miércoles, 12 de enero de 2011

Libre Albedrío


Extraído del libro "Autoconocimiento", de Muhammad Ali Shomalí
Traducción: Sumeia Younes

En anteriores exposiciones tratamos el tema de la posición de los seres humanos en el Glorioso Corán. Vimos que los mismos no se encuentran en el mismo nivel; pueden ser más elevados que los ángeles y ser así vicarios (califas) de Al·lâh en la Tierra, como también descender y llegar a ser más bajos que los animales. Corresponde a los seres humanos mismos elegir su propio modo de vida.
En este capítulo queremos estudiar el libre albedrío y responder a aquellos que sostienen el determinismo.

 Si alguien cree en el determinismo perderá su esperanza en un futuro mejor y no intentará purificarse. Algunos criminales o gobernantes despóticos solían justificar sus crímenes y pecados alegando que ellos estaban compelidos. Por lo tanto, es necesario refutar el determinismo al ser uno de los obstáculos más peligrosos en contra de la pureza del alma.
El siguiente paso será ver cómo elegimos algo, qué es lo que escogeremos y qué es lo que deberíamos observar en nuestra elección o decisión.
La pregunta que surge es: “¿Son los seres humanos libres de hacer lo que les parezca o acaso se encuentran determinados?”. El determinismo es una teoría que sostiene que el hombre se encuentra determinado, por lo tanto no actúa libremente.[1]

Existen diferentes tipos de determinismo:

I) Determinismo filosófico: Algunas personas no entienden bien el principio de la causalidad. Existe una relación necesaria entre una causa completa y su efecto, esto es, cada vez que una causa completa tiene lugar, necesariamente su efecto viene a la existencia y no hay otra posibilidad. Los deterministas filosóficos han pensado que no somos libres en nuestras acciones puesto que las mismas son efectos y son traídas necesariamente a la existencia. Pero han descuidado un hecho importante: nuestra voluntad o decisión como uno de los factores que conforman la “causa completa”. Cuando yo decido beber un vaso de agua y hay un vaso de agua, y nada me impide beberla, necesariamente la bebo. Pero esta “necesidad” de que ocurra ese acto no proviene de un factor externo. Es el resultado de mi decisión, de mi existencia y poder, de la existencia del agua, etc.

II) Determinismo histórico: Algunas personas creen que la historia tiene un tipo de espíritu y que ha escogido desde el comienzo un camino hacia su final y cada era o período histórico es considerado un eslabón en la larga cadena de la historia. Cada resolución o movimiento sucede por voluntad de la historia, y los pueblos son solo medios para que la historia realice su voluntad. Nadie puede cambiar las condiciones históricas u oponer resistencia a los cambios históricos.
No hay razones para creer que la historia tenga un espíritu, mucho menos voluntad y conciencia. La historia no es un ente independiente. Las personas mismas son las forjadoras de su destino y futuro. Las grandes personalidades de los diferentes pueblos son aquellas que tuvieron voluntades poderosas y fuertes y no estaban satisfechas con la situación reinante, y finalmente cambiaron las opiniones de la gente y transformaron sus sociedades. Los profetas son una buena muestra de ello. Por ejemplo, el Noble Profeta del Islam (a.s.) comenzó su Mensaje en una sociedad y en un período histórico completamente degradado. Nadie podía imaginar que allí comenzaría una religión que llegaría a todo el mundo y tendría seguidores de todas las razas y estratos sociales.

III) Determinismo social: Algunos deterministas dicen que toda sociedad tiene un espíritu. Los espíritus humanos se fusionan con el espíritu de su sociedad. Todo en la sociedad sucede por efecto de las exigencias de la sociedad. Los individuos no pueden hacer nada; ellos se encuentran bajo el control de las leyes sociales, costumbres, etc. Si una persona es inteligente y consciente jamás desperdiciará sus fuerzas moviéndose en contra de su sociedad.
No hay razón para creer que la existencia de la sociedad sea independiente de la de sus individuos. Hay solo individuos. Pero podemos considerarlos de dos maneras: juntos y por separado. Cuando consideramos juntos a los individuos los llamamos “sociedad”. Por lo tanto, cuando hay, por ejemplo, 100.000 individuos, hay solo 100.000 seres y no más, o cuando ustedes son 30 personas en un autobús, hay solo esas 30 personas y no hay nada fuera de ustedes que pueda ser llamado “grupo”. Así, una sociedad o un grupo no poseen espíritu o personalidad (o incluso existencia independiente). Habiendo comprendido la no-existencia de la sociedad como “ente” independiente, es obvio que no hay lugar para afirmar que algunas exigencias de la sociedad determinan el comportamiento de sus miembros.
Los individuos son los forjadores de las sociedades a través de su libre albedrío, del mismo modo que ellos hacen la historia. Es digno de mencionar que estos individuos no están separados unos de otros. Existe una íntima relación entre ellos. Existe una fuerte interacción entre los mismos. Por lo tanto, si alguien deseara adaptar sus acciones y actividades a los ideales sociales ello le resultaría fácil porque el resto de los miembros de la sociedad, o al menos la mayoría, coincide con él y lo apoyarían. Pero si alguien quisiera transformar su sociedad, ello requeriría de muchos esfuerzos y un trabajo constante. Incluso si alguien quisiera dirigir su vida a su propia manera a pesar de los demás, le resultaría muy difícil, desde que los individuos en la sociedad interactúan demasiado entre sí. Ser religioso en una sociedad religiosa es mucho más fácil que serlo en una sociedad no-religiosa, pero no por ello se está compelido a serlo. Asimismo, ser un verdadero musulmán en una sociedad que no está comprometida con la moral y valores divinos es difícil, pero no imposible.
Según el Islam, toda persona es responsable de sus propios actos. En el Día del Juicio nadie podrá decir que era malo porque vivía en el seno de una familia o sociedad mala. Pero, por otro lado, todas las personas son responsables de sus sociedades. Nadie puede decir que no podía hacer nada por su sociedad. Si los niños están siendo atacados por los enemigos o algunos jóvenes musulmanes están imitando costumbres occidentales o un tipo de vida occidental, y yo puedo hacer algo al respecto aportando ideas, dinero, etc., no puedo decir: “¡No es asunto mío!”.

IV) Determinismo natural: Algunas personas creen que de acuerdo a las leyes naturales no solo nuestro cuerpo está formado y controlado por la naturaleza, sino también nuestros pensamientos y comportamientos se encuentran todos controlados por la naturaleza o factores naturales que no son decididos o planeados por nosotros. Estos deterministas hacen hincapié en los efectos del clima, el medio ambiente, la comida, los medicamentos y la herencia. Es posible hacer triste o feliz a una persona con algo de comida o medicamentos. Si el padre de una persona es un artista, un pintor, entonces esa persona será también un artista.
Esta opinión es correcta en parte. Los factores naturales ejercen algunos efectos sobre nuestro comportamiento o accionar, pero no en forma absoluta; finalmente corresponde a la persona decidir por sí misma. Aquellos factores externos pueden facilitar o dificultar el proceso de la toma de decisión, sin embargo, el ser humano es libre. Si los padres de una persona son iletrados, esa persona no tendrá por qué serlo también. Si sus padres son malos, la posibilidad de que él sea una buena persona no es nula. Como observamos en la historia, existieron buenas personas entre malas personas, y viceversa. Veamos el ejemplo del hijo de Noé (a.s.). A pesar de que Noé (a.s.), el padre, era un profeta de Dios, su hijo eligió convertirse en un siervo de Dios malo y desobediente. Cuando Noé construyó el arca e invitó a toda la gente a embarcarse en ella, su hijo se negó y trepó hasta la cima de una montaña pensando que el agua no lo alcanzaría. Dice Al·lâh:
﴿... وَنَادَى نوحٌ ابْنَهُ وَكَانَ فِي مَعْزِلٍ يَا بُنَيَّ ارْكَبْ مَعَنَا وَلاَ تَكُن مَعَ الكَافِرِينَ * قَالَ سَاَوِي إِلَى جَبَلٍ يَعْصِمُني مِنَ الْمَآءِ قَالَ لاَ عَاصِمَ الْيَوْمَ مِنْ أَمْرِ اللَّهِ إِلاَّ مَن رَحِمَ وَحَالَ بَيْنَهُمَا الْمَوْجُ فَكَانَ مِنَ الْمُغْرَقِينَ ﴾
«… Y Noé llamó a su hijo, que permanecía apartado: “¡Oh, hijito mío! ¡Embárcate con nosotros y no te quedes con los incrédulos!”. (Pero) él le dijo: “Me refugiaré en una montaña que me mantendrá indemne del agua”. Díjole (Noé): “¡No hay salvador hoy del designio de Dios, salvo aquel de quien Él se apiade!”. Y las olas les separaron, y se contó entre los ahogados».[2]
De este modo, el Islam presta atención a la educación y formación de los niños antes, durante y después del nacimiento. Todo ello es tomado en cuenta, pero su influencia no es decisiva mientras se preserve el libre albedrío.

V) Determinismo religioso: Hay algunos grupos en el Islam y en otras religiones que creen que Al·lâh decide por nosotros y que ninguno de nosotros es libre de hacer lo que desee.
Esta creencia se debe principalmente a la falta de conocimiento. Por ejemplo, ellos dicen que si una persona reza o no, es creyente o no, es opresora o no, todo se debe a que Al·lâh así lo desea, y los seres humanos no tienen voz en este asunto.
Esta creencia fue desarrollada por algunos teístas para conservar el monoteísmo. Pensaban que si decimos que la gente es libre en su vida, ello significaría que Al·lâh no posee la regencia de esta parte del universo y que incumbe a los seres humanos hacer lo que quieran. Según ellos, el monoteísmo exige la negación de cualquier forma de decisión humana en las acciones. Ellos además malentendieron algunas aleyas del Glorioso Corán.
Este punto de vista es completamente contrario a la Justicia Divina. También contraría la Sabiduría Divina (hikmah). De acuerdo a esta opinión, el envío de los profetas, la invitación a la gente hacia la religión y las órdenes divinas, son inútiles. Si esta visión fuese correcta, entonces Al·lâh no habría establecido recompensas y castigos por nuestras acciones.
Las malas intenciones y la política de algunos gobernantes despóticos como los Omeyas y los Abbasíes son otras de las razones para el surgimiento de esta creencia en la cultura islámica. Ellos difundieron esta creencia en pro de sus propios deseos e intereses. Dijeron que Al·lâh les había otorgado poder y que nadie podía interferir en Sus acciones; por lo tanto a nadie se le permitía protestar en contra de ellos. Si a Ahl-ul Bait (la Gente de la Casa del Profeta) no se le permitió gobernar, ello se debió a que Al·lâh así lo quiso, o si Iazîd como gobernante hizo muchas cosas malas, nadie tiene el derecho a protestar. Por ejemplo, cuando Imam Husein (a.s.) fue martirizado, ‘Ubaidul·lâh, el hijo de Marÿânah y Comandante de Kufa, tomó prisioneros a los miembros de Ahl-ul Bait. Él dijo en la gran Mezquita de Kufa: “¡Alabado sea Al·lâh Quien ha hecho triunfar a la rectitud y ha ayudado al Comandante de los Creyentes (refiriéndose a Iazîd) y a sus seguidores, matando al mentiroso, el hijo del mentiroso.” Cuando llevó a los prisioneros hacia su palacio, se dirigió a Zeinab (a.s.) y dijo: “¡Alabado sea Al·lâh Quien destruyó vuestra honra, os mató y probó que sois unos mentirosos”. Entonces Zeinab (a.s.) habló y frustró sus palabras. Luego él volteó su cabeza hacia Imam As-Saÿÿâd, el cuarto Imam (a.s.), y preguntó quién era él. Algunos respondieron: “¡Es ‘Alî, el hijo de Husein!”. Él dijo: “¿Acaso Al·lâh no mató a ‘Alî ibn Al-Husein?”. El Imam (a.s.) dijo: “Yo tenía un hermano que también se llamaba ‘Alî ibn Al-Husein. La gente lo mató”. Ante lo cual ‘Ubaidul·lâh dijo: “¡No! Al·lâh fue quien lo mató”. Cuando el Imam (a.s.) refutó su afirmación, se encolerizó muchísimo y ordenó a sus soldados cortar el cuello del Imam, pero Zeinab dijo: “¡Oh hijo de Ziâd! No dejaste vivo a ninguno de nuestros hombres. Si quieres matarlo, deberás matarme a mí con él”.[3]
Estos gobernantes trataron de atribuirle todo a Dios de una manera incorrecta para encubrir su proceder. Existieron también algunos musulmanes débiles e ignorantes que querían justificar su debilidad y mal comportamiento a través del determinismo y así atribuir todo a Al·lâh.
Gracias a Dios, hoy contamos con el puro Islam y podemos resolver fácilmente esta cuestión. Sabemos que el monoteísmo no exige el determinismo en absoluto.
Ahora añadamos algunas aleyas coránicas a este tema:
﴿ قُلِ اللَّهُمَّ مَالِكَ الْمُلْكِ تُؤْتِي الْمُلْكَ مَن تَشَآءُ وَتَنزِعُ الْمُلْكَ مِمَّنْ تَشَآءُ وَتُعِزُّ مَنْ تَشَآءُ وَتُذِلُّ مَنْ تَشَآءُ بِيَدِكَ الخَيْرُ إِنَّكَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ ﴾
«Di: “¡Oh Dios! ¡Amo del Reino! Tú concedes el reino a quien te place y quitas el reino a quien quieres; engrandeces a quien quieres y humillas a quien te place. En Tus manos está todo el bien; ciertamente que Tú eres Omnipotente”».[4]

Esta aleya es una de las que describen perfectamente el monoteísmo (tawhîd) y es un deber para todo musulmán creer en el mismo de esta manera (mencionada en la aleya). Algunas personas no comprenden bien o usan indebidamente esta aleya. Dicen que de acuerdo a la misma, Al·lâh ha otorgado el poder para reinar a todos los gobernantes despóticos.

Debemos saber que Al·lâh posee dos tipos de Voluntad (irâdah):

I) Generativa (takwînîiah): Este tipo de Voluntad es necesaria en toda cosa. Si hay algo o no, se debe a la Voluntad de Al·lâh. Nada en el universo es independiente de Al·lâh, el Creador. Por ejemplo, si el tiempo está caluroso es por Voluntad de Al·lâh, o si yo estoy vivo ello se debe a que Al·lâh así lo desea. Toda simple acción en este mundo es llevada a cabo por Su Voluntad. ¿Acaso esto significa que Al·lâh está satisfecho con todas las acciones de los seres humanos? No. A pesar de que la Voluntad de Al·lâh se encuentra en sus acciones, al mismo tiempo Él les ha dado libre albedrío para elegir el camino recto. Aquí llega el turno del segundo tipo de Voluntad Divina:

II) Legislativa (tashrî‘îiah): Trata sobre la bondad y la maldad, sobre lo que hacer y lo que no hacer. Al·lâh ordena hacer el bien y abstenerse de lo malo. Por lo tanto, todas las buenas acciones son llevadas a cabo en conformidad a esta Voluntad y todas las malas acciones son llevadas a cabo en oposición a esta Voluntad. A fin de explicar claramente este concepto, tomemos el ejemplo de Imam Husein (a.s.). ¿Acaso él fue asesinado por voluntad de Al·lâh?  La respuesta es “sí” y “no”; “sí” de acuerdo a la Voluntad generativa, y “no” de acuerdo a la Voluntad legislativa.
En lo que a la Voluntad generativa respecta, nada puede ser llevado a cabo sin la Voluntad de Al·lâh. Pero esto no significa que Él se complazca con todas las acciones. Éste es el punto de disensión que conduce al determinismo. Otro ejemplo: un padre le da dinero a su hijo para que compre algo y le aconseja comprar cosas buenas como libros. El hijo no resuelve lo que va a comprar. Lo que él compra es conforme a la decisión de su padre, pero si comprara cigarrillos estaría comprando algo en contra de lo aconsejado por su padre. Nadie puede decir que este hijo fue independiente para que le fuese factible llevar a cabo su accionar y tampoco nadie puede decir que este hijo necesariamente tenía que comprar cigarrillos o que él no era responsable desde que su padre le posibilitó hacer eso.
De este modo, la aleya antes mencionada (3: 26) habla sobre Su Voluntad generativa. Ello no significa que Al·lâh se complazca con gobernantes tales como el Faraón o Iazîd. Otra aleya es la siguiente, la cual explícitamente denota la idea del libre albedrío:
﴿ إِنَّا خَلَقْنَا الإِنسَانَ مِن نُطْفَةٍ أَمْشَاجٍ نَبْتَلِيهِ فَجَعَلْنَاهُ سَمِيعاً بَصِيراً * إِنَّا هَدَيْنَاهُ السَّبِيلَ إِمَّا شَاكِراً وَإِمَّا كَفُوراً ﴾
«Por cierto que creamos al hombre de una gota se sustancias mezcladas, para probarle, y le dotamos de oído y de vista. Por cierto que le señalamos el camino, ya fuera agradecido o ingrato».[5]
Por lo tanto, Al·lâh nos ha mostrado el camino. Está en nosotros ser agradecidos o no. ¿Cómo podemos serlo? Mediante la correcta utilización de Sus Bendiciones y no solo por medio de decir: «شُكرًا لله» (Gracias a Dios).
Otra aleya:
﴿ إِنْ هُوَ إِلاَّ ذِكْرٌ لِلْعَالَمِينَ * لِمَن شَآءَ مِنكُمْ أَن يَسْتَقِيمَ * وَمَا تَشَآؤُونَ إِلاَّ أَن يَشَآءَ اللَّهُ رَبُّ الْعَالَمِينَ ﴾
«Ciertamente, no es más que un Recordatorio para el universo, para quien de vosotros quiera encaminarse; pero no querréis, salvo que Dios lo quiera, el Señor del Universo».[6]
Así, el Glorioso Corán es útil para aquellos que desean dirigirse por el camino recto. Ellos son libres; solo tienen que dar el primer paso y Al·lâh los ayudará. Pero su decisión no es independiente de la Voluntad generativa de Al·lâh (para permitírselos). Ellos quieren lo que Al·lân quiere. En la siguiente aleya se expresa nuevamente la doctrina del libre albedrío:
﴿ إِنَّ فِي ذَلِكَ لَذِكْرَى لِمَن كَانَ لَهُ قَلْبٌ أَوْ أَلْقَى السَّمْعَ ﴾
«Por cierto que en esto hay un Recordatorio para el sensato que escucha atento».[7]
El proceso de ser una persona creyente no es físico o químico, sino espiritual, el cual no necesita de cosas materiales; necesita atención y conciencia. Por ejemplo, en una clase en la que alguien está dando consejos a algunos estudiantes, vemos que a veces una persona entiende todo pero la que está a su lado no lo comprende.
¿Cuál es la razón? Los factores externos son los mismos: el profesor, la pizarra, el aula, etc. La razón es que el primer estudiante le presta completa atención al profesor y se toma el asunto en serio, mientras que el segundo hace todo lo contrario. Este punto es muy importante.
Como ya hemos mencionado, los seres humanos son creados de una manera que son principalmente sensibles a los cambios. Por ejemplo, si lleva puesto un nuevo reloj, primero se siente inquieto porque han ocurrido algunos cambios en él, o si usa ropas, al principio siente la pesadez de las mismas. Poco a poco se acostumbra a ellos.
Ésta es la sabiduría de Al·lâh. Todo debe ser tomado en serio desde el comienzo; de otra manera podría ser peligroso. Por ejemplo, cuando un muchacho roba algo, si sus padres no son severos con él, éste no se tomará en serio el asunto y no se sentirá culpable, por lo que continuará cometiéndolo al punto de llegar a poder incluso asesinar personas sin ningún problema.
Debemos formarnos a nosotros mismos para estar atentos a cada asunto, cada hecho. Algo que mi amigo me diga puede transformar toda mi existencia. Si ayudamos a alguien ello puede atraer la misericordia divina, y una mala acción puede afectar toda nuestra vida.
Hasta ahora, hemos observado directamente en el Glorioso Corán la idea del libre albedrío. Existen también muchísimas aleyas que indirectamente hacen referencia a esta idea. Esas aleyas no pueden ser interpretadas de manera diferente. Por ejemplo, todas las aleyas sobre la recompensa y el castigo y el Juicio Divino implican el libre albedrío y la responsabilidad que tienen los seres humanos por sus propios actos. Todas las aleyas que tratan sobre el envío de los Profetas y sus Mensajes, y sus esfuerzos por invitar y guiar a la gente, aluden al libre albedrío. Todas las aleyas sobre las leyes divinas (wâÿib u obligatorias y harâm o prohibitivas) indican el libre albedrío, etc.

Notas:

[1] Esto suele ser llamado por los filósofos “determinismo absoluto”.


[2] Sûra Hûd; 11: 42-43.


[3] Al-Lûhûf fî Qatlâ at-Tûfûf, de Ibn Tâwûs, p. 68.


[4] Sûra Âl-i ‘Imrân; 3: 26.


[5] Sûra al-Insân; 76: 2-3.


[6] Sûra at-Takwîr; 81: 27-29.


[7] Sûra Qâf; 50: 37.

1 comentario:

  1. Es muy importante lo que dice la ultima parte, una sola frace puede influir o cambiar los esquemas de decisiones que tiene una persona, y si asi fuera, su vida puede dar un giro completo a causa de esa frace, consejo, opinion, y hasta incluso chiste o indirecta...
    Hay que ser muy RESPONSABLES a la hora de elegir las palabras y de hablar..

    Muy muy buena nota

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