domingo, 5 de mayo de 2013

Clases sobre Shiísmo - 10




Serie de clases sobre Shiísmo impartidas por Sumeia Younes
(Las clases fueron grabadas, transcritas y luego editadas por la autora para poder disponer de ellas en forma de texto)

Clase 10

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordiosísimo

LAS FUENTES DE LA SHΑAH EN LO RELACIONADO A LOS PRINCIPIOS Y RAMAS DE LA RELIGIÓN (1)

Introducción:

Las fuentes que contienen las enseñanzas, doctrinas y prácticas de una escuela de pensamiento o religión, son de entre los asuntos más importantes que se utilizan al analizar esa religión o escuela de pensamiento, y la Shî‘ah Imamîiah no se encuentra exceptuada de ello. Por lo tanto, antes de entrar en el tema de las doctrinas y prácticas de la Shî‘ah, es necesario conocer las fuentes a las que se refieren los shias para comprender el Islam.
En lo que sigue a continuación, estudiaremos las cuatro fuentes sobre las cuales debe basarse cualquier investigación sobre el Islam: el Sagrado Corán; la Sunnah o Tradición del Profeta (s.a.w.); el Iÿmâ‘ o consenso de los sabios, y el ‘Aql o intelecto.
En esta lección vamos a tratar la primera y más importante fuente científica y doctrinal del Islam, es decir, el Sagrado Corán.

1. EL SAGRADO CORÁN:

Según la opinión de la Shî‘ah, el Corán tiene “huÿÿiah”, es decir, es una prueba argumental y es el espíritu que rige la Jurisprudencia Islámica. El Sagrado Corán es aceptado y respetado por todas las escuelas de pensamiento islámicas y es de entre las fuentes comunes entre ellas, además actúa como un instrumento de unión entre los musulmanes. Todos los musulmanes del mundo se refieren al mismo Libro como guía divina para regir sus vidas. Sin embargo, difieren en la metodología para deducir y entender los conceptos y conocimientos coránicos.
Desde el punto de vista shî‘ah, el Corán es el origen de las doctrinas, conocimientos y prácticas religiosas. Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.) a este respecto:
« إنّ الله تبارك و تعالی أنزل في القرآن تبیان كلّ شئ حتّى و الله، ما ترك الله شیئاً یحتاج إليه العباد حتّى لا یستطیع عبد یقول لو كان هذا أنزل في القرآن، إلاّ وقد أنزله الله فیه »
“Ciertamente que Dios Altísimo hizo descender el Corán como dilucidación para todas las cosas. Incluso, ¡juro por Dios! que no dejó nada que los siervos puedan necesitar, al punto que nadie puede decir: ¡Ojala Dios hubiera explicado eso en el Corán”, puesto que ciertamente que Dios lo ha revelado en el mismo”.[1]
Y en otro hadîz dijo:
« ما من أمر يختلف فيه اثنان إلاّ و له اصل في كتاب الله عز و جل و لكن لا تبلغه عقول الرجال »
“No hay ningún asunto en el que dos personas discrepen sin que su origen esté en el Libro de Dios, Imponente y Majestuoso, pero los intelectos de los hombres no llegan a comprenderlo”.[2]
La autenticidad del Sagrado Corán desde el punto de vista de los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) llega a tal grado que una de las condiciones para que un hadîz sea aceptado es que éste esté en armonía con el Corán, y si un hadîz carece de tal cualidad y discuerda con el Corán, el hadîz es considerado dudoso o falso, tal como dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.):
« ما وافق كتاب الله فخذه، و ما خالف کتاب الله فدعوه »
“Tomad lo que concuerde con el Libro de Dios, y dejad de lado lo que contraríe al Libro de Dios”.[3]
La inmunidad del Corán respecto a la tergiversación, la huÿÿiah o condición de prueba argumental del sentido aparente de las sagradas aleyas del Corán, y el ta’wîl o sentido esotérico del Corán, están entre los importantes temas que trataremos hoy en forma resumida.

La Shî‘ah niega cualquier tergiversación en el Corán:

Como en todas las épocas, a lo largo y ancho del mundo islámico hoy existe un solo Corán, sin adición ni sustracción. La Shî‘ah niega cualquier tergiversación o alteración en el Sagrado Corán y cree que el Corán vigente hoy en día es el mismo que fue revelado al Profeta Muhammad (s.a.w.). El Corán está completo.
Sin embargo, algunos grupos atribuyeron a la Shî‘ah el hecho de creer que algunas partes del Corán, ya sean suras, aleyas o palabras, han sido sustraídas. Por supuesto, ni la abrumadora mayoría de los sabios shias acreditados ni los creyentes comunes, han sostenido nunca tal creencia. En realidad, esta acusación hacia la Shî‘ah generalmente solo se la hace para propósitos polémicos y hostiles, y es tan insignificante que no merece ser tomada en serio.
Por supuesto, insisto en el hecho de que la acusación de creer en la alteración está limitada a la supresión de algunos supuestos versículos; de otra manera, ni shiítas ni sunnitas han sido acusados nunca de creer que se le haya añadido algo al Corán. Por lo tanto, es procedente argumentar con algunos versículos del Corán para refutar la idea de la alteración en cuanto a sustracción:
﴿ إِنَّا نَحْنُ نَزَّلْنَا الذِّكْرَ وَإِنَّا لَهُ لَحَافِظُونَ ﴾
1. «Ciertamente que Nosotros revelamos el Recuerdo y ciertamente que Nosotros somos sus custodios».[4]
Y también:
﴿ لاَ يَأْتِيهِ الْبَاطِلُ مِن بَيْنِ يَدَيْهِ وَلاَ مِنْ خَلْفِهِ تَنزِيلٌ مِنْ حَكِيمٍ حَمِيدٍ ﴾
2. «No le alcanza la falsedad ni por delante ni por atrás; es una revelación de Quien es Prudente, Loable».[5]
O sea, el Corán explícitamente dice que Dios Mismo preserva al Corán de cualquier alteración y disminución en el texto.
La mejor manera para comprender el punto de vista shî‘ah respecto a si existió o no sustracción en el Corán es referirse a las declaraciones de sus grandes sabios:
(1) El Sheij As-Sadûq (f. 381), conocido como “Sheij Al-Muhaddizîn” –el Maestro de los transmisores del Hadîz– en su I‘tiqâdât al-Imâmîiah (Los Dogmas de la Shî‘ah Imamita), dice:
Nuestra creencia es que el Corán que Al·lâh reveló al Profeta Muhammad (s.a.w.) es el mismo que está en manos de la gente, y no es más grande en extensión que aquel. Y quien afirme que nosotros decimos que es más grande en extensión que lo que está en manos de los musulmanes, es un mentiroso.[6]
(2) Muhammad ibn Al-Hasan At-Tûsî (f. 460/1067), conocido como “Sheij At-Tâ’ifah” -el Maestro del Grupo (Shî‘ah)-, afirma:
Los comentarios sobre el agregado o sustracción en el texto coránico no son dignos de mención. Hay consenso entre los ‘ulamâ’ respecto a la invalidez de este tema.[7]
(3) El Seîied ibn Tâwûs (f. 664/1265), en su Sa‘d As-Su‘ûd, dice:
Los Imamíes creen en la inexistencia de alteración en el Sagrado Corán.[8]
Muchos otros sabios se han expresado al respecto, pero no creo que sea necesario seguir citando sus palabras y profundizando en el asunto. Es un tema que quedó claro.

La Huÿÿîiah o condición de prueba argumental del sentido aparente del Corán:

No hay dudas de que el Sagrado Corán es el guía del ser humano en su vida material-espiritual e individual-social, y que seguir esta guía lleva al ser humano a la felicidad y salvación eterna. Dios Altísimo hizo descender los conocimientos coránicos en un idioma árabe elocuente y claro para que los seres humanos pudieran entenderlo con facilidad:
﴿ إِنَّآ أَنْزَلْنَاهُ قُرآناً عَرَبِيّاً لَعَلَّكُمْ تَعْقِلُونَ ﴾
«Ciertamente que revelamos el Corán en árabe. Quizás así razonéis».[9]
De este modo, lo que se entiende de lo aparente de la Palabra de Dios es una Huÿÿah o prueba argumental, porque, si la gente no pudiera beneficiarse de lo aparente o sentido manifiesto de las aleyas del Corán que tienen en sus manos, entonces ¿cómo podría este Corán ser su guía e indicarles el camino hacia la felicidad y salvación eterna?
‘Al·lâmah Tabâtabâ’î dijo al respecto:
“En sus expresiones el Sagrado Corán se dirige a toda la gente, y a veces, sin presentar una prueba (huÿÿah) de lo que dice, sino que solo apoyándose en Su soberanía divina, ordena aceptar los principios doctrinales -como el Tauhîd (Monoteísmo), la Nubûuah (Profecía) y Ma’âd (Resurrección)-, y los ahkâm o leyes prácticas -como la oración, el ayuno, etc.-, y prohíbe realizar algunos actos. Si Dios no le hubiese dado huÿÿîiah o condición de prueba argumental a estas expresiones textuales, jamás habría requerido de la gente que aceptara y obedeciera. Por lo tanto, necesariamente debemos decir que estas expresiones simples del Corán son una vía para entender los objetivos religiosos y los conocimientos islámicos. Nosotros llamamos “sentidos aparentes de la religión” a expresiones textuales, como: “Âminû bil·lâh ua rasûlihi” –Creed en Dios y su Mensajero- y “Aqîmu-s salât” – Realizad la oración”.[10]
Por supuesto, debemos tener en cuenta que los conocimientos coránicos tienen sentidos profundos y niveles, y entender algunos de sus niveles es sencillo para todos, pero para comprender otros niveles es necesario contar con un conocimiento y destreza que no están al alcance de todos. Además, en el Sagrado Corán existen aleyas determinantes y otras alegóricas (por ejemplo cuando dice iadul·lâh fauqa aidîhim -«la Mano de Dios está sobre sus manos»- aquí no hay que tomar el significado literal sino que es una alegoría para referirse al Poder de Dios); aleyas abrogadoras y abrogadas; generales y particulares; absolutas y condicionadas; imprecisas y específicas; etc., que si no se cuenta con un dominio y atención completa de estos asuntos y si no se recurre a la Sunnah o Tradición y hadices de los Inmaculados, no se pueden deducir los conceptos y conocimientos del Corán.[11]
Lo que acabo de decir respecto a la huÿÿîiah o condición de prueba argumental de lo aparente del Corán es la opinión de la mayoría absoluta de los sabios shias, si bien algunos sabios shias -de entre el grupo de los llamados Ajbarîûn- no aceptaron la huÿÿîiah de lo aparente del Corán y consideraron que la vía para entender el Corán está limitada a los hadices de los Inmaculados. La opinión y razones de este grupo fueron analizadas y refutadas en forma explayada en los libros de principios de la jurisprudencia de la Shî‘ah.

El Ta’wîl o sentido esotérico del Corán:

A principios del Islam era conocido entre la mayoría de los suníes que al existir un indicio acreditado se podía ignorar el sentido aparente o literal de las aleyas del Corán y darles un sentido figurado o que denote una idea distinta de la que recta y literalmente significan.
Generalmente, este sentido distinto al aparente o al que tiene habitualmente una expresión, se lo llama “ta’wîl”, y aquello que fue mencionado en el mismo Corán como “ta’wîl” es interpretado de esta manera.
En los libros de Ahl-us Sunnah se observan muchos casos en los que un asunto que se establece con el Iÿmâ‘ o consenso de los sabios u otra razón, en caso de ser contrario al sentido aparente de la aleya, proceden a hacer ta’wîl de esa aleya y le dan un sentido opuesto al literal. Este punto de vista incluso llegó a infiltrarse en cierta medida en la Shî‘ah. Sin embargo, lo que se desprende después de reflexionar un poco en las aleyas coránicas y los hadices del Profeta (s.a.w.) y de Ahl-ul Bait (a.s.), es que el Sagrado Corán en su lenguaje elocuente y su clara y lúcida expresión, nunca usa métodos enigmáticos confusos, y no ha explicado a la gente ningún tema excepto usando las expresiones de la gente, y lo que se ha mencionado en el Corán como “ta’wîl”, no tiene nada que ver con el sentido expresivo, sino que son realidades que trascienden la comprensión del nivel común de la gente.
Sí, es cierto que todas las aleyas del Corán tienen un ta’wîl o sentido esotérico, pero éste no puede ser comprendido de manera directa a través de la simple reflexión, y tampoco puede quedar aclarado por medio de la palabra, y son solo los profetas y los awiliâ’ o santos de Dios los que pueden entenderlos a través del conocimiento divino que se les otorga. Y este sentido esotérico o ta’wîl será revelado a todos en el Día de la Resurrección.




[1] Usûl al-Kâfi, t. 1, p. 59, h. 1.
[2] Ibíd, t. 1, p. 60, h. 6.
[3] Ibíd, t. 1, p. 69.
[4] Sûra al-Hiÿr; 15: 9.
[5] Sûra Fussilat; 41: 42.
[6] Al-I‘tiqadât fî Dîn-il Imâmîiah, p. 59.
[7] Tafsîr at-Tibiân, del sheij At-Tûsî, t.1, p.3.
[8] Citado en Ansârî (1997). Para más información, referirse a As-Sâfî, de Mul·lâ Muhsin Al-Kâshânî (f. 1091/1680). Risâlah fî Izbât ‘adam At-Tahrîf [Un tratado sobre la demostración de ausencia de alteración (en el Corán)], de Muhammad ibn Al-Hasan Al-Hurr Al-‘Âmilî (f. 1104/1692), Fawâ’id al-Usûl, de Seîied Muhammad Mahdî (f. 1212/1797), conocido como Bahr Al-‘Ulûm, Kashf al-Ghitâ’ ‘an Mubhamât ash-Sharî‘ah al-Gharrâ’, del Sheij Ÿa‘far (f. 1228/1813), conocido como Kâshif Al-Ghitâ’, Tanqîh al-Maqâl, de Sheij Muhammad Hasan Al-Mamaqânî (f. 1323/1905), Âlâ’ ar-Rahmân de Muhammad Ÿawâd Al-Balâghî (f. 1352/1933), Aÿwibat Masâ’il Mûsâ Ÿâr-ul·lâh de Seîied ‘Abd Al-Husein Sharâf ad-Dîn (f. 1377/1957), Al-Mizân, de ‘Al·lâmah Seîied Muhammad Husein Tabâtabâ’î (f. 1402), Al-Baiân de Aiatul·lâh Seîied Abû Al-Qâsim Al-Jû’î (f. 1413), Ma‘âlim Al-Madrasatain de Seîied Murtadâ ‘Askarî, y Tahdhîb al-Usûl, de Aiatul·lâh Jomeinî (f. 1989 d.C.).
[9] Sura Iûsuf; 12 : 2.
[10] Shî‘eh dar Islâm (La Shî‘ah en el Islam), p. 42.
[11] Es por ello que el Noble Profeta (s.a.w.) advirtió respecto de interpretar el Corán en base a la opinión personal. Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Quien interprete el Corán según su propia opinión, que vaya asumiendo su sitial en el fuego”. (من فسّر القرآن برأیه فلیتبوّء مقعده من النار)

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