miércoles, 8 de mayo de 2013

Clases sobre Shiísmo - 11


Serie de clases sobre Shiísmo impartidas por Sumeia Younes
(Las clases fueron grabadas, transcritas y luego editadas por la autora para poder disponer de ellas en forma de texto)

Clase 11

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordiosísimo

LAS FUENTES DE LA SHΑAH EN LO RELACIONADO A LOS PRINCIPIOS Y RAMAS DE LA RELIGIÓN (2)

Introducción

En la clase anterior hablamos sobre la primera y principal fuente científica y doctrinal, es decir, el Sagrado Corán. En el Sagrado Corán se encuentran las enseñanzas necesarias para los musulmanes de forma general y no se ha explicado la manera y condiciones en que deben tener lugar. Por lo tanto, para extraer las creencias, moral y leyes prácticas, las diferentes escuelas islámicas se valen de la Sunnah o Tradición del Profeta (s.a.w.).

2. La Sunnah o Tradición del Profeta (s.a.w.) y de Ahl-ul Bait (a.s.):

Después del Sagrado Corán, la segunda y más importante fuente para comprender el Islam, sus principios y ramas, y por lo tanto el pensamiento Shî‘ah, es la Sunnah o Tradición del Profeta Muhammad (s.a.w.).
Etimológicamente, Sunnah o Tradición tiene el significado de “método y sendero” y en la terminología de los fuqahâ’ o juristas de la Shî‘ah, se refiere a los dichos, actos y silencio u aprobaciones tácitas –ante lo realizado por los musulmanes en su presencia-del Profeta (s.a.w.). Dios en el Sagrado Corán dice con relación al Profeta (s.a.w.):
﴿ لَقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ اُسْوَةٌ حَسَنَةٌ ﴾
«Por cierto que tenéis en el Mensajero de Dios un excelente ejemplo».[1]
También dice el Corán:
﴿ وَمَآ ءَاتَاكُمُ الرَّسُولُ فَخُذُوهُ وَمَا نَهَاكُمْ عَنْهُ فَانتَهُوا ﴾
«Tomad lo que os traiga el Mensajero y absteneos de cuanto él os prohíba».[2]
Si los dichos y conducta del Profeta (s.a.w.) e incluso sus silencios y aprobaciones tácitas de lo realizado por los musulmanes en su presencia, no fueran una Huÿÿah o prueba argumental para nosotros, esta aleya y otras semejantes no tendrían un correcto sentido.
En cuanto a la manera de aprovecharse de la Tradición y conducta (sunnah) profética existen diferencias básicas entre las escuelas jurídicas sunnitas y la shî‘ah. Los sunnis toman los hadices o narraciones del Profeta (s.a.w.) a través de los Compañeros del Profeta (s.a.w.) y se valen de las opiniones de algunos jurisconsultos de renombre de la ciudad de Medina e Irak. En cambio la escuela de jurisprudencia shî‘ah accede a los hadices del Profeta (s.a.w.) a través de lo transmitido por los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.), la familia del Mensajero -la paz sea con todos ellos-.

La tradición del Profeta (s.a.w.) en los hadices de Ahl-ul Bait (a.s.):

Dijimos que en base a numerosos indicios como la aleya de Tathîr (la Purificación)[3], el Hadîz Az-Zaqalain,[4] etc., los shias consideran a Ahl-ul Bait (a.s.)[5] inmaculados respecto del pecado y el error, poseedores de un conocimiento de origen divino y designados de parte de Dios, por lo cual obedecerles se considera obligatorio. Es por eso que los shias consideran también a las palabras, acciones y aprobaciones tácitas de Ahl-ul Bait (a.s.) como las del Profeta (s.a.w.) y también llaman Sunnah o “Tradición” a sus palabras, acciones y aprobaciones tácitas.
Por lo tanto, la Tradición o Sunnah de los Inmaculados, es decir, los dichos, el proceder y aprobación tácita de los Inmaculados (a.s.), junto con el Sagrado Corán, conforma otra de las fuentes básicas de jurisprudencia de los shias, que al igual que el Corán, ostenta la condición de prueba argumental en lo que respecta a la ley divina, por lo cual familiarizarse con ello se considera necesario e imprescindible para los seguidores de esta escuela.
Por supuesto, de la misma manera que el criterio para distinguir los hadices auténticos de los que no lo son, y a los hadices que se transmitieron en forma correcta del Profeta de los no correctos, es que éstos se correspondan con el Corán, la Sunnah o Tradición del Profeta (s.a.w.) también es el criterio para distinguir si los hadices que nos llegaron de los Imames (a.s.) fueron transmitidos en forma correcta o no. ‘Abdul·lâh ibn Abî Ia’fûr narró que le preguntó al Imam As-Sâdiq (a.s.) respecto a la autenticidad de los diferentes hadices que les llegaban de los Imames, y el Imam (a.s.) le dijo:
« إذا ورد عليكم حدیث فوجدتم له شاهداّ من کتاب الله أو من قول رسول الله و إلاّ فالّذی جاءكم به أولی به »
Cada vez que os llegue un hadîz (de los Imames), y encontréis algo del Corán o del Hadîz del Profeta que dé testimonio del mismo, aceptadlo, de lo contrario, es más adecuado que atribuyáis ese hadîz a aquel que os lo haya narrado”.[6]
Desde la perspectiva de los shias imamíes, Ahl-ul Bait (a.s.) conforman la vía más segura para obtener la Tradición del Gran Profeta (s.a.w.). Es más, muchos de los hadices que se narran de los Imames en realidad son hadices proféticos que fueron transmitidos a través de Ahl-ul Bait (a.s.). Por ejemplo, Hishâm ibn Sâlim y Hammâd ibn ‘Isâ narraron que el Imam As-Sâdiq (a.s.) dijo:
« حدیثی حدیث أبى، و حدیث أبى حدیث جدّی، و حدیث جدّی حدیث الحسین، و حدیث الحسین حدیث الحسن، و حدیث الحسن حدیث أمير المؤمنین، و حدیث أمير المؤمنین حدیث رسول الله (ص) و حدیث رسول الله (ص) قول الله عزّ و جلّ »
“Mi hadîz es el hadîz de mi padre; y el hadîz de mi padre es el hadîz de mi abuelo. El hadîz de mi abuelo es el hadîz de Al-Husein, y el hadîz del Al-Husein es el hadîz de Al-Hasan. El hadîz de Al-Hasan es el hadîz de Amîr Al-Mu’minîn (‘Alî), y el hadîz de Amîr Al-Mu’minîn es el hadîz del Mensajero de Dios (s.a.w.). Y el hadîz del Mensajero de Dios (s.a.w.) es la Palabra de Al·lâh, Imponente y Majestuoso”.[7]
Se debe tener en cuenta que si bien los Imames (a.s.) transmitieron narraciones del Profeta (s.a.w.) no puede considerárselos como a otros narradores puesto que ellos fueron designados por parte de Dios a través del Profeta (s.a.w.) para transmitir y explicar las normas de la religión y eran conocedores de todas las normas de la sharî‘ah o ley islámica, e inmaculados respecto a todo error y pecado; y es a causa de ese conocimiento e infalibilidad que sus dichos, acciones y aprobaciones tácitas conforman una huÿÿah o prueba de valor para nosotros en la medida que lo es la Tradición del Profeta (s.a.w.).

El método de la Shî‘ah para actuar en base al Hadîz

Por otra parte, la Tradición del Profeta (s.a.w.) nos ha llegado a nosotros a través de los hadices, y no hay diferencia entre los shias y el resto de los musulmanes en el hecho de considerar la Tradición en sí, lo cual está confirmado por el Sagrado Corán, pero se han planteado opiniones diferentes en cuanto a las condiciones que deben reunir los narradores o transmisores de los hadices y el sanad o cadena de transmisión, es decir, la vía de la cual se los toma.
En primer lugar, los shias solo consideran confiable una Tradición que haya sido transmitida a través de los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.), como por ejemplo, que el Imam As-Sâdiq (a.s.) haya transmitido un hadîz o dicho de su padre el Imam Al-Bâquir (a.s.), y el Imam Al-Bâquir lo haya transmitido de su padre el Imam As-Saÿÿâd (a.s.), y él lo haya hecho de su padre el Imam Al-Husein (a.s.), y el Imam Al-Husein de Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî, y ‘Alî (a.s.) del Noble Profeta (s.a.w.). Y no consideran confiable una narración o Tradición transmitida por personas como Abû Hurairah, Samurah ibn Ÿundab, ‘Amr ibn Al-‘Âss, Marwân ibn Al-Hakam, y otros semejantes, a quienes los sunnis sí consideran confiables.
Además, aparte de analizar el sanad o cadena de transmisión del hadîz, la Shî‘ah considera necesario que el texto del hadîz se corresponda con el Sagrado Corán. Esto es, no da valor al hadîz que contradiga al Sagrado Corán, y con relación a las narraciones cuya correspondencia o contradicción con el Sagrado Corán no es clara, sin necesariamente rechazarlas, las consideran dudosas y hace silencio sobre las mismas. Por supuesto, entre los shias también hay un grupo de personas que actúan en base a cualquier Hadîz, similar al proceder de un grupo de entre los sunnis.
Según lo que sostiene la Shî‘ah, un hadîz que es escuchado directamente del Profeta (s.a.w.) o de alguno de los Imames (a.s.) de Ahl-ul Bait (a.s.) tiene el juicio de una aleya del Sagrado Corán, pero en cuanto al Hadîz que es escuchado a través de un intermediario, se actúa en base al mismo según el siguiente orden:
Si el hadîz se refiere a los “principios doctrinales” en los que, según palabras del Sagrado Corán,[8] se necesita un conocimiento categórico y certero, se actúa en base a la narración mutawâtir y aquella que posee indicios categóricos sobre su validez; pero no se brinda consideración a la jabar wâhid o narración que no posee numerosas cadenas de transmisión.
Pero en lo que concierne a la deducción de las normas de la “Sharî‘ah o Jurisprudencia Islámica”, es decir las ramas del Islam, además de actuar en base a la narración mutawâtir y categórica, también se actúa en base al jabar wâhid, por supuesto, que haya sido validada por otro indicio categórico.

3. El consenso de los sabios o iÿmâ‘ como forma de revelar la opinión del Inmaculado (a.s.):

La Shî‘ah sostiene que “el consenso” o Iÿmâ’ es “la postura de un grupo de sabios juristas que pone de manifiesto el dicho del Inmaculado o bien su complacencia al respecto”.[9] Es por eso que para la Shî‘ah el principio del iÿmâ‘ es en realidad la opinión del Inmaculado (a.s.), o sea, es lo que pone de manifiesto la Sunnah, y por ello no se lo puede considerar en realidad como una fuente independiente, como consideramos al Corán y a la Tradición, si bien académicamente es tratado aparte. En cambio, según la opinión de lo sunnis el consenso o iymâ‘ es “el acuerdo unánime de los capacitados para emitir dictámenes (fatuas) de la comunidad del Profeta Muhammad (s.a.w.) respecto a un asunto religioso”, por lo tanto lo consideran una fuente independiente junto al Sagrado Corán y la Tradición del Profeta (s.a.w.).

4. El ‘aql o intelecto y pensamiento racional:

La cuarta y última fuente para obtener los principios y ramas de la religión es: el ‘Aql o intelecto. El indicio más claro o exponente de la condición de huÿÿah o prueba de valor del intelecto es que para demostrar la existencia de Dios y los requerimientos básicos de la religión y la sharî‘ah dependemos del pensamiento racional y la argumentación intelectual.

La condición de prueba de valor del intelecto desde la perspectiva del Corán y la Tradición

El Sagrado Corán ha reconocido formalmente al pensamiento racional y lo recomienda con énfasis. Por ejemplo:
﴿ إِنَّ شَرَّ الدَّوَآبِّ عِندَ اللّهِ الصُّمُّ الْبُكْمُ الَّذِينَ لايَعْقِلُونَ ﴾
«Ciertamente que la peor de las bestias ante Dios es aquel que es sordo y mudo, aquellos que no razonan». [10]
El Noble Profeta (s.a.w.) también se valía de los métodos racionales en los diálogos teológicos y doctrinales con los idólatras y la Gente del Libro (Ahl-ul Kitâb).
En épocas del Profeta (s.a.w.) no existían entre los musulmanes diferentes escuelas y métodos teológicos. Pero en épocas de los puros Imames (a.s.) fueron apareciendo diferencias sectarias y diferentes escuelas y métodos racionales y teológicos. Un grupo como los Ahl-ul Hadîz se había estancado en lo aparente de las aleyas y narraciones y consideraban prohibido cualquier pensamiento racional. Por otra parte, otro grupo como los Mu’tazilíes intentaba demostrar o bien explicar todos los conocimientos y normas del Islam mediante su propio intelecto. En ese contexto, los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) siguieron una vía media y advirtieron y previnieron a sus seguidores respecto a cualquier forma de exageración ya sea por exceso (ifrât) o por defecto (tafrît).
Desde el punto de vista de Ahl-ul Bait (a.s.), el intelecto es capaz y autosuficiente para reconocer los principios y fundamentos de la religión, pero en lo relacionado a los detalles de las normas divinas, necesita de la guía de la Revelación.
Por lo tanto, el intelecto y la Revelación son dos Pruebas o huÿÿah de Dios por sobre Sus siervos.

La condición de Huÿÿah o prueba argumental del intelecto desde la perspectiva de los sabios de la Shî‘ah


Por otra parte, inspirados en el Corán y la Tradición, los sabios de la shî‘ah otorgaron una posición destacada y apropiada al intelecto en el terreno de los conocimientos de la religión. Por un lado, aceptaron el Principio del Husn ual Qubh al-‘Aqlî (de la condición inherente de lo bueno y de lo execrable) y en base a eso demostraron y elucidaron la Justicia Divina. Por otro lado, los fuqahâ’ o juristas imamitas consideraron al intelecto junto al Sagrado Corán y la Tradición Profética como una de las fuentes para deducir las normas de la Sharî‘ah y establecieron la regla de correspondencia entre el juicio del intelecto y el de la Shari‘ah.
Además, para nadie es oculto el papel instrumental que desempeña el intelecto en la comprensión del Libro Sagrado y la Tradición, de manera que los indicios y consideraciones lógicas pueden conformar un acceso para que los exegetas y muÿtahidîn puedan interpretar el Sagrado Corán y deducir las normas divinas a partir del Corán y la Tradición.
Por supuesto, lo que, junto a la Revelación, conforma una huÿÿah o prueba argumental de valor de parte de Dios para la humanidad, son los conocimientos evidentes y las inferencias lógicas categóricas, y no las inferencias “supuestas” y las probabilidades que son un tipo de “analogía” o “comparación” (qiâs) y “aprobación personal” del sabio (istihsân).

Es por eso que en la escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) el intelecto se reconoce formalmente como una vía consolidada para deducir las normas divinas, en cambio el qiâs, y el istihsân, los cuales no tienen más respaldo que el de la suposición y la conjetura, han sido rigurosamente prohibidos.



[1] Sura al-Ahzâb; 33: 21.
[2] Sura al-Hashr; 59: 7.
[3] Sura al-Ahzâb; 33: 33.
[4] Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh gente! Por cierto que dejo entre vosotros a los dos tesoros (Az-Zaqalain): el Libro de Dios y mi descendencia, la gente de mi casa (ahlu baitî); mientras os aferréis a ambos no os extraviareis jamás. Por cierto que ambos no se separarán uno del otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente (del Paraíso); así pues, observad como los tratáis en mi ausencia”. Ver: Musnad Ahmad, t.5, p.492, h. 18780, Sahîh at-Tirmidhî, t.2, p.219, Tabaqât Ibn Sa‘d, t.1, p.194.
[5] Según la opinión de la Shî‘ah, los referentes de Ahl-ul Bait (a.s.) o “Gente de la Casa del Profeta” son Fátima Az-Zahrâ’ (a.s.), ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.) y sus once descendientes.

[6] Usûl al-Kâfî, Cap. Al-Ajd bis-Sunnah ua Shawâhid al-Kitâb, t. 1, p. 59, h. 2.
[7] Wasâ’il ash-Shî’ah, t. 18, p. 58.
[8] ﴿وَلاَ تَقْفُ مَا لَيْسَ لَكَ بِهِ عِلْمٌ - «No sigas aquello sobre lo cual no posees conocimiento» (Sura al-Isrâ’; 17: 36).
[9] Anwâr al-Hidâiah fît-Ta‘liqah ‘alâl Kifâiah, del Imam Jomeinî, t. 1, p. 255.
[10] Sura al-Anfâl; 8:  22.

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