martes, 11 de enero de 2011

El Mes de Safar



Este es un mes conocido por ser nefasto, y para alejar la calamidad en este mes no hay nada mejor que dar limosna al necesitado y recitar las súplicas y procuras de amparo en Dios transmitidas, especialmente la súplica particular de cada día, y decir siete veces:

بسم الله الرحمن الرحيم لا حَوْلَ وَلا قُوَّةَ إلاّ بِاللهِ الْعَلِيِّ الْعَظيمِ

bismil·lâhir rahmânir râhîm lâ hawla wa lâ quwata il·la bil·lahil ‘alîil ‘adzîm
En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso. No hay fuerza ni poder sino en Dios, el Altísimo, el Majestuoso 
Esta frase debe ser pronunciada luego del rezo del alba y protege de ochenta tipos de calamidades. Asimismo, narró el Muhaddiz al-Faid que quien desee estar protegido en este mes de las aflicciones que descienden, que recite la siguiente súplica diez veces por día:

يا شَديدَ الْقُوى وَيا شَديدَ الْمِحالِ يا عَزيزُ يا عَزيزُ يا عَزيزُ ذَلَّتْ بِعَظَمَتِكَ جَميعُ خَلْقِكَ فَاكْفِنى شَرَّ خَلْقِكَ يا مُحْسِنُ يا مُجْمِلُ يا مُنْعِمُ يا مُفْضِلُ يا لا اِلـهَ اِلاّ اَنْتَ سُبْحانَكَ اِنّى كُنْتُ مِنَ الظّالِمينَ فَاسْتَجَبْنا لَهُ وَنَجَّيْناهُ مِنَ الْغَمِّ وَكَذلِكَ نُنْجِى الْمُؤْمِنينَ وَصَلَّى اللهُ عَلى مُحَمَّد وَآلِهِ الطَّيِّبينَ الطّاهِرينَ.

iâ shadîdul quwâ wa iâ shadîdul mihâl iâ ‘azîzu iâ ‘azîzu iâ ‘azîz dhal·lat bi ‘adzamâtika ÿamî‘u jalqiqa fakfinî sharra jalqiqa iâ muhsinu iâ muÿmilu iâ mun‘imu iâ mufdil iâ lâ ilâha il·la anta subhânaka innî kuntu minadz dzâlimîn fastaÿabnâ lahu wa naÿÿainâhu minal gamm wa kadhâlika nunÿïl mu’minîn wa sal·lal·lâhu ‘alâ muhammadin wa âlihit taîibîn at-tâhirîn 
¡Oh Poseedor de intenso Poder! ¡Oh Quien exige intensamente! ¡Oh Grandioso, Oh Grandioso, Oh Grandioso! Se humilla ante Tu Majestuosidad toda Tu Creación. Protégeme de la maldad de tus criaturas. ¡Oh Benevolente!, ¡Oh Embellecedor! ¡Oh Quien da gracias y es Bondadoso! ¡Oh Quien no hay divinidad sino Tú! ¡Glorificado seas! ¡Por cierto que me contaba entre los inicuos! Y le respondimos (la súplica) y le libramos de la angustia. Así salvamos a los creyentes (Sagrado Corán, 21:87 y 88) Y que Dios bendiga a Muhammad y su descendencia inmaculada, purificada.

El primer día: En este día en el año 37 de la Hégira comenzó la batalla de Siffîn y, según una versión, ese mismo día en el año 61 de la Hégira ingresaron la bendita cabeza del Imam Husain (a.s.) a Damasco.
Los omeyas declararon festivo este día. Este es el día en que resurgen las tristezas. 

El séptimo día: Según una versión, en este día y según otra versión en el día 28 del año 50 de la Hégira tuvo lugar el martirio del Imam Hasan (a.s.). 

El día veinte: Es el día del Arba’in, o sea, el día cuarenta del martirio del Imam Husain (a.s.). Según versiones, es el día del regreso de la familia del Imam desde Sham a Medina. También es el día en que Ÿâbir Ibn Abdul·lah Ansârî, ingresó a Karbalá para visitar la tumba del Imam Husain (a.s.), siendo el primero que visitó al Imam. Es preferible visitar al Imam en este día.
Se relata del Imam Hasan Al-‘Askarî (a.s.) que dijo: “El creyente tiene cinco señales: 1) Hacer los 51 ciclos de oración diarios, que son, en total, los diecisiete obligatorios (wâÿib) y los treinta y cuatro preferibles (mustahabb), 2) Saludar al Imam Husain (a.s.) el día del Arba‘în, 3) Poner el anillo en la mano derecha, 4) Poner la frente directamente sobre la tierra al prosternarse y 5) Decir bismil·lahir rahmânir râhîm en voz alta durante las oraciones.”

El día veintiocho: Este día del año undécimo de la Hégira, tuvo lugar el fallecimiento del Enviado de Dios (s.a.w.) cuando tenía 63 años de edad. Fue un día lunes, habían pasado cuarenta años de su vida cuando recibió la revelación y fue elegido como el último de los Profetas.
Durante trece años convocó a la gente en La Meca hacia el sendero de Al·lah. Luego emigró a Medina, donde se esforzó durante diez años para llevar a cabo su misión.
Cuando falleció el Profeta (s.a.w.), ‘Alî Ibn Abi Tâlib (el Príncipe de los Creyentes –P-) se dedicó a hacer todos los rituales del difunto, realizó la oración del fallecido a su lado y luego vinieron grupo tras grupo de sus Compañeros y le rezaron individualmente. El Príncipe de los Creyentes (a.s.) enterró al Profeta (s.a.w.) en la bendita habitación, en el mismo sitio donde había fallecido.
Es preferible en este día, saludar y visitar el Santuario del Profeta (en la ciudad de Medina) y también recordar este triste día en reuniones. 

El último día del mes: del año 203 de la Hégira, tuvo lugar, según At-Tabarsï, Ibn Al-Azîr y la mayoría de los historiadores, el fallecimiento del Imam ‘Alî Ar-Ridâ (a.s.), quien fue martirizado al comer uvas envenenadas que le ofrecieron sus enemigos, a la edad de 55 años. Su santuario se halla en las tierras de Tûs (actual ciudad sagrada de Mash·had) al norte de Irán.

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