sábado, 11 de mayo de 2013

Clases sobre Shiísmo - 12



Serie de clases sobre Shiísmo impartidas por Sumeia Younes
(Las clases fueron grabadas, transcritas y luego editadas por la autora para poder disponer de ellas en forma de texto)


Clase 12

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordiosísimo

LAS CREENCIAS ISLÁMICAS DESDE EL ENFOQUE DE LA SHΑAH (1)

Introducción:

Sabemos que la conformación ideológica de toda escuela doctrinal y religión se basa en sus principios y creencias, que son su distintivo identificatorio a través del cual es reconocida esta religión.
La escuela Shî‘ah no es una excepción a esto y también posee sus propios principios y creencias particulares.
La Shî‘ah comparte con el resto de los musulmanes los Principios de la Religión (Usûl ad-Dîn), es decir, el Tauhîd o Monoteísmo, la Nubûuah o Profecía y el Ma‘âd o la Resurrección, que son requerimientos indispensables de la religión. Pero además, considera dos principios más como Principios de su escuela doctrinal (Usûl al-Madh·hab), que son la Justicia Divina (Al-‘Adl-ul Ilâhîi) y el Imamato.

1. EL TAUHÎD O MONOTEÍSMO

El Tauhîd o Monoteísmo es la creencia islámica más importante. Convocar hacia el Monoteísmo fue el objetivo principal de todos los profetas divinos. Dice el Corán:
﴿ وَلَقَدْ بَعَثْنَا فِي كُلِّ اُمَّةٍ رَسُولاً أَنِ اعْبُدُوا اللَّهَ وَاجْتَنِبُوا الطَّاغُوتَ
«Y ciertamente que enviamos a cada comunidad a un mensajero (que les dijera): “¡Adorad a Dios y evitad al seductor”».[1]
Todas las escuelas islámicas son unánimes en cuanto a la creencia en el Tauhîd o Monoteísmo y la negación de la idolatría, pero aún así se plantean diferentes opiniones al explicarlo.

El Tauhîd y sus partes desde el punto de vista de la Shî‘ah Imâmîiah

Nosotros aquí vamos a explicar en forma muy resumida el punto de vista de la Shî‘ah Imamîiah respecto a las partes del Tauhîd. Delegamos las explicaciones detalladas a un estudio más profundo y particular de las Creencias o Doctrinas.
El Tauhîd se puede dividir en cuatro partes:
1. El Tauhîd en lo relacionado con la Esencia Divina (tauhîd adh-dhât - توحيد الذات), en el sentido que la Esencia de Dios no tiene igual ni semejante.
2. El Tauhîd en lo relacionado con los atributos divinos (tauhîd as-sifât - توحيد الصفات), en el sentido que, todos los atributos divinos como el Conocimiento, el Poder, la Vida, etc., aún cuando son diferentes entre sí en cuanto al significado, al considerar su referente real de aplicación son la misma pura Esencia divina y no algo diferente, y por eso mismo estos atributos no se diferencian entre sí salvo en la manera en que se nos manifiestan a nosotros.
3. El Tauhîd en lo relacionado con los actos divinos (tauhîd al-af‘âl - توحيد الأفعال). O sea, el hecho de sostener el Tauhîd en lo relacionado con la creación (tauhîd fîl jâliqîiah -التوحيد في الخالقية) y en lo relacionado a la administración y regencia sobre la misma (tauhîd fîl rubûbîiah - التوحيد في الربوبية); es decir, que en la creación y la administración del mundo Dios no tiene copartícipe.
4. El Tauhîd en lo relacionado con la adoración (tauhîd fîl ‘ibâdah - التوحيد في العبادة), en el sentido que nadie más que Dios es acreedor a la adoración y a ser objeto de devoción.
La adoración consiste en la actitud de sometimiento ante un ser acompañada de la creencia de que ese ser tiene una condición divina. Es decir, goza de una independencia existencial en su Esencia, Atributos y Actos.
Desde que la condición divina es exclusiva de Dios, entonces la adoración también es particular de Él, y adorar a cualquier ser fuera de Él es shirk o idolatría. Por supuesto, adoptar una actitud de sometimiento ante otro fuera de Dios con la intención de demostrarle respeto y sin tener la creencia de que posee la condición de divinidad, eso no es idolatría. Por ejemplo, sabemos que la prosternación es la manifestación más exponente de sometimiento; aún así, vemos que el Sagrado Corán nos narra que por órdenes de Dios los ángeles se prosternaron ante Adán,[2] o que Ia’qûb o Jacob (a.s.), su esposa y sus once hijos se prosternaron ante el Profeta Iûsuf (José -la paz sea con él),[3] y sabemos que Jacob fue un profeta, que obviamente era inmaculado y no era idólatra en absoluto. Claro que sus prosternaciones no fueron con intención de adorar a Adán o Iûsuf sino, sino que fueron una forma de reverenciarlos y honrarlos, en caso contrario hubiese sido idolatría y por ende, harâm. Por supuesto, cabe aclarar que posteriormente en la Sharî‘ah o Legislación Islámica se prohibió prosternarse ante otro que no sea Dios -aún cuando no sea con intención de adorarlo-.
Por lo tanto, no se puede considerar idolatría al hecho de que los shias procuren la mediación de los profetas y de personas que han alcanzado una posición espiritual, puesto que los shias nunca se han propuesto adorarles. Cuando los shias demuestran afecto y honran a los profetas y puros Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) lo hacen por el hecho de que los consideran seres humanos amados por Dios y que lograron investirse de atributos de perfección al mayor grado que es posible para los seres humanos, y no con el objeto de adorarlos.

Los shias y la creencia en el Tanzîh

Los shias sostienen el tanzîh (تنزيه) el cual consiste en considerar a Dios exento de atributos que impliquen defecto o insuficiencia en Su Ser. En contraposición a esto se encuentra el Tashbîh (تشبيه) que significa afirmar que Dios posee atributos que son propios de los entes contingentes y los seres creados.
Algunos musulmanes creen en la ÿismanîiah o condición corpórea de Dios basándose en lo aparente de algunas aleyas del Corán como:
﴿ يَدُ اللَّهِ فَوْقَ أَيْدِيهِمْ
«La mano de Dios está sobre sus manos».[4]
﴿ وَجَآءَ رَبُّكَ
«Y venga tu Señor».[5]
﴿ الرَّحْمَنُ عَلَى الْعَرْشِ اسْتَوَى ﴾
«El Misericordiosísimo, se ha sentado en el Trono».[6]
﴿ كُلُّ شَيْءٍ هَالِكٌ إِلاَّ وَجْهَهُ
«Todo se extinguirá a excepción de Su Faz».[7]
Por lo que consideran que Dios tiene miembros corporales como mano, pie, rostro, o le atribuyen características como el hecho de caminar y sentarse.
La Shî‘ah cree en el Tanzîh y no en el Tashbîh. Según la Shî‘ah, la palabra “iad” (mano) es en realidad una kinâiah o alusión que indica el Poder de Dios, y el propósito de Istiua’ ‘alal ‘arsh (sentarse en el Trono) es una alusión a asumir el dominio y hacer uso del Conocimiento y Poder por parte de Dios para administrar el mundo. Y la palabra “waÿh” (Faz) es la Esencia Divina, o sea, a excepción de Él todas las cosas están expuestas a la destrucción y aniquilación.
Por otra parte, los shias niegan que Dios pueda ser visto mediante la observación ocular por el hecho que ello implicaría que tuviera cuerpo y unos límites, en cambio sostienen la visión del corazón. Una persona le preguntó al Imam ‘Alî (a.s.) si acaso él había visto a Dios. El Imam ‘Alî (a.s.) le respondió: “Yo no adoro a un Dios al que no veo”. Esa persona entonces le preguntó: “¿Cómo lo viste?”. El Imam (a.s.) dijo:
« لاَ تراهُ العُيُونُ بمشاهدة العَيانِ وَلكِنْ تدرِكهُ القُلُوب بِحَقائِقِ الإيمان »
“No le ven los ojos mediante la observación ocular, sino que le perciben los corazones a través de las realidades de la fe”.[8]

La fusión y unión con la divinidad

El concepto de “fusión” y “unión” con la divinidad que se plantea desde ámbitos gnósticos, en el sentido real de estas palabras, desde que implican un defecto y un estado de “necesidad” -ya que lo compuesto necesita de sus partes-, es incorrecto. Los shias consideran imposible la “fusión” de la Sagrada Esencia Divina con un ser humano, o cualquier otro ser u otra cosa, ni siquiera con un profeta o walî de Dios. Por lo tanto, por ejemplo, la creencia de los cristianos respecto a la “fusión” de Dios en el cuerpo de Cristo, o la “unión” de la Esencia Divina con Jesús (a.s.), no es correcta para la Shî‘ah.

2. EL ‘ADL O JUSTICIA DIVINA

Entre los atributos divinos, la Shî‘ah pone un gran énfasis en la Justicia de Dios. Por supuesto, todos los musulmanes creen que Dios es Justo (‘âdil), que Dios nunca comete injusticia alguna con Sus siervos. Este hecho está explícitamente expresado en muchas aleyas del Corán y en los hadices.
Pero existe una razón para el énfasis puesto en este dogma por parte de la Shî‘ah y es que los Ash‘aríes, un grupo de teólogos sunnitas, han afirmado que no hay un criterio objetivo para distinguir a los actos correctos de los incorrectos -esto es, creen que los actos correctos o equivocados no poseen ningún criterio inherente-. Bueno es todo lo que Dios hace u ordena a Sus siervos hacer. Ellos creen que si Dios requiriese de nosotros robar, entonces robar se volvería algo bueno, y si Dios enviara al Infierno a la gente piadosa, ello sería justo. Por supuesto, creen que Dios nunca realiza esos actos, pero no porque estos actos inherentemente sean incorrectos “en sí mismos”, sino porque en la práctica Él ha dicho que esos actos son incorrectos.
Sin embargo, en la escuela shî‘ah la justicia divina se explica en base al husn wal qubh al-‘aqlî (“la inferencia racional de lo bueno y lo malo”), lo cual significa que el intelecto humano puede reconocer la orientación buena o mala de las acciones básicas y genéricas, si bien, por supuesto, reconocer la orientación buena o mala de todas las acciones se encuentra fuera de los límites del intelecto y es por eso mismo que se requiere de la ayuda y guía de la Revelación.
Según la creencia de la Shî‘ah, y de algunos otros teólogos como los Mu‘tazilíes, la justicia es inherentemente buena y la injusticia es inherentemente mala, y puesto que Dios posee todos los atributos de perfección y excelencia y está exento de todo atributo inapropiado, entonces se encuentra ataviado del atributo de justicia y está exento del atributo de injusticia.

La justicia divina y la libre voluntad del ser humano

Los Ash‘aríes creen que los seres humanos no poseen libre voluntad y que es Dios quien crea sus actos sin que ellos tengan ningún rol en ese respecto excepto la “adquisición” (kasb) de tales actos. Ellos solo son receptáculos de los actos Divinos. A esto se le llama ÿabr o fatalismo.
Por otra parte, los Mu‘tazilíes se van al otro extremo y creen en el tafwîd (libre albedrío absoluto), es decir, que Dios ha delegado Su propia autoridad a las personas en lo que concierne a los actos voluntarios, y éstas poseen un completo e independiente control sobre los mismos.
Sin embargo la Shî‘ah cree que, si bien el fatalismo (ÿabr) es incorrecto y contrario a la Justicia Divina, y que los seres humanos son libres y responsables de sus actos, su libertad y poder también son limitados, y dependen totalmente de la autoridad y anuencia de Dios para la realización de sus actos. Este hecho es expresado en el famoso dicho del Imâm Ÿa‘far As-Sâdiq (a.s.):
« لا جبرَ ولا تفويضَ ولكن أمر بين أمرين »
“No hay fatalismo (ÿabr), ni libre albedrío absoluto de poder (tafwîd), sino una posición intermedia entre los dos asuntos”.[9]
La Justicia Divina implica que los seres humanos deban tener libre voluntad en la realización de sus actos, ya que en caso contrario sería una injusticia castigar a alguien por un acto que no puede dejar de realizar. Por supuesto, al mismo tiempo los shias no consideran que al llevar a cabo sus acciones la voluntad humana sea independiente de la voluntad divina, sino que consideran que se encuentra bajo la misma Voluntad de Dios, en una verticalidad. Es por eso que la Shî‘ah considera falsas tanto la idea de fatalismo (ÿabr -جبر) como la de libre albedrío absoluto (tafwîd - تفويض) y en realidad sostiene “la posición intermedia entre los dos asuntos” (al-amr bain al-amrainالأمر بين الأمرين). Uno de esos dos “amr” o asuntos es el fatalismo y el otro el libre albedrío absoluto.





[1] Sura an-Nahl, 16: 36.
[2] Sura al-Baqarah; 2: 34. وَإِذْ قُلْنَا لِلْمَلآئِكَةِ اسْجُدُوْا لاَدَمَ فَسَجَدُوا إِلآَّ إِبْلِيسَ ﴿ («Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Prosternaos ante Adán!”. Se prosternaron, excepto Iblis»).
[3] Sura Iûsuf; 12: 100. وَرَفَعَ أَبَوَيْهِ عَلَى الْعَرْشِ وَخَرُّوا لَهُ سُجَّداً ﴿ («Hizo subir a sus padres al trono. Y cayeron prosternados ante él»).
[4] Sura al-Fath; 48: 10.
[5] Sura al-Faÿr; 89: 22.
[6] Sura Tâ Hâ; 20: 5.
[7] Sura al-Qasas; 28: 88.
[8] Nahÿ al-Balâgah, Jutbah nº 179.
[9] Al-Kâfî, de Al-Kulainî, t. 1, p. 160.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada