martes, 21 de junio de 2011

La Realidad del Shiísmo


Fuente: Realidad y Orígenes del Shiísmo
Traducción: Sumeia Younes

Entre las diferentes tendencias del Islam no hay ninguna otra que se haya granjeado como la Shî‘ah la consideración de los autores e investigadores tanto en el pasado como en el presente. La causa estriba en varios asuntos, entre ellos: a lo largo de las épocas la Shî‘ah representó una seria oposición a las corrientes desviadas que fraguaron los sucesivos gobiernos en el mundo islámico, por lo que esos gobiernos se veían a sí mismos obligados a utilizar sus diferentes medios de comunicación contra esta Escuela, a esforzarse por degradarla y mostrarla ante los musulmanes como una secta desviada de la Verdad, y a darle el mote de “innovadora.”


Por otro lado, el hecho de que la Shî‘ah se congregara alrededor de Ahl-ul Bait (a.s.) y procurara encaminarse a través de sus enseñanzas y no las de los demás, y el amor y respeto con los que contaba la Gente de la Casa del Profeta (s.a.w.) por parte de la sociedad islámica, provocaba el temor en esos gobiernos de que la Shî‘ah difundiera las enseñanzas de Ahl-ul Bait (a.s.) entre la gente, que en su mayoría había sido víctima de las enseñanzas desviadas que propagaron los gobiernos opresores y de la difusión de los hadices inventados y atribuidos al Profeta (s.a.w.) que intentaban mostrar a tales gobiernos como sistemas islámicos cuya legitimidad derivaba de las enseñanzas del Islam; es por eso que consideraban que era necesario evitar que la Shî‘ah se expandiera, limitándola para impedir que sus ideas revolucionarias y correctas fuesen vertidas en las filas de los musulmanes.
Ante esta situación, estos gobiernos no encontraron más remedio que ocuparse de esta Escuela mediante la utilización de los medios de comunicación que disponían para desacreditar el buen nombre de esta tendencia y hacer que la gente sintiese repulsión por la misma al atribuir a sus creencias principios corruptos que no congenian de ninguna manera con el Islam, o bien al presentarla como una secta de origen foráneo ajena a la sociedad árabe-islámica. A continuación expondremos diferentes opiniones acerca del origen del Shiísmo, en las que sus autores pretendieron confundir y ocultar las realidades para impedir así que se llegue a las mismas.

La falsa imputación de tener “orígenes judíos”:

Una de las más graves calumnias que se dirigen al Shiísmo es que éste tiene orígenes judíos, cuyas raíces se extienden a las enseñanzas de ‘Abdul·lâh ibn Saba’, el judío que aparentó haberse islamizado, partiendo de su región de origen -el Yemen- para deambular por el Hiÿâz, las zonas de Siria, Irak y Egipto, y de esa manera diseminar sus creencias corruptas entre los musulmanes, las cuales se representan en su afirmación sobre que ‘Alî (a.s.) era el heredero del Profeta (s.a.w.).
Dice Farîd Waÿdî: “Ibn As-Sawdâ’ (esto es, ‘Abdul·lâh ibn Saba’) era originalmente judío, de los habitantes de Al-Hîrah. Manifestó haberse islamizado pretendiendo con ello lograr poder comercial y jefatura entre la gente de Kufa, por lo que les mencionó que él encontró en la Torá que todo profeta debe tener un heredero y que ‘Alî (a.s.) era el heredero de Muhammad (s.a.w.)”.[1]
Originalmente esta narración se encuentra en Ta’rîj At-Tabarî[2] transmitida por Saif ibn ‘Umar quien es recusado severamente en su confiabilidad por parte de los expertos del Hadîz.[3]
Algunos historiadores posteriores a Tabarî han transmitido esta narración tal como está hasta que se volvió famosa, al punto que muchos autores en el tema de las diferentes tendencias, tanto en el pasado como en el presente, se basaron en ella sin investigar ni precisar. Es esta misma narración acerca de la cual Ibn Haÿar dijo: “Su cadena de transmisión no es correcta.”[4]
El caso es que tales autores no prestaron atención a esta realidad y siguieron repitiéndola a lo largo de los siglos; es así que Ibn Taimîiah dijo: “Cuando los enemigos del Islam quedaron desconcertados por la fuerza de esta religión, lo efectivo de su gobierno, y la rapidez de su propagación, se detuvieron preocupados y pasmados puesto que no tenían poder para resistir con la espada, por lo que se valieron de otra vía como la artimaña, que consistía en introducirse hipócritamente en el Islam y destruir las bases del Islam desde adentro resquebrajando la unidad de los musulmanes y difundiendo las intrigas. Y quien ideó, evaluó y luego planeó y delineó ello fue ‘Abdul·lâh ibn Saba’ y su grupúsculo.”[5]
Es posible observar dos importantes posturas en lo que atañe a la persona de ‘Abdul·lâh ibn Saba’: una de ellas trata de adosar a este personaje la misión de provocar la sedición y las intrigas en el medio islámico y cargarle con las culpas de todos los problemas que surgieron entre los Compañeros en épocas de ‘Uzmân ibn ‘Affân, basándose para ello en la narración de At-Tabarî anteriormente mencionada, la cual otorga a Ibn Saba’ un rol quimérico e irrazonable y coloca a un grupo de entre los mejores Compañeros del Profeta (a.s.) como seguidores de este judío encubierto bajo el ropaje del Islam; mientras que la otra postura supone que fue una persona producto de las elucubraciones de la imaginación surgida de la débil narración mencionada por At-Tabarî.
Algunas fuentes históricas suponen la existencia de esta persona pero niegan el grave papel que se le atribuyó. Ello se debe a que las narraciones presentes en las fuentes shias y sunnis -a excepción de la narración de At-Tabarî- ponen énfasis en que esta persona surgió en el período del Califato de ‘Alî y que se extralimitó a su respecto al punto de divinizarlo, y que Ibn Saba’ encontró seguidores para esta tendencia extraviada, sólo que su movimiento no fue tan grave como algunos estudiosos lo presumieron en base a los propósitos que perseguían. Si es que Ibn Saba’ hubiese tenido este grado de importancia, no habría sido descuidado por los principales libros de hadices en los que se apoya el grueso de los musulmanes y especialmente los Sihâh, los cuales no lo mencionan en absoluto. Algunos orientalistas y estudiosos se percataron de que el hecho de agrandar el papel desempeñado por Ibn Saba’ persiguió fines políticos para contener a la Shî‘ah. Es así que dice Filhausen: “La realidad es que el término “saba’îiah” se aplicó únicamente a los shias, y en una utilización más precisa se corresponde solamente con los Gulât de la Shî‘ah, solo que el reproche es aplicado a todos los shias por igual.”[6]
Dice el Dr. Muhammad ‘Ammârah: “En lo que respecta a nuestro tema, que es el tema de la historia del surgimiento del Shiísmo, en verdad que la existencia de Ibn Saba’ -suponiendo que la aceptemos- no es correcta como argumento para decir que el Shiísmo se manifestó en esa época.”[7]… “E incluso la Shî‘ah no narra de él nada de esto… y a partir de aquí inferimos que no es correcto tomar a su época como el principio de la historia de la Shî‘ah y el Shiísmo en el sentido técnico conocido.”[8]
Pero el problema es que la cuestión de Ibn Saba’ sigue influyendo en algunas afirmaciones de los sunnis donde la política ha tenido parte en su conformación. Es sorprendente que tal cosa provoque una áspera discusión en las páginas de algunas publicaciones sauditas -como Sahîfah Ar-Riâd y otras- entre algunos profesores y estudiosos respecto al papel desempeñado por el hipotético Ibn Saba’, siendo el único motivo para esta discusión la insistencia de algunos investigadores arbitrarios para refutar las creencias de la Shî‘ah por un lado, mientras que por otro lado algunos investigadores imparciales hasta cierto punto consideran que Ibn Saba’ representa un importante elemento que apuntala la estructura doctrinal del grueso de los musulmanes (los sunnis). Es así que el Dr. Hasan ibn Fahd Al-Huaimil dice: “La discusión acerca de Ibn Saba’ adopta tres niveles:
“El nivel más generalizado entre los historiadores islámicos, que es establecer su existencia y el rol que jugó en sembrar sedición e intriga, con toda la exageración a su respecto.
El nivel adoptado por los orientalistas y los shias contemporáneos, que es el de negar la existencia de Ibn Saba’, y por ende negar su rol. Cuando digo shias contemporáneos, quiero indicar que los sabios shias antiguos no negaban su existencia, si bien negaron sus efectos.
El nivel intermedio, que es el de establecer la existencia de Ibn Saba’ pero mermando el papel que pudo haber desempeñado en las intrigas y sediciones. Y esto es por lo que me inclino.
Encontramos al Dr. Al-Hilâbî, y luego de él a Hasan Al-Mâlikî, junto a una corriente de severos negadores de la existencia de este personaje, y al leer lo que escribieron he reflexionado en el esfuerzo realizado en la investigación, solo que no tengo la seguridad de lo que han concluido, ni me siento cómodo con ello, puesto que destruyendo a esta persona se destruyen muchas otras cosas que se desprenden de los libros legados por grandes sabios como Sheij Al-Islam Ibn Taimîiah, Ibn Haÿar, Adh-Dhahabî, y otros, puesto que Ibn Saba’, o Ibn As-Sawdâ’, da la forma a las posturas de una Escuela doctrinal y da lugar a muchas otras afirmaciones, que, si se desplomaran ¡estaríamos ante un terremoto que afectaría a muchas estructuras doctrinales!”.[9]
A partir de aquí nos queda en claro que la cuestión de la existencia de Ibn Saba’ y su legendario rol conforman para algunos una corriente doctrinal, de cuya existencia deviene la preservación de la sacralidad de los legados de algunos sabios a pesar de todas las irregularidades que poseen. La realidad es que la cuestión de Ibn Saba’ se convirtió en un arma en manos de los mal intencionados contra el Shiísmo en su intento por adosarle sus creencias a él, y nada más.

La falsa imputación de tener “orígenes persas”:

Es conocido que el gobierno de los Omeyas era un gobierno puramente árabe que siguió la política de excluir a los mawâlî (no árabes que aceptaron el Islam) y rebajar su nivel lo más posible, tratando de ennoblecer a los árabes y darles preferencia por sobre aquellos en todas las cosas. La cuestión de adosar la acusación de “no ser árabes” en especial, fue uno de los medios de la guerra propagandística que siguieron y que permaneció en forma continua por un período de alrededor de un siglo, lo cual contribuyó a que esta tendencia ideológica se arraigase ante el común de la gente.
Desde que la Shî‘ah fue la principal fuerza opositora de los Omeyas -fuerza que acarreaba el peligro de que sus fundamentos se difundiesen y amenazar así la estructura del gobierno Omeya en lo más profundo- los medios propagandísticos de este gobierno no se contentaron con anexar a la Shî‘ah la acusación de estar relacionada a principios judíos a través de Ibn Saba’ sino que intentaron infundir la idea de que el Shiísmo era una idea persa importada, que llegó a través de los persas luego de ser conquistados sus territorios.
Algunos investigadores contemporáneos hacen hincapié en este asunto, incluso alguno llegó a mucho más e intentó reunir en la acusación tanto a los fundamentos judíos como a los persas a la vez. Dice Ahmad ‘Atîiatul·lâh:
“Las enseñanzas sabaíes contienen las raíces de la creencia shiíta las cuales surgieron de fundamentos judíos y a la vez tuvieron la influencia del mazdeísmo persa. Es así que la cabeza de este grupo fue un judío de origen yemení, mientras que algunas creencias persas mazdeístas se difundieron en tiempos de la ocupación persa (del Yemen antes del Islam), la cual abarcó algunos pueblos de la península árabe. Es por eso que la doctrina de los sabaíes coincidió con los deseos y tendencias de algunas personas de Irak que vivían en vecindad con los persas.”
Dice también: “En cuanto a “la verdad divina”, ésta es una teoría que se traslada de la Saba’îiah a la Shî‘ah en general a partir de los persas y se basa en que ‘Alî (a.s.) es el Califa luego del Profeta, y que su derecho al Imamato proviene de Dios, transmitiéndose este derecho, por herencia, a la Gente de su Casa.”[10]
            Este investigador pretende relacionar entre la condición hereditaria del Imamato de los Imames (a.s.) y entre las ideas persas que supuestamente habrían influido en los musulmanes con la excusa de que los persas creían en la monarquía hereditaria. Esta opinión fue aceptada por muchos estudiosos y algunos orientalistas.
La realidad es que, si quisiésemos aceptar rigurosamente esta idea, necesariamente deberíamos decir que: los Omeyas son quienes adoptaron este principio puesto que son ellos los que convirtieron el Califato en un reino tiránico heredado de padres a hijos, siendo el estado Omeya puramente árabe, tal como dijimos anteriormente. Es por eso que la cuestión de que los shias se hayan visto influenciados por esa costumbre persa es un asunto inverosímil, y mucho más improbable desde que sabemos que el Shiísmo fue puramente árabe tal como demostraremos a continuación.
Algunos estudiosos remontan la idea del Shiísmo al hecho de que la mayoría de los primeros shias eran persas. Dice el Sheij Muhammad Abû Zuhrah:
“La verdad es que nosotros creemos que los shias fueron influenciados por las ideas persas relativas a la monarquía y a la condición hereditaria de la misma, y la similitud existente entre su escuela de pensamiento y el régimen monárquico persa es evidente. Lo que alimenta esta idea es que la mayoría de los persas hoy en día son shias y el hecho de que los primeros shias hayan sido persas.”[11]
En cuanto a que la mayoría de los persas de hoy en día sean shias, eso es correcto, pero el Sheij Abû Zuhrah pasó por alto el hecho de que la mayoría de los persas ingresaron al Shiísmo en un período posterior, especialmente en tiempos del gobierno de la dinastía Safávida.
En cuanto al hecho de que los primeros shias hayan sido persas, eso no es correcto, puesto que el análisis de la historia demuestra en forma categórica que los primeros shias fueron casi en su totalidad árabes puros. Eso fue establecido por autores antiguos, puesto que el Shiísmo estaba restringido a regiones muy limitadas de los territorios persas, comenzando el mismo en la ciudad de Qom, y sabemos que los primeros habitantes de Qom eran árabes y no persas.
Dice Iaqût Al-Hamawî respecto a la ciudad de Qom: “Es una ciudad islámica reciente donde no hay vestigios no-árabes en la misma. El primero que viajó hacia allí fue Talhah ibn Al-Ahwas Al-Ash‘arî… siendo su gente todos shias imamíes. Comenzó a ser poblada en los días de Al-Haÿÿâÿ ibn Iûsuf en el año 83 de la hégira… Cuando fue vencido Ibn Al-Ash‘az y volvió a Kabul derrotado, se encontraba entre un grupo de hermanos llamados ‘Abdul·lâh Al-Ahwas, ‘Abdurrahmân, Is·hâq y Na‘îm, quienes eran los hijos de Sa‘d ibn Mâlik ibn ‘Âmir Al-Ash‘arî, y quien se encontraba a la vanguardia de estos hermanos era ‘Abdul·lâh ibn Sa‘d. Éste tuvo un hijo que seguía la escuela Qadarîiah[12] en Kufa, desde donde se trasladó a Qom ya siendo Imamí, y él es quien llevó el Shiísmo a esa región donde no había absolutamente ningún sunni.”[13]
Así también Al-Hamawî establece que el Shiísmo no ingresó a la ciudad de Rei sino en épocas del califa abbasí Al-Mu‘tamad, cuando dice: “La gente de Rei era de Ahl-us Sunnah wal Ÿamâ‘ah, hasta que Ahmad ibn Al-Hasan Al-Madarâtî dominó sobre ella manifestando el Shiísmo y honrando y acercando hacia él a quienes seguían esta tendencia, y la gente se le adhirió después de que hizo editar libros al respecto. Así, ‘Abdurrahmân ibn Abî Hâtim escribió para él un libro referente a las virtudes de Ahl-ul Bait (a.s.) y otros más. Eso fue durante el período de Al-Mu‘tamad, y su dominio sobre la misma fue en el año 270 de la hégira.”[14]
Al-Muqaddasî sostiene que la mayoría de la gente de Persia seguía las escuelas Hanafí y Shâfi‘í y no hace mención que hubiera habido Shiísmo entre ellos en su época, y por ello dice: “No veo que la mayoría sea sino de cuatro escuelas: los seguidores de Abû Hanîfah en el Este, los seguidores de Mâlik en el Oeste, los seguidores de Ash-Shâfi‘î en Shâsh y los pantanos de Nîshâbûr, los seguidores del Hadîz en Shâm y en el resto de las regiones se encuentran mezclados, siendo la mayoría en Bagdad hanbalíes y shias, y en Kufa los shias, a excepción de Al-Kanâsah donde son sunnis, y en Mosul son hanbalíes siendo Ÿablah de los shias.”[15]
            Ibn Al-Faqîh nos transmite un importante texto de boca de Muhammad ibn ‘Alî, el líder de la revolución Abbasí contra los Omeyas, donde aconseja a los individuos organizarse y lo que deben realizar, y divide para ello las zonas en las que es conveniente actuar para difundir su prédica, diciendo: “En cuanto a Kufa, la mayoría de la gente pertenece a la Shî‘ah de ‘Alî y su descendencia; en cuanto a Basora, la mayoría de la gente pertenece a la ‘Uzmanîiah y profesa la “renunciación”, de manera que dicen: “Sé el siervo asesinado de Dios y no seas el asesino siervo de Dios.” En cuanto a la península arábiga, son Harûrîiah, beduinos bárbaros y musulmanes con moral de cristianos; en cuanto a la gente de Shâm, no conocen más que a la familia de Abû Sufiân, la obediencia a los Marwaníes y una arraigada hostilidad y acumulada ignorancia; en cuanto a La Meca y Medina, se tiende a los dos Sheij, Abû Bakr y ‘Umar. Pero aferraos a Jorasán, puesto que es una región donde se encuentra el gran número y la entereza manifiesta; allí se encuentran sanos regazos y corazones despejados que no fueron divididos por pasiones ni están distribuidas allí las tendencias. Ellos son un ejército que tienen grandes cuerpos, físicos, hombros, espaldas, cabezas, barbas, bigotes y voces. Ciertamente que doy buenos augurios por las zonas del Este, el lugar por el que sale el farol del mundo y la lámpara de la Creación.”[16]
Muchos orientalistas y estudiosos contemporáneos reconocen esta realidad. Dice el Dr. ‘Abdul·lâh Al-Faiîâd: “En cuanto a los indicios históricos que corroboran la manifestación del Shiísmo entre los árabes y en un ámbito en el cual dominaban las características árabes, que era la ciudad de Kufa, entre los más importantes tenemos:
1.      Los Auxiliares de ‘Alî, quienes le apoyaron en sus batallas contra sus enemigos; están conformados en su gran mayoría por árabes del Hiyaz y de Irak y no encontramos a ninguna persona de importancia o gran líder de entre los líderes de ‘Alî que sea de origen persa.
2.      Aquellos que escribieron a Husein (a.s.), invitándole a Kufa en el año 60 de la hégira -tal como queda de manifiesto de los nombres mencionados en el libro atribuido a Abû Mijnaf- eran todos jefes de tribus árabes que habitaban en Kufa y que conformaban la mayoría de sus habitantes en ese entonces.
3.      Aquellos que secundaron a Suleimân ibn Sard Al-Juzâ‘î en el movimiento de los Tawuabîn, eran casi todos pertenecientes a tribus árabes conocidas.”[17]
El orientalista Filhausen corrobora este último punto puesto que dice: “Se congregaron en An-Najîlah cuatro mil de los Tawuâbîn, encontrándose entre ellos árabes de todos los clanes y muchos lectores y memorizadores del Corán, sin que hubiera entre ellos ninguno de los mawâlî (no árabes que aceptaron el Islam).”[18]
En lo referente al hecho de mezclar las tendencias internas de los persas con sus inclinaciones por el Shiísmo, dice también Filhausen: “En cuanto a que las posturas de la Shî‘ah armonizaban con las de los persas, tal armonía no conforma un indicio para ello, sino que las narraciones históricas nos dicen lo contrario ya que expresan que: el Shiísmo claro y manifiesto tuvo lugar primeramente en medios árabes, trasladándose luego de ello a los mawâlî.”[19]
‘Abdul·lâh Al-Faiîâd transmite de Masignon que éste  dijo: Hamdan, el gran y considerable clan poseedor de poder y fuerza, poseía un Shiísmo intenso.”[20]

Otra causa:

Entre las causas a las que algunos estudiosos también se aferran para devolver el Shiísmo a un origen persa, es el asunto del matrimonio del Imam Husein (a.s.) con una de las hijas de los persas. Dice el Dr. Mustafâ Ash-Shak‘ah: “Existe otro argumento que suponen aquellos que sostienen que el Shiísmo comenzó como una escuela política y no como una doctrina religiosa, y que consiste en un consenso de los persas -en el cual persisten hasta el día de hoy- en base al Shiísmo por la familia de ‘Alî. La lógica de ello está en que los persas creen que son parientes de Al-Husein, puesto que él contrajo matrimonio con Shahr Bânû (Sulâfah), la hija de Iazdÿar, luego de que ésta cayera prisionera en manos de los musulmanes. Sulâfah fue quien dio a luz a ‘Alî Zain Al-‘Âbidîn (a.s.), por lo tanto ellos serían sus tíos maternos, y es posible vincular su partidismo por el hijo de quien consideran su hija, con su Shiísmo; de esta manera no es posible que pueda afirmarse que su Shiísmo -y el caso es así- sea el seguimiento sincero de una doctrina, sino que es más cercano a un partidismo tribal que a un seguimiento doctrinal. Este Shiísmo tribal equivale a un Shiísmo político, por lo tanto el Shiísmo, por lo menos en lo que a los persas se refiere, es una idea puramente política. ¡Incluso algún persa llegó a anunciar que asistió a ‘Alî Zain Al-‘Âbidîn a causa del vínculo genealógico existente entre ellos y entre la casa de Husein!”.[21]
Entre lo que podemos deducir de las palabras del Dr. Shak‘ah está que los shias no son únicamente persas, por lo que no podemos aceptar este análisis suyo, puesto que si los persas profesaran su Shiísmo por una relación de parentesco existente entre ellos y ‘Alî ibn Al-Husein y su mismo padre Al-Husein (a.s.), ¡¿qué podemos decir de los shias que no son persas y especialmente los árabes, quienes representaban la pulpa del Shiísmo antes del ingreso de los persas en él?! Por otro lado, si es que el matrimonio de Al-Husein con Sulâfah la persa fue lo que impulsó a los persas a abrazar la Escuela del Shiísmo, debemos decir que Al-Husein (a.s.) no fue el único que se casó con una princesa persa, sino que hubo otros que también se casaron con princesas persas que fueron hechas prisioneras y llevadas a Medina; así ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar se casó con la hermana de Sulâfah y le hizo dar a luz a su hijo Sâlim, y si Al-Husein (a.s.) era hijo de un  Califa de los musulmanes, ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar fue hijo del Califa de los musulmanes ‘Umar ibn Al-Jattâb, cuyo Califato fue anterior al Califato de ‘Alî (a.s.). Asimismo, Muhammad ibn Abû Bakr se casó con la otra hermana de Sulâfah a quien hizo dar a luz al famoso Faqîh Al-Qâsim, eso además de que Muhammad ibn Abû Bakr también fue hijo de un Califa, siendo el Califato de su padre anterior al del padre de ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar. Estos tres casamientos tuvieron lugar en épocas de ‘Umar ibn Al-Jattâb.[22]
A partir de aquí vemos que ésta es una excusa refutable y no es posible atribuir el Shiísmo de los persas a esta causa tan carente de lógica.

Epílogo:

De lo anterior queda en claro que la semilla del Shiísmo fue germinando en épocas del mismo Profeta (s.a.w.), siendo él quien la alimentó y la hizo crecer mediante sus continuas exaltaciones hacia ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.), su exhortación a la gente de congregarse a su alrededor, y mediante el hecho de informarles que él se encuentra en la verdad y que sus shias o seguidores serán los triunfadores.
La Wasîiah o sucesión legada a ‘Alî (a.s.) no fue por pretensiones de ‘Abdul·lâh ibn Saba’ sino que fue un comprobado texto estipulante del Profeta (s.a.w.) existente desde los comienzos del Islam y antes del surgimiento de ‘Abdul·lâh ibn Saba’ -ya sea que éste haya existido o haya sido imaginario-, de forma tal que los Compañeros entendieron ello a través de sus preguntas al Profeta (s.a.w.) acerca de quién es su Wasî, y porque el Profeta les informó al respecto, al punto que Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (a.s.) fue conocido con este apelativo (esto es, Al-Wasî), y al respecto los poetas hicieron diversos cánticos, e incluso este término fue introducido en los diccionarios como un apelativo de ‘Alî (a.s.):
Dijo Ibn Mandzûr: “Y se le llamó a ‘Alî (a.s.), el Wasî.”[23]
Dijo Az-Zubaidî: “Al-Wasî en su estructura morfológica es como “al-ganî”: es un apelativo de ‘Alî.”[24]
Ibn Abî Al-Hadîd cita como testimonio decenas de versos que fueron expresados por parte de un número de Compañeros del Profeta, los cuales corroboran el apelativo de Wasî para ‘Alî.[25]
Los primeros shias fueron de entre los grandes Compañeros poseedores de antecedentes en el Islam, y fueron quienes se aferraron a la línea del Shiísmo o partidismo por ‘Alî, difundiéndolo entre los miembros de la comunidad.
Los primeros shias eran árabes puros. Dice Jold Tsihar: “El Shiísmo es como el mismo Islam: árabe tanto en sus orígenes como en los fundamentos que se desarrollaron en el mismo.”[26]
Aquellos que tratan de hacer parecer que los persas introdujeron el Shiísmo con el propósito de destruir el Islam y hacer volver a la religión zoroástrica a sus antiguas épocas, deberían mencionar que la mayoría de los Imames y sabios de Ahl-us Sunnah eran persas, como Al-Bujârî, Muslim, Tirmidhî, Ibn Mâÿah, Abû Hanîfah y otros transmisores de hadices y jurisprudentes. Si el propósito de los persas era destruir el Islam, entonces necesariamente el propósito de dichos Imames de Ahl-us Sunnah sería el mismo puesto que éstos se verían incluidos en lo que pretenden.
Pero la realidad indiscutible es que el Shiísmo representa la línea originaria del Islam alejado de cualquier tipo de desviación, el cual permanecerá enfrentando esas corrientes dudosas a lo largo de las épocas, hasta que Dios finiquite un asunto que ya fue predestinado.

Y Alabado sea Dios, el Señor del Universo.-




[1] Dâ’irat al-Ma‘ârif al-Qarn al-‘Ishrîn, t. 5, p. 17.
[2] Ta’rîj At-Tabarî, t. 3, p. 378: “Los sucesos del año 35 de la Hégira.”
[3] Dijo Ibn Mu‘în: “Es débil en el Hadîz”, llegando a decir una vez: “Cualquier insolvente es mejor que él.” Dijo Abû Hâtim: “Los hadices por él transmitidos son dejados de lado.” Al-Wâqidî dijo algo similar. Dijo Abû Dâwûd: “No es considerable.” Dijeron An-Nisâ’î y Ad-Daraqtanî: “Es débil.” Dijo Ibn ‘Udaî: “Algunos de sus hadices son conocidos pero la mayoría son rechazables y no son considerados.” Dijo Ibn Habbân: “Narra lo falseado en lugar de lo demostrado”, agregando: “Y dijeron a su respecto que él fabricaba hadices.” Dijo Ibn Haÿar luego de citar las palabras de Ibn Habbân: “Es acusado de hereje.” Dijo Al-Burqânî trasmitiendo de Ad-Daraqtanî: “Es dejado de lado.” Dijo Al-Hâkim: “Es acusado de hereje y no es válida su narración.” (Ver: Tahdhîb at-Tahdhîb, t. 4, pp. 259-260.)
[4] Lisân al-Mizân, t. 3, p. 289: “Biografía de ‘Abdul·lâh ibn Saba’.”
[5] As-Sârim al-Maslûl, t. 1, p. 246.
[6] Al-Jawâriÿ wa ash-Shî‘ah, p. 28.
[7] Ya has observado anteriormente que el Shiísmo se inició en vida del gran Mensajero (s.a.w.), esto es, en un tiempo en el cual todavía no había ninguna huella ni mención de Ibn As-Sawdâ’.
[8] Al-Jilâfah wa Nash’ati al-Ahzâb as-Siâsîiah, p. 155.
[9] Sahîfah ar-Riâd, 4 de Rabî ‘ al-Awual de 1418 de la Hégira.
[10] Al-Qâmûs al-Islâmî, t. 3, p. 249.
[11] Ta’rîj al-Madhâhib al-Islâmîiah, t. 1, p. 41.
[12] Qadarîiah: Escuela que sostiene el libre albedrío absoluto. [N. del T.]
[13] Mu‘ÿam al-Buldân, t. 7, p. 159.
[14] Ibíd., t. 3, p. 121.
[15] Ahsan  at-Taqâsîm, pp. 136-142.
[16] Mujtasar Kitâb al-Buldân, p. 315.
[17] Ta’rîj al-Imâmîiah, p. 68.
[18] Al-Jawâriÿ wa ash-Shî‘ah, p. 194.
[19] Ibíd., p. 240.
[20] Ta’rîj al-Imâmîiah, capítulo: “Por las líneas de Kufa”, p. 16.
[21] Islâm bilâ Madhâhib, p. 173.
[22] Wâfîiât al-A‘iân, t. 1, p. 455, ed. Bulâq.
[23] Lisân al-‘Arab, t. 15, p. 394.
[24] Tâÿ al-‘Arûs, t. 10, p. 392.
[25] Ver: Sharh Nahÿ al-Balâgah, t. 1, p. 153.
[26] Al-‘Aqîdah wa ash-Sharî‘ah fî al-Islâm, p. 205.

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