jueves, 22 de septiembre de 2011

Al-Murâÿa‘ât (Las Referencias). Cartas XIII y XIV


Carta nº 13
23 de Dhûl Qi‘dah de 1329 H.L.


·         Analogía que concluye la debilidad de las narraciones sobre las causas de la revelación de esas aleyas.


¡Por Allah! ¡Qué rebosante de tinta es tu pluma y en qué forma aquella fluye de la misma! ¡Qué elevados los pergaminos que con ella fueron escritos en relación a la postura de los desafiantes y oponentes! ¡Y de qué forma sus sabias citas no dan lugar al crítico, como así tampoco al que quisiera corregir o completar! Sus páginas armonizan procurando un solo objetivo, y sus hojas coinciden en el camino propuesto. La respuesta a sus escritos, que puede provenir de quien posee inteligencia, solo puede contener la probación.
En cuanto a tu último edicto, en verdad que ha hecho correr su caudal, y sus olas se han desbordado de su cauce. Has dispuesto en él aleyas determinantes, con valiosas explicaciones. Te has excedido en aquello que se te ha requerido, sin que hayas hecho faltar nada de lo que se te ha exhortado a presentar. El que te respondiese, lo haría por porfía y petulancia en el debate, disputando en vano y encaprichado como un ignorante.
Tal vez alguien pueda objetar que aquellos que narraron las causas de la revelación de las aleyas que presentaste, son hombres de la Shî‘ah, y que la gente de la Sunnah no considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah. ¿Cuál sería la respuesta? Sírvete contestar, si es que lo deseas. Gracias.
Was Salâm
S


Carta nº 14
24 de Dhûl Qi‘dah de 1329 H.L.

1.      La nulidad de la analogía realizada por tal objetante
2.      El objetante no conoce la realidad de la Shi'ah
3.      La particularidad de esos hombres de considerar extremadamente grave el mentir en un hadiz

1- La respuesta es que la analogía que puede realizar tal objetante es nula, puesto que su forma sería estéril, tanto por la inexactitud al considerar lo que mencionamos un caso de esa analogía, como por la idea general de la misma.
En cuanto a la inexactitud del caso, es que el objetante dice: aquellos que narraron las causas de la revelación de esas aleyas, son hombres de la Shî‘ah”. Eso es rotundamente incorrecto, puesto que esto es manifestado por aquellos de entre los más confiables de la gente de la Sunnah, que narraron la revelación de esas aleyas a causa de lo que expresamos. Sus masânid o libros de hadices compilados testimonian que, en relación a esto, hay más caminos a través de ellos que de la Shî‘ah misma, como lo detallamos en nuestro libro. Tanzîl Al-Aiât al-Bahirah fi Fadl al-‘ltrat At-Tâhirah (La Revelación de las Resplandecientes Aleyas sobre las Virtudes de la Pura Descendencia del Profeta). Te será suficiente como referencia Gâiat Al-Marâm, el publicado en tierras del Islam.
En cuanto a la inexactitud de la idea general, es que el objetante dice: “La gente de la Sunnah no considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah”. Eso es más erróneo que lo primero, y es testimoniado por las cadenas de transmisión de los hadices de la gente de la Sunnah y sus caminos abarrotados de célebres hombres de la Shî‘ah. Tanto sus seis Sihâh como otros de sus libros, consideran como prueba a hombres de la Shî‘ah, señalados por sus experto; como shiítas y extraviados, e injuriados como herejes y cismáticos. Les atribuyeron la creencia en el antropomorfismo, y de exagerar o apartarse del camino recto. Entre aquellos de quienes narra Al-Bujârî, hay hombres de la Shî‘ah que fueron calumniados de herejes y señalados de mala forma por hostilidad, pero aun así, eso no fue en descrédito de su condición de justos para Al-Bujârî y otros, de forma que fueron usados como prueba en los Sihâh sin ningún cuestionamiento. ¿Acaso después de esto se puede tomar en cuenta cuando el objetante dice: “La gente de la Sunnah no considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah? ¡Por supuesto que no!
2- Pero quienes objetan es porque no tienen conocimiento al respecto. Si conocieran la realidad, sabrían que la Shî‘ah solo ha marchado por el sendero de la Pura Descendencia y se distinguen por poseer características propias de ella. De esa forma, están impregnados de su modelo, y marchan en base a su ejemplo. Aquellos que se les aferraron son inigualables en veracidad y confianza. Quienes se basan en ellos no tienen símil en piedad y precaución en la religión. Aquellos que confiaron en ellos no tienen semejante en ascetismo, adoración, elevada moral, purificación personal, lucha interior con el ego, y auto-estimación precisa de las acciones realizadas durante el día y la noche. No se puede rivalizar con ellos en lo relacionado al aprendizaje, memorización y precisión, y no se alejan en absoluto de esos parámetros al aclarar las realidades y estudiarlas con suma precisión y moderación.
Si su realidad se manifestara al objetante como realmente es, se fiaría de su confiabilidad y pondría en sus manos las riendas de sus asuntos. Pero su desconocimiento de ellos lo dispone como un ciego enajenado a su respecto, o como un jinete que galopa a ciegas en una noche tenebrosa. De esa forma, sospecha de personas como: el Ziqah o confiable del Islam, Muhammad Ibn Ia‘qûb Al-Kulainî, el Sadûq o veraz de los musulmanes, Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Babuaih Al-Qummî, o el Shaij de la Ummah, Muhammad Ibn Al-Hasan Ibn Ali At-Tûsi; subestima sus venerables libros -los cuales son un depositario de los conocimientos de la Familia de Muhammad (s.a.w.)-, y desconfía de aquellos de quienes transmiten, que eran auténticos paladines de las ciencias y nobles en la tierra, quienes consagraron su vida a Allah, a Su Libro, a Su Mensajero (s.a.w.), a Sus Imames y a la gente en general.
3- Tanto el piadoso como el perverso conocían qué juicio daban estas justas personas a la mentira. Miles de entre sus obras editadas maldicen a quienes mienten y proclaman que mentir en los hadices forma parte de lo nefasto que ocasiona la entrada en el infierno. En relación a la mentira intencional sobre el hadiz, tienen un juicio que les es particular, ya que lo califican como invalidante del ayuno, y consideran que quien incurra en ello debe compensar ese día de ayuno, como así también realizar la expiación obligatoria (Kaffârah) para quien lo cometa en el mes de Ramadán, de la misma forma en que consideran obligatorio eso para cualquier otro invalidante del ayuno realizado intencionalmente. Su Fiqh y sus hadices son claros al respecto.
¿Cómo puede sospecharse de sus hadices después de eso, siendo que son los probos y justos, erguidos en oración durante la noche y ayunantes durante el día? Si no es por intolerancia y sectarismo, o por vergonzosa ignorancia, ¿Por qué los justos de entre los seguidores de la Familia de Muhammad y sus adeptos son acusados de esa forma, mientras que los difusores de entre Al-Jawâriÿ, Al-Murÿi’ah y Al-Qadariah no lo son? ¡Que Allah nos resguarde de la equivocación! ¡En Él nos refugiamos de las consecuencias de la arbitrariedad y la hostilidad!
No hay Poder ni Fuerza sino en Allah, el Elevadísimo, El Majestuoso.
Was Salâm.
Sh.

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