lunes, 28 de noviembre de 2011

La Tragedia de Karbalâ' - Día 4


Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 4: La Tragedia de los hijos y hermanos de Zainab –la paz sea con ella–

el día de ‘ashûrâ, cuando la imposición de combatir fue indefectible, los compañeros del Imam Al-Husain (a.s.) no permitieron que mientras ellos estuviesen vivos, los hijos del Mensajero de Dios (s.a.w.) se hicieran presentes en el campo de batalla y fueran matados. Pero cuando todos los auxiliares del Imam ‘Alî (a.s.) se ofrendaron y alcanzaron el martirio, llegó el turno de la Gente de la Casa del Profeta (s.a.w.) para que se sacrificaran por la Verdad.

En esos duros momentos los hijos de ‘Alî (a.s.), de Ÿa‘far At-Taîiâr, de ‘Aquîl, del Imam Al-Hasan (a.s.) y del Señor de los Mártires (a.s.) se reunieron, se abrazaron y se despidieron.
Relata un hadîz que un día el Mensajero de Dios (s.a.w.) observaba a unos cuantos jóvenes de Qureish que tenían un rostro bello e iluminado. Al verlos el Profeta (s.a.w.) se acongojó. Le preguntaron: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Qué te ha sucedido?”. Dijo: “Nosotros somos una familia para la cual Dios ha preferido el Más Allá y no la vida mundanal. He recordado lo que mi comunidad le hará a mis hijos, a quienes matará o desterrará.”
Entre las personas de la Familia del Mensaje que alcanzaron el martirio en Karbalâ’ a manos del ejército de Iazîd, están tres hijos de ‘Abdul·lâh ibn Ÿa‘far At-Taîiâr y Zainab; otros tres miembros de la familia que alcanzaron el martirio fueron los hermanos (por parte de madre) de Hadrat Abûl Fadl Al-‘Abbâs (a.s.) (esto es, hermanos de Zainab por parte de padre).

Los hijos de Zainab

‘Awn, Muhammad y ‘Ubaidul·lâh eran los tres hijos de ‘Abdul·lâh ibn Ÿa‘far (el esposo de Zainab, la paz sea con ella) que junto a su madre habían llegado con el Imam Al-Husain (a.s.) a Karbalâ’.
Cuando ellos vieron que su tío e Imam se estaba quedando solo, uno a uno se fueron presentando en el campo de batalla y ofrendaron sus vidas por el Islam.
‘Awn cabalgó hacia el campo de batalla frente a los ojos preocupados de su madre Zainab, mientras recitaba:

Si es que no me conocéis, pues yo soy el hijo de Ÿa‘far
El mártir veraz que florece en los paraísos
Que vuela en los mismos con alas verdes
Siendo ello suficiente honor en el Día de la Resurrección.

‘Awn mató a tres jinetes y a dieciocho soldados enemigos hasta que finalmente alcanzó el martirio a manos del ejército de Iazîd.
Luego de él, sus hermanos Muhammad y ‘Ubaidul·lâh también lucharon en el camino de la Verdad y fueron martirizados.


Los hermanos de Zainab

Al-‘Abbâs, ‘Abdul·lâh, Ÿa‘far y ‘Uzmân, fueron cuatro hermanos por parte de padre del Imam Al-Husain y de Zainab, hijos de Fátima Umm Al-Banîn.
Cuando Abûl Fadl Al-‘Abbâs vio que muchos miembros de Ahl-ul Bait alcanzaron el martirio, dijo a sus tres hermanos: “¡Queridos hermanos! Deseo que os dirijáis al campo de batalla frente a mí para observar vuestra lealtad en el camino de Dios y el Mensajero.”
Los tres hermanos se dirigieron uno por uno al campo de batalla y en sus elegías se presentaron como “los hijos de ‘Alî”, y tras un heroico combate, fueron martirizados.
‘Uzmân ibn ‘Alî, respecto a quien Amîr al-Mu’minîn (a.s.) habría dicho: “Le llamé ‘Uzmân en recuerdo de mi hermano (en la fe) ‘Uzmân ibn Madz‘ûn (el leal compañero del Mensajero de Dios)”, era un joven de 21 años. Cuando vieron su heroica manera de guerrear se valieron de flechas para matarle. Jaûlî le disparó una flecha en su costado y ‘Uzmân cayó del caballo. Tras ello uno de los enemigos galopó hacia él y le martirizó, cortándole luego la cabeza.

Estos 6 hermanos son solo unos cuantos de entre los tantos miembros de su familia cuyo martirio vio Zainab con sus propios ojos. Ella fue una mujer valerosa que en unas cuantas horas, fue testigo del martirio de sus hijos, hermanos, sobrinos y primos; y asimismo vio cómo sus cabezas fueron puestas sobre las lanzas…
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?»…
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».


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