهُم مِنَ الطَّيِّبَاتِ وَفَضَّلْنَاهُمْ عَلَى كَثِيرٍ مِمَّنْ خَلَقْنَا تَفْضِيلاً ﴾
«Por cierto que honramos a los hijos de Adán, y les condujimos por la tierra y por el mar; les agraciamos con todo lo bueno y les preferimos marcadamente por sobre la mayor parte de cuanto hemos creado».[5]

Desde que Al·lâh Todopoderoso ha honrado al hombre con la posición más elevada en la Tierra y le ha conferido el mayor respeto, el Creador ha provisto al hombre con los medios para superar a muchas, pero no absolutamente a todas, de Sus otras criaturas. Lo que esta frase denota en realidad es que puede haber muchas criaturas superiores al hombre, de lo contrario Al·lâh se habría expresado así: “Y les preferimos marcadamente por sobre todo lo que hemos creado”. Ahora la pregunta que surge es si el hombre puede ser considerado la mejor criatura.

El hombre puede elevarse hasta el rango de supremacía si hace uso de las facultades que Dios le dio. El hombre avanza por peldaños hacia la supremacía de acuerdo a sus potencialidades. Estas facultades que Al·lâh le otorgó son las dádivas (o talentos) divinos o naturales e innatos en cada ser. Estos talentos son de dos clases: condiciones y capacidades (o potencialidades) para alcanzar la perfección última. Nuestro cuerpo físico, al ser la primera dimensión, hasta cierto punto, queda formado al momento de nuestro nacimiento. 

Pero no es el caso con la otra dimensión que es nuestra alma.

Todos los individuos son capaces de alcanzar el nivel más elevado de perfección; pueden ser los vicarios de Al·lâh; pueden ser los verdaderos siervos de Al·lâh. Estas capacidades o potencialidades (si bien están inactivas al momento de nacer) sobresalen en calidad comparadas con toda otra criatura.

Las habilidades naturales no nos hacen mejores que otras criaturas al nacer; sin embargo, cuando optamos por el sendero recto para desarrollar nuestros talentos innatos y para hacer uso pleno de las potencialidades con las que se nos agració, comenzamos a trepar por los peldaños hacia la supremacía. Cuanto más constructivamente hacemos uso de esas potencialidades, somos mejores comparados con otras criaturas. 

Podemos ascender a rangos a los que ningún ángel ha llegado; pero si el hombre toma un sendero equivocado y comienza a hacer uso de sus talentos innatos en una dirección incorrecta, ¡puede descender al nivel más sombrío al que ningún animal ha caído!

Podemos concluir que al momento de nacer, debido a nuestra inocencia y pureza, podemos aventajar a muchas criaturas, pero hay algunas criaturas como los ángeles que son mejores que nosotros en esta etapa en particular. Sí, los seres humanos están provistos con los mejores talentos y están conformados de una manera que pueden alcanzar los niveles más elevados posibles para una criatura. Por lo tanto, el Poder y la Sabiduría de Al·lâh están mejor manifestados en los seres humanos. Esa es la razón por la que Al·lâh dice: «¡Bendito sea Dios, Creador por excelencia!».

Ahora volvamos al Glorioso Corán para observar los valores de los seres humanos. Daremos una lista de atributos comenzando con los buenos atributos de los seres humanos y luego las malas cualidades. Hay muchas aleyas al respecto y no podemos mencionarlas a todas.

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Los atributos encomiables de los seres humanos

A. El ser humano es el vicario de Al·lâh en la Tierra.

﴿ وإِذْ قَالَ رَبُّكَ لِلْمَلآئِكَةِ إِنِّي جَاعِلٌ فِي الاَرْضِ خَلِيفَةً ﴾
«(Acuérdate, ¡oh Mensajero!) de cuando tu Señor dijo a los ángeles: “Voy a instituir un vicario en la Tierra”».[6]
﴿ وَهُوَ الَّذِي جَعَلَكُمْ خَلآئِفَ الاَرْضِ وَرَفَعَ بَعْضَكُمْ فَوْقَ بَعْضٍ دَرَجَاتٍ لِيَبْلُوَكُمْ فِي مَآ ءَاتَاكُمْ ﴾
«Él fue quien os designó herederos en la Tierra, y ha elevado a algunos de vosotros en grados sobre otros, para probaros con cuanto os agració…».[7]

B. Los humanos poseen la mayor capacidad de conocimiento.

﴿ وَعَلَّمَ ءادَمَ الأَسْمآءَ كُلَّهَا ثُمَّ عَرَضَهُمْ عَلَى الْمَلآَئِكَةِ فَقَالَ أَنْبِئُونِي بِاَسْمَآءِ هَؤُلآءِ إِنْ كُنْتُمْ صَادِقِينَ ﴾
«Él enseñó a Adán los nombres de todos los seres; después, se los presentó a los ángeles, y les dijo: “¡Nombrádmelos, si sois sinceros!”».[8]

C. Los seres humanos están creados de tal manera que pueden conocer a su Creador a través de un conocimiento innato.


 فَأَقِمْ وَجْهَكَ لِلدِّينِ حَنِيفاً فِطْرَتَ اللَّهِ الَّتِي فَطَرَ النَّاسَ عَلَيْهَا لاَ تَبْدِيلَ لِخَلْقِ اللَّهِ ذَلِكَ الدِّينُ الْقَيِّمُ وَلَكِنَّ أَكْثَرَ النَّاسِ لاَ يَعْلَمُونَ 

«Conságrate a la religión como monoteísta; porque es la naturaleza de Dios sobre la cual creó al hombre. La creación de Dios es inmutable: ésta es la verdadera religión, pero la mayoría de la gente lo ignora».[10]

Al·lâh Todopoderoso ha creado al hombre de una manera que se percate de la religión correcta y sienta una fuerte afinidad por ella. Éstas son dos dimensiones de la fitrah (nuestra naturaleza primigenia). No analizaremos la fitrah en detalles, pero aquí es necesario decir que esta cualidad es la naturaleza en el hombre infundida por Al·lâh.

El término fit significa una cualidad dispuesta por Dios en todos los seres humanos. Los asuntos innatos son de dos clases: conocimiento y deseo. Por lo tanto, los instintos fit (naturales) del hombre en parte están constituidos por conocimiento y en parte por deseo (impulsos naturales). De este modo, podemos decir que toda persona instintivamente se da cuenta de la pura religión y siente una afinidad por ella a través de su naturaleza primigenia y disposición divina de conocimiento y deseo.

Sin embargo, cuando una persona está inmersa en la vida material y los asuntos triviales, y no presta ninguna atención a los propósitos inmateriales, su fitrah (disposición primigenia) y el deseo se anublan. Sabemos que la alimentación adecuada es necesaria para el crecimiento del cuerpo. Si descuidamos el correcto tipo de régimen, ello puede llevar a diferentes clases de complicaciones que pueden causar el malfuncionamiento del cuerpo. Sucede lo mismo con la fitrah. Si solo satisfacemos la vida material, el otro lado se debilita o se ve empañado por los asuntos materiales. Pero ante las dificultades, cuando nuestra atención a la vida material se aparta temporalmente, nos volvemos completamente hacia Al·lâh y lentamente comenzamos a sentir el cambio desde adentro.

D. Además del cuerpo físico, existe un elemento divino o espiritual en el ser humano.

﴿ ثُمَّ سَوَّاهُ وَنَفَخَ فِيهِ مِن رُوحِهِ وَجَعَلَ لَكُمُ السَّمْعَ وَالاَبْصَارَ وَالاَفْئِدَةَ قَلِيلاً مَّا تَشْكُرُونَ ﴾
«Después le modeló; luego le insufló de Su espíritu. Os dotó de oído, de vista y de entendimiento. ¡Cuán poco se lo agradecéis!».[11]

¿Qué significa el espíritu divino? ¿Significa que Al·lâh tiene un “Espíritu” y una parte del mismo se encuentra en los seres humanos? Definitivamente no. Cuando atribuimos el espíritu a Al·lâh, es algo simbólico, igual que “la Casa de Al·lâh”. A pesar de que todo es creado por Al·lâh, algunas cosas son más preciosas y respetadas que otras, por lo tanto, las atribuimos a Dios.

E. El hombre no fue creado descuidadamente y al azar.

3.      Dios ha elegido a los seres humanos como Sus vicarios.

Estos tres hechos prueban que los seres humanos son elegidos para ser los vicarios de Al·lâh en la Tierra, por sobre el resto de las criaturas. Estudiaremos cómo son presentados estos tres prominentes factores en el Glorioso Corán.

﴿ ثُمَّ اجْتَبَاهُ رَبُّهُ فَتَابَ عَلَيْهِ وَهَدَى ﴾
«Mas luego su Señor le eligió, le redimió y le encaminó».[12]

﴿ ثُمَّ تَابَ عَلَيْهِمْ لِيَتُوبُوا إِنَّ اللّهَ هُوَ التَّوَّابُ الرَّحِيمُ ﴾
«… Y Él se volvió hacia ellos a fin de que se arrepintiesen; ciertamente que Al·lâh es Remisorio, Misericordiosísimo».[13]

F. El hombre es completamente libre de elegir su destino; es decir, el hombre es el dueño de su propio hado.

Ésta es la manera en que la Escritura presenta la idea de nuestro destino. Existe la luz de la guía, sin embargo, uno es libre de tomarla o dejarla.
﴿ إِنَّا هَدَيْنَاهُ السَّبِيلَ إِمَّا شَاكِراً وَإِمَّا كَفُوراً ﴾
«Por cierto que le señalamos el camino, ya fuera agradecido o ingrato».[14]

﴿ اِنَّا عَرَضْنَا الأَمَانَةَ عَلَى السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ وَالْجِبَالِ فَأَبَيْنَ أَن يَحْمِلْنَهَا وَأَشْفَقْنَ مِنْهَا وَحَمَلَهَا الاِنسَانُ إِنَّهُ كَانَ ظَلُوماً جَهُولاً 
«Por cierto que ofrecimos el depósito a los cielos, a la tierra y a las montañas, mas rehusaron encargarse de ello y temieron recibirlo, pero el hombre se encargó de ello. (Pero) ciertamente que es muy injusto, muy insensato».[15]

G. El hombre es respetado y tiene dignidad.

﴿ وَلَقَدْ كَرَّمْنَا بَنِي ءَادَمَ وَحَمَلْنَاهُمْ فِي الْبَرِّ وَالْبَحْرِ وَرَزَقْنَاهُم مِنَ الطَّيِّبَاتِ وَفَضَّلْنَاهُمْ عَلَى كَثِيرٍ مِمَّنْ خَلَقْنَا تَفْضِيلاً ﴾
«Por cierto que honramos a los Hijos de Adán, y les condujimos por la tierra y por el mar; les agraciamos con todo lo bueno y les preferimos marcadamente por sobre la mayor parte de cuanto Hemos creado».[16]

H. Los seres humanos poseen un innato poder de decisión y discernimiento: la conciencia.

Todos comprenden qué es bueno y qué es malo. De este modo, los profetas, fueron enviados para concienciar a la gente y fortalecer sus facultades de entendimiento. Por ejemplo, todos son conscientes de que mentir es malo. Así, los profetas vinieron para hacer hincapié en la diferencia entre lo correcto y lo errado. También nos enseñan cosas respecto a las que no estamos conscientes, como los pormenores. Este poder innato puede ser deducido de la siguiente aleya:
﴿ وَنَفْسٍ وَمَا سَوَّاهَا * فَأَلْهَمَهَا فُجُورَهَا وَتَقْوَاهَا ﴾
«Por el alma y Quien la formó; y le inspiró su malicia y su piedad».[17]

I. Nada satisfará al hombre excepto recordar a Al·lâh y acercarse a Él.

﴿ الَّذِينَ ءَامَنُوا وَتَطْمَئِنُّ قُلُوبُهُم بِذِكْرِ اللَّهِ أَلاَ بِذِكْرِ اللَّهِ تَطْمَئِنُّ الْقُلُوبُ ﴾
«Aquellos que creen, cuyos corazones se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿No es acaso cierto que con el recuerdo de Dios se sosiegan los corazones?...».[18]

Todo ser humano trata de llegar a su Señor. Una persona que desea adquirir abundante riqueza también trata de alcanzar a Al·lâh, pero su error es confundir a su Dios. Así, busca algo inseguro y transitorio. Todos desean alcanzar a Al·lâh pero el hombre comete errores. La única manera de realizarse uno mismo es por medio de hacer que nuestras almas sean conscientes de Al·lâh. Debemos tratar de llegar a Él con pleno conocimiento y ser conscientes del objetivo que estamos tratando de alcanzar:
﴿ يَآ أَيُّهَا الإِنسَانُ إِنَّكَ كَادِحٌ إِلَى رَبِّكَ كَدْحاً فَمُلاَقِيهِ ﴾
«¡Oh humano!, por cierto que te esfuerzas afanosamente por dirigirte hacia tu Señor. ¡Ya le encontrarás!».[19]

﴿ يَآ أَيَّتُهَا النَّفْسُ الْمُطْمَئِنَّةُ * ارْجِعِي إِلَى رَبِّكِ رَاضِيَةً مَرْضِيَّةً ﴾
«¡Oh, tú, alma sosegada! ¡Retorna a tu Señor satisfecha y complacida!».[20]

Tener un corazón sosegado y convencido depende del recuerdo de Al·lâh (ذكر الله) y de la Glorificación de Sus Atributos de Belleza y Grandeza. Éste es el secreto clave para nuestro ascenso y el logro de ese estado o rango. Deberíamos tratar de reflexionar en los Atributos de Su Belleza y Grandeza. El hombre jamás se saciará con nada sino con el recuerdo de Al·lâh. Éstos son grandes tópicos en el pensamiento islámico.

J. Las bendiciones divinas sobre la Tierra fueron creadas para los seres humanos quienes son libres de utilizar las tierras, surcar los mares, conquistar el espacio, valerse de los animales, etc., para  su propio beneficio y propósito.

﴿ وَسَخَّرَ لَكُم مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَمَا فِي الأَرْضِ جَمِيعاً مِنْهُ إِنَّ فِي ذَلِكَ لاَيَاتٍ لِقَوْمٍ يَتَفَكَّرُونَ ﴾
«Y sometió para vosotros todo cuanto existe en los cielos y en la tierra. Todo procede de Él. Por cierto que en ello hay signos para gente que reflexiona».[21]
﴿ هُوَ الَّذِي خَلَقَ لَكُم مَا فِي الأرْضِ جَمِيعاً ﴾
«Él fue quien creó para vosotros cuanto existe en la tierra».[22]

K. El hombre fue creado para adorar a Al·lâh, el Loable.

﴿ وَمَا خَلَقْتُ الْجِنَّ وَالإِنسَ إِلاَّ لِيَعْبُدُونِ ﴾
«¡No he creado al genio y al hombre sino para que me adoren!».[23]

L. El hombre no puede conocerse a sí mismo a menos que conozca a Al·lâh. El hombre no puede olvidar a Al·lâh, de lo contrario, se habrá olvidado de sí mismo.

﴿ وَلاَ تَكُونُوا كَالَّذِينَ نَسُوا اللَّهَ فَاَنسَاهُمْ أَنفُسَهُمْ اُوْلَئِكَ هُمُ  الْفَاسِقُونَ ﴾
«Y no seáis como quienes olvidaron a Al·lâh y Al·lâh les hizo olvidarse de sí mismos. ¡Éstos son los depravados!».[24]

M. El hombre comprenderá muchas realidades después de su muerte.


Si tratamos de disminuir nuestra dependencia a la vida material, recogemos los beneficios en este mismo mundo. Si el dinero o la fama no son importantes para nosotros, sino solo el recuerdo de Al·lâh y las cosas concernientes a Al·lâh, entonces podemos ver esas realidades que se encuentran ocultas para otros en este mundo:
﴿ لَقَدْ كُنتَ فِي غَفْلَةٍ مِنْ هَذَا فَكَشَفْنَا عَنكَ غِطَآءَكَ فَبَصَرُكَ الْيَوْمَ حَدِيدٌ ﴾
«Estabas desatento respecto de esto, pero hoy te descorremos el velo y tu vista será penetrante».[25]

El Señor Todopoderoso envió Apóstoles, Mensajeros, Profetas e Imames para informarnos tanto de los aspectos espirituales como materiales de la vida. Al·lâh nunca quiso que fuésemos negligentes a los hechos. Al·lâh, el Creador, quiere que seamos conscientes del sendero que hemos elegido para esta vida terrenal y la otra.

El Señor quiere que ingresemos en el otro mundo con un alma satisfecha y una mente tranquila. Al·lâh Todopoderoso envió a Su último Mensajero, el Sello de los Profetas, Muhammad (s.a.w.) para invitarnos al Islam, la consumación de todas las religiones celestiales. Por lo tanto, es de interés y beneficio de las masas humanas seguir y atenerse a la ley islámica a través de la cual sus ojos se abrirán a las claras realidades.
Sin embargo, es lamentable ver que en general la gente se encuentra sumida en un profundo letargo en este mundo material; apenas pasen a la siguiente fase, el otro mundo, inmediatamente se volverán conscientes de lo que de verdad está ocurriendo[26] pero será imposible regresar a este mundo.

Una aleya del Glorioso Corán habla sobre la gente inicua. Cuando mueran le requerirán a Al·lâh:
﴿ حَتَّى إِذَا جَآءَ أَحَدَهُمُ الْمَوْتُ قَالَ رَبِّ ارْجِعُونِ * لَعَلِّي أَعْمَلُ صَالِحاً فِيمَا تَرَكْتُ كَلآَّ إِنَّهَا كَلِمَةٌ هُوَ قَآئِلُهَا وَمِن وَرَآئِهِم بَرْزَخٌ إِلَى يَوْمِ يُبْعَثُونَ  ﴾
«(Seguirán idólatras) hasta que, cuando la muerte sorprenda a alguno de ellos, diga: “¡Oh, Señor mío! ¡Devuélveme a la tierra, a fin de poder practicar el bien que omití (hacer)!”. ¡Quiá! Tal será la palabra que él dirá. Y ante ellos habrá una barrera (que les detendrá) hasta el día en que sean resucitados».[27]

Generalmente los seres humanos se vuelven conscientes solo al momento de morir. Es por ello que deberíamos leer el Corán detenidamente y al llegar a estas aleyas, detenernos y reflexionar en las mismas. Tras la muerte nuestra visión se volverá más aguda y veremos y nos percataremos de muchas cosas. Dijo Imam ‘Alî (a.s.) a este respecto:
« لَوْ كُشِفَ لي الْغِطاءُ ما ازْدَدْتُ يَقيناً »
“Si fuesen removidos los velos ante mí, mi certeza no se incrementaría”.[28]

Él quiere decir que ha alcanzado la profundidad de la certeza la cual ya no puede ser incrementada de ninguna manera. Él ha alcanzado el estado de la Verdad.

Cierta vez el Profeta (s.a.w.) estaba caminando con algunos de sus Compañeros, cuando se encontraron con un joven cuyo extraño comportamiento atrajo la atención de aquéllos.
El Profeta (s.a.w.) le preguntó:
- ¿Cómo estás?
- Tengo un estado de certeza -respondió el joven.
- Para cada cosa existe una señal. Si tú has alcanzado el estado de certeza, ¿cuál es la señal de tu certeza?
- Mi certeza me dice que ayune en los días calurosos y que rece durante toda la noche. Ésta es mi señal. He alcanzado un rango tal que adorar solo a Al·lâh es el único placer que de verdad obtengo. Veo el Paraíso y el Infierno, y de aquéllos que te rodean, puedo ver cuáles son de entre la gente del Paraíso y cuáles de entre la gente del Infierno.”
El Profeta (s.a.w.) lo detuvo diciéndole: “No digas nada más” (ya que no está bien informarles a otros respecto a su futuro).
El joven rogó al Profeta (s.a.w.) que suplicara a Al·lâh para que le concediese el martirio. El Profeta (s.a.w.) lo hizo, y posteriormente el joven fue martirizado en un campo de batalla.[29]

Las buenas obras de aquel joven y su distanciamiento del mundo material le hicieron acreedor al estado de certeza. Su alma se encontraba libre y podía ver lo que no podía ver una persona que tenía su corazón puesto en los resplandores mundanales. El Glorioso Corán afirma que si alcanzáramos el estado de certeza podríamos ver incluso el Paraíso y el Infierno:
﴿ كَلاَّ لَوْ تَعْلَمُونَ عِلْمَ الْيَقِينِ * لَتَرَوُنَّ الْجَحِيمَ ﴾
«¡Quiá! Si poseyerais el conocimiento de la certeza, ¡ciertamente, entonces, veríais la Hoguera!».[30]

El Paraíso y el Infierno fueron creados para nosotros, y no son cosas que serán creadas en el futuro.
La persona que posee una percepción íntegra puede verlos. Cierta vez un hombre llamado Hammâm fue hacia Imam ‘Alî (a.s.) y le pidió que le describiese a las personas piadosas (muttaqîn) de una manera que pudiese verlas. Primero Imam ‘Alî (a.s.) no quiso decir nada pero Hammâm insistió y el Imam lo hizo. Uno de los puntos que le mencionó el Imam es que estas personas son como aquéllos que han visto el Paraíso y el Infierno.[31]

N. Al hombre no le apetecen solo las cuestiones materiales.

Hay ciertos asuntos que la gente considera sus ideales. Pueden esforzarse mucho solo por alcanzar las bendiciones y complacencia de Al·lâh Todopoderoso. La siguiente aleya explica que Su complacencia es la recompensa más importante que puede obtener el ser humano:
﴿ وَعَدَ اللّهُ الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُؤْمِنَاتِ جَنَّاتٍ تَجْرِي مِن تَحْتِهَا الاَنْهَارُ خَالِدِينَ فِيهَا وَمَسَاكِنَ طَيِّبَةً فِي جَنَّاتِ عَدْنٍ وَرِضْوَانٌ مِنَ اللّهِ أَكْبَرُ ذَلِكَ هُوَ الْفَوْزُ الْعَظِيمُ ﴾
«Al·lâh prometió a los creyentes y a las creyentes jardines bajo los cuales corren los ríos, donde morarán eternamente, así también albergues agradables en los jardines del Edén; mas (sabed que) la complacencia de Al·lâh es aún mayor. ¡Tal será el gran triunfo!».[32]

Es éste el mayor logro y no las cosas materiales. Aquí Dios explica los beneficios y bendiciones en el Paraíso, y dice que ser consciente de que Dios está satisfecho y complacido contigo, es la bendición más grande. Este conocimiento es sumamente importante para el hombre. Toda persona aspira a obtener la satisfacción de Al·lâh, el Loable.



[1] A veces hablamos sobre casas en general. ¿Cuáles son las cualidades de una casa? ¿Cuáles son los beneficios de una casa? ¿Es bueno o no tener una casa? Pero a veces hablamos de una casa en particular. Éstas son dos maneras de ver la misma cosa. A veces hablamos sobre flores en general, o a veces decimos que a mí me gusta esta rosa.
[2] Sûra al-Mu’minûn; 23: 14.
[3] A pesar de que todo es creado a través de la orden divina, en el universo material la orden divina no será emitida antes de la existencia de condiciones necesarias, tales como la existencia de una manzana después de la existencia del agua, la luz, el calor, etc. (o tras la existencia de condiciones sobrenaturales). En el universo abstracto no hay condiciones y hay solo órdenes divinas. Este tema es tratado en la filosofía islámica.
[4] Sûra al-Isrâ’; 17: 85.
[5] Sûra al-Isrâ’; 17: 70.
[6] Sûra al-Baqarah; 2: 30.
[7] Sûra al-An‘âm; 6: 165.
[8] Sûra al-Baqarah; 2: 31.
[9] Bihâr al-Anwâr, t. 3, p. 41.
[10] Sûra ar-Rûm: 30: 30.
[11] Sûra as-Saÿdah; 32: 9.
[12] Sûra Tâ Hâ; 20: 122.
[13] Sûra at-Tawbah; 9: 118.
[14] Sûra al-Insân; 76: 3.
[15] Sûra al-Ahzâb; 33: 72.
[16] Sûra al-Isrâ’; 17: 70.
[17] Sûra ash-Shams; 91: 7-8.
[18] Sûra ar-Ra‘d; 13: 28.
[19] Sûra al-Inshiqâq; 84: 6.
[20] Sûra al-Faÿr; 89: 27-28.
[21] Sûra al-Ÿâzîah; 45: 13.
[22] Sûra al-Baqarah; 2: 29.
[23] Sûra adh-Dhâriât; 51: 56.
[24] Sûra al-Hashr; 59: 19.
[25] Sûra Qâf; 50: 22.
[26] Podemos observar este hecho en la siguiente narración profética:
"النّاسُ نِيامٌ فَإذا ماتوا انْتَبَهوا", lo que significa que: “La gente está dormida hasta que al morir, despierta.” (Bihâr al-Anwâr, t. 4, p. 43).
[27] Sûra al-Mu’minûn; 23: 99-100.
[28] Bihâr al-Anwâr, t. 67, p. 73.
[29] Bihâr al-Anwâr, t. 22, p. 146, nº 139.
[30] Sûra at-Takâzur; 102: 5-6.
[31] Nahÿ al-Balâgah, Discurso nº 191. Para más información ver pp. 143 a 146 de este libro.
[32] Sûra at-Tawbah; 9: 72.

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