jueves, 10 de julio de 2014

Introducción a las Ciencias Coránicas (IX)

Parte IX
Muhkam (lo Explícito) y Mutashâbih (lo Alegórico)

Los objetivos instructivos de esta parte son:

1. Las aleyas muhkam (explícitas) y mutashâbih (alegóricas) y el papel que juegan en la exégesis y las Ciencias Coránicas.
2. Las hipótesis presentadas por parte de los expertos del Corán para determinar los casos de las aleyas muhkam y mutashâbih.
3. La filosofía de la existencia de aleyas alegóricas en el Corán.
4. Ejemplos de las aleyas alegóricas.
5. La interpretación (ta’wîl) en el Corán y la posibilidad o imposibilidad de conocerla.


Algunas fuentes importantes en esta parte son:

Al-Mîzân, t.3; At-Tamhîd, t.3; ‘Ulûm-ul Qur’ân ‘indal Mufassirîn, t.3.


Introducción

Familiarizarse con las aleyas explícitas y alegóricas del Corán tiene tanta importancia y valor que cada intérprete del Corán considera obligatorio para sí mismo tenerlo en cuenta, y juzga que la negligencia en este asunto conlleva el desvío en la interpretación coránica. El Corán como un conjunto unánime -que según su propio texto, no existe ninguna diferencia ni disconformidad en sus aleyas- se divide en dos partes: muhkam (explícitas) y mutashâbih (alegóricas). Algunas aleyas son las matrices, fundamentos y puntos de referencia; y otras necesitan interpretarse teniendo en cuenta las primeras. Por lo tanto, una mirada independiente a las aleyas del segundo grupo en el momento de la interpretación del Corán, desvía al ser humano del rumbo correcto para entender el Libro Divino; y forzosamente da pasos en un rumbo opuesto al del Corán.
La aparición de tendencias incorrectas como la de los muÿassamah (quienes sostienen la corporización de Dios), los muÿbirah (quienes sostienen que los seres humanos se encuentran compelidos en sus actos) o mufawwidah (quienes sostienen que Dios delegó a los seres humanos la totalidad de sus asuntos) se arraigan en la interpretación independiente de estas aleyas coránicas. Infortunadamente este asunto existió desde los principios del Islam hasta la actualidad, y en cada época, de acuerdo a las circunstancias de tiempo y lugar, existieron grupos que, apelando a tales aleyas alegóricas, hicieron innovaciones. Ellos utilizaron las iluminadas aleyas coránicas como pretexto para llegar a sus concupiscencias, en un marco religioso y coránico. Posiblemente ésta sea la razón por la que el tema de muhkam y mutashâbih fuese estudiado por los expertos del Corán desde la antigüedad, y así tenemos a nuestro alcance las diversas opiniones de los intérpretes, tanto de los Compañeros del Profeta (BP), de los tâbi‘în (quienes conocieron en persona a algunos de los Compañeros) y todos aquellos que los siguieron. Además de las obras de exégesis coránicas de ambas escuelas, en donde abordan este tema bajo la aleya de muhkam y mutashâbih, numerosos intérpretes y expertos de las Ciencias Coránicas presentaron obras independientes al respecto y tocaron este asunto en sus libros de temáticos coránicos.[1]
A continuación nos limitamos a mencionar dos dichos explicando la importancia y trascendencia del conocimiento de muhkam y mutashâbih en el Corán:
1. En la obra Fîl ‘Uîûn ‘an-ir Ridâ:
«من رد متشابه القرآن إلى محكمه هدي إلى صراط مستقيم....»
man radda mutashâbiha-l Qur’ân ila muhkamihi hudiîa ilâ sirâtin mustaqîm...
“Quien remita lo alegórico del Corán a lo explícito del mismo será orientado hacia el sendero recto” [2].
2. En la obra Tafsîr An-Nu‘mânî, está registrado un dicho cuya cadena de transmisión llega a Ismâ‘îl ibn Ÿâbir:
قال: «سمعت أبا عبد الله جعفر بن محمد الصادق (ع) يقول: ... واعلموا      - رحمكم الله - انه من لم‏ يعرف كتاب الله عز وجل الناسخ من المنسوخ والخاص من العام والمحكم من المتشابه والرخص من العزائم... فليس بعالم بالقرآن ولا هو من أهله.»
Qâla: Sami‘tu Abâ ‘Abdil·lah Ÿa‘far Ibn Muhammad As-Sâdiq iaqulu: ...Wa‘alamû –rahimakumul·lah- innahu man lam ia‘rif kitabal·lahi ‘azza wa ÿal·la an-nâsij minal mansûj wal jâssa minal ‘âmmi wal muhkama minal mutashâbih wa-r rujas minal ‘azâ’im... fa laîsa bi ‘âlimin bil Qur’ân wa lâ huwa min ahlihi.
Dijo: “Escuché a Ÿa‘far Ibn Muhammad As-Sâdiq (P) decir: “...Y sabed -que la misericordia de Dios os abarque- que aquél que no conozca en el Libro de Dios, Majestuoso e Imponente, lo abrogante y lo abrogado, lo particular y lo general, lo explícito y lo alegórico, las permisiones y las obligaciones... no es conocedor del Corán ni se cuenta entre su gente”[3].


Capítulo Primero

Muhkam y Mutashâbih
﴿ هُوَ الَّذِي أَنْزَلَ عَلَيْكَ الْكِتَابَ مِنْهُ ءَايَاتٌ مُحْكَمَاتٌ هُنَّ أُمُّ الْكِتَابِ وَاُخَرُ مُتَشَابِهاتٌ فَأَمَّا الَّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ فَيَتَّبِعُونَ مَا تَشَابَهَ مِنْهُ ابْتِغَآءَ الْفِتْنَةِ وَابْتِغَآءَ تَأْوِيلِهِ وَمَا يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إِلاَّ اللّهُ وَالرَّاسِخُونَ فِي الْعِلْمِ يَقُولُونَ ءَامَنَّا بِهِ كُلٌّ مِنْ عِندِ رَبِّنَا وَمَا يَذَّكَّرُ إِلآَّ اُوْلُواْ الأَلْبَابِ ﴾
Huwal·ladhî anzala ‘alaîkal kîtâba minhu âîâtun muhkamâtun hunnâ ummul kitâbi wa ujaru mutashâbihâtun fa ammal·ladhîna fi qulûbihim zaîgun faîattabi‘ûna mâ tashâbaha minhu-btigâ’al fitnati wabtigâ’a ta’wîlihî wa mâ îa‘lamu ta’wîlahû il·lal·lâhu wa-r râsijûna fil ‘ilmi îaqûlûna âmannâ bihi kul·lûn min ‘indi Rabbinâ wa mâ îadh·dhakkaru il·la ûlul albâb
«Él fue quien te reveló el Libro que contiene unas explícitas aleyas que son la Matriz del Libro, y otras alegóricas; pero aquellos cuyos corazones albergan el desvío se inclinan a las alegóricas, a fin de sembrar la sedición, interpretándolas capciosamente, pero no conoce su interpretación sino Dios. Los imbuidos en la ciencia dicen: “Creemos en él (Corán); todo dimana de nuestro Señor”. Más nadie lo advierte, salvo los sensatos».[4]
La aleya arriba mencionada divide las aleyas coránicas en dos grupos: muhkamât y mutashâbihât, definiendo sus características.
En primer lugar debemos familiarizarnos con el significado de éstos dos términos:

La definición de muhkam y mutashâbih.

1. Muhkam.

Râgib en su obra Al-Mufradât afirma:
La raíz de حَكَمَha-ka-ma”, significa َمنَعَ - “ma-na-’a”, es decir, “impedir”; y es por ello que en la lengua árabe a la brida del corcel se le llama حكمة - “hakamah” (ya que la brida impide al animal la rebeldía y desobediencia).
Entonces, en esta raíz existe una clase de impedimento e impenetrabilidad. Cuando decimos que el juez dio su hukm (veredicto), significa que, antes de este veredicto la cuestión estaba inestable, tomando luego del fallo el estado de estabilidad y firmeza. Según Râgib, محكم - “muhkam” es algo que rechaza cualquier ambigüedad, tanto en su aspecto textual como en el semántico. Esta característica se manifiesta cuando un discurso carece de cualquier ambigüedad e imprecisión, e indica su propósito con total claridad.

2. Mutashâbih.

Râgib afirma:
شبهة - “Shubhah” (ambigüedad) surge cuando dos cosas, por la semejanza que poseen, no se pueden diferenciar (ya sea una similitud tangible o inmaterial). متشابه – “Mutashâbih”, en el Corán se denomina a una aleya o discurso cuya interpretación se vuelve difícil por su similitud, ya sea literal o semántica, con otra cosa. Los sabios dicen: “Mutashâbih es algo cuya forma aparente no nos comunica su aspecto interior, ni permite inferir su objetivo”.
Así mismo una اشتباه - “ishtibâh” (equivocación) sucede por la similitud entre dos o varias cosas.
Entonces, متشابه - mutashâbih, en la terminología del Corán, es una expresión en la que existe la probabilidad de varios significados. Por lo tanto se produce en él duda y ambigüedad, y del mismo modo que existe la posibilidad de una interpretación correcta, existe también la posibilidad de una interpretación incorrecta, siendo ésta la causa de que los desviados tratasen de interpretarlo de acuerdo a sus propósitos.[5]
Luego de analizar los dos términos, “muhkam” y “mutashâbih”, volvemos a la aleya principal. En esta aleya, las aleyas muhkamât fueron denominadas “Umm-ul Kitâb” (La Matriz del Libro). “Umm” proviene de la raíz amma – ia’ûmmu, que significa: “se dirigió a” o “procuró”. La madre es llamada “Umm” porque el niño se dirige a ella y la procura. Umm significa “el punto de referencia, el objetivo” y Umm-ul Kitâb, significa: “las aleyas que sirven como punto de referencia para otras aleyas”. Muhkamât, según la expresión del Corán, son las aleyas matrices, de referencia, y básicas, con la peculiaridad que no tienen ninguna ambigüedad y eliminan la ambigüedad de las aleyas mutashâbih. De esta misma aleya se puede deducir que aunque parte de las aleyas coránicas son mutashâbih, no obstante, al remitirlas a las aleyas muhkam se disipa su ambigüedad, y su contenido se vuelve claro por medio de ellas. En otros términos, aunque una (mínima) parte del Corán está constituida por las aleyas mutashâbih, sin embargo, su ambigüedad no es esencial, ni permanente, ya que el propio Corán ha determinado la vía de su esclarecimiento.

Precisar lo muhkam y lo mutashâbih (opiniones y teorías).

En cuanto a las aleyas explícitas y alegóricas, existen diferentes opiniones[6]:
1. Lo alegórico son las letras aisladas en el comienzo de algunas suras y el resto del Corán es explícito.
2. Las letras aisladas son lo explícito del Corán y el resto alegórico.
3. Las aleyas “mubaîîan” (detalladas) en el Corán son explícitas, y las aleyas “muÿmal” (imprecisas) son las alegóricas.
4. Las aleyas abrogantes son explícitas, y las abrogadas, alegóricas.
5. Las aleyas que poseen indicios claros son explícitas, y las que necesitad de reflexión y meditación son alegóricas.
6. Muhkam es cada aleya que fuese posible conocerla –ya sea con argumentos sutiles o evidentes-, mientras mutashâbih es lo contrario, como: conocer el momento de la llegada del Día del Juicio Final, etc.
7. Aîiât-ul Ahkâm (las aleyas que contienen algún mandato religioso) son lo explícito del Corán y el resto alegórico.
8. Las aleyas explícitas tienen una sola interpretación, mientras que las alegóricas tienen la probabilidad de varias interpretaciones.
9. La división de las aleyas en explícitas y alegóricas es específica de las aleyas que refieren historias (âîât-ul qisas) del Corán. Las aleyas que informan claramente acerca de los profetas y sus comunidades son muhkamât, y las aleyas que se repiten en varias suras tanto sus vocablos como su contenido, y existe vaguedad con respecto a los acontecimientos relacionados a los profetas, son mutashâbih.
10. Las aleyas mutashâbih son las que necesitan de explicación y desarrollo, a diferencia de las muhkamât.
Teniendo en cuenta las definiciones expuestas respecto a muhkam y mutashâbih, las objeciones existentes en cuanto a algunas teorías mencionadas son claras y no necesitan de más explicación.

Conclusión:

1.  Las aleyas coránicas se dividen en dos grupos: “mutashâbihât” y “muhkamât”. El propio Corán nos presenta esta clasificación explícitamente.
2.  Las aleyas muhkamât son las aleyas matrices y de referencia en el Generoso Corán.
3.  Muhkam es la aleya en cuya definición no presenta ninguna duda ni ambigüedad, y no permite ninguna equivocación o confusión.
4.  Mutashâbih según la terminología del Corán, se denomina a la aleya en la cual exista la probabilidad de varios significados, por lo tanto surge ante ella vacilación y duda.
5.  Algunas opiniones y teorías expresadas en cuanto a la determinación de las muhkamât y mutashâbihat del Corán no coinciden con la definición presentada, como las que afirman: “Lo alegórico son las letras aisladas; o las aleyas imprecisas son alegóricas; o las aleyas abrogadas o todas las que no sean Aîiât-ul Ahkâm...”.
6.  La aparición de algunas tendencias desviadas en el Islam es por atenerse a las aleyas alegóricas del Corán.


Capítulo Segundo

La existencia de aleyas alegóricas en el Generoso Corán sirvió de pretexto para algunos objetantes. Ellos dicen: El Corán alega que es una palabra definitiva, diferenciadora y la que discierne entre la verdad y falsedad; no puede penetrar en él ninguna falsedad; mientras que las aleyas alegóricas originan dudas, y son difíciles de concebir y dificultosas. Cada una de las diferentes tendencias y escuelas islámicas, para confirmar su veracidad, se argumentan en el mismo Corán y presentan algunas de sus aleyas. La raíz de ello no es más que la existencia de aleyas alegóricas en el Corán. ¿Acaso si este Libro hubiese sido constituido únicamente por aleyas muhkamât, no habría coincidido mejor con los objetivos desarrollados por el propio Corán? Básicamente ¿cuál es la filosofía y la razón de lo alegórico en el Corán?
El sabio ‘Al·lâmah Tabâtabâî, a través de un extenso discurso, desarrollando la filosofía de la existencia de lo alegórico en el Corán llega a la conclusión de que es algo obligatorio e imprescindible que en el Corán existan las aleyas alegóricas.
Él expresa:
Enseñar conceptos y significados a los seres humanos, no es posible más que por la vía de sus propios conocimientos mentales que llegó a adquirir durante su vida. Si un individuo está familiarizado únicamente con los asuntos sensoriales, la enseñanza se realiza a través de lo tangible, y si ha llegado a entender conceptos generales, la enseñanza se realiza por esta vía de acuerdo al grado de su capacidad.
Por otro lado, la guía religiosa no es específica para un grupo particular de gente, sino que abarca a todos los grupos y niveles. La diferencia en el nivel de pensamiento de la gente, por un lado, y la generalidad de la guía para todos, por otro, causaron que las expresiones coránicas se realizasen en el marco de ejemplos y proverbios. De este modo se selecciona aquel grupo de conceptos y significados que el hombre conoce y guarda en su memoria, para a través de ello, ayudarle a concebir lo que desconoce.[7]
En otras palabras:
Los vocablos coránicos son ejemplos para los conocimientos verdaderos Divinos, y desde que la comprensión del común de la gente no concibe más que lo sensorial y no infiere los conceptos generales y abstractos, estos conocimientos elevados se presentan en el marco de ejemplos y asuntos materiales. En este caso si la concepción de la gente al momento de la recepción de los conocimientos Divinos se paraliza en el mismo nivel sensorial (sin profundizar en los niveles superiores a la materia), para tales personas las expresiones y ejemplos del Corán se corporizan en forma de verdades, y el ejemplo asume el lugar de lo ejemplificado, y de este modo se pierde el objetivo de estas aleyas.[8]
De todos modos, ya que es imposible trasladar los elevados y abstractos conceptos del Corán a los seres humanos, a menos que ello se realice a través de los términos y expresiones, estos términos materiales no pueden abarcar todos esos contenidos y significados. Es por ello que se produce tashâbuh (alegoría) y la razón de esto se debe a que hay conceptos que no pueden ser descritos por medio de vocablos.
Como dice la siguiente poesía:
Los conceptos jamás pueden limitarse en letras,
Al igual que un infinito mar no puede confinarse en un recipiente.
Algunos de los expertos coránicos, respondiendo a la objeción de ¿cómo el Corán, que es el máximo ejemplo de elocuencia, claridad y evidencia, puede contener alegorías ambiguas y dilemáticas? Han dicho:
El Corán ha sido revelado en el marco y según las reglas del habla natural del ser humano, y existen en el habla humana desde los términos cotidianos más sencillos hasta las más elevadas expresiones y frases literarias y artísticas, diferentes formas de maÿâzî (sentido figurado), isti‘ârî (metafórico), tamzîlî (ejemplificado) y kinâ’îî (alusivo), y naturalmente cuando la expresión tiene la forma alegórica, se producen aleyas alegóricas y ambiguas.[9]
Por consiguiente, teniendo en cuenta el hecho de impartir los más precisos conceptos en el marco de vocablos terrenales por un lado, y por otro lado la utilización del Corán de expresiones textuales frecuentes como el sentido figurado, la metáfora, la ejemplificación y las expresiones alusivas, como conclusión final argumentamos que la existencia de las aleyas mutashâbihât
-aproximadamente doscientas aleyas[10] del total del Corán- es un asunto inevitable e imprescindible, e indudablemente si no hubiese sido de esta manera, hubiese sido motivo de interrogación.

Conclusión:

1.  El sabio ‘Al·lâmah Tabâtabâî opina que ya que la guía religiosa está dirigida a todas las personas y éstas ocupan diferentes niveles intelectuales, algunas sólo tienen capacidad para concebir lo sensorial y otras son capaces de percibir también los conceptos generales y abstractos. De cualquier forma, la enseñanza de los conceptos Divinos y elevados conocimientos coránicos en el marco de términos materiales y proverbios, ocasiona alegoría y es inevitable.
2.  Algunos consideran natural la existencia de la alegoría en el Corán, ya que el Corán para dirigirse a los humanos -al igual que el resto de las locuciones naturales humanas- contiene desde las más sencillas hasta las más elevadas expresiones, con el fin de desarrollar sus conocimientos. El Corán emplea las diferentes clases de maÿâz (sentido figurado), tamzîl (ejemplificación), isti‘ârah (metáfora) y kinâ’îah (expresiones alusivas), y al emplear tales expresiones, naturalmente se produce tashâbuh (alegoría).
3.  Parece ser que la hipótesis antes mencionada complementa la hipótesis de ‘Al·lâmah Tabâtabâî; entonces podemos afirmar que la filosofía de la existencia de mutashâbihât la conforma uno de estos dos puntos. En este caso la existencia de alegoría en el Corán no es objetable sino que es un privilegio para el Corán desde el aspecto de la delicadeza y belleza de los términos coránicos.


Capítulo Tercero

Definitivamente, se deben buscar los ejemplos más claros de las aleyas alegóricas del Corán entre las aleyas referentes a los atributos y actos Divinos. Este conjunto de aleyas junto a otras que hablan de la orientación y extravío del hombre, o explican cuestiones como la revelación y los seres invisibles se volvieron alegóricas para alguna gente.
Quizás podamos afirmar que desde el siglo I del Islam hasta hoy día han surgido diferentes opiniones al enfrentarse a estas aleyas, y que algunas de ellas fueron opiniones desviadas que sirvieron como raíz para el surgimiento de diferentes sectas. A través de un breve estudio primeramente echamos un vistazo a las aleyas -que sirvieron de base para justificar aquellas tendencias- para conocer los factores de la aparición de tales sectas.

Un repaso a las aleyas alegóricas.

A) Los atributos Divinos.

1. ﴿ ثُمَّ اسْتَوَى إِلَى السَّمَآءِ وَهِيَ دُخَانٌ
Zumma-stawâ ila-s samâ’i wa hiîa dujân
«Luego se dirigió hacia el cielo, siendo que aún era vapor».[12]
2. ﴿ ثُمَّ اسْتَوَى عَلَى الْعَرْشِ
Zumma-stawâ ‘alal-‘arsh
«Luego se situó sobre el Trono».[13]
3. ﴿ الرَّحْمَنُ عَلَى الْعَرْشِ اسْتَوَى
Ar-rahmânu ‘alal ‘arshi-stawâ
«El Misericordioso, se situó sobre el Trono».[14]
De las aleyas mencionadas dedujeron erróneamente la existencia de un lugar para Dios.
Aleyas que hablan de la mano de Dios:
4.
﴿ وَقَالَتِ الْيَهُودُ يَدُ اللّهِ مَغْلُولَةٌ غُلَّتْ أَيْدِيهِمْ وَلُعِنُوا بِمَا قَالُوا بَلْ يَدَاهُ مَبْسُوطَتَانِ ﴾
Wa qâlati-l îahûdu îadul·lâhi maglûlatun gul·lat aîdîhim wa lu‘inû bimâ qâlû bal îadâhu mabsûtatân
«Los judíos dicen: “La mano de Dios está encadenada”. ¡Que sus manos sean encadenadas y que sean malditos por cuanto dijeron! ¡Quiá! Sus manos están libres».[15]
5. ﴿ يَدُ اللَّهِ فَوْقَ أَيْدِيهِمْ
Iadul·lâhi faûqa aîdîhim
«La mano de Dios está sobre sus manos».[16]
La siguiente aleya se refiere a la visión de Dios:
6. ﴿ وُجُوهٌ يَوْمَئِذٍ نَّاضِرَةٌ * إِلَى رَبِّهَا نَاظِرَةٌ
Wuÿûhun îaûma’idhin nâdiratun ilâ Rabbihâ nâdzirah
«En aquél día habrá semblantes risueños, dirigiendo sus miradas a su Señor».[17]
La aleya referente a la venida de Dios:
7. ﴿ وَجَآءَ رَبُّكَ وَالْمَلَكُ صَفّاً صَفّاً
Wa ÿâ’a Rabbuka wal malaku saffan saffa
«Y venga tu Señor con los ángeles enfilados».[18]
Una breve reflexión en las aleyas mencionadas, y considerando las otras aleyas que son muhkamât o explícitas, elimina cualquier tipo de ambigüedad en las aleyas en cuestión y aparta de la mente humana la idea de la corporeización de Dios, Alabado sea.
Dios dice:
﴿ لا تُدْرِكُهُ الأَبْصَارُ وَهُوَ يُدْرِكُ الأَبْصَارَ وَهُوَ اللَّطِيفُ الْخَبِيرُ ﴾
Lâ tudrikuhu-l absâru wa huwa îudriku-l absâra wa huwa-l latîfu-l jabîr
«No le captan las miradas, siendo que Él capta las miradas; y es el Benevolente, el Informado».[19]
﴿ لَيْسَ كَمِثْلِهِ شَيْءٌ وَهُوَ السَّمِيعُ الْبَصِيرُ ﴾
Laîsa kamizlihi shaî’un wa huwa-s samî‘u-l basîr
«No hay nada que se le asemeje, es el Omnioyente, el Omnividente».[20]
Estas aleyas eliminan la posibilidad de cualquier comparación de Dios con los seres humanos y los entes materiales.
El objetivo de “arsh” (trono) y “kursî” (escabel), también mencionados en el Corán, es la dirección y dominio del Universo. Así mismo en las narraciones se hacen dos interpretaciones al respecto: el conocimiento Divino y todos los seres fuera de Él, y tal vez alude a la dirección abarcadora de Dios que dimana de Su Conocimiento y Poderío.[21]

B) Los hechos Divinos.

Las aleyas que aparentemente se refieren a la compulsión y libre albedrío, que atribuyen a Dios la orientación y extravío de los seres humanos y consideran que la voluntad Divina es la que provoca la fe, incredulidad, felicidad o desgracia.
1. ﴿ فَإِنَّ اللَّهَ يُضِلُّ مَن يَشَآءُ وَيَهْدِي مَن يَشَآءُ
Fa innal·lâhu îudil·lu man îashâ’u wa îahdî man îashâ’
«Ciertamente, Dios extravía a quien quiere y encamina a quien le place».[22]
2. ﴿ يُضِلُّ بِهِ كَثِيراً وَيَهْدِي بِهِ كَثِيراً
Iudil·lu bihî kazîran wa îahdî bihî kazîran
«Con ello extravía a muchos y guía a muchos otros».[23]
3. ﴿ فَيُضِلُّ اللَّهُ مَن يَشَآءُ وَيَهْدِي مَن يَشَآءُ
Fa îudil·lul·lâhu man îashâ’u wa îahdî man îashâ’u
«Pero Dios extravía a quien quiere y encamina a quien le place».[24]
4. ﴿ مَا كَانُوا لِيُؤْمِنُوا إِلآَّ أَن يَشَآءَ اللّهُ
Mâ kânû li’û’minû il·lâ an îashâ’al·lâh
«Nunca creerían, a menos que Dios quisiese».[25]
5. ﴿ وَلَوْ شَآءَ اللّهُ مَآ أَشْرَكُوا
Wa laû shâ’al·lâhu mâ ashrakû
«Pero si Dios hubiera querido, nunca habrían idolatrado».[26]
Para esclarecer el significado de estas aleyas en las cuales se basan algunos para creer en la predestinación absoluta, es imprescindible tener en cuenta las siguientes aleyas:
1. ﴿ كَلآَّ إِنَّهَا تَذْكِرَةٌ *  فَمَن شَآءَ ذَكَرَهُ
Kal·lâ innahâ tadhkiratun faman shâ’a dhakarah
«¡Quiá! Por cierto que el (Corán) es una amonestación. Quien quiera, pues, que lo recuerde».[27]
2. ﴿ وَقُلِ الْحَقُّ مِن رَبِّكُمْ فَمَن شَآءَ فَلْيُؤْمِن وَمَن شَآءَ فَلْيَكُفُرْ
Wa quli-l haqqu min Rabbikum faman shâ’a falîû’min wa man shâ’a falîakfur
«Diles: “La verdad dimana de vuestro Señor; así, pues, quien quiera que crea y quien quiera que descrea”».[28]
3. ﴿ فَمَنِ اهْتَدَى فَلِنَفْسِهِ وَمَن ضَلَّ فَإِنَّمَا يَضِلُّ عَلَيْهَا
Famani-htadâ falinafsihî wa man dal·la fa’innamâ îadil·lu ‘alaîhâ
«Así pues, quien se encamine será en beneficio propio; en cambio, quien se desvíe será en su propio perjuicio».[29]
4. ﴿ لآ إِكْرَاهَ فِي الدِّينِ
Lâ ikrâha fid-dîn
«No hay imposición en cuanto a religión».[30]
5. ﴿ لِيَهْلِكَ مَنْ هَلَكَ عَن  بَيِّنَةٍ وَيَحْيَى مَنْ حَيَّ عَنْ بَيِّنَةٍ
Liîahlika man halaka ‘an baîîinatin wa îahîâ man haîîa ‘an baîîinatin
«Para que, sobre una prueba clara, pereciera quien debía perecer y, sobre una prueba clara, sobreviviera quien debía sobrevivir».[31]
Junto a las aleyas mencionadas, existen las que condicionan la retribución Divina a los actos voluntarios del hombre:
6. ﴿ وَأَن لَّيْسَ لِلإِنسَانِ إِلاَّ مَا سَعَى * وَأَنَّ سَعْيَهُ سَوْفَ يُرَى
Wa an laîsa lil insâni il·lâ mâ sa‘â wa anna sa‘îahu saûfa îurâ
«Y que el hombre no le corresponderá sino aquello por lo que se haya esforzado; y que se verá su esfuerzo”.[32]
7. ﴿ الْيَوْمَ تُجْزَى كُلُّ نَفْسٍ بِمَا كَسَبَتْ لاَ ظُلْمَ الْيَوْمَ
Al îaûma tuÿzâ kul·lu nafsin bimâ kasabat lâ dzulma-l îaûm
«Hoy toda alma será retribuida según lo que haya logrado; hoy no habrá injusticia».[33]
8. ﴿ لَهَا مَا كَسَبَتْ وَعَلَيْهَا مَا اكْتَسَبَتْ
Lahâ mâ kasabat wa ‘alaîhâ maktasabat
«Se beneficiará con el bien que haya hecho y sufrirá el mal que haya cometido».[34]
9. ﴿ إِنَّا لاَ نُضِيعُ أَجْرَ مَنْ أَحْسَنَ عَمَلاً
Innâ lâ nudî‘u a’ÿra man ahsana ‘amalan
«Ciertamente que no desmereceremos la recompensa de los benefactores».[35]
10. ﴿ الَّذِي خَلَقَ الْمَوْتَ وَالْحَيَاةَ لِيَبْلُوَكُمْ أَيُّكُمْ أَحْسَنُ عَمَلا ً
Al·ladhî jalaqa-l maûta wal haîâta li îabluwakum aîîukum ahsanu ‘amalâ
«Quien creó la muerte y la vida para probar quien de vosotros se comporta mejor».[36]
Estos son ejemplos de las aleyas que consideran que la orientación y extravío de los seres humanos depende de ellos mismos y la vida y la muerte son la escena y el campo de su examen; para quien quiera, crea y quien no quiera, no crea, con su propia voluntad.
Las aleyas del primer grupo que aparentemente muestran que el hombre no influye en su propia orientación y extravío, y que es Dios quien lo guía o pervierte, quieren decir que Dios ayuda y brinda éxito a quienes se muestran preparados para recibir las bondades y misericordias Divinas, y que la humillación y privación son para quienes renunciaron del recuerdo de Dios.

Conclusión:

1.  Los ejemplos más claros de las aleyas alegóricas pueden encontrarse en las aleyas referentes a los atributos y actos Divinos.
2.  El factor más importante para haberse envuelto en concepciones erróneas a causa de las aleyas alegóricas y el posterior surgimiento de las tendencias religiosas desviadas, consiste en la falta de un estudio profundo de las aleyas, por un lado, y el hecho de no remitir las aleyas alegóricas a aleyas explícitas que son las que las esclarecen.
3.  En el tema de los atributos Divinos lo aparente de algunas aleyas en las que se afirma la existencia de “arsh” (trono), “kursî” (escabel), “îad” (mano), “waÿh” (rostro), “ru’îat” (posibilidad de ser visto) y la “venida” para Dios, motivó la alegoría en las aleyas, mientras que mediante una sencilla reflexión se evidencia la falsedad de “la corporeización de Dios”.
4.  En cuanto a los actos Divinos y el accionar humano, lo aparente de algunas aleyas que vinculan todas las cosas a la Voluntad Divina y señalan que sólo Él es quien orienta o extravía, etc., causó la equivocación y desvío de algunos que creyeron en la predestinación absoluta. Así mismo existen numerosas aleyas que claramente consideran al ser humano un ser con libre albedrío y atribuyen a él mismo su felicidad y desgracia. Mediante un estudio general de las aleyas, y considerando también las narraciones transmitidas, llegamos a la conclusión de que lo correcto en ese terreno es la cuestión de amrun baînal amraîn, “la posición intermedia”[37].


Capítulo Cuarto

Ta’wîl (Hermenéutica Precisa)
El último tópico de muhkam y mutashâbih es “ta’wîl”. Ta’wîl es el infinitivo de la forma verbal “taf’îl” que se deriva de la raíz aûl y significa “el regreso y retorno”.
En forma terminológica este vocablo es uno de los más destacados términos en la exégesis y en las Ciencias Coránicas, discutido desde la antigüedad por medio de los expertos coránicos. Este vocablo ha sido empleado en el Corán diecisiete veces; uno de sus casos se halla en la famosa aleya de muhkam y mutashabih (aleya 5 del Sura Âli ‘Imrân). En esta aleya Dios explica que los desviados buscan siempre las aleyas alegóricas para crear discordias y sediciones.[38]
Aquí existen dos temas importantes: Primero: “¿Qué significa ta’wîl?”; y segundo: “¿Acaso el conocimiento del ta’wîl es específico de Dios?”.

A) ¿Qué significa Ta’wîl?

El sabio ‘Al·lâmah Tabâtabâî expone:
Entre los sabios antiguos era común considerar al término ta’wîl bajo la misma definición de tafsîr, es decir, la interpretación y el objetivo de Dios. Mientras que los sabios posteriores afirman que ta’wîl es una interpretación contraria a la que la palabra aparenta. Esta creencia se divulgó de tal manera que es como si el término ta’wîl luego de su significado lingüístico –el regreso, el retorno-, hubiera adoptado otro sentido que es “significado opuesto a lo aparente”.[39]
‘Al·lâmah Tabâtaba’î, luego de transmitir las diferentes versiones al respecto y rechazarlas a todas deduce lo siguiente:
La verdad en cuanto a la definición de “ta’wîl” es que digamos que: “Ta’wîl es una realidad en la que se documentan las expresiones coránicas, ya sean normas, sabidurías o consejos. Ta’wîl existe para todas las aleyas coránicas, ya sean explícitas o alegóricas, y no es del tipo de conceptos y significados que son indicados por las palabras; sino que ta’wîl es de los asuntos ‘aînî (concretos) y está más allá de estar contenido en el marco de un vocablo. Aquellos asuntos y verdades concretas han sido condicionadas o confinadas en palabras, vocablos y frases solo para aproximar sus sentidos a nuestras mentes. Estos términos son como representaciones a través de las cuales uno se aproxima al significado deseado. El Corán en todos los casos en los que emplea el término ta’wîl se refiere a la misma realidad concreta-externa”.[40]
A continuación exponemos dos relatos en los que se muestra el empleo de ta’wîl en el Corán: el del Profeta Mûsâ (Moisés) y Jidr[41] y el del Profeta Îusûf (José)[42], como testimonio de esta opinión. Como ejemplo, en el comienzo de la Sura Îûsuf, el sueño de José (P) es relatado de la siguiente manera:
﴿ إِذْ قَالَ يُوسُفُ لأَبِيهِ يَآ أبَتِ إنِّي رَأَيْتُ أَحَدَ عَشَرَ كَوْكَباً وَالشَّمْسَ وَالْقَمَرَ رَأَيْتُهُمْ لِي سَاجِدِينَ ﴾
Idh qâla Îûsufu li abîhi îâ abati inniî ra’aîtu ahada ‘ashara kaûkaban wash-shamsa wal qamara ra’aîtuhum lî sâÿidîn
«Y de cuando José dijo a su padre: “¡Oh, padre mío! Por cierto que vi (en sueños) once astros y el Sol y la Luna; los vi prosternados ante mí”».[43]
Luego del paso de los años y los numerosos sucesos acontecidos, se relata al final de la sura el ta’wîl de este sueño de la siguiente manera:
﴿ وَرَفَعَ أَبَوَيْهِ عَلَى الْعَرْشِ وَخَرُّوا لَهُ سُجَّداً وَقَالَ يَآ أَبَتِ هَذَا تَأْوِيلُ رُؤْيايَ مِن قَبْلُ قَدْ جَعَلَهَا رَبِّي حَقّاً ﴾
Wa rafa‘a abawaîhi ‘ala-l ‘arshi wa jarrû lahu suÿÿadan wa qâla îâ abati hâdhâ ta’wîlu ru’îâia min qabli qad ÿa’alahâ Rabbî haqqân
«(José) Hizo subir a sus padres al trono. Y cayeron prosternados ante él. Y dijo: “¡Oh, padre mío!, ésta es la interpretación de mi sueño pasado, que mi Señor ha hecho realidad…!”»[44]
Aquí vemos que el sueño visto por José (P) regresa a la prosternación de sus padres y hermanos ante él. Este ta’wîl y retorno, es como el retorno de un ejemplo y refrán a su realidad externa.

B) ¿Acaso el conocimiento del ta’wîl es específico de Dios?

Este interrogante también ha sido planteado teniendo en cuenta la parte final de la aleya 7 del Sura Âli Imrân. Incluso existe una diferencia de opinión en cuanto a la forma de recitación de la aleya, de manera que, según algunos, es la diferencia de lectura más importante y significativa en todo el Corán. La diferencia está en detenerse o no, luego del vocablo “Al·lah”, en la frase:
﴿ وَمَا يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إِلاَّ اللّهُ ﴾
Wa mâ îa‘lamu ta’wîlahu il·la Al·lah
«Y no conoce su interpretación sino Dios…».[45]
Basándose en la opinión de “detenerse”, conocer el ta’wîl sería específico de Dios, y según la opinión de seguir recitando sin detenerse, el conocimiento del ta’wîl no sería específico de Dios sino que “los imbuidos en la ciencia” también gozan del conocimiento del ta’wîl. Aunque este estudio ha existido desde los tiempos pasados hasta hoy día, más que su aspecto práctico ha sido motivo de atención su aspecto científico; ya que desde el punto de vista literario y de la sintaxis gramatical, ambas recitaciones son permitidas. La mejor prueba para ello es la existencia de partidarios de cada una de estas opiniones, entre los cuales se hallan también grandes personalidades de la literatura árabe.
Casi todos los que sostienen la versión de detenerse en la recitación pertenecen a la Escuela Sunnah. Por ejemplo: Ubaîi Ibn Ka‘b, Ibn Mas‘ûd, Hasan Basrî, Mâlik, Farrâ’, Ajfash, Ÿubbâîî, Mu’tazilî; Tabarî, Meîbudî, Imâm Fajr Ar-Râzî, etc. Los sostenedores de la recitación seguida, existen tanto entre los sabios de la Escuela Sunnah y la gran mayoría de la escuela Shî‘ah. De entre los sabios de la Escuela Sunnah se encuentran: Muÿâhid, Nahhâs Nahawî, ‘Akbarî Nahawî, Qâdî ‘Abdul Ÿabbâr; Zamajsharî, Ibn Abî-l Hadîd, Baiîdâwî, Zarkishî, Âlûsî y Shaîj Muhammad ‘Abduh.[46]
Cuando decimos que no existe un beneficio práctico para esta discusión, es porque hay sabios como ‘Al·lâmah Tabâtabâî, que sostienen la opinión de detenerse y al mismo tiempo consideran por medio de otros argumentos, como otras aleyas coránicas y dichos, que el conocimiento del ta’wîl no es específico ni se limita en Dios.
Un argumento racional muy claro a esta cuestión es que el Corán ha sido revelado en la lengua de la gente y para guiarla, y si los sabios y eruditos no conocieran el ta’wîl del Corán, éste por lo menos en algunas aleyas se convertiría en un enigma sin resolver; mientras que el propio Corán nos ordena meditación y reflexión en sus aleyas.
Lo más extraño sería que si el conocimiento del ta’wîl fuese específico de Dios, entonces el Profeta (BP) y los Imâmes Infalibles (P) se encontrarían privados de éste. Es decir, ¡un profeta, que es objeto de la Revelación, ignoraría el ta’wîl de sus aleyas!

Conclusión:

1.  Según ‘Al·lâmah Tabâtabâî, ta’wîl son las verdades y realidades en las que se documenta el contenido del Generoso Corán. El empleo de este vocablo en el Corán nos demuestra que ta’wîl no es del tipo de los conceptos y significados. Entonces todas las aleyas del Corán, ya sean explícitas o alegóricas tienen un ta’wîl.
2.  La cuestión de si acaso el conocimiento del ta’wîl es privilegio de Dios o no, tiene un aspecto mayoritariamente científico y no práctico, ya que existen claros argumentos –sin considerar que esta aleya sea argumento o no- de que el conocimiento del ta’wîl no es específico de Dios.
3.  La mayoría de los sabios de la Escuela Sunnah sostienen la opinión de “detenerse” luego de la palabra Al·lah en la aleya del ta’wîl; es decir, el conocimiento del ta’wîl es específico de Dios. La mayoría de los sabios de la Escuela Shî‘ah sostienen la idea de “concatenar”, es decir, concatenar a “los imbuidos en la ciencia” con lo que el conocimiento del ta’wîl no sería específico de Dios.

Preguntas:

1.      ¿Por qué razón uno de los más importantes factores del surgimiento de las tendencias desviadas fueron las aleyas alegóricas?
2.      Defina los términos muhkam y mutashâbih.
3.      Mencione algunas versiones en cuanto a la determinación de muhkam y mutashâbih en el Corán.
4.      Según ‘Al·lâmah Tabâtabâ’î ¿cuál es el motivo de la existencia de alegoría en el Corán?
5.      ¿Acaso es posible mencionar otro motivo para la existencia de alegoría en el Libro Divino?
6.      Exponga cinco ejemplos de las aleyas alegóricas en las cuales tuvieron lugar deducciones erróneas.
7.      ¿Qué significa ta’wîl?
8.      ¿Cuáles son los significados del ta’wîl en el Corán?
9.      ¿Acaso el conocimiento del ta’wîl es específico de Dios?


 

 




[1] Tafsîr-ul Muhkam wal Mutashâbih, Seiîed Murtadâ ‘Alam-ul Hudâ (355-436 d.H.); Haqâ’iq-ut Ta’wîl fi Mutashâbih-it Tanzîl, Seiîed Radî (359-406 d.H.); Kitabun fî  Muhkam-il Qur’ân wa Mutashâbihih, Sûr Ibn ‘Abdil·lah Ash‘arî (f.300 d.H.); Mutashâbih-ul Qur’ân, Qâdî ‘Abd-ul Ÿabbâr Ibn Ahmad Hamedânî (359-415 d.H.); Mutashâbih-ul Qur’ân, ‘Alî Ibn Hamzah Kisâ’î (f.183 d.H.); Mutashâbih-ul Qur’ân, Muhammad Ibn Ibrâhim Shirâzî, Sadr-ul Muta’alihîn (979-1050 d.H.); para conocer más obras recurra a ‘Ulûm-e Qur’ân wa Fehrest-e Manâbe‘, Dr. Seiîed ‘Abdul Wahhâb Tâliqânî, t.1, p.391 en adelante.
[2] Fîl ‘Uîûn ‘an-ir Ridâ, p. 68; Tafsîr As-Sâfî, t.1, p.319.
[3] Al-Mizân, t.3, p.80.
[4] Sura Âli ‘Imrân, 3:7.
[5] At-Tamhîd, t.3, p.9.
[6] Maÿma‘ Al-Baîân, t.1, p.699 y t.2, p.700; Al-Mizân, t.3, p.32-40.
[7] Al-Mizân, t.3, p.60 y 61.
[8] Ídem, t.3, p.62.
Como ejemplo: Cuando el Corán dice: ar-rahmânu ‘alal ‘arshi-stawâ - «El Misericordioso, se situó sobre el Trono», esta aleya puede ser tratada en dos formas: 1) Si nos limitamos al significado literal de la aleya, sin advertir que es un ejemplo para hacernos entender un elevado conocimiento, llegamos a la conclusión de que Dios, al igual que un rey, tiene un trono en los Cielos en el que se sitúa; de lo contrario si dejamos elevar nuestro pensamiento e inferimos el objetivo profundo de esta aleya coránica, nos damos cuenta de que “el trono” quiere significar el absoluto poder Divino sobre Su Universo, y así deducimos que Dios es quien tiene un absoluto dominio sobre toda Su creación (N. del T.).
[9] Qur’ân Peÿuhî, p.736 y 737.
[10] At-Tamhîd, t.3, p.14.
[11] At-Tamhîd, t.3, p.82 en adelante.
[12] Sura Fussilat, 41:11.
[13] Sura Al-Furqân, 25:59; y As-Saÿdah, 32:4.
[14] Sura Ta Ha, 20:5.
[15] Sura Al-Mâ’idah, 5:64.
[16] Sura Al-Fath, 48:10.
[17] Sura Al-Qîâmah, 75:23.
[18] Sura Al-Faÿr, 89:22.
[19] Sura Al-An‘âm, 6:103.
[20] Sura Ash-Shûrâ, 42:11.
[21] At-Tamhîd, t.3, p. 122 a 126.
[22] Sura Fâtir, 35:8.
[23] Sura Al-Baqarah, 2:26.
[24] Sura Ibrâhîm, 14:4.
[25] Sura Al-An‘âm, 6:111.
[26] Ídem, 107.
[27] Sura ‘Abasa, 80: 12; y Al-Muddazzir, 74:55.
[28] Sura Al-Kahf, 18:29.
[29] Sura Az-Zumar, 39:41.
[30] Sura Al-Baqarah, 2:256.
[31] Sura Al-Anfâl, 8:42.
[32] Sura An-Naÿm, 53:40.
[33] Sura Gâfir, 40:17.
[34] Sura Al-Baqarah, 2:286.
[35] Sura Al-Kahf, 18:30.
[36] Sura Al-Mulk, 67:2.
[37] Los Imâmes de Ahl-ul Bait (P) nos enseñan que no existe ni la fatalidad ni la delegación total, sino un estado intermedio. En relación a algunas circunstancias el hombre no es libre, mientras en otras, entre ellas sus actos, dispone de libre albedrío. Un desarrollo completo tiene lugar en la Ciencia de Kalâm (teología islámica). (N. del T.)
[38] «Pero aquellos cuyos corazones albergan el desvío se inclinan a las alegóricas, a fin de sembrar la sedición, interpretándolas  capciosamiente…».
[39] Al-Mizân, t.3, p.44.
[40] Ídem, p.49.
[41] Sura Al-Kahf, 18:78.
[42] Recurrir a: Al-Mîzân, t.3, p. 25 y 26.
[43] Sura Îûsuf, 12:4.
[44] Sura Îusuf, 12:100.
[45] Qatre’î az Darîâ (Una gota del mar), Artículo de Bahâ’-ud Dîn Jorramshâhî, p. 77.
[46] Ídem, p.79 y 80.

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