miércoles, 10 de noviembre de 2010

Hadices sobre la Peregrinación a La Meca

Traducción: Feisal Morhell



Narró Zainab bint ‘Alî (P), que su madre Fâtimah Az-Zahra’ (P) dijo en una de sus disertaciones: “Allah dispuso la fe para la purificación de vuestros corazones de la vileza del politeísmo, el rezo para repeler la soberbia, el diezmo para la purificación de vuestras almas y el incremento de vuestras gracias, el ayuno para consolidar la sinceridad, la peregrinación para exaltar la religión, la justicia para armonizar los corazones, la obediencia a nosotros (Ahl-ul Bait) para preservar el orden de la comunidad, nuestro Imamato para salvaguardar de la diversificación y la desunión ...”[1].


Muhammad Ibn Muslim narró que escuchó al Imâm As-Sâdiq (P) decir: “Aquéllos que están en los sepulcros desearían haber realizado aunque fuera una sola peregrinación en este mundo”[2].

Dijo el Profeta (BP): “¡Dios mío! Otorga el perdón al peregrino y a aquél por quien el peregrino haya rogado el perdón”[3].

Dijo el Imâm As-Sâdiq (P): “Solía decir Alî Ibn Al-Husaîn: Realizad el hayy  y la ‘umrah de forma que vuestros cuerpos se tornen saludables, se incrementen vuestras gracias, se corrija vuestra fe, y se mantengan cubiertos los gastos de la gente a vuestro encargo y de vuestra familia”[4].

Dijo el Imâm Al-Bâqir (P): “Existen tres cosas que además de su recompensa en la otra vida, tienen los siguientes beneficios (en este mundo): la peregrinación que repele la pobreza, la limosna que repele las desgracias, y la bondad que alarga la vida”[5].

Dijo el Mensajero de Dios (BP): “Apresuráos a realizar vuestra peregrinación obligatoria (o sea la primera), puesto que nadie sabe lo que le sobrevendrá”[6].

Dijo Abû Basîr: “Le pregunté a Abu ‘Abdil·lah -el Imâm As-Sâdiq (P)- respecto a las palabras del Altísimo que expresan: «Y quien hubiera sido ciego en esta vida, será ciego en la otra vida, y estará mucho más extraviado en el camino». Respondió: “Ese es el que postergaba la peregrinación hasta que le alcanzó la muerte”[7].

Dijo el Imâm As-Sâdiq (P): “Que se prevenga aquél que entorpece la peregrinación de su hermano, puesto que le afligirá un infortunio en este mundo, además de cómo se le computará eso para la otra vida".[8].

Del Imâm Ya‘far As-Sâdiq (P), quien narró del Mensajero de Dios (BP) lo siguiente: “Realizad el hayy y la ‘umrah respectivamente, puesto que ambas cosas rechazan la pobreza y los pecados, así como el fuelle del herrero elimina las impurezas del hierro”[9].

Narró el Imâm Ya‘far Ibn Muhammad (P), de su padre Muhammad ibn ‘Alî (P), de su padre ‘Alî Ibn Al-Husain (P), de su padre ‘Alî (P), que el Mensajero de Dios (BP) dijo: “Entre las señales de la aceptación de la peregrinación está que cuando el hombre retorna, retorna de las desobediencias que realizaba. Esa es la señal de la aceptación de la peregrinación. Y si cuando regresa de la peregrinación se dedica a aquello que realizaba de fornicación, traición, o desobediencia, se le niega su peregrinación”[10].

Dijo el Imâm As-Sâdiq (P): “La luz de la peregrinación se mantiene sobre el peregrino, mientras no se acerque al pecado”[11].

Dijo el Mensajero de Dios (BP): “Quien quiera poseer tanto esta vida como la del Más Allá, que se encamine hacia la Casa de Dios (La Ka‘bah), y a quien regresa de La Meca teniendo la intención de peregrinar el próximo año, se le incrementará su vida. Y a quien salga de La Meca sin tener la intención de volver a ella alguna vez, se le acercará su fin y se le acercará a él su castigo”[12].



[1] ‘Ilal-ush-sharâi‘ / p.248 (hadiz 2); Man lâ îahduruh-ul-faqîh / t.3 / p.372 (hadiz 1753); Al-Ihtiyây / p.99 (con una leve diferencia); Wasâ’il-ush-shî‘ah / t.1 / p.22 (hadiz 22).
[2] At-Tahdhîb / t.5 / p. 23 (hadiz 67); Man lâ îahduruh-ul-faqîh / t.2 / p.145 (hadiz 638); Wasâ’il-ush-shî‘ah / t.11 / pp.110 (hadiz 14378) y 117 (hadiz 14396).
[3] Al-Musannaf fil ahâdîz wal âzâr / t.3 / p. 122 (hadiz 12658); Al-Mu‘yam-us-Saguîr por At-Tabarânî / t.2 / p.114; Shu‘ab-ul-Imân / t.3 / p.477; Sahîh Ibn Juzaîmah / t.4 / p.132 (hadiz 2516); Ihiâ’u ‘ulûm-id-dîn / t.1 / p.241; Nasb-ur-râîah li ahâdîz-il-hidâîah / t.3 / p.84; Ta’rij Bagdâd / t.13 / p.269; Kitâb-ut-Targuîb wat-Tarhîb / t.2 / p.19 (hadiz 1065); Ad-Durr-ul-Manzûr / t.1 / p.507; Kanz-ul-‘Ummâl / t.5 / 139 (hadiz 12383).
[4] Zawâb-ul-A‘mâl / p.70 (hadiz 3); Wasâ’il-ush-shî‘ah / t.11 / p.15 (hadiz 14126); Bihâr-ul-Anwâr / t.99 / p.25 (hadiz 106).
[5] Da‘awât-ur-Rawandî / p.127 (hadiz 314), Bihâr-ul-Anwâr / t.99 / p.15 (hadiz 51); Mustadrak-ul-Wasâ’il / t.8 / p.43 (h. 9031).
[6] Musnad Ahmad / t.1 / p. 313; Kitâb-ut-Targuîb wat-Tarhîb / t.2 / p.10 (hadiz 1046); Ad-Durr-ul-Manzûr / t.1 / p.509; Kanz-ul-‘Ummal / t.5 / p.24 (hadiz 11888).
[7] Al-Kâfî / t.4 / p.268 (hadiz 2); Tafsîr Al-‘Aîiâshî / t.2 / p.305 (hadiz 127); Wasâ’il-ush-Shî‘ah / t.11 / p.26 / (h.14153), Bihâr-ul-Anwâr / t.99 / p.12 (hadiz 38).
[8] Man lâ Iahduruh-ul-Faqîh / t.2 / p.143 (h. 625); Jatt-ush-Shahîd / p.140; Wasâ’il-ush-Shî‘ah / t.11 / p.138 / (h. 14462); Bihâr-ul-Anwâr / t.99 / p.15 (h. 45).
[9] Al-Kâfî / t.4 / p.255 (h. 12); Wasâ’il-ush-Shî‘ah / t.11 / p.123 / (h. 14413).
[10] Al-Ya‘farîât / p.66; Mustadrak-ul-Wasâ’il / t.10 / p.165 (h. 11767).
[11] Al-Kâfî / t.4 / p.268 (h.2); Al-Mahâsin / t.1 / p.147 (h.208); Man lâ iahduruh-ul-Faqîh / t.4 / p.255 (h.11); Wasâ’il-ush-Shî‘ah / t.11 / p.98 / (h. 14339).
[12] Man lâ iahduruh-ul-Faqîh / t.2 / p.141 (h. 614); Wasâ’il-ush-Shî‘ah / t.11 / p.151 (h. 14499).

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