martes, 21 de junio de 2011

El Islam y el Sometimiento


Fuente: Realidad y Orígenes del Shiísmo.
Traducción: Sumeia Younes


Dijo Ibn Mandzûr: “Al-Islâm (acatamiento) y al-Istislâm (entrega): es la obediencia y la docilidad.”
Y el Islam, según la Sharî‘ah o Legislación Islámica, significa: “manifestar el sometimiento, la observancia de la Sharî‘ah o Ley Divina, y aferrarse a lo que trajo el Profeta -las bendiciones y la paz sean con él y su descendencia-”. Se debe mantener a salvo la vida de la persona que posea tal condición y no perjudicarla, y ¡qué bien resumió esto Za‘lab cuando dijo: “El Islam es con la lengua, y la fe es con el corazón.”

En cuanto al Islam: Abu Bakr Muhammad ibn Bashshâr dijo: “Se dice: “Fulano es musulmán”, y ello tiene dos significados: 1) es el sometido a la orden de Dios; 2) es el que adora a Dios exclusiva y sinceramente.[1]
De aquí queda en claro que existe una diferencia, que a veces en una primera impresión puede no distinguirse, entre el sometimiento a la orden divina y la adoración sincera y exclusiva a Dios; es así que el primer significado se puede asimilar más para la realidad de la fe la cual rige la relación entre el individuo y su Señor, puesto que el sometimiento a la orden de Dios comprende el acatamiento absoluto de todas las órdenes y prohibiciones de Dios, Glorificado y Altísimo, sin que la persona posea ninguna voluntad frente a aquella, y en consecuencia, se somete por completo a todo lo que trajo el Profeta (s.a.w.) desde que éste es el difusor de parte de Dios, y por tener fe en que el Profeta no habla por capricho sino por una Revelación de Dios Glorificado sea, y esto se aplica a todo lo que el Profeta (s.a.w.) ordena o prohíbe, ya sea en lo que se refiere a las leyes prácticas de la sharî‘ah, la realización de los actos de adoración, e incluso lo relacionado a los pleitos y controversias que se suceden entre los miembros de la comunidad, y ello actuando en base a la Palabra del Altísimo:
﴿ وَمَآ ءَاتَاكُمُ الرَّسُولُ فَخُذُوهُ وَمَا نَهَاكُمْ عَنْهُ فَانتَهُوا ﴾
«Aceptad, pues, lo que os trae el Mensajero y absteneos de cuanto él os prohíba.»[2]
Y:
﴿ فَإِن تَنَازَعْتُمْ فِي شَيْءٍ فَرُدُّوهُ إِلَى اللَّهِ وَالرَّسُولِ إِن كُنْتُمْ تُؤْمِنُونَ بِاللَّهِ وَالْيَومِ الاَخِرِ ﴾
«Si disputaseis por algo, referidlo a Dios y al Mensajero, si creéis en Dios y en el Día del Juicio Final.»[3]
Y también:
﴿ فَلاَ وَرَبِّكَ لاَ يُؤْمِنُونَ حَتَّى يُحَكِّمُوكَ فِيمَا شَجَرَ بَيْنَهُمْ ثُمَّ لاَ يَجِدُوا فِي أَنْفُسِهِمْ حَرَجاً مِمَّا قَضَيْتَ وَيُسَلِّمُوا تَسْلِيماً ﴾

«¡No! ¡Por tu Señor! No creerán hasta que te tomen por árbitro de sus disensiones y no hallen en sus almas inconveniente alguno para acatar lo que tú hayas sentenciado y se sometan a ti plenamente.»[4]
De aquí se infiere que el Islam que Dios, Glorificado sea, requiere de sus siervos es el que contiene todos los significados de sometimiento a las disposiciones del Profeta (s.a.w.), incluso si éstas son contrarias a lo que el alma del ser humano desea y hacia lo cual se inclina, o aunque la persona crea que su conveniencia reside en algo distinto a ello. Dios, Glorificado y Altísimo, informó que el sometimiento a la orden de Dios y de Su Mensajero se antepone a aquello que implique la conveniencia de una manera en que la persona la ve, ya sea porque así lo interprete o porque siga un entendimiento consuetudinario, y que es necesario que el verdadero Islam contenga también la obediencia y sometimiento absoluto a la voluntad del Profeta (s.a.w.), considerando que es un difusor del Mensaje de Dios y que la obediencia a él es una prolongación de la obediencia a Al·lâh, Glorificado sea.
En cuanto a la segunda expresión, esto es, la sinceridad a Dios en la adoración, abarca la sinceridad en la adoración exclusiva a Dios en los asuntos de la Ley Divina la cual comprende los actos de adoración que dependen de la utilización de los miembros del cuerpo, como la oración, el ayuno, la peregrinación a La Meca, etc., lo cual tiene una noción más restringida que el concepto del sometimiento absoluto a las órdenes y prohibiciones del Profeta (s.a.w.), puesto que muchas personas se asemejan y se esfuerzan en lo que se refiere a la observancia de las leyes prácticas de la Sharî‘ah, pero algunas de ellas a veces no soportan ser objeto de ninguna prueba o desgracia, o a veces no se someten a una norma por creer que la conveniencia se encuentra en otra cosa.
El Corán ha descrito estos dos conceptos y distinguió entre ambos, llamando al primero “imân” (fe) y al segundo “islâm” (sometimiento a Dios), cuando se dirigió a los beduinos diciendo:
﴿ قَالَتِ الاَعْرَابُ ءَامَنَّا قُل لَمْ تُؤْمِنُوا وَلَكِن قُولُوا أَسْلَمْنَا وَلَمَّا يَدْخُلِ الإِيمَانُ فِي قُلُوبِكُمْ
«Los beduinos dijeron: “¡Creemos!”. Diles: “No creéis (aún); más bien decid: ‘Nos hemos islamizado’, aunque la fe todavía no haya ingresado en vuestros corazones”.»[5]
Y esto significa que tal vez los beduinos no fueron negligentes en cuanto al cumplimiento de los deberes de la religión que les fueron impuestos, sino que el Corán les hace notar que ello no conforma la fe que contiene el significado de sometimiento absoluto a Dios y al Mensajero (s.a.w.), y eso queda en claro, por ejemplo, en las posturas de algunos de ellos en la Expedición a Tabûk, por ejemplo cuando se apartaron del Profeta (s.a.w.) y descendieron aleyas del Corán reprochándoles, puesto que consideraron que la conveniencia residía en no acatar la orden del Profeta (s.a.w.) y pensaron que en el asunto había una amplitud y condescendencia que justificaban sus desobediencias; entonces descendió la aleya coránica reprendiéndoles y reprochando a algunos Compañeros que se comportaron de la misma manera, siendo muy fuerte la postura del Corán respecto a ellos.

La interpretación personal en las posturas de algunos Compañeros:

El análisis de la historia del período del Mensaje nos confirma una realidad cuyo sentido es que: no todos los Compañeros se encontraban en un mismo nivel de sometimiento a las órdenes del Profeta (s.a.w.), sino que algunos solían considerar categóricas las órdenes, prohibiciones y consejos del Profeta (s.a.w.) no debiendo ser transgredidas de ninguna forma posible -siendo éstos minoría-, en tanto había quien veía que era posible cuestionar las enseñanzas del Profeta (s.a.w.) e incluso contrariarlas si es que la necesidad lo requería[6] o si en ello encerraba una conveniencia, e incluso no aceptar algunas prácticas que el Profeta (s.a.w.) permitía y realizaba. Al respecto se transmitieron muchas narraciones, entre ellas:
Cuando el Profeta (s.a.w.) salió con sus Compañeros en busca de la caravana de Abû Sufiân, éste último no tenía ni la capacidad de planeamiento ni el poder para salvarse de las manos de los musulmanes, lo que trajo aparejada la partida de los incrédulos de La Meca para defender sus bienes. Cuando los musulmanes se enfrentaron cara a cara con Qureish, su caballería y armamentos, era muy obvio el deseo del Profeta (s.a.w.) de enfrentar a esa gente, especialmente porque los líderes de los incrédulos, a la cabeza de los cuales se encontraba Abû Ÿahl, estaban decididos a combatir a los musulmanes suponiendo que esa era una oportunidad para extirpar sus raíces y librarse para siempre del Profeta (s.a.w.) y de su prédica, por lo cual el regreso del Profeta (s.a.w.) y los musulmanes sin combatir se consideraría la huída del combate, e incluso a lo mejor eso envalentonaría a los incrédulos para atacar a los musulmanes en sus propias casas, y en ello existía un gran peligro. Pero, a pesar de conocer el deseo del Profeta (s.a.w.) de combatir, muchos de los Compañeros no estaban de acuerdo con la idea, de manera que alguno le llegó a decir: “Si nos hubieras mencionado que habría un combate nos habríamos preparado para el mismo. Nosotros salimos proponiéndonos la caravana”, y en otra narración: “¡Oh Enviado de Dios! Procura la caravana y deja a un lado al enemigo”, ante lo cual el rostro del Mensajero de Dios (s.a.w.) se transformó. Dijo Abû Aîiûb: “Y debido a ello Dios Altísimo hizo descender la aleya:
﴿ كَمَآ اَخْرَجَكَ رَبُّكَ مِن بَيْتِكَ بِالْحَقِّ وَإِنَّ فَرِيقاً مِنَ الْمُؤْمِنِينَ لَكَارِهُونَ
«Tal como cuando tu Señor te hizo salir de tu hogar con la Verdad, aunque ello disgustó a un grupo de los creyentes.»[7]
Y cuando el Profeta (s.a.w.) se dirigió a la Batalla de Badr -lo cual aconteció en el mes de Ramadán- ayunó un día o dos y luego no lo hizo. Después su pregonero exclamó de parte de él:
« يا معشر العصاة، إني مفطر فافطروا! ».
“¡Oh grupo de desobedientes! ¡Yo no estoy ayunando así que vosotros tampoco ayunéis!”.
Y ello debido a que antes les había ordenado:
« افطروا ».
“¡Romped el ayuno!”,
y ellos no lo hicieron.[8]
Incluso alguno asumió una postura porfiada ante el Profeta (s.a.w.) y su decisión de combatir; cuando él (s.a.w.) consultó a sus Compañeros al respecto ‘Umar ibn Al-Jattâb se puso de pie y dijo: “¡Oh Enviado de Dios! Ciertamente que esa es Qureish con su grandeza, y ¡por Dios! que no fue humillada desde que fue engrandecida; ¡por Dios! que no creyó desde que se volvió infiel, y ¡por Dios! que su grandeza no será sometida nunca y ciertamente que te combatirán.” Y por ello el Profeta (s.a.w.) se apartó de él...[9]
Por otro lado, encontramos que la posición de otros Compañeros era diferente a la de aquellos, puesto que Miqdâd ibn ‘Amr se puso de pie y dijo: “¡Oh Enviado de Dios! Lleva a cabo la orden de Dios que nosotros estamos contigo. ¡Por Dios! que no te diremos como dijeron los Hijos de Israel a su profeta: «Ve tú, con tu Señor, y combáteles, mientras nosotros permanecemos aquí sentados»,[10] sino que, ¡ve tú, con tu Señor, y combáteles!, que por cierto que nosotros combatiremos junto a ti; y por Aquel que te envió con la Verdad, que si nos llevaras hacia una laguna envuelta en tinieblas iríamos contigo”. El Profeta le respondió: “Está muy bien.”
De entre los Ansâr se levantó Sa‘d ibn Ma‘âdh, quien dijo al Profeta (s.a.w.): “… Ciertamente que creímos en ti y te corroboramos, y testimoniamos que todo lo que trajiste es verdad, y te dimos nuestra confianza y promesa de escuchar y obedecer, entonces ¡ve, oh Profeta de Dios! que por Aquel que te envió con la Verdad, que si quisieras escudriñar este mar y te adentraras en él, nos adentraríamos contigo mientras quedara de entre nosotros un solo hombre; establece vínculos con quien quieras, corta vínculos con quien desees, y toma de nuestros bienes lo que quieras, y lo que tomes de nuestros bienes será más querido para nosotros que lo que dejes, y por Aquel en Cuyas manos está mi alma, que no he recorrido este camino sin tener conocimiento a su respecto, y no nos disgustaría enfrentar a nuestro enemigo mañana. Ciertamente que somos pacientes ante la guerra, permanecemos veraces ante el encuentro con el enemigo, y ojala Dios te haga ver de nosotros aquello que complazca a tus ojos.”[11]
De estas palabras deducimos la posición de los Compañeros que evaluaban entre el hecho de someterse o no a lo que exhortaba el Profeta (s.a.w.).
Además, comenzó a manifestarse en las posturas de algunos de los Compañeros una nueva perspectiva que era la de hacer prevalecer sus opiniones por sobre la del Profeta (s.a.w.), o en otras palabras, el iÿtihâd[12] frente al nass[13] del Profeta (s.a.w.), lo que da como resultado el hecho de no obedecer sus órdenes, lo cual tuvo lugar en numerosas ocasiones. Se transmitió de Abû Sa‘îd Al-Judrî que Abû Bakr se presentó ante el Enviado de Dios (s.a.w.) y dijo:
« يَا رَسُولَ اللَّهِ إِنِّي مَرَرْتُ بِوَادِي كَذَا وَكَذَا فَإِذَا رَجُلٌ مُتَخَشِّعٌ حَسَنُ الْهَيْئَةِ يُصَلِّي فَقَالَ لَهُ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ اذْهَبْ إِلَيْهِ فَاقْتُلْهُ قَالَ فَذَهَبَ إِلَيْهِ أَبُو بَكْرٍ فَلَمَّا رَآهُ عَلَى تِلْكَ الْحَالِ كَرِهَ أَنْ يَقْتُلَهُ فَرَجَعَ إِلَى رَسُولِ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ
“¡Oh Enviado de Dios! Pasé por la llanura tal y cual, y había un hombre subyugado a Dios de buen porte rezando”, a lo que le dijo el Profeta (s.a.w.): “Ve hacia él y mátalo.” Dijo (el narrador): Entonces Abû Bakr se dirigió hacia él y cuando lo vio en tal estado no quiso matarlo, por lo que regresó donde el Mensajero de Dios (s.a.w.).”
قَالَ فَقَالَ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ لِعُمَرَ اذْهَبْ فَاقْتُلْهُ فَذَهَبَ عُمَرُ فَرَآهُ عَلَى تِلْكَ الْحَالِ الَّتِي رَآهُ أَبُو بَكْرٍ قَالَ فَكَرِهَ أَنْ يَقْتُلَهُ قَالَ فَرَجَعَ فَقَالَ يَا رَسُولَ اللَّهِ إِنِّي رَأَيْتُهُ يُصَلِّي مُتَخَشِّعًا فَكَرِهْتُ أَنْ أَقْتُلَهُ قَالَ يَا عَلِيُّ اذْهَبْ فَاقْتُلْهُ قَالَ فَذَهَبَ عَلِيٌّ فَلَمْ يَرَهُ فَرَجَعَ عَلِيٌّ فَقَالَ يَا رَسُولَ اللَّهِ إِنَّهُ لَمْ يُرَهْ
Dijo (el narrador): Entonces el Profeta (s.a.w.) dijo a ‘Umar: “Ve y mátalo.” ‘Umar fue y encontró a aquel hombre en el mismo estado en que lo encontró Abu Bakr. Agregó (el narrador): “Por ello, le pareció mal matarlo.” Dijo (el narador): Volvió y dijo: “¡Oh Enviado de Dios! Lo vi rezando humildemente y me pareció mal matarlo.” Dijo el Profeta (s.a.w.): “¡‘Alî! Ve y mátalo.” Dijo: “‘Alî fue pero no lo vio, y volvió y dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! Ya no estaba.”
قَالَ فَقَالَ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ إِنَّ هَذَا وَأَصْحَابَهُ يَقْرَءُونَ الْقُرْآنَ لا يُجَاوِزُ تَرَاقِيَهُمْ يَمْرُقُونَ مِنْ الدِّينِ كَمَا يَمْرُقُ السَّهْمُ مِنْ الرَّمِيَّةِ ثُمَّ لا يَعُودُونَ فِيهِ حَتَّى يَعُودَ السَّهْمُ فِي فُوقِهِ فَاقْتُلُوهُمْ هُمْ شَرُّ الْبَرِيَّةِ ».
مسند أحمد / باقي مسند المكثرين/ حديث : 10690
Dijo (el narrador): Entonces dijo el Profeta (s.a.w.): “Ciertamente que éste y sus compañeros leen el Corán sin que trascienda sus gargantas; saldrán disparados de la religión tal como una flecha sale del arco, luego no volverán a la misma en tanto la flecha no alcance su propio cabo (esto es, nunca sucederá). ¡Matadlos pues, puesto que son lo peor de la creación!”.[14]
Y en el Pacto de Paz de Al-Hudaîbîah el Profeta (s.a.w.) otorgó a Qureish todo lo que le pidieron, en tanto algunos de los Compañeros expresaron claramente que ello era permitir la humillación, a pesar de que el Profeta lo había aprobado y siendo que él era más sabio que otros en cuanto a la conveniencia que residía en ello, y es imposible imaginar que el Profeta (s.a.w.) procediese a realizar un asunto en el cual hubiera perjuicio para el Islam y los musulmanes. A pesar de ello algunos Compañeros creyeron que tenían derecho a quejarse de la decisión profética, de manera que ‘Umar ibn Al-Jattâb le llegó a decir quejándose -tal como lo mencionó Al-Bujârî de boca del mismo ‘Umar-:
« فَقُلْتُ أَلَسْتَ نَبِيَّ اللَّهِ حَقًّا قَالَ بَلَى قُلْتُ أَلَسْنَا عَلَى الْحَقِّ وَعَدُوُّنَا عَلَى الْبَاطِلِ قَالَ بَلَى قُلْتُ فَلِمَ نُعْطِي الدَّنِيَّةَ فِي دِينِنَا إِذًا قَالَ إِنِّي رَسُولُ اللَّهِ وَلَسْتُ أَعْصِيهِ وَهُوَ نَاصِرِي قُلْتُ أَوَلَيْسَ كُنْتَ تُحَدِّثُنَا أَنَّا سَنَأْتِي الْبَيْتَ فَنَطُوفُ بِهِ قَالَ بَلَى فَأَخْبَرْتُكَ أَنَّا نَأْتِيهِ الْعَامَ قَالَ قُلْتُ لا قَالَ فَإِنَّكَ آتِيهِ وَمُطَّوِّفٌ بِهِ ».
Dije: “¡¿Acaso no eres realmente el Profeta de Dios?!”. El Profeta (s.a.w.) dijo: “Sí.” Dije: “¿Acaso no estamos nosotros con la verdad y nuestros enemigos con la falsedad?”. Dijo: “Sí.” Dije: “¡¿Entonces por qué permitimos la humillación en nuestra religión?!”. Dijo: “Ciertamente que soy el Mensajero de Dios y no lo desobedezco, y él es mi Auxiliador.” Dije: “¡¿Acaso no nos dijiste que vendríamos a la Casa (la Ka‘bah) y la circunvalaríamos?!”. Dijo: “Sí, ¿pero acaso te dije que vendríamos a ella este año?”. Dije: “No”. Dijo: “Entonces vendrás y la circunvalarás.”
« قَالَ فَأَتَيْتُ أَبَا بَكْرٍ فَقُلْتُ يَا أَبَا بَكْرٍ أَلَيْسَ هَذَا نَبِيَّ اللَّهِ حَقًّا قَالَ بَلَى قُلْتُ أَلَسْنَا عَلَى الْحَقِّ وَعَدُوُّنَا عَلَى الْبَاطِلِ قَالَ بَلَى قُلْتُ فَلِمَ نُعْطِي الدَّنِيَّةَ فِي دِينِنَا إِذًا قَالَ أَيُّهَا الرَّجُلُ إِنَّهُ لَرَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ وَلَيْسَ يَعْصِي رَبَّهُ وَهُوَ نَاصِرُهُ فَاسْتَمْسِكْ بِغَرْزِهِ فَوَاللَّهِ إِنَّهُ عَلَى الْحَقِّ قُلْتُ أَلَيْسَ كَانَ يُحَدِّثُنَا أَنَّا سَنَأْتِي الْبَيْتَ وَنَطُوفُ بِهِ قَالَ بَلَى أَفَأَخْبَرَكَ أَنَّكَ تَأْتِيهِ الْعَامَ قُلْتُ لا قَالَ فَإِنَّكَ آتِيهِ وَمُطَّوِّفٌ بِهِ قَالَ الزُّهْرِيُّ قَالَ عُمَرُ فَعَمِلْتُ لِذَلِكَ أَعْمَالاً ».
Dijo: “Me dirigí ante Abû Bakr y le dije: “¡Oh Abû Bakr! ¿Acaso no es éste realmente el Profeta de Dios?”. Dijo: “Así es.” Dije: “¿Acaso no estamos con la verdad y nuestros enemigos con la falsedad?”. Dijo: “Sí.” Dije: “¿Entonces por qué permitimos la humillación en nuestra religión?”. Dijo: “¡Hombre! Ciertamente que él es el Mensajero de Dios y no desobedece a su Señor, y Él es su Auxiliador, así pues, sométete a él, puesto que ¡por Dios! que él está con la verdad.” Le dije: “¿Acaso no nos dijo que vendríamos a la Casa y la circunvalaríamos?”. Dijo: “Así es, ¿pero acaso te dijo que vendrías este año?”. Dije: “No.” Dijo: “Entonces vendrás y la circunvalarás.” Agregó Az-Zuhrî: “Dijo ‘Umar: Realicé varias cosas a causa de ello.”
« قَالَ فَلَمَّا فَرَغَ مِنْ قَضِيَّةِ الْكِتَابِ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ لأَصْحَابِهِ قُومُوا فَانْحَرُوا ثُمَّ احْلِقُوا قَالَ فَوَاللَّهِ مَا قَامَ مِنْهُمْ رَجُلٌ حَتَّى قَالَ ذَلِكَ ثَلاثَ مَرَّاتٍ فَلَمَّا لَمْ يَقُمْ مِنْهُمْ أَحَدٌ دَخَلَ عَلَى أُمِّ سَلَمَةَ فَذَكَرَ لَهَا مَا لَقِيَ مِنْ النَّاسِ فَقَالَتْ أُمُّ سَلَمَةَ يَا نَبِيَّ اللَّهِ أَتُحِبُّ ذَلِكَ اخْرُجْ ثُمَّ لا تُكَلِّمْ أَحَدًا مِنْهُمْ كَلِمَةً حَتَّى تَنْحَرَ بُدْنَكَ وَتَدْعُوَ حَالِقَكَ فَيَحْلِقَكَ فَخَرَجَ فَلَمْ يُكَلِّمْ أَحَدًا مِنْهُمْ حَتَّى فَعَلَ ذَلِكَ نَحَرَ بُدْنَهُ وَدَعَا حَالِقَهُ فَحَلَقَهُ فَلَمَّا رَأَوْا ذَلِكَ قَامُوا فَنَحَرُوا وَجَعَلَ بَعْضُهُمْ يَحْلِقُ بَعْضًا حَتَّى كَادَ بَعْضُهُمْ يَقْتُلُ بَعْضًا غَمًّا ».
 صحيح البخاري / الشروط / حديث 2529
Dijo: Cuando terminó con la escritura (del Pacto de Paz), dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) a sus Compañeros: “¡Levantaos, sacrificad (los animales) y luego rasurad (vuestras cabezas)!”. Dijo: “¡Por Dios! que no se levantó ni un hombre de entre ellos, de manera que lo repitió tres veces, y cuando ninguno se levantó fue ante Umm Salamah y le mencionó lo que vio en la gente, a lo que Umm Salamah le dijo: “¡Oh Profeta de Dios! ¿Acaso puede agradarte ello? Sal y no le dirijas la palabra a ninguno de ellos hasta que sacrifiques tu camella y llames a tu barbero y te rasure.” Entonces salió y no habló con ninguno de ellos hasta que hizo eso. Sacrificó su camella y llamó a su barbero quien lo rasuró, y cuando observaron eso se levantaron, sacrificaron sus animales y se rasuraron entre sí, de manera que por la desazón algunos casi se matan entre sí…”[15]
Este suceso nos muestra lo insólito de la posición de algunos Compañeros, puesto que luego de que el Profeta (s.a.w.) informara a ‘Umar Ibn Al-Jattâb que él era el Mensajero de Dios, y que no desobedecía a su Señor, siendo eso suficiente para corroborar lo acertado de la postura del Profeta, y después de que le informara también que iría a la Casa y la circunvalaría en otro año, la respuesta del Profeta (s.a.w.) no fue suficiente para convencer a ‘Umar de la obligación de obedecer sin discutir, ya que se dirigió ante Abû Bakr y le volvió a plantear la misma cuestión, ¡y el asunto se volvió aún peor cuando los Compañeros se resistieron a obedecer al Profeta (s.a.w.) cuando les ordenó sacrificar un animal y afeitarse la cabeza!
Tras ello las desobediencias a las órdenes del Profeta (s.a.w.) se repitieron hasta que el Profeta (s.a.w.) comenzó a quejarse abiertamente de las molestias de las que era objeto por la forma en que continuamente le contrariaban y le ponían reparos.
Se transmitió que ‘Âishah (r.a.) dijo:
« عَنْ عَائِشَةَ رَضِيَ اللَّهُ عَنْهَا أَنَّهَا قَالَتْ قَدِمَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ لأَرْبَعٍ مَضَيْنَ مِنْ ذِي الْحِجَّةِ أَوْ خَمْسٍ فَدَخَلَ عَلَيَّ وَهُوَ غَضْبَانُ فَقُلْتُ مَنْ أَغْضَبَكَ يَا رَسُولَ اللَّهِ أَدْخَلَهُ اللَّهُ النَّارَ قَالَ أَوَمَا شَعَرْتِ أَنِّي أَمَرْتُ النَّاسَ بِأَمْرٍ فَإِذَا هُمْ يَتَرَدَّدُونَ قَالَ الْحَكَمُ كَأَنَّهُمْ يَتَرَدَّدُونَ أَحْسِبُ وَلَوْ أَنِّي اسْتَقْبَلْتُ مِنْ أَمْرِي مَا اسْتَدْبَرْتُ مَا سُقْتُ الْهَدْيَ مَعِي حَتَّى أَشْتَرِيَهُ ثُمَّ أَحِلُّ كَمَا حَلُّوا ».
صحيح مسلم / الحج / حديث 2122
Llegó el Mensajero de Dios (s.a.w.) el día cuatro o cinco de Dhû-l Hiÿÿah y entró enojado a donde me encontraba, por lo que le pregunté: “¿Quién te hizo enfadar así, oh Mensajero de Dios? ¡Que Dios lo envíe al Infierno!”. Dijo:
“¿Acaso no sabes que ordené a la gente hacer algo y he ahí que titubean?”. Agregó Al-Hakam (el narrador): “Supongo que quiso decir: Es como si titubearan.” “Si yo hubiera sabido lo que sucedería, no habría arreado el animal de sacrificio ni habría llegado a comprarlo, y habría salido del estado de consagración (ihrâm) tal como ellos lo hicieron.”[16]
Y se transmitió también que ella dijo:
« صَنَعَ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ شَيْئًا تَرَخَّصَ فِيهِ وَتَنَزَّهَ عَنْهُ قَوْمٌ فَبَلَغَ ذَلِكَ النَّبِيَّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ فَحَمِدَ اللَّهَ وَأَثْنَى عَلَيْهِ ثُمَّ قَالَ مَا بَالُ أَقْوَامٍ يَتَنَزَّهُونَ عَنْ الشَّيْءِ أَصْنَعُهُ فَوَاللَّهِ إِنِّي أَعْلَمُهُمْ بِاللَّهِ وَأَشَدُّهُمْ لَهُ خَشْيَة ً».
صحيح البخاري / الاعتصام بالكتاب والسنة / حديث 6757
El Profeta (s.a.w.) hizo algo y un grupo de gente se excusó, absteniéndose de realizar ello; luego el Profeta (s.a.w.) se enteró, ante lo cual alabó y engrandeció a Dios y luego dijo: “¿Qué les sucede a esas personas que se abstienen respecto a algo que yo hago? ¡Por Dios que soy más sabio respecto a Dios que ellos y le temo mucho más.”[17]
¡Pareciera ser que había personas que ignoraban que el Profeta (s.a.w.) era el más piadoso y temeroso de Dios entre ellos! ¿Qué les sucedía que desconfiaban de él y llegaban a suponer que su accionar a veces era contrario a la orden de Dios ¡de manera que incluso se abstenían de actuar como él  y lo subestimaban!?
En relación a algunos, las cosas llegaron al punto de contrariar sus explícitas órdenes y prohibiciones, ya sean éstas de entre los asuntos pequeños o grandes, y es como si hubiesen pensado que tenían derecho a proceder y dictaminar de un modo que contradecía lo dicho por el Profeta (s.a.w.). A este respecto,  narró Ÿâber que:
« نَهَانَا رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ أَنْ نَطْرُقَ النِّسَاءَ فطَرَقْنَاهُنَّ بَعْدُ ».
“El Mensajero de Dios (s.a.w.) nos prohibió que al volver de un viaje por la noche lleguemos imprevistamente a ver a (nuestras) mujeres, ¡pero luego lo hicimos!”.[18]

La gravedad del asunto

La osadía de algunos Compañeros por sobre las órdenes y enseñanzas del Profeta (s.a.w.) llevó a que el asunto se agravara al punto de llegar algunos a convencerse de que solamente estaban obligados a seguir al Profeta (s.a.w.) en lo que les transmitía de la Revelación de Dios, Glorificado sea, y en lo que se relacionaba a los asuntos de la adoración, pero en cuanto a los asuntos que tenían que ver con los valores sociales heredados, o con algunas costumbres y usos consuetudinarios, e incluso con lo que se relacionaba a los asuntos de la organización política y la conformación del régimen de gobierno luego del Profeta (s.a.w.), consideraron que era su derecho decidir al respecto por sí mismos y contradecir los textos estipulados por el Profeta (s.a.w.) si es que juzgaban que la conveniencia radicaba en otra cosa. Ello se manifestó claramente en la postura que tomaron cuando Usâmah ibn Zaid fue designado como comandante. A pesar de que el Profeta (s.a.w.) fue quien lo nombró para comandar el ejército anudando él mismo el estandarte con sus benditas manos, ello no impidió que algunos Compañeros objetaran lo que hizo el Profeta (s.a.w.) e impugnaran la comandancia de Usâmah suponiendo que su corta edad no lo hacía apto para comandar a los veteranos de entre los Muhâÿirîn (Emigrantes) y los Ansâr (Auxiliadores), entre quienes se encontraban personas como Abû Bakr, ‘Umar, Abû ‘Ubaidah y otros[19], al punto que el Profeta (s.a.w.) salió muy enojado, subió al púlpito, siendo que se encontraba muy enfermo, y dijo: 
« أيّها الناس، ما مقالة بلغتني عن بعضكم في تأميري اُسامة؟! ولئن طعنتم في تأميري اُسامة، لقد طعنتم في تأميري أباه من قبله، وأيمُ الله إنّه كان لخليقاً بالإمارة، وإنّ ابنه من بعده لخليق بها ».
“¡Oh gente! ¿Qué son esas palabras que me llegaron de algunos de vosotros en relación a mi designación de Usâmah como comandante? Si objetáis mi designación de Usâmah como comandante, ciertamente que antes habíais objetado mi designación de su padre como tal. ¡Juro por Dios que él era digno de la comandancia, y ciertamente que su hijo tras él es digno de la misma!”.[20]
A pesar de que el Profeta (s.a.w.) intensificó sus órdenes respecto a apresurar la partida de la expedición de Usâmah, la gente permaneció reacia al respecto, de manera que el Profeta falleció antes de que la expedición partiera de su ubicación en Ÿurf, e incluso casi no se realiza, o por lo menos, casi se cambia a su comandante.[21]
En lo que respecta a no obedecer sus órdenes la postura de algunos Compañeros alcanzó su cima muy poco antes de que tuviese lugar el fallecimiento del Profeta (s.a.w.). Es así que un grupo de entre los narradores de hadices, historiadores y biógrafos cita lo siguiente -y la expresión es de Bujârî-:
« عَنْ ابْنِ عَبَّاسٍ رَضِيَ اللَّهُ عَنْهُ قَالَ لَمَّا حُضِرَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ وَفِي الْبَيْتِ رِجَالٌ فِيهِمْ عُمَرُ بْنُ الْخَطَّابِ قَالَ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ هَلُمَّ أَكْتُبْ لَكُمْ كِتَابًا لا تَضِلُّوا بَعْدَهُ فَقَالَ عُمَرُ إِنَّ النَّبِيَّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ قَدْ غَلَبَ عَلَيْهِ الْوَجَعُ وَعِنْدَكُمْ الْقُرْآنُ حَسْبُنَا كِتَابُ اللَّهِ ».
Se narró de Ibn ‘Abbâs –que Dios esté complacido de él- que dijo: “Cuando el Mensajero de Dios (s.a.w.) estaba agonizando y en la casa se encontraban algunos hombres, entre los cuales estaba ‘Umar ibn Al-Jattâb, el Profeta (s.a.w.) dijo: “¡Venid para que os redacte un escrito para que no os desviéis jamás después de ello.” Entonces dijo ‘Umar: “El dolor ha agobiado al Profeta, y vosotros tenéis el Corán. El Corán nos basta.”
« فَاخْتَلَفَ أَهْلُ الْبَيْتِ فَاخْتَصَمُوا مِنْهُمْ مَنْ يَقُولُ قَرِّبُوا يَكْتُبْ لَكُمْ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ كِتَابًا لَنْ تَضِلُّوا بَعْدَهُ وَمِنْهُمْ مَنْ يَقُولُ مَا قَالَ عُمَرُ فَلَمَّا أَكْثَرُوا اللَّغْوَ وَالاخْتِلافَ عِنْدَ النَّبِيِّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ قُومُوا قَالَ عُبَيْدُ اللَّهِ فَكَانَ ابْنُ عَبَّاسٍ يَقُولُ إِنَّ الرَّزِيَّةَ كُلَّ الرَّزِيَّةِ مَا حَالَ بَيْنَ رَسُولِ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ وَبَيْنَ أَنْ يَكْتُبَ لَهُمْ ذَلِكَ الْكِتَابَ مِنْ اخْتِلافِهِمْ وَلَغَطِهِمْ ».
Ahl-ul Bait se opuso y entonces disputaron entre sí; entre ellos había quien decía: “Acercádselo para que el Profeta (s.a.w.) os redacte un escrito para que no os desviéis después de ello”, y otros repetían lo que dijo ‘Umar. Cuando se incrementaron el palabrerío y las diferencias ante el Profeta (s.a.w.) el Mensajero de Dios (s.a.w.) les dijo: “¡Levantaos (y dejadme)!”. Dijo ‘Ubaidul·lâh: Ibn ‘Abbâs solía decir: “Ciertamente que la desgracia, toda la desgracia, fue que sus diferencias y alboroto impidieron que el Mensajero de Dios (s.a.w.) les redactase aquel escrito.”[22]
Y en otra expresión de Bujârî que transmitió Sa‘îd ibn Ÿubair de Ibn ‘Abbâs, dice:
« عَنْ سَعِيدِ بْنِ جُبَيْرٍ قَالَ قَالَ ابْنُ عَبَّاسٍ يَوْمُ الْخَمِيسِ وَمَا يَوْمُ الْخَمِيسِ اشْتَدَّ بِرَسُولِ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ وَجَعُهُ فَقَالَ ائْتُونِي أَكْتُبْ لَكُمْ كِتَابًا لَنْ تَضِلُّوا بَعْدَهُ أَبَدًا فَتَنَازَعُوا وَلا يَنْبَغِي عِنْدَ نَبِيٍّ تَنَازُعٌ فَقَالُوا مَا شَأْنُهُ أَهَجَرَ اسْتَفْهِمُوهُ فَذَهَبُوا يَرُدُّونَ عَلَيْهِ فَقَالَ دَعُونِي فَالَّذِي أَنَا فِيهِ خَيْرٌ مِمَّا تَدْعُونِي إِلَيْهِ وَأَوْصَاهُمْ بِثَلاثٍ قَالَ أَخْرِجُوا الْمُشْرِكِينَ مِنْ جَزِيرَةِ الْعَرَبِ وَأَجِيزُوا الْوَفْدَ بِنَحْوِ مَا كُنْتُ أُجِيزُهُمْ وَسَكَتَ عَنْ الثَّالِثَةِ أَوْ قَالَ فَنَسِيتُهَا ».
Dijo Ibn ‘Abbâs: El día jueves, y ¿qué es el día jueves? Se intensificó el dolor del Mensajero de Dios (s.a.w.) y dijo: “Venid para que os redacte un escrito de forma que no os desviéis jamás después de ello. Entonces disputaron entre sí
-siendo que no es correcto disputar ante el Profeta (s.a.w.)- y dijeron: “¿Qué le sucede? ¡Está delirando! ¡Hacedle entender!”, y siguieron replicando contra él; entonces dijo:
“¡Dejadme solo! ¡En verdad que aquello en lo que estoy es mejor que aquello de lo que me acusáis”, y les encomendó tres cosas: “Expulsad a los politeístas de la península arábiga; remunerad a las comitivas (que solían venir hacia mí) de la misma manera en que yo lo hacía”, y el narrador no mencionó la tercera, o bien dijo: “La olvidé.”[23]
Y no sé dónde estaba la conveniencia en el hecho de impedir al Profeta (s.a.w.) redactar tal escrito el cual preservaría a la comunidad de la desviación, como para que Ibn ‘Abbâs la llamase “desgracia” y llorase hasta que “se humedecían las piedras” -tal como lo mencionan algunas narraciones- a menos que el tema del escrito estuviese relacionado con un asunto al que algunos considerasen incompatible con lo que ellos juzgaban conveniente, tal como se nos dilucidará en las siguientes páginas.


[1] Lisân al-‘Arab, t. 12, p. 293.
[2] Sura al-Hashr; 59: 7.
[3] Sura an-Nisâ’; 4: 59.
[4] Sura an-Nisâ’; 4: 65.
[5] Sura al-Huÿurât; 49: 14.
[6] As-Sîrah an-Nabawîiah wal Azâr al-Muhammadîiah, de Ahmad Zaînî Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t. 1, pp. 370-373.
[7] As-Sîrah an-Nabawîiah wal Azâr al-Muhammadîiah, de Ahmad Zaînî Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t. 1, p. 371, y la aleya se encuentra en la Sura al-Anfâl; 8: 5.
[8] Al-Magâzî, de Al-Wâqidî, t. 1, pp. 47-48.
[9] Ibíd.
[10] Sura al-Mâ’idah; 5: 24.
[11] Al-Magâzî, de Al-Wâqidî, t. 1, pp. 47-48.
[12] Iÿtihâd: opinión personal.
[13] Nass: texto estipulante.
[14] Musnad Ahmad, t. 3, p. 15, Bâqî Musnad al-Mukzirîn, h. 10690.
[15] Sahîh Al-Bujârî, t. 2, p. 81, libro Ash-Shurût (“Las Condiciones”), sección: “Las Condiciones en el Yihâd, el Pacto de Paz con la gente con la que se está enfrentado en guerra, y la escritura de las condiciones”, h. 2529; Sahîh Muslim, capítulo: “El Pacto de Paz de Al-Hudaibîiah”, h. 3338.
[16] Sahîh Muslim, t. 3, capítulo: “La Peregrinación”, p. 34, h. 2122; Sunan Ibn Mâÿah, t. 2, p. 993, h. 2973; Musnad Ahmad, t. 4, p. 286 y t. 6, p. 175. Y en la narración de Al-Barâ’ ibn ‘Âzib se transmitió que el Profeta dijo:
« عَنْ الْبَرَاءِ بْنِ عَازِبٍ قَالَ خَرَجَ عَلَيْنَا رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ وَأَصْحَابُهُ فَأَحْرَمْنَا بِالْحَجِّ فَلَمَّا قَدِمْنَا مَكَّةَ قَالَ اجْعَلُوا حِجَّتَكُمْ عُمْرَةً فَقَالَ النَّاسُ يَا رَسُولَ اللَّهِ قَدْ أَحْرَمْنَا بِالْحَجِّ فَكَيْفَ نَجْعَلُهَا عُمْرَةً قَالَ انْظُرُوا مَا آمُرُكُمْ بِهِ فَافْعَلُوا فَرَدُّوا عَلَيْهِ الْقَوْلَ فَغَضِبَ فَانْطَلَقَ ثُمَّ دَخَلَ عَلَى عَائِشَةَ غَضْبَانَ فَرَأَتْ الْغَضَبَ فِي وَجْهِهِ فَقَالَتْ مَنْ أَغْضَبَكَ أَغْضَبَهُ اللَّهُ قَالَ وَمَا لِي لا أَغْضَبُ وَأَنَا آمُرُ أَمْرًا فَلا أُتْبَعُ ».
El Mensajero de Dios (s.a.w.) junto a sus Compañeros salieron a nuestro encuentro y nos consagramos peregrinos vistiendo el ihrâm, y cuando llegamos a La Meca dijo: “Convertid vuestro Haÿÿ en ‘Umrah”, y la gente dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Cómo lo convertiremos en ‘Umrah siendo que nos consagramos en peregrinos (vistiendo el ihrâm) con intención de realizar el Haÿÿ?”. Dijo: “Observad lo que os ordené y hacedlo”. Pero vacilaron de lo que dijo y se enojó… Así, se fue y luego se dirigió donde se encontraba ‘Aishah enojado, y ella vio el enojo en su rostro y le dijo: “¿Quién te hizo enojar? ¡Que Dios le haga enojar  a él!”. Dijo: “¡Y cómo no habría de enojarme siendo que yo doy una orden y no soy seguido…!”.
Dijo Adh-Dhahabî: “Éste es un hadîz sahîh (correcto) de entre los ‘awâlî (de gran número de narradores en cada etapa de la cadena de transmisión), y fue citado por  Ibn Mâÿah” (Siar A‘lâm an-Nubalâ’, t. 8, p. 498).
[17] Sahîh Al-Bujârî, t. 8, p. 145, libro: “El hecho de aferrarse al Libro y a la Tradición”, h. 6757.
[18] Al-Musannaf, de Ibn Abî Shaîbah, t. 7, p. 727; Musnad Al-Humairî, t. 2, p. 543; Musnad Ahmad, t. 3, p. 308, Bâqî Musnad al-Mukzirîn, h. 13784; Musnad Abî Ia‘lâ, t. 3, p. 373.
[19] At-Tabaqât al-Kubrâ, de Ibn Sa‘d, t. 2, p. 19; Ta‘rîj Al-Ia‘qûbî, t. 2, p. 74, impresión de Beirut; Al-Kâmil, de Ibn Al-Azîr, t. 2, p. 317; Sharh Nahÿ al-Balâgah, de Ibn Abî Al-Hadîd Al-Mu‘tazilî, t. 1, p. 53; As-Sîrah al-Halabîiah, t. 3, p. 207; As-Sîrah an-Nabawîiah, de Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t. 2, p. 339; Kanz al-‘Ummâl, t. 5, p. 312; Ansâb al-Ashrâf, t. 1, p. 474; Tarÿamah Usâmah min Tahdhîb Ta’rîj Dimashq.
[20] At-Tabaqât al-Kubrâ, de Ibn Sa‘d, t. 2, p. 19; Ta‘rîj Al-Ia‘qûbî, t. 2, p. 74, impresión de Beirut; Al-Kâmil, de Ibn Al-Azîr, t. 2, p. 317; Sharh Nahÿ al-Balâgah, de Ibn Abî Al-Hadîd Al-Mu‘tazilî, t. 1, p. 53; As-Sîrah al-Halabîiah, t. 3, p. 207; As-Sîrah an-Nabawîiah, de Dahlân, publicado en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t. 2, p. 339; Kanz al-‘Ummâl, t. 5, p. 312; Ansâb al-Ashrâf, t. 1, p. 474; Tarÿamah Usâmah min Tahdhîb Ta’rîj Dimashq. Ver también: Al-Magâzî, de Al-Wâqidî, t. 3, p. 1119.
[21] Ta’rîj At-Tabarî, t. 3, p. 226; Al-Kâmil, t. 2, p. 335; As-Sîrah al-Halabîiah, t. 3, p. 209.
[22] Sahîh Al-Bujârî, t. 1, p. 22, h. 5237, capítulo: “El conocimiento”.
[23] Sahîh Al-Bujârî, t. 5, p. 137, capítulo: “La enfermedad y muerte del Profeta (s.a.w.)”, h. 4078; y fue transmitido con una expresión similar en el tomo 4, pág. 65 de Sahîh Al-Bujârî, libro: “La Ÿizîah”, capítulo: “La expulsión de los judíos de la península arábiga”, h. 2932, y el hecho de que Ibn ‘Abbâs haya hecho silencio respecto al tercer encargo, o el alegato de Sa‘îd sobre que la olvidó, nos hace inferir la importancia del asunto al que se refería y es lo que será explicado en los temas siguientes. Ver también: Sahîh Al-Bujârî, t. 8, p. 61, libro: “El hecho de aferrarse al Libro y a la Tradición”, capítulo: “Lo aborrecible de la discrepancia”, h. 6818; Sahîh Muslim, t. 5, p. 75, libro: “El testamento”, h. 3091; Musnad Ahmad, t. 4, p. 356, h. 2992 (1834 de la ordenación al-‘alâmîiah), con una cadena de transmisión sahîh (correcta); y otras fuentes.

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