jueves, 10 de julio de 2014

Introducción a las Ciencias Coránicas (III)

PARTE III
La Historia del Corán (II): El Descenso del Corán

Los objetivos instructivos de esta parte son:

1. El planteo de un enigma en cuanto a la época del descenso del Corán y el momento de la Misión Profética; y su respuesta a través de la teoría del “descenso completo y gradual”.
2. Explicación de los secretos de la revelación gradual.
3. Familiarizarse con las divisiones del Corán en suras y aleyas, el número de suras, aleyas y vocablos.
4. Familiarizarse con la primer y última sura que fueron reveladas.
5. Un vistazo a los criterios que determinan las suras mecanas y medinesas. Los beneficios y características de cada una, y el conocimiento del orden de las suras.



Algunas fuentes importantes en esta parte son:

Bihâr Al-Anwâr fi ‘Ulûm Al-Qur’ân; At-Tamhîd fi ‘Ulûm Al-Qur’ân; Tâ’rîj Qur’ân, por el Dr. Mahmûd Râmîâr; Paÿûheshî dar Tâ’rîj Qûr’ân, Dr. Saîîed Muhammad Bâqir Huÿattî; Tâ’rîjul Qur’ân, por ‘Abdul·lah Zanÿânî; Al-Mîzân, t.2; Qur’ân dar Islâm; Farhang Âmârî Kalamât Qur’ân Karîm (Diccionario Estadístico del Censo de las Palabras del Generoso Corán); Manâhil Al-‘Irfân.


Capítulo Primero

﴿ شَهْرُ رَمَضَانَ الَّذِي اُنْزِلَ فِيهِ الْقُرْانُ ﴾
Shahru Ramadânal·ladhî unzila fîhil Qur’ân
«El mes de Ramadán en que fue revelado el Corán…»[2]
﴿ إِنَّآ أَنزَلْنَاهُ فِي لَيْلَةٍ مُبَارَكَةٍ ﴾
Innâ anzalnâhu fî laîlatin mubârakah
«Ciertamente que  lo revelemos en una noche bendita…»[3]
﴿ إِنَّآ انزَلْنَاهُ فِي لَيْلَةِ الْقَدْرِ ﴾
Innâ anzalnâhu fi laîlatil Qadr
«¡Por cierto que lo revelamos (el Corán) en la noche del Decreto!»[4]
Sabemos que Muhammad  (BP), a la edad de los cuarenta (610 o 611d.C.) fue elegido como Profeta en la Ciudad de La Meca.
También sabemos que el comienzo de la Misión Profética o “Bi‘zah” fue acompañado con el descenso de unas aleyas de la bendita Sura Al-‘Alaq, en la cueva de “Hirâ”, y en este asunto concuerdan todos los musulmanes. Sin embargo, referente a la fecha que sucedió el acontecimiento de la Misión Profética, existen diversas opiniones. Esta misma discrepancia provocó la diferencia en el momento en el que descendió el Corán.
Los Shiítas sostienen que la Misión Profética se llevó a cabo en un día 27 del mes de Raÿab, y se respaldan con diferentes dichos y narraciones llegadas de la Inmaculada Familia del Profeta (P). Ya que, quienes son la “gente de la casa profética”, en lo concerniente a ella, están mejor informados que cualquier otro, del tiempo en que el Profeta (BP) fue elegido como tal. Ellos son más aptos para determinar el momento y lugar de esta designación. A continuación mencionamos algunos de los dichos relacionados a este tema:
1. El Shaîj At-Tûsî, en su obra “Amâlî” relata un dicho de Imâm As-Sâdîq (P) que dice:
El día 27 de Raÿab, el Enviado de Dios fue elegido como Profeta; quien ayune en ese día recibirá la misma recompensa que recibe aquél que ayuna sesenta meses”.[5]
2. Imâm Al-Kâdzim  (P) dijo:
En un día 27 de Raÿab Dios eligió como profeta a Muhammad, que es una misericordia para el Universo. Aquél que ayune en ese día Dios lo recompensará con el ayuno de sesenta meses”.[6]
3. Está registrado de Imâm As-Sâdiq (P):
“No abandones el ayuno del 27 de Raÿab, ya que es el día en que la profecía ha sido descendida a Muhammad, y su recompensa es igual a la de sesenta meses de ayuno”.[7]
Existen otras narraciones con el mismo contenido.[8]
Los sabios de la escuela Sunnah que aseguran que la Misión Profética se llevó a cabo en el mes de Ramadân, fundan su teoría en las aleyas de las Suras Al-Baqarah, Ad-Dujân y Al-Qadr, y declaran: “En todo el Corán no existe referencia a que la Misión Profética haya sucedido en el mes de Raÿab. En cambio, el significado expreso y claro de las aleyas afirma que el Corán fue revelado en el mes de Ramadân (Shahru Ramadânal·ladhî unzila fîhil Qur’ân…), en la noche bendita (laîlatin mubârakah…) que es la misma noche del “Qadr” o del Decreto: «Lo revelamos en la noche del Decreto» (anzalnâhu fi laîlatil Qadr…). Ya que el comienzo de la Misión Profética tuvo lugar en el mismo momento que el descenso del Corán, por lo tanto tuvo lugar en el mes de Ramadân”.
En respuesta a este argumento debemos afirmar que:
Primero: Las tres aleyas únicamente se refieren al momento del descenso del Corán y omiten el lugar de su descenso, y no puede ser deducido de ninguna de las aleyas mencionadas el que este descenso haya sido el mismo que fue realizado en la cueva de Hirâ.
Segundo: Aparentemente la aleya 185 de la Sura Al-Baqarah (2) y la aleya 1 de la Sûra Al-Qadr (97), se refieren al descenso de todo el Corán en el mes de Ramadân y en la noche del Decreto. La aleya 3 de la Sûra Ad-Dujân (44) hace referencia a un descenso completo del Corán, por ello es aún más clara y evidente:
﴿ حم * وَالْكِتَابِ الْمُبِينِ * إِنَّآ أَنزَلْنَاهُ فِي لَيْلَةٍ مُبَارَكَةٍ ﴾
Ha Mîm, wal Kitâbil Mubîn. Innâ anzalnâhu fî laîlatin mubârakah
«Ha, Mîm, por el Libro lúcido. Ciertamente que lo revelamos en una noche bendita…»
El pronombre en el término “anzalnâhu” que significa: “lo revelamos”, se refiere al Libro, el mismo por el cual Dios jura; y se entiende claramente que se refiere al conjunto de las aleyas del Corán y al Libro Divino. Mientras que al comienzo de la Misión Profética únicamente fueron reveladas cinco aleyas de la Sûra Al-‘Alaq. Entonces no podemos decir que estas aleyas se refieren a la cuestión de la Misión Profética del Mensajero del Islam, además, éstas mismas explican otra verdad la cuál será tratada en el siguiente capítulo.

Conclusión:

1.  La Misión Profética tuvo lugar el día 27 de Raÿab junto al descenso de unas aleyas coránicas de la Sûra Al-‘Alaq. Esto ha sido expresado textualmente en numerosos dichos de los Imâmes (P).
2.  Las tres aleyas referentes al descenso del Corán en la noche de Qadr y en el mes de Ramadân, no explican que el lugar del descenso hubiese sido la cueva de “Hirâ”; por lo tanto, no pueden servir de argumento para determinar el tiempo en que tuvo lugar la “Bi‘zah” o Misión Profética.
3.  Aparentemente el texto de las aleyas en cuestión se refiere al descenso de todo el Corán; lo que las hace ajenas a la cuestión de la “Bi‘zah” y al tiempo en el que tuvo lugar.


Capítulo Segundo

A) El descenso completo, o de una sola vez.

Luego de esclarecer que las aleyas referentes al descenso del Corán en el mes de Ramadân no están relacionadas con la cuestión de la “Bi‘zah”, se nos plantea esta pregunta que: ¿a qué tipo de descenso se refiere?
Existe esta probabilidad de que el Corán tuviese varios tipos de descenso, argumento que ha sido enfatizado en muchas narraciones de ambas Escuelas.
Ÿalâl Ad-Dîn As-Suîûtî manifiesta:
“En el modo del descenso del Corán desde la Tabla Protegida (Al-Lauh Al-Mahfûdz), existen tres versiones:
La primera versión -que es la más famosa y correcta-: El Corán fue revelado en forma completa y de una sola vez al cielo (más cercano) del Mundo y luego revelado en forma gradual durante veinte, veintitrés o veinticinco años (según la diferencia de opiniones existente en el tiempo de la estadía del Profeta (BP) en La Meca luego de la Bi‘zah).
Según una narración de Ibn ‘Abbâs el Corán fue revelado en forma completa y de una sola vez, y situado en el cielo (más cercano) al Mundo en un lugar llamado Baîtul ‘Izzah (la Casa de la Grandeza). Posteriormente el Arcángel Gabriel lo ha descendido al Profeta en respuesta a los requerimientos de la gente y sus actos.
La segunda versión: El Corán fue descendido al cielo del Mundo en la noche vigésima o vigésimo tercera o vigésimo quinta de cada mes de Ramadân, de tal modo que en cada noche del Decreto o Qadr, Dios hacía descender una cantidad de aleyas que Él mismo había designado para ese año. Luego las mismas aleyas eran reveladas en forma gradual en el transcurso de ese año.
La tercera versión: Cuando el Corán habla del descenso en el mes de Ramadân, se refiere al comienzo del descenso, que luego en forma gradual fueron reveladas todas las aleyas del Corán”.[9]

En las narraciones que han sido transmitidas por las diferentes vías de la escuela Shiíta, ha sido mencionado el descenso del Corán a “Baîtul Ma‘mûr”. En algunas se ha dicho que este lugar se encuentra en el cuarto cielo. Respecto a dónde se encuentra el cuarto cielo y cuál es la realidad de “Baîtul Ma‘mûr”, no está claro para nosotros. Los dichos únicamente afirman que existe un lugar en el cuarto cielo llamado con ese nombre en el cuál el Corán ha sido revelado en la noche del Decreto.

El sabio ‘Al·lâmah Tabâtabâ’î sostiene otra opinión, una síntesis de la cual exponemos a continuación:

“Una meditación profunda en las aleyas referentes al descenso del Corán en la bendita noche de Qadr, en el mes de Ramadân, y el uso de la expresión inzâl (y no tanzîl) en las tres aleyas en cuestión expuestas con anterioridad, nos lleva a la conclusión de que se refiere a un descenso del Corán en forma completa. El término inzâl que significa un descenso completo y de una vez, es contrario a tanzîl que lingüísticamente se usa para un descenso reiterado y paulatino. Esto se debe a que el Corán posee una verdad superior a nuestra concepción ordinaria. Esta verdad se entiende a través de la primera aleya de la Sura Hûd:
﴿ كِتَابٌ اُحْكِمَتْ ءَايَاتُهُ ثُمَّ فُصِّلَتْ مِن لَدُنْ حَكِيمٍ خَبِيرٍ ﴾
Kitâbun uhkimat ‘aîâtuhu zumma fussilat mil·ladun hakîmin jabîr
 «He aquí el Libro cuyas aleyas fueron dispuestas (uhkimat) y luego dilucidadas (fussilat) por el Prudente, Omnisapiente»[10]
El término “ihkâm” (dispuesto y hecho consolidada y acabadamente) es contrario al término “tafsîl” (dilucidado o explicado) y significa la falta de explicación; es decir, que el Corán en una etapa no gozaba de partes y capítulos, y este desarrollo y particularidades de las aleyas que observamos actualmente en el Corán tienen lugar luego de la etapa de “ihkâm”. La aleya 53 de la Sûra Al-A‘râf (7) y la aleya 39 de la Sûra Îûnus (10), afirman nuestro dicho, y las aleyas aún más claras son las primeras aleyas de la Sûra Az-Zujruf:
﴿ حم * وَالْكِتَابِ الْمُبِينِ * إِنَّا جَعَلْنَاهُ قُرْءَاناً عَرَبِيّاً لَعَلَّكُمْ تَعْقِلُونَ * وَإِنَّهُ فِي أُمِّ الْكِتَابِ لَدَيْنَا لَعَلِيٌّ حَكِيمٌ ﴾
Hâ mîm * wal kitâbil mubîn * innâ ÿa‘alnâhu qur’ânan ‘arabîian la‘al·lakum ta‘qilûn * wa innahu fî ummil kitâbi ladaina la‘alîiun hakîm
«Ha Mîm, ¡Por el Libro lúcido, que ciertamente que lo hemos dispuesto como un Corán arábigo a fin de que lo comprendáis * Por cierto que el mismo se encuentra en la Matriz del Libro, y para nosotros, es dignísimo, prudente».[11]
Estas aleyas esclarecen que “kitâb al-mubîn” ‑el Libro Lúcido- en “Ummul Kitâb” (La Matriz del Libro), no estaba escrito en lengua árabe, ni tampoco estaba dividido en partes y capítulos, y únicamente tomó forma árabe con el fin de que el intelecto humano pudiese entenderlo. Estas aleyas y otras más nos hacen afirmar que el descenso del Corán en el mes de Ramadân es el descenso de la verdad de este Libro Celestial en forma completa al bendito corazón del Profeta; mientras que el Corán esclarecido y dividido en capítulos fue revelado en el corazón del Profeta en forma gradual a lo largo de la Profecía”.[12]

Este mismo sabio considera a estas dos aleyas:
﴿ وَلاَ تَعْجَلْ بِالْقُرْءَانِ مِن قَبْلِ أَن يُقْضَى إِلَيْكَ وَحْيُهُ ﴾
Wa lâ ta‘ÿal bil Qur’âni min qabli an îuqdâ ilaîka wahîuhu
«No te apresures (en recitar) el Corán antes de que su revelación te sea concluida»[13]
﴿ لاَ تُحَرِّكْ بِهِ لِسَانَكَ لِتَعْجَلَ بِهِ * إِنَّ عَلَيْنَا  جَمْعَهُ وَقُرْءَانَهُ ﴾
Lâ tuharrik bihî lisânaka li ta‘ÿala bihî * Inna ‘alaînâ ÿam‘ahu wa qur’ânahû
«(¡Oh, Profeta!) No muevas la lengua para apresurarte a recitarlo (al Corán) * Por cierto que a Nosotros nos incumbe reunirlo y recitarlo»[14]
como un argumento de que el Profeta del Islam (BP) conocía en forma general todo lo que le iba siendo revelado ya que la verdad del Corán anteriormente le había sido inspirada en su corazón. Fue por ello que se le ha impedido apresurarse en la recitación del Corán antes de la culminación de su revelación.[15]

B) El descenso gradual.

Lo explicado hasta aquí se refirió al descenso del Corán en forma completa, y unas respuestas a la cuestión del descenso del Corán en el mes de Ramadân. No obstante, en cuanto al descenso gradual del Generoso Corán, aparte de que históricamente es algo claro y definitivo que las aleyas de este Sagrado Libro fueron reveladas con relación a diferentes asuntos y ocasiones, existen aleyas coránicas que lo explican claramente:
﴿ وَقُرْءَاناً  فَرَقْنَاهُ لِتَقْرَأَهُ عَلَى النَّاسِ عَلَى مُكْثٍ وَنَزَّلْنَاهُ تَنْزِيلاً ﴾
Wa Qur’ânan faraqnâhu li taqra’ahû ‘alan nâsi ‘alâ mukzin wa nazzalnâhu tanzîlan
«En cuanto al Corán, te lo revelamos a intervalos, para que lo recites a la gente con parsimonia y te lo revelamos gradualmente».[16]
﴿ وَقَالَ الَّذِينَ كَفَرُوا لَوْلاَ نُزِّلَ عَلَيْهِ الْقُرْءَانُ جُمْلَةً وَاحِدَةً ﴾
Wa qâlal·ladhîna kafarû law lâ nuzzila ‘alaîh-il Qur’ânu ÿumlatan wâhidatan…
«Los incrédulos dicen: ¿Por qué no le fue revelado el Corán de una sola vez?…»[17]
Estas aleyas nos muestran que el Corán no fue revelado todo de una sola vez, asunto que atrajo las objeciones de los incrédulos.
Ahora, comparando estos dos grupos de aleyas, es decir, las aleyas referentes al descenso completo del Corán en el mes de Ramadân y las aleyas referentes al descenso gradual, es obvio que no existe contradicción alguna entre estos dos grupos de aleyas, y cada grupo de ellas se refiere a una forma especial del descenso del Corán.
El fallo de cada acontecimiento, según la exigencia de las cuestiones cotidianas económicas y sociales, o sucesos como la guerra y la paz, era comunicado y explicado en el descenso gradual del Corán, y en esta etapa no tenía sentido un descenso completo. En cambio, cuando fue planteada la verdad del Corán y el Libro Lúcido, fue utilizado el descenso completo.

C) La filosofía y los secretos de la revelación gradual.

¿Por qué el Corán fue revelado en forma gradual? Los incrédulos comenzaron a objetar esta forma de revelación, con el argumento de que el comienzo y fin de un Libro Celestial revelado para la guía y presentado como un conjunto codificado debe ser claro. Es decir, sus principios y ramificaciones, sus leyes, sus mandatos y consejos deben estar todos escritos en él.
A propósito ¿a qué se deben estos espacios entre el descenso de las aleyas? Debemos decir que el descenso gradual ha tenido numerosas razones. He aquí algunas de ellas:
1. El Corán expresa, en respuesta a la objeción de los incrédulos que dijeron: «¿Por qué no le fue revelado el Corán de una sola vez?»  lo siguiente: «(Obramos) así para confortar con él tu corazón».[18]
El descenso gradual de las aleyas especialmente en las ocasiones cruciales, en los acontecimientos, batallas y aflicciones, conformaba el mejor consuelo y respaldo para el Profeta (BP) y fortalecía su bendito corazón. Indudablemente que si las aleyas que recomendaban al Mensajero del Islam (BP) paciencia y tolerancia hubiesen descendido de una sola vez, no hubiesen tenido el mismo efecto que su descenso en forma gradual en los cruciales momentos de los hechos. Por ejemplo, cuando las palabras de los extraviados entristecían el corazón del Profeta (BP), le fue revelada una aleya diciéndole:
﴿ فَلاَ يَحْزُنكَ قَوْلُهُمْ إِنَّا نعْلَمُ مَا يُسِرُّونَ وَمَا يُعْلِنُونَ ﴾
Falâ iahzunka qauluhum innâ na‘lamu mâ iusirrûna wa mâ iu‘linûn
«Que sus discursos no te atribulen; porque conocemos tanto lo que enseñan como lo que manifiestan».[19]
O las aleyas que consolaban al Mensajero del Islam en el momento que era desmentido:
﴿ وَلَقَدْ كُذِّبَتْ رُسُلٌ مِن قَبْلِكَ فَصَبَرُوا عَلَى مَاكُذِّبُوا وَاُوذُوا حَتَّى أَتَاهُمْ نَصْرُنَا ﴾
Wa laqad kudhdhibat rusulun min qablika fasabarû ‘alâ mâ kudhdhibû wa udhû hattâ atâhum nasrunâ
«Ya otros Mensajeros anteriores a ti fueron desmentidos, pero soportaron abnegadamente las vejaciones y los ultrajes, hasta que Nuestro socorro les llegó…».[20]
El reiterado descenso de tales aleyas brindaban confianza al Profeta (BP). Naturalmente tal confianza y consolidación existía también para los musulmanes.
2. «En cuanto al Corán, te lo revelamos a intervalos, para que lo recites paulatinamente a los humanos».[21]
Los conocimientos islámicos, en especial aquellos que están relacionados con la práctica de los seres humanos y dilucidan las leyes individuales y sociales que brindan felicidad a los seres humanos en la vida, gozan de una mayor continuidad y solidez cuando son transmitidos en forma gradual. La mejor forma de enseñanza y el más completo método de educación es que los conocimientos religiosos, teniendo en cuenta su elevada jerarquía, desciendan paulatinamente para que los humanos ajusten su vida individual y social espaciada pero continuamente, y lleguen a obtener la perfección.
3. Puede que uno de los secretos del descenso gradual del Corán sea el “hacerlo inmune ante cualquier alteración”. El descenso gradual del Corán proporcionaba a los compañeros del Profeta (BP) la posibilidad de memorizar las aleyas coránicas. La elocuencia y expresividad del Corán por una parte, y la atención especial de los musulmanes por otro, cuando era acompañada con un descenso gradual de las aleyas hacía definitiva la inmunidad y protección de la revelación Divina.[22]
4. El descenso de muchas aleyas coránicas tenía una completa relación y vínculo con los sucesos y acontecimientos de la época del Profeta (BP), y ya que tales sucesos se concretaban gradualmente, las aleyas descendían en forma simultánea o posteriores a los hechos. Estos acontecimientos que motivaban el descenso de las aleyas eran llamados “sabab an-nuzûl” (la causa del descenso), o “sha’n an-nuzûl” (la ocasión del descenso).

Conclusión:

1. El Corán posee dos formas de descenso: completa y gradual. Las aleyas referentes al mes de Ramadân aluden su descenso completo.
2. Según los dichos de la escuela Sunnita el descenso completo tuvo lugar en “Baîtul ‘Izzah” en el cielo del Mundo, y según las narraciones de la Escuela Shî‘ah, este descenso tuvo lugar en “Baîtul Ma‘mûr” en el cuarto cielo.
3. El gran exegeta del Corán, ‘Al·lâmah Tabâtabâ’î opina que: “El descenso completo tuvo lugar en el corazón del Profeta (BP)”; basándose en las aleyas 114 de la Sûra Ta Ha y 19 de la Sûra Al-Qîâmah, que afirman que el Profeta (BP), en el momento del descenso gradual, tenía conocimiento anterior en cuanto a lo que le estaba siendo revelado, por lo que le era impedido recitar las aleyas coránicas antes de la culminación de su descenso.
4. Algunas filosofías del descenso gradual son: Consolidación y fortalecimiento del corazón del Profeta (BP) y los musulmanes; la revelación gradual de la legislación y leyes islámicas; la inmunidad del Corán ante cualquier cambio o alteración; el facilitar el aprendizaje del Corán y sus mandatos, y un vínculo fuerte entre el Corán y los acontecimientos de la época del Profeta (BP).


Capítulo Tercero

El Corán ha sido compilado en el marco de 114 suras y cada una de éstas contiene un número diverso de aleyas. En este capítulo analizaremos los significados de las aleyas, las suras, y los nombres y clasificación de las suras del Corán. También estudiaremos el número de las aleyas y términos de este Libro Sagrado.

A) El significado de “Âiah”.[23]

El significado lingüístico del vocablo “Âiah” (aleya)  es “signo o señal clara y evidente”. Ibn Fâris argumenta: “Aleya, es un signo”.[24] Râgib también ha manifestado: “Aleya, es una señal clara”.[25] En los empleos coránicos ha sido utilizado este mismo significado lingüístico, teniendo en cuenta sus diferentes aspectos:
1)   Signo y señal:
﴿ قَالَ رَبِّ اجْعَل لِّي ءَايَةً ﴾
Qâla rabbi-ÿ‘al lî âiah
«Dijo: ¡Oh, Señor mío! Concédeme un indicio (âiah) de ello!»[26]
2)   Milagro:
﴿ هَذِهِ نَاقَةُ اللّهِ لَكُمْ ءَايَةً ﴾
Hâdhihî nâqatul·lahi lakum Âîah
«Ésta es la camella de Al·lah que es un milagro (âiah) para vosotros».[27]
﴿ وَلَئِنْ أَتَيْتَ الَّذِينَ اُوتُوا الْكِتَابَ بِكُلِّ ءَايَةٍ مَا تَبِعُوا قِبْلَتَكَ ﴾
Wa la’in ataîtal ladhîna ûtûl kitâba bi kul·li âîatin mâ taba‘û qiblataka
«Aún cuando presentaras cualquier clase de milagros (âiah) ante quienes recibieron el Libro, jamás adoptarán tu qiblah».[28]
3)   Mandato:
﴿ مَا نَنَسَخْ مِنْ ءَايَةٍ أَوْ نُنْسِهَا نَأْتِ بِخَيْرٍ مِنْهَا أَوْ مِثْلِهَا ﴾
Mâ nansaj min âîatin aû nunsihâ nâ’ti bijaîrin minhâ aû mizlihâ
«No abrogamos ningún mandato (âiah) ni lo dejamos en el olvido, sin reemplazarlo por otro mejor o semejante».[29]
4)   Creación:
﴿ فَاَرْسَلْنَا عَلَيْهِمُ الطُّوفَانَ وَالْجَرَادَ وَالْقُمَّلَ وَالضَّفَادِعَ وَالدَّمَ ءَايَاتٍ مُفَصَّلاَتٍ ﴾
Fa arsalnâ ‘alaîhimut tûfâna wal ÿarâda wal qummala wad dafâdi‘a wad dama âîâtin mufassalât
«Entonces les enviamos el diluvio, la langosta, los parásitos, las ranas y la sangre como signos (âîâtin) evidentes».[30]
5)   Profetas y seres próximos a Dios:
﴿ لَقَدْ كَانَ فِي يُوسُفَ وَإِخْوَتِهِ ءَايَاتٌ لِلسَّآئِلِينَ ﴾
La qad kâna fî îûsufa wa ijwatihî âîâtun lis sâ’ilîn
«Por cierto que en (la historia de) José y sus hermanos hay signos (âîâtun) para los que inquieren».[31]
“El milagro es un signo y señal de parte de Dios que corrobora la veracidad de los dichos del Profeta (BP) y la incapacidad del ser humano de traer algo parecido. Los mandatos y órdenes Divinos, debido a la devoción y aproximación a Dios que acarrean, son signos y señales. Los seres externos también son signos de Dios porque anuncian la existencia de un Creador. Y por último, los Profetas y seres próximos a Dios son signos, ejemplos y señales de la Majestuosidad Divina ya que sus dichos y prácticas convocan a la gente hacia Dios”.[32]

El significado terminológico de “Âiah”.

La palabra “âiah” (aleya), terminológicamente, tiene una raíz coránica y ha sido utilizada en algunos casos:

1.   ﴿ كِتَابٌ فُصِّلَتْ ءَايَاتُهُ قُرْءَاناً عَرَبِيّاً لِقَوْمٍ  يَعْلَمُونَ
Kitâbun fussilat âîâtuhu qur’ânan ‘arabîîan liqaûmin îa‘lamûn
«Es un Libro cuyas aleyas han sido detalladas. Es un Corán arábigo para gente que tiene conocimiento».[33]
2.                  ﴿ المر تِلْكَ ءَايَاتُ الْكِتَابِ
Alif Lâm Mîm Râ’. Tilka Âîâtul Kitâb
«Alif Lâm Mìm Râ’. Éstas son las aleyas del Libro».[34]
3.              ﴿ الر تِلْكَ ءَايَاتُ الْكِتَابِ الْحَكِيم ﴾ِ
Alif Lâm Râ’. Âîâtul Kitâbil Hakîm
«Alif Lâm Râ’. He aquí las aleyas del Libro Prudente».[35]
4.            ﴿ وَإِذَا تُلِيَتْ عَلَيْهِمْ ءَايَاتُهُ زَادَتْهُمْ إِيمَاناً ﴾
Wa idha tulîat ‘alaîhim Âîâtuhu zâdathum îmânan
«Y cuando se les recita sus aleyas se les acrecienta su fe».[36]
En los casos mencionados la palabra “aleya” fue utiliza para referirse a un vocablo o vocablos del Corán independientes de la frase anterior y posterior a ésta, y forma parte de una sura.

B) El significado de “Sûra”.

﴿ سُورَةٌ أَنزَلْنَاهَا وَفَرَضْنَاهَا وَأَنزَلْنَا فِيهَآ ءَايَاتٍ بَيِّنَاتٍ ﴾
Sûratun anzalnâhâ wa faradnâhâ wa anzalnâ fîhâ âîâtin baîînâtin
«He aquí una sura que hemos revelado, impuesto, y en la que revelamos lúcidas aleyas».[37]
Lingüísticamente el vocablo “Sûra” ha sido utilizado de dos formas: con y sin el grafema “hamzah” .
1. Con el grafema es “Su’r”. Este vocablo significa sobrante de bebida o comida, y su plural es “Asâr”.
2. En caso de que no lleve grafema o vocal corta proviene de la raíz “Sûr” que significa “pared”, del mismo modo que el árabe llama “Sûr Al-Madînah” al muro que rodea la ciudad. Râgib manifiesta: “El “Sûr” de la ciudad es un muro que la rodea, y la Sura del Corán, en forma metafórica, es como un muro para las partes del Corán, a las cuales abarca al igual que un muro a la ciudad.” El plural de este término con esta definición es “âswâr” y “ sîrân”.[38]
3. “Sûra” originalmente significaba el enaltecimiento y la elevación. Ibn Fâris manifiesta: “Sîn”, “wau”, “râ’” es una raíz única con el significado de “elevación” y “enaltecimiento”.
El plural de “Sûra” cuando significa jerarquía y elevación es, “sûr”, “suwar”, “sûrât” y “suwarât”. Cualquiera de los tres significados arriba mencionados concuerda con el significado terminológico de “sura” que es un grupo de aleyas en un marco específico, comenzando con el Nombre de Dios.
“Sûra” si es que su raíz tiene hamzah, fue llamada así porque es una parte del Corán. O porque la sura del Corán es como una fortaleza inquebrantable e impenetrable, y del mismo modo que las torres y muros de una ciudad, abarcan y dominan la ciudad, la Sûra también abarca las aleyas y las relaciona.
En el tercer significado es denominado “Sûra” porque es palabra de Dios y goza de nobleza, jerarquía y un rango elevado; o porque su lectura y recitación enaltecen y engrandecen la jerarquía de su recitador.
Según nuestra opinión, la tercera probabilidad es la más correcta; ya que “sûra” según la terminología del Corán, sólo tiene su plural como “suwar” y este término coincide con la tercera versión.
El vocablo “Sûra” en forma singular ha sido empleado en el Corán en nueve casos, con su significado terminológico.

C) La filosofía de la división del Corán en suras.

En cuanto a la razón y filosofía de la división del Corán en diferentes suras, los expertos del Corán han enumerado varios provechos. Naturalmente la división del Corán en suras por parte de Dios, no fue realizada sin sabiduría ni objetivo, ya que en el Corán existe la mayor minuciosidad y delicadeza e incluso existe una atención especial en la elaboración de sus letras y palabras. Aquí exponemos algunos de los beneficios de la división del Corán en suras y recordamos que definitivamente éstos no se limitan a lo que nosotros mencionamos:
1. Los diferentes objetivos y los diversos temáticos: En  muchas suras existe un específico objetivo, que es el eje de todas las aleyas de esa sura. Incluso algunos intérpretes opinan que cada sura busca un objetivo particular.[39] Este objetivo particular ha hecho que las aleyas vinculadas estén unidas en el marco de una sura, como por ejemplo: Las Suras Îûsuf (José), An-Naml (La Hormiga), Al-Fîl (El Elefante) etc., nos relatan la historia de un profeta o un acontecimiento histórico.
2. El aprendizaje, la recitación y memorización del Corán: La separación del Corán en suras facilita a los buscadores y devotos de la Palabra Divina el aprendizaje y enseñanza de éste. Cuando el recitador del Corán termina una sura, se siente más ansioso por iniciar la lectura de la siguiente. Este asunto en especial es más claro en la memorización del Corán, ya que la división en pequeñas y grandes partes facilita la memorización del Libro, de lo contrario disminuiría la ansiedad por memorizar el Corán y su memorización se dificultaría.
3. La inmunidad y resguardo del Corán ante la alteración de su texto: Una de las delicadezas del Corán y uno de sus aspectos milagrosos es esta misma división en partes independientes, llamadas “sura”. Esto facilitó su memorización, en especial las suras mecanas que eran en el comienzo de su descenso, cortas y rítmicas, y cada musulmán por lo menos podía memorizar algunas de ellas. Naturalmente fueron muchos quienes memorizaron todo el Corán ‑según lo mencionaremos más adelante-.
4. Nada se compara al Corán, ni siquiera en las pequeñas suras: La división del Corán en suras, en las cuales el número de sus aleyas difiere en gran número una de otra, por sí solo constituye otro fenómeno interesante en el Corán, ya que el Corán ha convocado a todos a desafiarlo y ha dicho que si pueden traigan algo parecido. Este desafío abarca hasta las suras más cortas. El Corán, con su división en suras pequeñas y grandes, señala esta verdad que, la brevedad y extensión de las suras, no es condición de su milagro. Cada sura, por más corta que sea, se encuentra en la cima del milagro y la majestuosidad.

D) La clasificación de las suras.

Los expertos del Corán, en una clasificación general, han dividido las suras coránicas en cuatro grupos, otorgando a cada uno de éstos un nombre especial:
1. As-Sab‘ut Tuwal o las siete suras más largas. (Tuwal” es plural de tûlâ” que es el femenino de “atwal” y significa “largo”). Éste es el nombre de siete suras grandes del Corán que son: Al-Baqarah, Âli ‘Imrân, An-Nisâ’, Al-Mâ’idah, Al-An‘âm, Al-A‘râf, pero respecto a la séptima sura existen diferentes opiniones, según Sa‘îd Ibn Ÿubaîr es la Sûra Îûnus, y según algunos otros es la Sûra Al-Kahf .[40]
2. Al-Mi’ûn (las centenales): Estas suras son más cortas que las suras tuwal” y sus aleyas son alrededor de cien. Éstas son: At-Taûbah, An-Nahl, Hûd, Îûsuf, Al-Kahf, Al-Isrâ’, Al-Anbîâ’, Tâ Hâ, Al-Mû’minûn, Ash-Shu‘arâ’ y As Sâfât.
3. Al-Mazânî: Las suras cuyas aleyas son menos de cien, las cuáles son aproximadamente veinte suras.
4. Al-Mufassal (separado): Las suras cortas fueron denominadas “mufassal”, ya que son cortas y separadas a través de “Bismil·lah...”, o porque son muchas las separaciones de las aleyas en éstas. No existe diferencia de opiniones en que la última sura “mufassal” fuese la Sûra An-Nâs. No obstante, respecto a la primera sura “mufassal” existen versiones diferentes. Suîûtî  enumera doce versiones, que de entre éstas la obra At-Tamhîd prefiere la Sura Ar-Rahmân, mientras que las obras Manâhilul ‘Irfân y Muÿaz ‘Ulûmil Qur’ân, mencionan a la Sura Al-Huÿurât como la primera sura “mufassal”.[41]
Ha sido registrada una narración del Mensajero del Islam (BP) que dice:
أعطيت مكان التوراة، السبع الطول، و أعطيت مكان الزبور، المئين و أعطيت مكان الإنجيل، المثاني و فضلت بالمفصل
“Me fueron cedidas siete suras largas en lugar de la Torá, las suras mi’ûn en lugar de los Salmos y las suras mazânî en lugar de la Biblia, y me hicieron superior a los demás con la concesión de las suras mufassal”.[42]
Existe otro tipo de clasificación para las suras coránicas como: las suras mumtahanât, musabbahât, hawamîm (o sea, las suras comenzadas con las letras Ha’ Mîm) y las suras ‘azâ’im (las suras que tienen prosternación obligatoria: As-Saÿdah, Fussilat, An-Naÿm y Al-‘Alaq).
Este tema lo desarrollaremos en la cuarta parte de este libro cuando tratemos el tema de las características de los manuscritos de los Compañeros del Profeta (BP).

E) El número de suras, aleyas y palabras del Corán:

1. El número de suras y aleyas:

Todos están de acuerdo que el número de las suras coránicas es de ciento catorce. No obstante en la cantidad de las aleyas existe una diferencia de opinión. Esta diferencia no se debe a la disminución o agregado de aleyas, sino que únicamente es a causa de la forma en que fueron numeradas las aleyas. Han relatado que el motivo de la diferencia se debió a que el Profeta del Islam (BP) en el comienzo de cada aleya hacia un intervalo, luego unía esta aleya a la aleya siguiente. Por lo tanto, algunos suponían que esta unión se debía a que la aleya recitada no estaba completa, lo cual ocasionó diferencia de opiniones en el número de aleyas entre los musulmanes.[43]
Meramente esta diferencia es una diferencia externa y aparente, sin tener nada que ver con las aleyas y palabras del Corán en sí.
Cada uno de los famosos recitadores del Corán en las importantes ciudades islámicas sostenía una opinión diferente en cuanto al número de aleyas. Esas diferentes numeraciones eran conocidas con el nombre de las ciudades. Como ejemplo, cuando se dice el número “mecano” o “mequí” es decir, el número de las aleyas Coránicas según la gente de La Meca que se basaba en la opinión de uno o algunos recitadores más famosos de esa ciudad.
Quienes consideran el número de las aleyas coránicas 6236, han preferido la “kufî” a otras numeraciones. Este número se atribuye a Hamzah Ibn Habîb Zaîîât, Abul Hasan Kisâ’î y Jalaf Ibn Hishâm. Hamzah ha manifestado que este número es trasmitido a través de Ibn Abî Laîlâ, que a su vez narra de Abû ‘Abdu Rahman Sulamî y él de Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P).[44]

2. El número de palabras en el Corán

Existe también entre los intérpretes y lingüísticos una diferencia en el número de aleyas; esta diferencia se debe también al modo de contar las aleyas y los artículos y prefijos o sufijos de las palabras, y no a otra cosa. Todas estas diferencias han terminado a través de la elaboración de la importante obra del Dr. Mahmûd Rûhânî “Al-Mu‘ÿam Al-Ihsâ’î lil Qur’ânil Karîm”, el Diccionario Estadístico del Censo de las Palabras del Generoso Corán. Esta colección incomparable que se ha realizado con elevada exactitud es el diccionario más exacto y completo que nos presenta las estadísticas de las palabras y términos del Corán en los diferentes campos.
El cómputo de las palabras coránicas en este Diccionario se ha realizado con dos diferentes métodos:
1. El cómputo directo (palabra por palabra).
2. El cómputo indirecto (el cómputo de las palabras derivadas y sus raíces).
De este modo, comparando los dos métodos mencionados y el ajustamiento de sus resultados mutuamente, se ha obtenido la siguiente estadística confiable:
Suras               114
Aleyas           6236
Términos     77807
Esta estadística puede gozar de suficiente vigor científico.
En este Diccionario, mientras señala varios asuntos en cuanto al modo del cálculo de las aleyas y vocablos, por tener coincidencia con otros diccionarios coránicos, únicamente en la primera sura considera a “Bismil·lahi ar-Rahmân ar-Rahîm” («En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso») como una aleya independiente.
Así mismo, cabe recordar que el famoso libro de exégesis Maÿma’ Al-Baîân (t.1, p.11) considera el número 6236 como correcto en cuanto al número de aleyas en el Corán, y afirma que esta estadística aceptada por la gente de Kufah es la más correcta y más documentada, ya que es atribuida al Príncipe de los Creyentes, ‘Alî ibn Abî Tâlib(P).

Conclusión:

1. Lingüísticamente el vocablo “âiah” (aleya) significa señal y signo, y en el Generoso Corán ha sido empleado con otras definiciones como: el milagro, el mandato, la creación, los profetas, etc.
2. “Aleya” en la terminología coránica se utiliza para referirse a un vocablo o vocablos del Corán que son independientes de la frase anterior y posterior a ésta, y forma parte de una sura.
3. “Sûra” significa “elevación y enaltecimiento”. Se le llama sura a un conjunto de aleyas coránicas que comienzan con “Bismil·lah…” (excepto la Sûra At-Taûbah), ya que es palabra de Dios y goza de jerarquía, o porque su recitación eleva la jerarquía de su lector.
4. Algunas de las filosofías de la división del Corán en suras son: Los diferentes temáticos, la facilitación de su aprendizaje, lectura y memorización, el resguardo del Corán ante cualquier alteración, y demostrar el milagro coránico incluso en las suras más cortas.
5. Las suras coránicas se dividen en cuatro grandes grupos: As-Sab’ At-Tuwal, Al-Mi’ûn, Al-Mazânî y Al-Mufassal.
6. Según una estadística exacta, presentada en el Diccionario Estadístico del Censo de las Palabras del Generoso Corán, el Corán cuenta con 114 suras, 6236 aleyas y 77807 palabras.


Capítulo Cuarto

A) La primera Aleya y Sura.

Es necesario y benéfico conocer la primera aleya y sura descendidas, en especial para quienes investigan la cronología del descenso de éstas y estudian las aleyas referentes a cada tema así como el orden de su descenso. Casi todos los expertos en Ciencias Coránicas investigan minuciosamente lo referente a los tópicos del “descenso del Corán”. Aparte del beneficio práctico, no debe quedar ningún punto incógnito en cuanto al Corán. Deben ser evidentes y esclarecidos todos los horizontes del Corán, incluso en las particularidades de este Libro Sagrado.
En cuanto a la primera aleya y sura reveladas, los investigadores y expertos del Corán, declaran que la primera sura fue la Sûra Al-‘Alaq (Nº 96), cuyas primeras cinco aleyas fueron reveladas en el comienzo de la Misión Profética. Los dichos corroboran esta versión. Ha sido narrado de Imâm As-Sâdiq (P): “Lo primero que ha sido revelado al Enviado de Dios (BP) fue:

﴿ بِسْمِ اللَّهِ الرَّحْمَنِ الرَّحِيمِ *اقْرَأْ بِاسْمِ رَبِّكَ ...
Bismil·lahir-Rahmânir-Rahîm, Iqra’ bismi Rabbika …
«En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso * ¡Lee! En el Nombre de tu Señor…».  [45]
Algunos han dicho: “La Sûra Fâtihatul Kitâb es la primera sura revelada”[46]. Zamajsharî en su obra Al-Kash·shâf trasmitiendo esta misma versión de Ibn ‘Abbâs y Muÿâhid, dice: “La mayoría de los intérpretes opinan que la primera Sura revelada ha sido Fâtihatul Kitâb”.[47]
Sin embargo, esta opinión no es correcta ya que en primer lugar son pocos los que sostienen esta versión; en segundo lugar, los expertos de las Ciencias del Corán afirman que la Sûra Al-Hamd (o Fâtihatul Kitâb) es la primera sura completa que fue revelada, pero las cinco aleyas de la Sûra Al-‘Alaq fueron reveladas con anterioridad.[48]
En el orden de la revelación la Sûra Fâtihatul Kitâb, según lo transmitido por Ÿâbir Ibn Zaîd, es la quinta sura, es decir, una de las primeras suras reveladas. Según algunos libros históricos, el Profeta (BP) realizaba la oración desde los comienzos de su Misión Profética, y personas como Imâm ‘Alî (P) y Jadîÿah lo acompañaban. Por otro lado vemos en los dichos: “No es correcta la oración sin recitar Fâtihatul Kitâb”. Entonces esta sura debe ser una de las más antiguas suras, reveladas en forma completa en los principios de la Misión Profética.

B) La última aleya y sura.

La última aleya.

Existen diferentes opiniones respecto a la última aleya descendida. Zarqânî en su obra Manâhil-ul ‘Irfân ha registrado diez opiniones a este respecto.[49]
Algunas de estas opiniones son:
1.    La Aleya: ﴿ وَاتَّقُواْ يَوْمَاً تُرْجَعُونَ فِيهِ إِلَى اللّهِ - «Y temed el día en el que regreséis a Al·lah…» [50] (según lo indicado por Ibn ‘Abbâs y Abî Hâtim).
2.    La Aleya: ﴿ يَآ أَيُّهَا الَّذِينَ ءَامَنُوا اتَّقُواْ اللّهَ وَذَرُواْ مَا بَقِيَ مِنَ الرِّبَآ - «¡Vosotros los que creéis! Temed a Al·lah y renunciad a cualquier beneficio de usura que os quede…» [51] (según lo transmitido por Ibn ‘Abbâs e Ibn ‘Umar).
3.      La Aleya:
﴿ يَآ أَيُّهَا الَّذِينَ ءَامَنُوْا إِذَا تَدَايَنْتُم بِدَيْنٍ إِلَى اَجَلٍ مُسَمّىً فَاكْتُبُوهُ ﴾
«¡Vosotros que creéis! Cuando tratéis entre vosotros un préstamo con plazo de devolución, ponedlo por escrito» [52]
Afirma Suîûtî:
“No existe contradicción alguna entre las narraciones que consideran estas tres aleyas como las últimas, ya que todas han sido reveladas en una sola vez, del mismo modo que en el orden del Libro están juntas, y la causa de su revelación es la misma. Cada uno de los transmisores consideró como última una de esas aleyas, y en cada caso su opinión es correcta.[53]
Zarqânï en su obra Manâhil-ul ‘Irfân considera la aleya 281 de la Sûra Al-Baqarah como la última y escribe: “Ha sido transmitido de Ibn ‘Abbâs, que el Profeta (BP) ha vivido solo nueve noches luego del descenso de esta aleya”.
4. Aleya:
﴿ الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ  لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ  الإِسْلاَمَ دِيناً
 «Hoy, os he completado vuestra Religión, he culminado Mi bendición sobre vosotros y he aceptado complacido el Islam para vosotros como Religión».[54]
Ia’qûbî ha dicho: “Esta fue la última aleya cuya revelación tuvo lugar en un sitio llamado Gadîr Jumm, en el momento de designar a Imâm ‘Alî (P) para el Imamato”. El autor de At-Tamhîd, prefiere la opinión de Ia’qûbî, ya que esta aleya fue la anunciación para perfeccionar la religión y advertencia de la culminación de la revelación. Aceptando las dos opiniones entre las últimas aleyas de la Sûra Al-Baqarah y esta aleya, podemos decir que las primeras tres aleyas mencionadas fueron las últimas aleyas referentes a las leyes prácticas a seguir en el Islam, y esta cuarta aleya, es la última revelación.[55]

La última sura.

Existen tres versiones respecto a la última sura descendida:
1) Sura Al-Mâ’idah. 2) Sura Al-Barâ’ah o At-Taûbah. 3) Sura An- Nasr.
Existe una narración de Imâm As-Sâdiq (P) que dice:
“La primera aleya que fue revelada al Enviado de Dios (BP) fue: Bismil·lahi Ar-Rahmân Ar-Rahîm, Iqra’ bismi Rabbika…” («En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso * ¡Lee! En el nombre de tu Señor…»), y la última fue: ﴿ إِذَا جَآءَ نَصْرُ اللَّهِ وَالْفَتْحُ - “Idha ÿâ’a nasrul·lahi wal fath(«Cuando venga el auxilio de Dios y la victoria…»).[56]
Muchos opinan que las suras Al-Mâ’idah y At-Taûbah no son las últimas suras descendidas en forma completa, sino que es considerando sus primeras aleyas que la Sûra At-Taûbah fue la última sura descendida.
La última sura descendida en forma completa fue la Sûra An-Nasr (110). Ibn ‘Abbâs argumentó: “Idha ÿâ’a nasrul·lahi wal fath («Cuando venga el auxilio de Dios y la victoria…»), fue la última sura descendida en forma completa”.
Existe una narración que argumenta que cuando la Sûra An-Nasr fue descendida, el Profeta (BP) la recitó para sus Compañeros. Todos se pusieron contentos, a excepción de ‘Abbâs, el tío del Profeta, que lloró al escucharlo. El Profeta (BP) le preguntó la causa de su tristeza, él respondió: “Creo que esta sura es el anuncio de tu partida”.[57]

Conclusión:

1. Las primeras cinco aleyas de la bendita Sura Al-‘Alaq (96) fueron las primeras aleyas reveladas.
2. La Sûra Fâtihatul Kitâb (1) fue la primera sura, y la Sûra An-Nasr (110) la última sura revelada en forma completa.


Capítulo Quinto

A) Las ventajas de esta división.

Las suras y aleyas del Generoso Corán, por diversas razones, han sido divididas en dos partes, mecanas o medinesas.
Algunas de estas razones son:
1.    Conocer la cronología de la convocatoria y el mensaje del Profeta (BP), así como la forma del desarrollo y legislación de los mandatos y leyes en el Corán.
2.    Las ventajas que resultan de conocer la anterioridad o posterioridad de las aleyas o suras para poder restringir o exceptuar juicios absolutos o generales del Corán, y también a veces para distinguir las aleyas abrogantes de las abrogadas.
3.    Conocer una de las dimensiones del milagro del Corán y su inmunidad ante cualquier alteración, que se obtiene a través de un estudio y meditación en las suras mecanas y medinesas. Esto es, las suras mecanas generalmente son suras pequeñas que contienen aleyas cortas y de ritmo uniforme, contrario a las suras medinesas. Estas características en el principio del descenso del Corán por un lado presentan el aspecto milagroso de desafiar a todos para que traigan algo parecido, y por otro lado hacían inmune al Corán frente a cualquier alteración, ya que su aprendizaje y memorización resultaban fácil.

B) El criterio de esta división.

Han sido mencionados tres criterios para diferenciar las suras mecanas de las medinesas.
1) El criterio del “tiempo”. 2) El criterio del “lugar”. 3) El criterio del “grupo interlocutor del Corán”.
1. El criterio del tiempo: En este caso la emigración del Profeta (BP) a Medina ha sido utilizada como criterio. Cada aleya y sura descendida antes de la hégira o en el camino antes de llegar a Medina, es considerada como “mecana”, y todas aquellas reveladas luego de la hégira ‑aunque haya sido revelada en La Meca- son llamadas “medinesas”.
2. El criterio del lugar: En este criterio, el lugar de la revelación de cada aleya es el que determina. Todo lo revelado en La Meca y sus alrededores es “mecano”, y todo lo revelado en Medina y sus alrededores es “medinense”. Entonces, las aleyas y suras que no fueron reveladas ni en La Meca ni en Medina, no son ni “mecanas” ni “medinesas”.
3. El criterio del “grupo interlocutor del Corán”: Las aleyas y suras dirigidas a la gente de La Meca, o sea, las que comienzan con “¡Îâ aîiuhan nâs!” («¡Oh gentes!») son mecanas, y las aleyas y suras dirigidas a los habitantes de Medina o sea las que comienzan con “¡Îâ aîiuhal·ladhîna âmanû!” («¡Oh creyentes!»), son llamadas medinesas (Ibn Mas’ûd).
Lo más famoso entre los intérpretes del Corán es el primer criterio en cuanto a la separación entre suras mecanas y medinesas.[58]

C) Las características de las suras mecanas y medinesas.

Las características que generalmente existen en las suras mecanas son:
1.     La convocatoria a los fundamentos de las creencias islámicas, tales como: la fe en Dios y el día del Juicio Final, la presentación de escenas de ese Día y los estados de los que se encuentran en el Paraíso y en el Infierno.
2.     La brevedad de las suras y aleyas, el ritmo de las aleyas y las oraciones concisas y reducidas.
3.     Discusión con los inicuos y anulación de sus creencias.
4.        La multiplicidad de los juramentos a Dios en el día del Juicio, el Corán, etc. En las suras mecanas existen aproximadamente treinta juramentos, mientras que en las suras medinesas únicamente se ha empleado el juramento en dos casos: «¡Por tu Señor! No creerán hasta que te tomen por árbitro de sus disensiones, y cuando no hallen nada que objetar a lo que tú hayas sentenciado…»[59], y: «¡Por tu Señor! Que seréis resucitados y luego se os hará saber lo que hicisteis».[60]
5.     La multiplicidad de las historias de los Profetas y las comunidades anteriores, así como la historia del Profeta Adán e Iblîs (el Demonio).
6.     La multiplicidad del uso “¡Îâ aîiuhan nâs!” («¡Oh gentes!»), y la escasez del uso de “¡Îâ aîiuhal·ladhîna âmanû!” («¡Oh creyentes!»).[61] En las aleyas 21 y 168 de la Sûra Al-Baqarah, y aleya 1 de la Sûra An-Nisâ, a pesar de ser una sura medinesa se ha utilizado “¡Îâ aîiuhan nâs!” .
            Ibn Hisâr ha argumentado: “Todos están de acuerdo en que la Sûra Al-Haÿÿ es mecana, no obstante en la aleya 77 de esta sura existe “¡Îâ aîiuhal·ladhîna âmanû! Irka‘û wasÿudû…” («¡Oh creyentes! Inclinaos y prosternaos…»).[62]
7.     Las aleyas y suras mecanas son encendidas, fuertes y categóricas; en sus aleyas existe una homogeneidad en el sonido.
8.     La convocatoria hacia los valores religiosos y la exaltada moral, tales como: amor, sinceridad, respeto hacia el prójimo, bondad a los vecinos, amabilidad hacia los padres; y la lucha en contra de las inmoralidades, tales como: asesinatos, derramamiento de sangre y despojar al huérfano de su derecho, etc.
  Así mismo podemos afirmar que son mecanas todos las suras que comienzan con letras aisladas –a excepción de las suras Al-Baqarah y Âli ‘Imrân -.
Las características de las suras medinesas en general son:
1.    La extensión de las suras y aleyas.
2.    La discusión con la Gente del Libro (cristianos y judíos).
3.    Enfrentamiento con los hipócritas.
4.    La multiplicidad de la mención del “ÿihâd” (lucha en el camino de Dios), y el permiso para el mismo y sus reglas.
5.    La explicación de los preceptos de hudûd” (sanciones y penas dictaminadas en el Corán), las obligaciones, los derechos, la herencia, las leyes políticas y económicas y los convenios.
6.    La explicación de los indicios y argumentos de las verdades religiosas.[63]

D) Recuadro de las suras mecanas y medinesas.

Al final de este capítulo, siguiendo otros libros de las Ciencias Coránicas que mencionan las suras mecanas y medinesas en el orden de su revelación, echaremos un breve vistazo a las suras. Generalmente son utilizadas como documento dos narraciones, la de Ibn ‘Abbâs y Ÿâbir Ibn Zaîd. Suîûtî y los demás, los utilizan como criterio en el orden de la revelación de las suras.
Suîûtî menciona lo dicho por Ibn ‘Abbâs respecto al orden de las suras en su obra Al-Itqân (t.1, p.31 a 32). En esta narración, no ha sido mencionada la Sûra Fâtihatul Kitâb; no obstante en la narración que relata de Ÿâbir en la página 81, menciona la Sûra Fâtihatul Kitâb como la quinta sura mecana. Según estos dichos el número de suras mecanas es de ochenta y seis suras y el número de suras medinesas es de veintiocho. Nosotros, siguiendo lo registrado en el libro At-Tamhîd, que menciona la Sûra Fâtihatul Kitâb en el orden según lo dicho por Ibn ‘Abbâs, hemos elaborado el recuadro de las suras. En este orden tenemos en cuenta el comienzo de cada sura, entonces, si algunas aleyas de una sura fueron reveladas, y luego fue descendida otra sura, y posteriormente fueron reveladas aleyas que completan la primera sura, entonces en este orden, nosotros hemos registrado primero la sura cuyas primeras aleyas fueron reveladas antes.

CUADRO DEL ORDEN DEL DESCENSO DE LAS SURAS MECANAS (86 SURAS)



Orden de descenso
Orden actual
Nombre de la Sura
1
96
Al-‘Alaq
El Coágulo
2
98
Al-Qalam
El Cálamo
3
73
Al-Muzzammil
El Enmantado
4
74
Al-Muddazzir
El Arropado
5
1
Al-Fâtihah
La Apertura
6
111
Al-Masad
La Fibra de Palma
7
81
At-Takwîr
El Arrollamiento
8
87
Al-A‘lâ
El Altísimo
9
92
Al-Laîl
La Noche
10
89
Al-Faÿr
La Alborada
11
93
Ad-Duhâ
La Media Mañana
12
94
Al-Inshirâh
El Sosiego
13
103
Al-‘Asr
La Época
14
100
Al-‘Âdîât
Los Corceles
15
108
Al-Kauzar
La Abundancia
16
102
At-Takâzur
El Afán de Lucro
17
107
Al-Mâ‘ûn
La Asistencia
18
109
Al-Kâfirûn
Los Incrédulos
19
105
Al-Fîl
El Elefante
20
113
Al-Falaq
El Alba
21
114
An-Nâs
La Gente
22
112
At-Taûhîd
La Unicidad
23
53
An-Naÿm
La Estrella
24
80
‘Abasa
Frunció el ceño
25
97
Al-Qadr
El Decreto
26
91
Ash-Shams
El Sol
27
85
Al-Burûÿ
Las Constelaciones
28
95
At-Tîn
La Higuera
29
106
Quraîsh
30
101
Al-Qâri‘ah
La Calamidad
31
75
Al-Qîâmah
La Resurrección
32
104
Al-Humazah
El Difamador
33
77
Al-Mursalât
Los Enviados
34
50
Qâf
35
90
Al-Balad
La Ciudad
36
86
At-Târiq
El Astro Nocturno
37
54
Al-Qamar
La Luna
38
38
Sad
39
7
Al-A‘râf
Los Murallones
40
72
Al-Ÿîn
Los Genios
41
36
Îâ Sîn
42
25
Al-Furqân
El Diferenciador
43
35
tir
Originador
44
19
Marîam
María
45
20
Tâ Hâ
46
56
Al-Wâqi‘ah
El Acontecimiento
47
26
Ash-Shu‘arâ’
Los Poetas
48
27
An-Naml
Las Hormigas
49
28
Al-Qasas
Los Relatos
50
17
Al-Isrâ’
El viaje nocturno
51
10
Îûnus
Jonás
52
11
Hûd
53
12
Îûsuf
José
54
15
Al-Hiÿr
Petra
55
6
Al-’An‘âm
Los Ganados
56
37
As-Sâffât
Los Enfilados
57
31
Luqmân
58
34
Saba’
59
39
Az-Zumar
Los Grupos
60
40
Gâfir
Perdonador
61
41
Fussilat
Las Detalladas
62
42
Ash-Shûrâ
La Consulta
63
43
Az-Zujruf
El Ornamento
64
44
Ad-Dujân
La Humareda
65
45
Al-Ÿâziah
La Arrodillada
66
46
Al-Ahqâf
Las Dunas
67
51
Adh-Dhârîât
Los Aventadores
68
88
Al-Gâshiîah
La que cubre
69
18
Al-Kahf
La Caverna
70
16
An-Nahl
Las Abejas
71
71
h
Noé
72
14
Ibrâhîm
Abraham
73
21
Al-Anbîâ’
Los Profetas
74
23
Al-Mû’minûn
Los Creyentes
75
32
As-Saÿdah
La Prosternación
76
52
At-Tûr
El Monte
77
67
Al-Mulk
El Reino
78
69
Al-Hâqqah
La Inevitable
79
70
Al-Ma‘âriÿ
Los Escalones
80
78
An-Nabâ’
La Noticia
81
79
An-Nâzi‘ât
Los Arrancadores
82
82
Al-Infitâr
La Hendidura
83
84
Al-Inshiqâq
La Grieta
84
30
Rûm
Los Bizantinos
85
29
Al-‘Ankabût
La Araña
86
83
Al-Mutaffifîn
Los Mermadores





Orden del descenso
Orden actual
Nombre de la Sura
87
2
Al-Baqarah
La Vaca
88
8
Al-Anfâl
Los Trofeos
89
3
Âli ‘Imrân  - La Familia de ‘Imrân
90
33
Al-Ahzâb
Los Confederados
91
60
Al-Mumtahanah
La Examinada
92
4
An-Nisâ’
Las Mujeres
93
99
Az-Zalzalah
El Terremoto
94
57
Al-Hadîd
El Hierro
95
47
Muhammad
96
13
Ar-Ra‘d
El Trueno
97
55
Ar-Rahmân
El Misericordioso
98
76
Al-Insân
El Ser Humano
99
65
At-Talâq
El Divorcio
100
98
Al-Baîînah
La Prueba Clara
101
59
Al-Hashr
La Congregación
102
110
An-Nasr
El Triunfo
103
24
An-Nûr
La Luz
104
22
Al-Haÿÿ
La Peregrinación
105
63
Al-Munâfiqûn
Los Hipócritas
106
58
Al-Muÿâdalah
La Discusión
107
49
Al-Huÿurât
Los Aposentos
108
66
At-Tahrîm
La Prohibición
109
62
Al-Ÿumu‘ah
El Viernes
110
64
At-Tagâbun
La Decepción Recíproca
111
61
As-Saff
La Fila
112
48
Al-Fath
La Victoria
113
5
Al-Mâ’idah
La Mesa Servida
114
9
At-Taûbah
El Arrepentimiento


Las excepciones

¿Acaso en las suras mecanas existen aleyas medinesas o viceversa? Muchos han respondido positivamente a esta interrogativa. Suîûtî en una extensa explicación menciona las excepciones de las aleyas en las diferentes suras. Por ejemplo ha dicho: “En la Sûra Al-Baqarah que es medinesa, existen dos excepciones, que son las aleyas 109 y 272…”[64]
At-Tamhîd ha mencionado los mismos casos en forma desarrollada, no obstante ha rechazado la existencia de excepciones tanto en las suras medinesas como en las suras mecanas.[65]
El “Diccionario Estadístico del Censo de las Palabras del Generoso Corán”, expone las aleyas exceptuadas basándose en la obra de exégesis Al-Kash·shâf de Zamajsharî que concuerda también con el Tanwîr Al-Miqîâs min Tafsîr Ibn ‘Abbâs, con el Tâ’rîj-ul Qur’ân de Abû ‘Abdul·lah Zanÿânî, y con Al-Mu‘ÿamul Mufahras. Él ha presentado en dos recuadros la clasificación de los vocablos medinenses en las suras mecanas, separando las suras y aleyas; y la clasificación de los vocablos mecanos en suras medinesas, separando las suras y aleyas. A continuación mostramos la conclusión de este estudio estadístico.[66]


 

Número de suras, aleyas y vocablos del generoso Corán, separando las mecanas de las medinesas.

Sura
Núm. Suras
Núm. Aleyas
Divididas en
Núm. Palabras.
Divididas en
Mecanas
Medinesas
Mecanas
Medinesas
Mecana
51
1683
1683
11492
11492
Medinesa
26
1419
1419
26412
26412
Mecana c/aleyas medinesas
35
2930
2776
154
36154
34013
2142
Medinesa con aleyas mecanas
2
204
9
195
3748
148
3600
Total
114
6236
4468
1768
77807
45653
32154



Considerando esta estadística, el Sagrado Corán contiene 4.468 aleyas mecanas con 45.653 términos, y 1.768 aleyas medinesas con 32.154 términos; o sea, 71.6% de aleyas mecanas y 28.4% de aleyas medinesas. Estos porcentajes para los términos utilizados son 58.7% (aproximadamente tres quintos), y 41.3% (aproximadamente dos quintos), respectivamente.

Conclusión:

1. Las aleyas y suras del Generoso Corán han sido divididas en dos grupos: mecanas y medinesas.
2. Las aleyas y suras reveladas antes de la Hégira son llamadas mecanas, y las aleyas y suras reveladas después de la Hégira son llamadas medinesas.
3. Las características más observadas en las suras mecanas son: la convocatoria a las creencias básicas, la moral exaltada, referencia al día del Juicio Final, al Paraíso y al Infierno, discusión con los inicuos, la multiplicidad del empleo de juramentos, las historias de los Profetas, la brevedad de las suras, el ritmo uniforme en sus aleyas y los mensajes concisos y reducidos.
4. Las características de las suras medinesas son: discusión con la gente del Libro, enfrentamiento con los hipócritas, la mención del “ÿihâd” y sus mandatos, el desarrollo de los mandatos de las sanciones coránicas, obligaciones, derechos, herencia, las leyes políticas y económicas y convenciones; así mismo la extensión de las aleyas y suras.
5. El Corán posee 86 suras mecanas y 28 suras medinesas.

Preguntas:

1.      ¿Por qué causa el Corán posee dos tipos de revelación (completa y gradual)?
2.      Defina el significado de “aleya” y “sura”.
3.      ¿Cuál es el motivo de la división del Corán en suras?
4.      ¿Qué suras son las llamadas As-Sab’ut Tuwal y Al-Mi’ûn?
5.      Mencione el número de suras, aleyas y términos en el Corán.






 




[1] Bi‘zah, época de la profecía; día del biz‘ah: día en que Muhammad (BP) fue nombrado profeta.
[2] Sûra Al-Baqarah, 2:185.
[3] Sûra Ad-Dujân, 44:3
[4] Sûra Al-Qadr, 97:1
[5] Wasâ’il Ash-Shî‘ah, t.7, p.330.
[6] Ídem.
[7] Ídem, p.357.
[8] Wasâ’il Ash-Shî‘ah, t.7, cap. 15 y 19, bajo el título de “El Ayuno preferible” y t.5, cap. “La recompensa de la oración preferible de la noche y día de Mab’az”.
[9] Al-Itqân fi ‘Ulûmil Qur’ân, t.1, p.129-131.
[10] Sûra Hûd, 11:1.
[11] Sûra Az-Zujruf, 43:1 a 4.
[12] Al-Mîzân, t.2, p.16-18; Tâ’rîj-ul Qur’ân, Zanyânî.
[13] Sûra Tâ Hâ, 20:114.
[14] Sûra Al-Qîâmah, 75:16 y 17.
[15] Al-Mîzân, t.2, p.18.
[16] Sura Al-Isrâ’, 17:106.
[17] Sura Al-Furqân, 25:32.
[18] Ídem.
[19] Sûra Îâ Sîn, 36:76.
[20] Sûra Al-An‘âm, 6:34.
[21] Sûra Al-Isrâ’, 17:106.
[22] Para más explicación, referirse al capítulo tercero de la parte VI: “Los Argumentos respecto a la Inalterabilidad del Corán” (quinto argumento).
[23] Ver: Manâhil-ul ‘Irfân, t.1, p.338-391; Tâ’rîj Qur’ân, Dr. Râmîâr, p.549.
[24] Muqâîîs Al-Lugah.
[25] Mufradât, de Râgib Al-Isfahânî
[26] Sûra Marîam, 19:10
[27] Sûra Al-‘Arâf, 7:73.
[28] Sura Al-Baqarah, 2:145.
[29] Ídem 2:106.
[30] Sura Al-‘Arâf, 7:133.
[31] Sura Îûsuf, 12:7.
[32] Al-Mizân, t.1, p.250.
[33] Sûra Fussilat, 41:3.
[34] Sûra Ar-Ra‘d, 13:1.
[35] Sûra Îûnus, 10:1.
[36] Sûra Al-Anfâl, 8:2.
[37] Sûra An-Nûr, 24:1.
[38] Mufradât; Al-Itqân, t.1, p.165.
[39] Recurrir a los libros de exégesis coránica, como Al-Mizân, en los comienzos del desarrollo de cada sura.
[40] Al-Itqân, t.1, p.199.
[41] Recurrir a Al-Itqân, t.1, p.200; At-Tamhîd, t.1, p.251; Manâhi-ul ‘Irfân, t.1, p.352, Mûÿaz ‘Ulûmil Qur’ân, p.180.
[42] Al-Itqân, t.1, p.180.
[43] Al-Itqân, t.1, p.21; Mûÿaz ‘Ulûmil Qur’ân, p.181.
[44] Al-Itqân, t.1, p.211.
[45] At-Tamhîd, t.1, p.124; Al-Mîzân, t.20, p.378.
[46] Sahîh Al-Bujârî, t.1, cap. “Cómo fue el comienzo del wahî”; Al-Itqân, t.1, p.76; Manâhil-ul ‘Irfân, t.1 p.93.
[47] Al-Kash·shaf, t.4, p.270.
[48] Tâ’rîj Qur'ân, Dr. Râmîâr, p.592.
[49] Manâhil-ul ‘Irfân, t.1, p.97-100.
[50] Sura Al-Baqarah, 2:281.
[51] Ídem, 278.
[52] Ídem, 282.
[53] Al-Itqân, t.1, p.87.
[54] Sura Al-Mâ’idah, 5:3.
[55] At-Tamhîd, t.1, p.128 y 129.
[56] Al-Mîzân, t.20, p.378.
[57] Manâhil-ul ‘Irfân, t.1, p.100; At-Tamhîd, t.1, p.129; Maÿma’ul Baîân, t.10, p.844; Al-Mizân, t.20, p.378.
[58] Al-Itqân, t.1, p.26.
[59] Sûra An-Nisâ’, 4:65.
[60] Sûra At-Tagâbun, 64:7.
[61] Mûÿiz ‘Ulûmil Qur’ân, p.143.
[62] Al-Itqân, t.1, p.52 y 53.
[63] Mûÿiz ‘Ulûmil Qur’ân, p.144.
[64] Al-Itqân, t.1, p.43 a 52.
[65] At-Tamhîd fi ‘Ulûmil Qur’ân, t1, p.137-203.
[66] Farhang Âmârî Kalimât Qur’ân Karîm, t.1, p.36 y 37.

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