jueves, 16 de mayo de 2013

Clases sobre Shiísmo - 14




Serie de clases sobre Shiísmo impartidas por Sumeia Younes
(Las clases fueron grabadas, transcritas y luego editadas por la autora para poder disponer de ellas en forma de texto)

Clase 14

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordiosísimo

PARTICULARIDADES DOCTRINALES DE LA SHΑAH (1)

Introducción:

Tras presentar un compendio general de los principios islámicos, desarrollaremos ahora algunas de las creencias propias del Islam Shî‘ah. Algunas de estas creencias son, por supuesto, compartidas también por algunos musulmanes no-shias, si no en sus detalles, al menos como principio general.

La creencia de la shî‘ah respecto al mahdî esperado

La creencia en un Salvador que vendrá al Final de los Tiempos es compartida por casi todas las religiones y pueblos del mundo. En el Islam, la idea de un Salvador es presentada bajo el título de “la Doctrina del Mahdî o Mahdiísmo”.

El Mahdî Prometido en el Sagrado Corán

El Corán, refiriéndose al Salvador del mundo y a la heredad de la Tierra al final de los tiempos por parte de los oprimidos, expresó:
﴿ وَنُرِيدُ أَن نَّمُنَّ عَلَى الَّذِينَ اسْتُضْعِفُوا فِي الاَرْضِ وَنَجْعَلَهُمْ أَئِمَّةً وَنَجْعَلَهُمُ الْوَارِثِينَ ﴾
1. «Y quisimos agraciar a los oprimidos en la Tierra designándoles Imames y (también) les constituimos en herederos».[1]
﴿ وَعَدَ اللَّهُ الَّذِينَ ءَامَنُوا مِنكُمْ وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ لَيَسْتَخْلِفَنَّهُمْ فِي الاَرْضِ كَمَا اسْتَخْلَفَ الَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ وَلَيُـمَكِّنَنَّ لَهُمْ دِينَهُمُ الَّذِي ارْتَضَى لَهُمْ وَلَيُبَدِّلَنَّهُم مِّن بَعْدِ خَوْفِهِمْ أَمْناً ﴾
2. «Dios prometió, a quienes de vosotros creen y practican el bien, entronizarles en la Tierra, como entronizó a sus antepasados; consolidarles su religión que eligió para ellos y mudar su temor en sosiego».[2]
﴿ هُوَ الَّذِي أَرْسَلَ رَسُولَهُ بِالْهُدَى وَدِينِ الْحَقِّ لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّينِ كُلِّهِ وَلَوْ كَرِهَ الْمُشْرِكُونَ ﴾
3. «Él fue Quien envió a su Mensajero con la guía y la verdadera religión para hacerla prevalecer sobre todas las religiones, aunque ello disguste a los idólatras».[3]
﴿ وَلَقَدْ كَتَبْنَا فِي الزَّبُورِ مِن بَعْدِ الذِّكْرِ أَنَّ الاَرْضَ يَرِثُهَا عِبَادِيَ الصَّالِحُونَ ﴾
4. «Hemos prescrito en los Salmos, después del Mensaje, que la Tierra la heredarán Mis siervos probos».[4]
Tal como anuncia el Corán en esta última aleya, leemos en los Salmos de David, en el Salmo 37, nº 9, 10 y 11: “… pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la Tierra · Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí · Pero los mansos heredarán la Tierra”. Luego en el nº 18 dice: “Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre”. Y en el nº 29 dice: “… los justos heredarán la Tierra”.
Esta heredad de la Tierra por parte de los oprimidos, y el predominio de la religión y del Tauhîd o Monoteísmo en todo el mundo del que hablan el Corán, los Salmos y los Libros de los profetas anteriores, no se han concretado todavía, por lo que debemos estar a la espera de que esto suceda.
La creencia en el Mahdî (a.ÿ.) es de entre las creencias categóricas y concluyentes de todas las escuelas islámicas, y el origen de esta creencia son los hadices mutawâtir que se narraron del Noble Profeta –las bendiciones y la paz sean con él y su purificada descendencia-. Lo que se desprende de estos hadices es que al Final de los Tiempos, y antes de que acontezca el Día de la Resurrección, un hombre de la descendencia del Profeta (s.a.w.) que llevará su mismo nombre, Muhammad, y cuyo apodo es Al-Mahdî, se levantará y hará imperar sobre el mundo un gobierno de justicia en base a las leyes islámicas:
Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.)
« لَا تَقُومُ السَّاعَةُ حَتَّى تَمْتَلِئَ الْأَرْضُ ظُلْمًا وَعُدْوَانًا قَالَ ثُمَّ يَخْرُجُ رَجُلٌ مِنْ عِتْرَتِي أَوْ مِنْ أَهْلِ بَيْتِي يَمْلَؤُهَا قِسْطًا وَعَدْلًا كَمَا مُلِئَتْ ظُلْمًا وَعُدْوَانًا »
“No acontecerá la Hora (Final) hasta que la Tierra se llene de injusticia e iniquidad. Dijo: Luego surgirá un hombre de mi descendencia, o de la gente de mi casa (ahlu baitî) que la llenará de justicia y equidad, así como antes habrá sido llenada de injusticia e iniquidad”.[5]
Además, basándose en los hadices, ambas Escuelas del Islam, la Shî‘ah y la Sunnah, no sólo coinciden en el principio general de la creencia en el Mahdî (a.ÿ.) sino también en lo relativo a algunas particularidades de esta creencia como la universalidad de la convocatoria del Mahdî y su gobierno mundial; que el Mahdî (a.ÿ.) es de la Familia del Profeta Muhammad (s.a.w.) y descendiente de su hija Fátima (a.s.); que su apelativo es Al-Mahdî; que se completarán las condiciones de su llegada en una sola noche; que Jesús (a.s.) seguirá al Mahdî en la oración, y que el Mahdî llenará la Tierra de justicia y equidad. Además, coinciden en cuanto a ciertos atributos personales del Imam (a.ÿ.) y a algunos de los indicios de su Advenimiento; también, en que se le dará la bai‘ah (juramento de fidelidad) entre el Rukn o Pilar de la Ka‘bah y el Maqâm o sitial de Abraham (a.s.); en lo concerniente al desarrollo económico en épocas de su Manifestación, etc.
Los hadices relacionados al Mahdî (a.ÿ.) fueron narrados en más de sesenta fuentes acreditadas de los sunnis contándose sus seis Sihâh entre los mismos, y asimismo en los cuatro libros más importantes de la Shî‘ah y más de noventa de sus fuentes. Estos hadices son tan categóricos y acreditados que incluso personas como Ibn Taimîiah y sus seguidores, que generalmente cuestionan todo aquello que es relevante para la Shî‘ah, reconoce que estos hadices son correctos.

La genealogía del Mahdî

El Mahdî o Salvador Prometido (a.ÿ.) del Final de los Tiempos será de la comunidad islámica, y además de haberse mencionado eso de manera particular en algunos hadices, también se desprende de las narraciones que describen su genealogía. Estas narraciones presentan al Mahdî (a.ÿ.) como descendiente de ‘Alî y Fátima (a.s.), como el noveno de los descendientes del Imam Al-Husein (a.s.), y como el hijo del undécimo Imam de la Shî‘ah, el Imam Hasan Al-‘Askarî (a.s.).
Los shias son unánimes en el hecho de que el Mahdî (a.s.) es de la descendencia del Imam Al-Husein (a.s.). Esto es algo que también es famoso entre los sunnis. Pero algunos suníes sostienen que el Mahdî (a.s.) es de la descendencia del Imam Al-Hasan Al-Muÿtabâ (a.s.), pero las narraciones que lo presentan como descendiente del Imam Al-Husein (a.s.) son demasiadas, muchas más y más correctas en lo que concierne a la confiabilidad de su sanad o cadena de transmisión; por lo tanto, no se puede considerar esa versión.
En algunas narraciones se transmite que el Mahdî desciende de los dos Imames, Al-Hasan y Al-Husein (a.s.), y esto es justificable, ya que por parte de padre la genealogía del Mahdî llega al Imam Al-Husein, mientras que por parte de madre llega al Imam Al-Hasan, ya que la madre del Imam Muhammad Al-Bâquir (a.s.) es Fátima, la hija del Imam Hasan Al-Muÿtabâ. Por lo tanto, el Imam Al-Bâquir (a.s.) y los Imames tras él son Huseinî por parte de padre, y Hasanî por parte de madre. De esta manera, el Imam Al-Mahdî (a.y.) también es tanto Huseinî como Hasanî.

El nacimiento y vida del Mahdî (a.ÿ.)

Desde el enfoque de la Shî‘ah Duodecimana, el Mahdî Prometido (a.ÿ.) es su duodécimo Imam, quien nació el día 15 del mes de Sha‘bân del año 255 H.L. (868 d.C.) en la ciudad de Samarra (Irak). Vivió cinco años junto a su padre el Imam Hasan Al-‘Askarî (a.s.), y desde el año 260 H.L., en el que su padre el Imam Al-‘Askarî fue martirizado, se ocultó de las vistas, y hasta el año 329 H.L. tuvo cuatro “representantes particulares”: 1- Abû ‘Amr ‘Uzmân ibn Sa‘îd Al-‘Umarî; 2- Abû Ÿa‘far Muhammad ibn ‘Uzmân ibn Sa‘îd Al-‘Umarî; 3- Abûl Qâsim Al-Husein ibn Rûh An-Nawbâjtî; y 4- Abûl Hasan ‘Alî ibn Muhammad As-Samurî.
Estas virtuosas personas procedían a resolver en su nombre las cuestiones de los shias. A este periodo (de 69 años) se lo denomina “la Ocultación Menor”. A partir de ahí, comenzó el período de “la Ocultación Mayor”, en el cual las cuestiones de los shias fueron delegadas por el Imam a los sabios justos y piadosos de la Shî‘ah para que las resuelvan en su nombre en calidad de sus “representantes generales”. Por lo tanto, el Imam Al-Mahdî (a.ÿ.) ya nació y ahora mismo se encuentra vivo, pero oculto a vista de todos, hasta que estén dadas las condiciones para su manifestación.
Muchos sabios de Ahl-us Sunnah también comparten con los shias la creencia en que el Mahdî (a.ÿ.) ya ha nacido. Por ejemplo Ibn Haÿar Al-Haizamî Ash-Shâfi’î en su libro As-Sawâ‘iq al-Muhriqah; el Seiied Ÿamal ad-Dîn, en el libro Raudat al-Ahbâb; Ibn Sabâg Al-Mâlikî en el libro Al-Fusûl Al-Muhimmah; As-Sibt ibn Al-Ÿauzî en Tadhkirat al-Jawuâs, Al-Hâfidz Al-Gonÿî Ash-Shâfi’î en Al-Baiân fî Ajbâr-i Sâhib Az-Zamân; el Sheij Muhîi-ud Dîn ibn Al-‘Arabî en Al-Futuhât Al-Makkîiah; Al-Hâfidz Muhammad Al-Bujârî Al-Hanafî, en Fasl al-Jitâb, Al-Qundûzî Al-Hanafî en Ianâbî’ al-Mawaddah, ... y muchos otros sabios sunnis más. Sin embargo, la opinión de la mayoría de Ahl-us Sunnah es que el Mahdî Prometido (a.ÿ.) todavía no ha nacido, sino que nacerá al Final de los Tiempos. Pero la Shî‘ah ha presentado pruebas y argumentos racionales y transmitidas respecto al nacimiento y vida del Mahdî (a.ÿ.).

Los argumentos de que el Imam Al-Mahdî ya ha nacido:

  1. Argumentos racionales: Como dije en la clase anterior, la Tierra no puede estar exenta ni un momento de un Huÿÿah o Prueba de Dios, en todas las épocas, hasta el Día del Juicio Final. La existencia de un Huÿÿah es necesaria siempre. Esto es una de las implicancias de la regla de Lutf o benevolencia, que es una de las reglas racionales y teológicas, y que consiste en el siguiente razonamiento: Dios, que nos ha creado y conoce nuestras necesidades, sabe que necesitamos incentivos e instrucción para alcanzar el objetivo y su benevolencia no nos dejaría sin las pruebas necesarias tanto interiores, como el intelecto y la fitrah (o naturaleza primigenia), como exteriores, como los profetas e imames. El Imam ‘Alî (a.s.) se refirió al hecho de que la Tierra jamás estará exenta de una persona como Huÿÿah o Prueba Divina, y que ese Huÿÿah a veces está manifiesto y otras oculto:
« ... لا تخلو الارض من قائم لله بحجّة ، إمام ظاهرا مشهورا ، أو خائفا مغمورا، لئلّا تبطل حجج الله و بیّناته».
“La Tierra nunca está carente de quien se erige como Prueba de Dios, ya sea un Imam manifiesto y notorio o bien oculto y encubierto, de manera que no se invaliden las pruebas y evidencias de Dios”.[6]
  1. Algunos hadices como el de “Az-Zaqalain” y el de “los Doce Califas” a los que me referí anteriormente, indican la existencia de un Imam Ma’sûm en cada época, hasta el Día del Juicio Final.
  2. Los informes históricos que corroboran el nacimiento del Mahdî en una fecha y lugar específicos. El método consuetudinario que se utiliza para informarse sobre el nacimiento y muerte de las personas es referirse a este tipo de informes y reportes históricos. Y como ya cité anteriormente, muchos sabios sunnis corroboran en sus libros que el Imam Al-Mahdî ya ha nacido.
  3. Los informes de personas que vivieron en épocas del Imam Hasan Al-‘Askarî (a.s.), el padre del Mahdî, y que vieron al Mahdî en casa del Imam Al-‘Askarî.
  4. Los informes de aquellos que se encontraron con el Mahdi durante el período de su Ocultación Menor, a la cabeza de los cuales se encuentran sus cuatro representantes particulares. Los cuatro representantes se cuentan entre las más destacadas personalidades de la Shî‘ah, quienes fueron los aventajados de su época en cuanto a piedad y fe.
  5. Los informes de aquellos que se encontraron con el Mahdî durante el período de su Ocultación Mayor. Desde que es factible que alguien que está oculto se encuentre con otros, existe la posibilidad de que algunas personas probas puedan ver al Mahdî (a.ÿ.) incluso durante la época de la Ocultación Mayor; por supuesto, no en calidad de sus representantes. Partiendo de esta realidad, el que un elevado número de informes y narraciones transmitidos por diferentes personas virtuosas y justas en diferentes épocas y lugares hayan afirmado que se produjo un encuentro tal, acrecienta la probabilidad de su autenticidad, puesto que es improbable que la totalidad de los mismos sean inventados o errados.

Las razones para la Ocultación del Mahdî:

  1. La ocultación del Mahdî es de entre los secretos divinos: En algunas narraciones se ha enfatizado el hecho de que la razón de la ocultación del Mahdî (a.ÿ.) no será dada a conocer en absoluto sino hasta que él se manifieste. ‘Abdul·lâh ibn Fadl Al-Hâshimî transmitió que le preguntó al Imam As-Sâdiq (a.s.) qué razón tenía la ocultación del Mahdî, a lo que el Imam As-Sâdiq le respondió: “La razón de su ocultación es la misma por la cual se produjo la ocultación de huyyas o Pruebas de Dios anteriores, y su aspecto no será aclarado sino cuando el Imam Al-Mahdî se manifieste, de la misma manera que no le fueron aclaradas a Moisés (a.s.) las razones de las cosas que realizó Al-Jidr (a.s.), sino recién hasta que Al-Jidr se separó de Moisés. ¡Oh Ibn Fadl! Este asunto es de entre los secretos de Dios, y desde que nosotros tenemos fe en la sapiencia de Dios, consideramos sabios todos Sus actos, aún cuando no sepamos el aspecto de la sabiduría contenida en los mismos”.[7]
  2. Temor de ser matado: Zurârah –uno de los compañeros del Imam Al-Bâquir y del Imam As-Sâdiq (a.s.)- transmitió que el Imam Al-Bâquir (a.s.) dijo: “El Restaurador de la Familia de Muhammad estará oculto antes de su manifestación”. Pregunté: “¿Por qué?”. Dijo: “Por temor a ser matado”. Obviamente, este temor no es por miedo a morir o dejar este mundo, sino que sobre los hombros del Imam pesa una tremenda responsabilidad que es el hecho de hacer imperar el Monoteísmo en el mundo, de la misma manera que el Profeta (s.a.w.) cuando emigró de La Meca a Medina por temor a ser matado por los incrédulos, se oculto también en la cueva de Zaur para preservar su vida porque él tenía la gran responsabilidad de difundir la religión de Dios. Por lo tanto, teniendo en cuenta que el Mahdî es la última Prueba de Dios en la Tierra, y tiene la misión de hacer prevalecer la religión del Islam y el Tauhîd en todo el mundo, será natural que los opresores y transgresores consideren su existencia como el mayor peligro para sus intereses ilegítimos, y que planeen matarlo, tal como lo hicieron con el resto de los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.). De este modo, la Ocultación es el mejor medio o camino para proteger su vida durante tantos años.
  3. Poner a prueba a los creyentes: En una de estas narraciones leemos que un grupo de compañeros del Imam As-Sâdiq (a.s.) estaban hablando respecto a la manifestación del gobierno legítimo de Ahl-ul Bait y el Imam As-Sâdiq les dijo: “Aquello que deseáis no se concretará sino cuando seáis puestos a prueba. Entonces la desesperanza os abarcará, y los desventurados serán separados de los bienaventurados”.[8]

Ahora, ¿cómo puede beneficiarse la gente de un Imam oculto?

Narró Suleimân Al-A‘mash: Le pregunté al Imam Ÿa‘far As-Sâdiq (a.s.): “¿Cómo se beneficiará la gente del Imam Al-Huÿÿah si estará oculto y escondido?”. Dijo:
« كما ينتفعون بالشمس إذا سترها السحاب »
“Tal como se benefician del sol cuando lo cubren las nubes”.[9]

La larga vida del Imam de la Época (a.ÿ.)

Algunos que cuestionan el que el Imam de la Época, Al-Mahdî (a.y.), ya haya nacido, han puesto como excusa la cuestión de la larga vida del Imam, pero este cuestionamiento es débil e infundado, puesto que:
  1. Desde el punto de vista racional, el que un Walí de Dios tenga una larga vida es totalmente posible, desde que el Poder de Dios es infinito y puede hacer lo que le plazca. Dice “Sea”, y es.
  2. Desde el punto de vista histórico, en el pasado han vivido muchas personas que tuvieron largas vidas. El Sagrado Corán nos narra que Noé (a.s.) vivió junto a su pueblo novecientos cincuenta años[10]. Es más, lo aparente de la aleya es que este período de tiempo fue el período de su misión y profecía y no el de su vida. Además, Ibn Qutaibah -sabio sunni- en su libro “Al-Ma’arif” narra que Adán vivió mil años, y su hijo Set, 912 años, y que Luqman ibn ‘Âd, según una transmisión, vivió 3500 años y según otra transmisión, 7000 años. Y hubieron muchos casos más.[11]
  3. Según la creencia de todos los musulmanes, el Jidr que vivió en épocas de Moisés (a.s.), todavía está con vida y lo seguirá estando hasta antes del Día de la Resurrección.[12] Asimismo existe tal creencia entre los musulmanes respecto a Jesús (a.s.). Según lo que fue transmitido en hadices confiables, Jesús descenderá del cielo en épocas de la manifestación del Mahdî (a.ÿ.) y seguirá al Mahdî (a.ÿ.).[13]
  4. La ciencia hoy ha demostrado que si el ser humano pudiese preparar las condiciones adecuadas de vida en forma completa y evitar los factores que deterioran la vida, podría tener una larga vida.
Por lo tanto, el tema de la larga vida del Imam de la Época puede ser completamente justificado y explicado desde el punto de vista racional, histórico, religioso, e incluso científico.

La época y señales de su manifestación

Nadie, excepto Dios, Imponente y Majestuoso, conoce en forma precisa la fecha en que se manifestará el Mahdî (a.ÿ.). Aún así, en los hadices se han mencionado algunas señales de su manifestación. Algunos sucesos importantes que acaecerán previo a la manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.) son los siguientes: la expansión de la opresión y la injusticia en el mundo, la discordia e hipocresía en las sociedades humanas, la expansión de enfermedades y pestes, eclipses de sol y de luna en épocas distintas a las que debieran ocurrir y que los astrónomos predicen, la aparición del Sufianî y del Daÿÿâl o Anticristo, el escucharse un clamor celestial albriciando la manifestación del Mahdî Prometido (a.ÿ.), etc.
Para concluir, voy a citar una narración que el Sheij At-Tûsî transmitió de Muhammad ibn ‘Uzmân Al-‘Umarî, el segundo representante particular del Imam Al-Mahdî (a.ÿ.) y que llena de esperanzas a los shias. Dijo el segundo representante particular del Mahdî:
« والله إن صاحب الأمر ليحضر الموسم كل سنة يرى الناس ويعرفهم ، ويرونه ولا يعرفونه »
“¡Juro por Dios! que Sâhib Al-Amr (es decir, el Dueño del Asunto, como también es llamado el Mahdî), todos los años está presente en las ceremonias del Haÿÿ. Él ve a las personas y las conoce, y las personas lo ven a él, pero no lo conocen”.




[1] Sura al-Qasas; 28: 5.
[2] Sura an-Nûr; 24: 55.
[3] Sura at-Taubah; 9: 33.
[4] Sura al-Anbiâ’; 21: 105.
[5] Musnad Ahmad, Bâqi Musnad Al-Muksirîn, h. nº 10887. 
[6] Ianâbî ‘ al-Mawaddah, de Al-Qundûzî al-Hanafî, p.523; Nahÿ al-Balâgah, Dicho nº 147.
[7] ‘Ilal ash-Sharâ’i‘, cap. 179, p. 244.
[8] Kitâb al-Gaibah, pp. 203-204.
[9] Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t. 1, p. 45; Ianâbî‘ al-Mawaddah, de Al-Qundûzî Al-Hanafî, t. 3, p. 361
[10] Sura al-‘Ankabût; 14.
[11] Al-Fusûl al-‘Ashrah fil Gaibah, del Sheij Al-Mufîd, capítulo sexto (tercer volumen de la compilación de obras del Sheij Al-Mufîd). Para mayor información respecto a los Mu‘ammirin (quienes vivieron largas vidas) referirse al libro Kamâl ad-Dîn, del Sheij As-Sadûq.
[12] Al-Isâbah, de Ibn Haÿar, t. 2, pp. 293-294.
[13] Sunan ibn Mâÿah, t. 2, Kitâb Al-Fitan, capítulo 33: Al-Mahdî.

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