viernes, 17 de junio de 2011

El Corán y Ahlul Bait (P)




Por: Sheij Feisal Morhell
En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
إِنَّ هَذَا الْقُرْءَانَ يَهْدِي لِلَّتِي هِيَ أَقْوَمُ
«Por cierto que este Corán guía hacia lo que es más recto»
(Sûra Al-Isrâ’; 17: 9)

El Sagrado Corán conforma la fuente primordial de los conceptos del Islam y el milagro eterno del Gran Profeta (BP).


El Corán es una luz que ilumina el espíritu y el corazón. Quien se compenetre con el Corán verá que su alma se torna iluminada. Las bendiciones del Corán alejan muchas de las ambigüedades y puntos oscuros del corazón y espíritu del ser humano. Las bendiciones del Corán sacan a la persona, de las tinieblas del extravío, las especulaciones y los errores, hacia la luz de la guía.

كِتَابٌ أَنزَلْنَاهُ إِلَيْكَ لِتُخْرِجَ النَّاسَ مِنَ الظُّلُمَاتِ إِلَى النُّورِ بإِذْنِ رَبِّهِمْ إِلَى صِرَاطِ الْعَزِيزِ الْحَمِيدِ
«Un Libro que te hemos revelado para que saques a la gente de las tinieblas hacia la luz, con la anuencia de tu Señor, al sendero del Poderoso, Alabado»
(Sûra Ibrâhîm; 14:1)
Un punto digno de tener en cuenta respecto a ésta que es la última de las Revelaciones celestiales, es que nadie puede decir sobre el Corán que tal o cual capítulo del mismo posee una legitimidad cuestionable, o que cierto versículo que se halla presente en tal o cual versión manuscrita es más auténtica que la de otro manuscrito, sino que se mantuvo indemne a lo largo de los siglos, y nadie puede jamás alegar que existió alguna vez, en algún lugar, otra versión del Corán. Eso es algo que distingue al Sagrado Corán de los Libros revelados anteriormente.
إِنَّا نَحْنُ نَزَّلْنَا الذِّكْرَ وَإِنَّا لَهُ لَحَافِظُونَ
«Por cierto que nosotros hicimos descender el Recuerdo, y ciertamente que nosotros somos sus custodios»
(Sûra Al-Hiyr; 15:9)

No hay lugar para la más insignificante duda de que todos los versículos o aleyas que existen en el Corán son aquellos transmitidos a Muhammad ibn ‘Abdul·lah (BP), quien los comunicó como milagrosa Palabra de Dios.
وَنَزَّلْنَا عَلَيْكَ الْكِتَابَ تِبْيَاناً لِكُلِّ شَيْءٍ
«E hicimos descender sobre ti el Libro como aclaración para toda cosa»
(Sûra An-Nahl; 16: 89)
El Corán es un Libro de conocimiento. Es por ello que se refiere a muchos de los asuntos de la vida y del futuro, a los deberes del individuo, al objetivo de la Creación, y muchos otros temas. El ser humano está envuelto en diferentes tipos de ignorancia, y el Corán le permite adquirir el conocimiento.

El Corán es un Libro que no ha sido enviado para una época o tiempo específico. Si hubiese sido de otra manera, todos los secretos del Corán deberían haber sido descubiertos en el pasado; en tal caso este Libro celestial no debería haber preservado su atractivo, encanto, frescura y vitalidad.

Se le preguntó al Imam Ya‘far As-Sâdiq (P) sobre el secreto del Corán, res­pecto a por qué cuanto más pasa el tiempo, mucho más es leído y reci­tado, e incrementa su originalidad y frescura día a día. A esto respon­dió el Imam (P):

لأن القرآن لم ينزل لزمانٍ دون زمانٍ و لناسٍ دون ناس

“Puesto que el Corán no fue revelado exclusivamente para una época o gente en particular”.

El Corán ha sido enviado para todos los tiempos y todos los seres humanos. Es tan permanente que a pesar de los cambios y transformaciones en el conocimiento, perspectivas y planteamientos a través de las diferentes épocas, aventaja a todos los conocimientos y ciencias en todos los períodos de la vida de la humanidad. Así como el Corán contiene misterios y complejidades profundas para el lector, al mismo tiempo presenta un gran banquete de significados e ideas que pueden saciar las necesidades de cada época de acuerdo a la capacidad de cada era en particular.

Es bajo los destellos de actuar en base a los conceptos y normas vivificadoras del mismo que la sociedad islámica pudo expandirse por la mitad del mundo en corto tiempo. Es por las bendiciones del Corán que la historia de la civilización islámica llegó a ser una de las más brillantes y una de las etapas más orgullosas de la historia de la humanidad.

Sin lugar a dudas, la causa principal del decaimiento de los musulmanes debe ser buscada en el hecho de que éstos le dieran la espalda a su Libro celestial.

Lamentablemente, la familiarización de los musulmanes occidentales con el Sagrado Corán es minúscula, y no otorgan a este Libro Celestial el lugar que se le debe. En esta era convulsionada donde los valores se pierden en medio de los estímulos mundanos, y en la que el bombardeo propagandístico producto de los intereses viciados, ha dispuesto el terreno para el vacío espiritual, más que en cualquier otro tiempo es necesario incluir la cultura de la Revelación en el seno de nuestra vida individual y social.

Dijo el Gran Profeta del Islam (BP):

فإذا التبست عليكم الفتن كقطع الليل المظلم فعليكم بالقرآن فإنه شافع مشفع وماحل مصدق ومن جعله أمامه قاده إلى الجنة ومن جعله خلفه ساقه إلى النار وهو الدليل يدل على خير سبيل وهو كتاب فيه تفصيل وبيان وتحصيل وهو الفصل ليس بالهزل وله ظهر وبطن فظاهره حكم وباطنه علم، ظاهره أنيق وباطنه عميق، له نجوم وعلى نجومه نجوم لا تحصى عجائبه ولا تبلى غرائبه فيه مصابيح الهدى ومنار الحكمة ...

 “Cuando se os tornen confusas las intrigas como al atravesar la noche tenebrosa… ¡dirigíos al Corán!, puesto que es un intercesor cuya intersección es aceptada, y un astuto (mentor) digno de crédito. Quien lo disponga delante suyo éste lo guiará hacia el Paraíso, y quien lo disponga atrás suyo, lo conducirá hacia el Fuego. Es la señal que indica hacia el mejor camino. Tiene un aspecto manifiesto y otro oculto. Su exterior es sorprendente y su interior es profundo. Tiene luminarias, y para sus luminarias hay luminarias. Sus maravillas son incontables, y sus prodigios no caducan. En él se encuentran las lámparas de la guía y los faros de la sabiduría…”.[1]
Sí, el Corán es un Libro de luz y conocimiento, en el que se encuentra la salvación, el bienestar, el desarrollo, la elevación y el acercamiento a Dios. Pero, ¿cómo adquiriremos todo eso del Corán?
Para ello necesitamos de las llaves de los tesoros del Sagrado Corán, las cuales están conformadas por aquellos que fueron puestos a la par del mismo. Es a ellos que debe referirse quien anhela introducirse en este Libro divino y desea hacerlo en la forma de amplios lineamientos que comprendan la totalidad de los conceptos del excelso Corán, los cuales abarcan el espíritu del Libro y se caracterizan por su condición milagrosa, claridad y belleza.


Dijo el Mensajero de Allah (BP):

إنّي قد تركت فيكم ما إن تمسّكتم به لن تضلّوا بعدي الثقلين أحدهما أكبر من الآخر كتاب الله حبل ممدود من السماء إلى الأرض و عترتي أهل بيتي ألا و إنّهما لن يفترقا حتّى يردا عليّ الحوض


“Por cierto que he dejado entre vosotros aquello a lo cual si os aferráis no os desviareis jamás: los dos tesoros (Az-Zaqalain). Uno de los dos es mayor que el otro: el Libro de Dios, que es un cordel que se extiende del cielo hacia la tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahlu Baiti). En verdad que ambos no se separarán hasta que vuelvan a mí en el Hawd (la Fuente del Paraíso)...”. [2]

Este es un hadîz Mutawâtir (de diferentes cadenas de transmisión ininterrumpidas y no conectadas entre sí) aceptado por las dos grandes tendencias del Islam. El Profeta (BP) lo pronunció dirigiéndose a toda su comunidad de todas las épocas, al decir tras ello: “Que el presente anuncie al ausente”. De esta forma les indicó los lineamientos de la vida, sobre la base de los cuales deberán conducirse para ser guiados y alcanzar la felicidad... pero si los enfrentan o rechazan, se extraviarán y atraerán para sí la desgracia.

A lo que se refiere cuando expresa que el Corán y Ahlul Bait (P) no se separarán el uno del otro, es que: guiarse por uno sólo sin tomar en cuenta al otro, es algo imposible para quien sigue el sendero de la rectitud. 

Así como la función del Libro Sagrado es la de exponer los principios doctrinales y legislativos, en verdad que sus pormenores y aclaración correspondía al Mensajero de Dios (BP), y luego de él, a los Inmaculados de su descendencia, los doce Imames de Ahlul Bait (P). Esto es enfatizado por las palabras narradas del Profeta (BP) como parte de este mismo Hadiz de Zaqalain en muchas de las transmisiones del mismo, y que expresan:

فلا تقدّموهما فتهلكوا، و لا تقصروا عنهما فتهلكوا، و لا تعلّموهم فإنّهم أعلم منكم

 “No tratéis de superarles ni seáis negligentes a su respecto porque estaríais en la perdición; ni tratéis de enseñarles, pues son más sabios que vosotros”.[3]

ألا إنّ مثل أهل بيتي فيكم مثل سفينة نوح، من ركبها نجا و من تخلّف عنها غرق

“¿Acaso la Gente de mi Casa (Ahlul Bait) no son en relación a vosotros como el Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva y quien se aleja de la misma se ahoga?”.[4]
Ellos son sus sucesores en lo que respecta a la aplicación del Mensaje de Dios en la Tierra, y a la explicación de sus leyes. Ellos son la puerta de su conocimiento, los depositarios de su sapiencia y los testigos de la creación, de quienes sólo el Mensajero es testigo.

Sabemos que el Sagrado Corán presenta aspectos manifiestos y ocultos, por lo que no todas las palabras y conceptos volcados en el Corán por Dios son comprendidos fácilmente por el común de la gente; es así que se hace imperioso su explicación y comentario (tafsir) fundamentados en los hadices o tradiciones transmitidas de Ahlul Bait (P).


[1] Usûl Al-Kâfî, Kitâb Fadl Al-Qur’ân, t.2, p.599. Bihâr Al-Anwâr, t.89, p.17, h.16.
[2] Musnad Ahmad, hadices 11135, 10681, 10707, 10779, 18464 y 20596; Sahîh At-Tirmidhî, hadices 3718 y 3720; Sahîh Muslim, hadiz 4425; Sunan Ad-Dâramî, hadiz 3182 (los números de los hadices siguen la numeración “Al-‘Alâmîiah”).
[3] As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Hayar Ash-Shâfi‘î, pp.148 y 226, ediciones Al-Muhammadîiah, y pp. 89 y 136 en la impresión de ed. Al-Maîmanah; Mayma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.163; Ianabî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.41 y 355, ed. Al-Haîdarîiah, y pp.37 y 296 de ed. Islâmbûl; Ad-Durr Al-Manzûr de As-Suiûtî, t.2, p.60; Usud Al-Gâbah, t.3, p.137.
[4] Al-Mustadrak, por Al-Hakim Al-Haskani, vol. 3, p. 151, una tradición transmitida a través de fuentes auténticas de Abu Dharr (que Allah esté complacido con él).

Fuente:

Introducción a la Edición en Castellano de "Una Exégesis Esclarecedora de La Luz del Sagrado Corán (Tomo I)"
Compilado por:        Aiatul·lah Saiied Kamal Faqih Imanî y un grupo de sabios musulmanes del Centro de Investigación Islámica Imam ‘Ali (P)

Traductores:             Sumaia Younes:
(Sura Al-Fâtihah y Sura Al-Baqarah, aleyas 1-152).
Leyla Younes, Mahmud Aid:
(Sura Al-Baqarah, aleyas 153-252).
Feisal Morhell:
(Sura Al-Baqarah, aleyas 253-286).

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