jueves, 22 de septiembre de 2011

Al-Murâÿa‘ât (Las Referencias). Cartas XVII y XVIII




Carta nº 17
3 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1.      Cortesía y afabilidad del debatiente.
2.      Su clara afirmación de que no hay inconveniente en que la gente de la Sunnah se base en los confiables de la Shi'ah.
3.      Su convencimiento sobre las aleyas referidas a Ahlul Bait (a.s.).
4.      Su desconcierto para conciliarlas con la postura de la gente de la Qiblah.


1- No habían visto mis ojos alguien más penetrante al corazón que tú, ni nadie tan rápido en obtener lo propuesto. Tampoco mis oídos habían escuchado de tanta presteza de mente, ni de nadie cuya visión sea tan aguda. Así tampoco ha resonado en los oídos de nadie un tono más condescendiente. En todas tus cartas vertiste tus palabras como si fueran una turbulenta corriente, y en todos los puntos en discusión te hiciste de las bocas, el oído, la vista y los corazones. ¡Por Allah! Que tu último escrito sujeta los cuellos de los hombres y mediante la verdad asesta un golpe fulminante en la cabeza del extravío.
2- No queda ningún impedimento para que el sunni se base en su hermano shî‘ah si es que éste es consistente. Tu opinión a este respecto es la verdad demostrada, mientras que la opinión de los objetantes es insultante y ofensiva. Cuando esos dicen que no es correcto basarse en un shî‘ah contradicen lo que practican, así como cuando se basan en él se contradicen con lo que afirman. Sus palabras no concuerdan con sus acciones, ni armonizan con objetivo alguno, sino que se contrarían entre sí, y cada una repele a la otra desde el comienzo. De esa manera, sus pruebas son deficientes mientras que las tuyas son excelentes.
Has preparado con tanta rapidez aquello que hay que considerar independientemente un tratado al que he llamado Los Narradores Shiítas dentro de las Cadenas de Transmisión de la Sunnah, puesto que es el propósito del tema. El mismo no encierra una tendencia de un propenso a una cierta escuela. Deseo que provoque una abundante corrección en el mundo islámico. Que Allah el Altísimo así lo permita.
3- Creemos en todas las aleyas de Allah, y las que entre ellas se refieren a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî y al resto de Ahlul Bait (que Allah esté complacido con ellos), son muchas más de las que expusiste.
4- No entendemos por qué la gente de la Qiblah se apartó de Ahlul Bait y no siguen su escuela en absoluto, ni en los principios fundamentales ni en las ramas o preceptos de la religión, ni concuerdan con su opinión en aquellas cuestiones respecto a las cuales existe discrepancia, ni tampoco los Ulamâ de la Ummah estudiaron sus opiniones, sino que se les opusieron en las cuestiones teóricas, y no les importó contradecirles. De esa manera, el común de la gente, generación tras otra, se refieren en los asuntos religiosos a otros fuera de ellos, sin la menor vacilación.
Si las aleyas del Libro de Allah y los Sihâh de la Sunnah son considerados textos estipulantes respecto a lo que sostienes, ¿Qué es lo que provocó que la gente de la Qiblah se aparte de los Ulamâ de Ahlul Bait, y que no les parezcan equivalentes para ser seguidos? Aun así, a causa del Corán y de las tradiciones, ellos no tienen sino alabanzas para Ahlul Bait, y conocen la obligatoriedad de amarles y respetarles. .
Los primeros musulmanes tienen prioridad en lo que consideraron correcto, y sabían entender mucho mejor las tradiciones y el Libro de Allah, y nosotros nos orientamos en base a su guía.
Was Salâm.
S.

Carta nº 18
4 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1.      Agradecimiento por la cortesía expresada.
2.      Error del debatiente en lo que atribuye a la gente de la Qiblah en su totalidad.
3.      Sólo los de la clase dirigente de la Ummah son los que se apartaron de Ahlul Bait.
4.      Los Imames de Ahlul Bait, aun sin tener en cuenta los indicios demostrados, no son menos que otros.
5.      ¿Qué tribunal de justos puede juzgar el extravío de quienes se les aferran?

1- Te agradezco tus buenos pensamientos respecto a este negligente. Estimo que tu opinión es que estás complacido con él y con sus cartas, y mi vista se doblega ante toda esa cortesía. Me inclino ante tanta amabilidad con respeto y reverencia.
2- Aunque solicito a vuestra noble persona que revise su opinión cuando atribuye a la gente de la Qiblah en su totalidad el haberse apartado de Ahlul Bait (a.s.). Te recuerdo que la mitad de la gente de la Qiblah -que son la Shî‘ah o seguidores de la Familia del Profeta (s.a.w.)- no se apartó, ni se aparta, y continuará de esa manera sin desviarse en absoluto de los Imames de Ahlul Bait (a.s.), ya sea en lo referente a los principios fundamentales como a las ramas o preceptos de la religión. Ellos consideran que seguir su escuela forma parte de los preceptos específicos delimitados por el juicio del Libro de Allah y de la Tradición Profética. Ellos practican la religión de Allah, Poderoso e Imponente, de esa manera en toda época y lugar. En base a ello, vivieron sus predecesores y los piadosos que les sucedieron, desde la desaparición del Mensajero de Allah (s.a.w.) hasta nuestros días.
3- Únicamente la clase dirigente de la Ummah y quienes estaban relacionados a ellos fueron los que se apartaron de Ahlul Bait y de sus enseñanzas, tanto en lo referente a los principios fundamentales, como a las ramas o preceptos de la religión. Eso fue desde el momento en que les apartaron del califato, el que dispusieron sujeto a elección, a pesar de la solidez de los textos referentes a su estipulación en la persona de Amîr Al­-Mu’minîn ‘Alî Ibn Abî Tâlib. Eso lo hicieron al considerar que los árabes no soportarían que el califato estuviera en manos de una familia en particular, por lo cual reinterpretaron esos textos y estipulaciones, disponiéndolo por elección, para que cada uno de ellos tuviera esperanzas de alcanzado, aunque fuera tras un tiempo, y, de esa forma, el califato estuviera una vez con éste, luego con aquel y más tarde con algún otro. Dispusieron toda la fuerza y el vigor que ostentaban para convalidar ese argumento y eliminar todo lo que se le opusiera. El caso les obligó a actuar con animosidad respecto a la escuela de Ahlul Bait (a.s.). Reinterpretaron todo aquello que, a partir del Libro de Allah y de la Tradición, indicaba la obligatoriedad de actuar en la religión según la misma. Si se hubieran sometido a lo manifiesto de las pruebas, se hubieran referido a Ahlul Bait y hubieran conducido hacia ellos tanto a las personalidades como a la gente común, en lo que respecta a las ramas y principios de la religión. Si hubiera sido de esa forma, hubieran cortado el lazo que los refería a su argumento, y se hubieran convertido en los mayores proclamadores hacia Ahlul Bait. Pero eso no concordaba con sus aspiraciones, ni con la decisión y vehemencia que habían puesto en su política.
Quien mira con detenimiento este asunto reconoce que apartarse del Imamato de los Imames de Ahlul Bait, en lo que hace a su escuela, no es sino un corolario del hecho de apartarse del reconocimiento de su Imamato general después del Mensajero de. Allah (s.a.w.). También se da cuenta que la reinterpretación de las pruebas de su Imamato particular (que es lo relacionado a su escuela religiosa), se produjo después de reinterpretar las pruebas de su Imamato general. Si no hubiera sido de esa forma, nadie se hubiera desviado de ellos.
4- Dejemos de lado los indicios y pruebas demostradas. Obsérvalos, sin tener eso en cuenta ¿Acaso encuentras algún defecto en ellos o insuficiencia, ya sea en lo relacionado a alguna acción o a su piedad, respecto al Imam Al-Ash‘arî o a los cuatro de las escuelas de jurisprudencia u otros? ¿Si es que no tienen insuficiencia, ¿por qué son otros más dignos de ser seguidos, y tienen más derecho de ser obedecidos?
5- ¿Qué tribunal de justos puede juzgar el extravío de quienes se aferran a su cordel e imitan su conducta? Considero a la gente de la Sunnah muy lejos de emitir un juicio semejante.
Que la paz sea con ellos.
S


Con esta carta concluye el primero de los dos temas a los que el Sheij Salim Al Bishrí solicita debatir al Saiid Sharafuddin, el cual se refiere a Imamatul Madhab u idoneidad de los Imames de Ahlul Beit (a.s.) para ejercer la jefatura en lo referente a las cuestiones de la religión y considerar válida la escuela imamita. El segundo de los temas es el Imamatul ‘Ammah o Imamato en su concepción general, que es el califato o sucesión del Mensajero de Allah (s.a.w.)



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