martes, 16 de abril de 2013

Clases sobre Shiísmo - 4


Serie de clases sobre Shiísmo impartidas por Sumeia Younes 

(Las clases fueron grabadas, transcritas y luego editadas por la autora para poder disponer de ellas en forma de texto)

Clase 4

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordiosísimo

LA SHî‘AH EN ÉPOCAS DE LOS TRES PRIMEROS CALIFAS Y DE ‘ALÎ (A.S.)

Introducción

En la clase anterior dijimos que la mayoría de los Compañeros del Profeta (s.a.w.) estaban seguros de que el asunto del Califato no se saldría de los Banî Hâshim y su principal exponente, ‘Alî ibn Abî Tâlib, después de tanto énfasis por parte del Profeta (s.a.w.) y su continua incitación a aferrarse a ‘Alî y a Ahl-ul Bait (a.s.), pero los apresurados acontecimientos de la Saqîfah dieron vuelta la situación por completo, y la sorpresa fue grande para los seguidores de ‘Alî (a.s.), desde que ninguno de ellos se había imaginado tal cosa, a pesar de la existencia de señales que indicaban que los Compañeros de la línea del Iÿtihâd –o sea aquellos de Qureish que no consideraban que se les debía obediencia a los textos en ciertos asuntos, y que ellos tenían derecho a opinar- no estaban entregados a la voluntad del Profeta (s.a.w.) en este asunto.


Los shî‘as creían que la razón por la que se debía seguir a ‘Alî (a.s.) era que ello fue requerido por el Profeta (s.a.w.), y no fue por propia decisión que lo eligieron para seguirlo. Ash-Shahrestânî (f. 548 HQ), famoso sabio sunni, en su libro “Al-Milal wa An-Nihal”, una importantísima fuente sobre las diferentes tendencias y escuelas en el Islam, describe a los shias de la siguiente manera: “Los shî‘as son aquellos que siguieron a ‘Alî en particular y creyeron en su Imamato y Califato de acuerdo a las explícitas enseñanzas y voluntad del Profeta Muhammad”.[1]



Esto a diferencia de los no-shî‘as quienes creyeron que el Profeta (s.a.w.) delegó el asunto del Califato a la gente, para que ellos mismos eligieran y decidieran a quién seguir. Y, tarde o temprano, creyeron en la institución del Califato como la sucesión del Profeta (s.a.w.) para gobernar a la comunidad islámica, y no como una posición divina u ordenada por Dios.

La elección de los Julafâ’ ar-Râshidûn (o Califas Bien Guiados –en expresiones sunnitas-), tras la muerte del Mensajero de Dios (s.a.w.) no siguió un mismo método, sino que cada uno de los Califas fue elegido de una manera diferente:

Abû Bakr fue elegido en la Saqîfah de Bani Sâ‘idah por una minoría allí reunida -y en ausencia de la mayoría de los musulmanes que también se encontraban en Medina preocupados por los funerales del Profeta-. A esta elección después se le sumó la bai‘ah o juramento de fidelidad del resto de los musulmanes que la dieron ya sea por fuerza o por propia voluntad.
Al comienzo de este período, ‘Alî y sus shias se negaron a darle la bai’ah o juramento de fidelidad a Abû Bakr y en diversas oportunidades plantearon sus opiniones. Según Ibn Qutaibah -famoso sabio sunni-, por órdenes de Abu Bakr le pidieron al Imam ‘Alî que le diera la bai‘ah a Abû Bakr pero el Imam (a.s.) les dijo:

« أنا أحقّ بهذا الأمر منکم، لا أبایعکم و أنتم أولی بالبیعة لي »

“Yo soy más merecedor del asunto del Califato y liderazgo que vosotros. Yo no os daré mi bai‘ah, y lo más adecuado sería que vosotros me deis la bai‘ah a mí”.[2]

A pesar de esto, Abû Bakr ibn Abî Quhâfah, el primer Califa, se hace cargo de las riendas de los asuntos de los musulmanes durante dos años y siete meses.
Luego, Abû Bakr juzgó que debía ser él quien debía designar a su sucesor. Estando en su lecho de muerte, Abû Bakr requirió la presencia de ‘Uzmân ibn ‘Affân y en un testamento que le dictó, ‘Umar ibn Al-Jattâb fue nombrado su sucesor y segundo Califa. El Califato de ‘Umar duró diez años.
En este período no se dio ningún cambio especial en lo referente a la Shî‘ah. Los shias, imitando a Imam ‘Alî, siguieron el camino de la condescendencia y actuaron cautelosamente con el aparato gubernamental. Por otra parte, tampoco se registró ningún comportamiento violento por parte del aparato gubernamental con relación a ‘Alî (a.s.) y a sus shias, sino que se benefició por completo del conocimiento y de la opinión de ‘Alî para resolver muchos problemas y cuestiones políticas y científicas, al punto que se transmitió que en setenta oportunidades ‘Umar dijo:

"لولا علي لهلك عمر"

“Si no hubiese sido por ‘Alî, ‘Umar habría perecido”.[3]

El segundo Califa, ‘Umar ibn Al-Jattâb, a su vez, antes de morir conformó un Shûrâ o concejo de seis personas -elegidas por él mismo- para que éstas eligieran a una de entre ellas como su sucesor, de acuerdo a un método muy estricto establecido por el mismo ‘Umar: en este concejo ‘Uzmân ibn ‘Affân fue elegido tercer Califa. ‘Uzmân estuvo en el Califato durante 12 años.
Durante su Califato ocurrieron cosas contrarias a la Sunnah o Tradición del Mensajero de Dios (s.a.w.), lo que ocasionó la ira y la insatisfacción de los musulmanes. Por ejemplo, eligió a sus parientes para que ocupasen cargos gubernamentales y les otorgó profusamente de los bienes del Tesoro Público de los musulmanes. Además, expatrió al gran Compañero del Profeta (s.a.w.), Abû Dharr, de la ciudad de Medina a Sham, y luego a Rabadhah. También hizo volver a Medina a Hakam ibn ‘Ass, a quien el mismo Profeta había expatriado de la ciudad de Medina, y lo trató con aprecio, rindiéndole honores. Otra cosa que hizo fue que nombró a Walîd ibn ‘Uqbah como gobernador de Kufa, y cierto día que Walîd dirigía a los musulmanes en la oración en estado de embriaguez e hizo cuatro rak’ah o ciclos de oración en vez de dos en la oración en congregación de la mañana, ‘Uzmân no lo destituyó de su cargo. Además actuó con violencia con relación a ‘Abdul·lah ibn Mas’ûd, el gran compañero del Profet (s.a.w.) y otros casos semejantes.[4]
Finalmente, éstas y otras desviaciones que se dieron durante el Califato de ‘Uzmân y que llevaron a que la gente le censurara, y los nefastos efectos que esto tuvo en la comunidad islámica, abrieron los ojos de los musulmanes, y la oposición a la política de ‘Uzmân comenzó a extenderse, hasta que la sociedad llegó a percibir el gran error que cometió con relación a ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.), percatándose de que el rumbo que siguieron los musulmanes fue el resultado de haberle rechazado a él y a la Familia del Profeta (Ahl-u Bait-in Nabîi).
‘Ammâr, Abû Dharr Al-Guiffârî, Ibn Mas‘ûd, etc., que se cuentan entre los primeros shias y se encuentran a la vanguardia de aquellos que exhortaban a corregir ese rumbo y devolver el derecho a su origen, divulgaron el Imamato y liderazgo de ‘Alî (a.s.).

Además de la exhortación verbal de estos fieles compañeros, las injusticias que tuvieron lugar durante el Califato de ‘Uzmân hicieron que se intensificara la oposición ya por parte de diversos grupos, lo que rápidamente se convirtió en una oposición armada que terminó con la vida del tercer Califa, ‘Uzmân ibn ‘Affân.

En total, los tres primeros califas estuvieron en el poder 25 años. Durante este período de 25 años ‘Alî (a.s.) vio morir a tres de sus cuatro amigos más íntimos y queridos: Salmân Al-Farsî, Abû Dharr y Miqdâd. Fue también en este periodo que algunos de los otros compañeros del Noble Profeta (s.a.w.) y un gran número de sus seguidores en el Hiyaz, Iraq, El Yemen y otros territorios, se unieron a los shias de ‘Alî. Como consecuencia de esto, después de la muerte del tercer califa la comunidad se volvió hacia ‘Alî (a.s.) desde todas partes, requiriéndole que acepte ser el califa, y de este modo le dieron la bai’ah o juramento de fidelidad.

La Shî‘ah alcanzó su apogeo durante el período del califato de ‘Uzmân y tras ocupar ‘Alî el sitial del gobierno después de la multitudinaria y gran bai‘ah o juramento de fidelidad que culminó a su favor. ‘Alî mismo describe de la siguiente manera el momento en que los musulmanes se abalanzaron sobre él tras la muerte del califa ‘Uzmân para requerirle que se hiciera cargo del Califato:

« فتداكّوا عليَّ تداكّ الإبل الهيم يوم وردها وقد أرسلها راعيها، وخُلعت مثانيها، حتى ظننت أنّهم قاتلي، أو بعضهم قاتل بعض ولديّ... »

“Se abalanzaron sobre mí como si fuesen camellos sedientos en el día que se acercan al agua habiendo sido soltados por sus pastores y quitadas sus riendas, al punto que pensé que terminarían por matarme, o que matarían a alguno de mis hijos…”[5]


Pero lamentablemente, esto ocurrió cuando ya era demasiado tarde, cuando hasta entonces ya habían ocurrido muchas equivocaciones y desviaciones en la cuestión del liderazgo, y ahora liderar correctamente a la sociedad basada en el Corán y la Sunnah, era algo muy difícil de concretar. Pero el Imam, que no pensaba sino en la complacencia de Dios y el beneficio del Islam y los musulmanes, se había visto obligado a aceptar la bai‘ah de la gente y hacerse cargo del Imamato. Dijo el Imam (a.s.) en la Jutbah ash-Shaqshaqîiah:

«... لو لا حضور الحاضر و قيام الحجة بوجود الناصر و ما اخذالله على العلماء الا يقارّوا على كظّة ظالم ولا سغب مظلوم، لالقيت‏حبلها على غاربها و لسقيت آخرها بكاس اوّلها و لالفيتم دنیاکم هذه ازهد عندی من عفطه عنز».

“Si la gente no hubiese venido a mí y no se hubieran eliminado las excusas por la existencia de secundadores, y si Al·lâh no hubiese tomado la promesa de los sabios de que no consentirían la glotonería del opresor y el hambre del oprimido, hubiese echado la vestidura (del Califato) sobre sus propios hombros y hubiese actuado ante esta situación al igual que lo hice primeramente. Luego, habrías visto que a mi parecer, este mundo vuestro es más insignificante para mí que el estornudo de una cabra”.[6]
Así, en realidad fue solamente ‘Alî quien fue elegido -y de hecho forzado- por casi todos los musulmanes después del asesinato del tercer Califa, ‘Uzmân ibn ‘Affân, para el cargo de califa. Su califato comenzó en el año 35 de la Hégira y duró alrededor de 4 años y nueve meses.
No obstante, nuevamente, la ignorancia y negligencia por parte de algunos musulmanes, por un lado, y la perfidia y astucia de otros por motivos mundanos, por otro, impidieron que el Imam (a.s.) pudiera dedicarse plena y únicamente a la cuestión de la conducción de la sociedad islámica.
Primero, le impusieron las guerras internas y continuas, como las batallas de Ÿamal (impuesta por los Nâkizîn –los quebrantadores del pacto-, esto es, Talhah y Zubeir), de Siffîn (impuesta por los Qâsitîn –inicuos e injustos-, esto es, Mu‘awîiah y sus partidarios) y de Nahrawân (impuesta por los Mâriqîn –los salidos disparados de la religión-, esto es, los Jawâriÿ).

Además, al asesinar al Imam ‘Alî (a.s.) privaron a la comunidad islámica de un liderazgo inigualable.

De esta manera, en épocas del Califato de ‘Alî, a pesar de que los shias gozaban de una completa libertad para manifestar sus creencias, sin embargo, esos eventos impidieron que pudiesen difundir sus creencias en forma ideal. Por supuesto, el Imam ‘Alî (a.s.) aprovechó lo más que pudo la oportunidad que se le había presentado, y además de mostrar el verdadero rostro del Islam a la gente con su accionar intachable, expuso también conocimientos elevados y exaltados que hoy se cuentan entre los valiosos legados científicos y religiosos del mundo islámico y de la cultura y civilización islámica.
¿Quiénes eran llamados shias en épocas del Califato de ‘Alî?

El significado “general” de Shî‘ah en épocas del Imam ‘Alî:

En épocas del Califato del Imam ‘Alî, la palabra Shî‘ah en forma general se utilizaba –en contraposición a la expresión “shias de ‘Uzmân”- para aludir a aquellos que habían aceptado al Imam ‘Alî y consideraban necesario obedecerlo, y que no aceptaban a ‘Uzmân y a sus partidarios, aún cuando algunas de estas personas también aceptaban a los Sheijein, o sea, a los dos primeros califas, Abû Bakr y ‘Umar. Estas personas obedecían a ‘Alî desde que consideraban que él era el cuarto califa de los musulmanes, y no porque creyeran en su Imamato estipulado por Dios.

La aparición del significado “particular” de Shî‘ah:

Más adelante, al surgir desviaciones y posturas contrapuestas en la sociedad islámica, aparecieron entre los musulmanes diferencias ideológicas en las cuestiones de jurisprudencia, teología y política, ya que el tipo de comportamiento religioso del gobierno no se correspondía a lo que la Shî‘ah requería. Algunos shias -según el significado “general”- con el correr del tiempo, siguieron las enseñanzas de otros Compañeros –indistintamente a los vinculados al gobierno o no- en las cuestiones de Jurisprudencia y doctrinales. Estas personas no tomaban el conocimiento religioso solo de Ahl-ul Bait.

En contraposición, otros shias hacían hincapié en seguir en forma precisa a los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.). Ellos seguían en todos los asuntos jurisprudenciales y teológicos a los Imames (a.s.). El origen doctrinal de estos shias a los que se puede denominar “shias doctrinales” o “imamitas”, volvía a su creencia en el Imamato del tipo “particular”, en el que el Imam goza de una posición espiritual e ideológica especial. Su misión, además de dirigir y administrar la sociedad, es dilucidar la religión. El Imam es designado por Dios y hecho conocer a través del Profeta, y al igual que el Profeta, se encuentra exento del error y del pecado. A lo que se refieren estos shias con Califato, es la Wisâiah (o condición de albacea), Wilâiah (Supremacía o Potestad por sobre los musulmanes) e Imamato.

Por lo tanto, la palabra Shî‘ah en forma “particular” alude a los shias doctrinales que siguen a Ahl-ul Bait (a.s.) en todos los asuntos; toman su conocimiento religioso solamente de ellos; y consideran que el Imam (s.a.w.) es Inmaculado y que ha sido designado por Dios.

Por otra parte, el hecho de utilizar la palabra “shî‘ah” para referirse a este grupo no debe confundirse con el uso de la palabra “shî‘ah” para referirse a aquellos que amaban a la familia del Mensajero de Dios (s.a.w.) debido a la existencia de narraciones y aleyas sobre la necesidad de amar a Ahl-ul Bait (a.s.). El Shiísmo en su significado de “amar a Ahl-ul Bait” se difundió en el siglo 5 de la Hégira en adelante. E incluso en el siglo 3 y 4 ya había quienes amaban intensamente a Ahl-ul Bait (a.s.) entre los seguidores de la escuela Hanbalita, a pesar de ser conocidos por su intransigencia y ser partidarios de ‘Uzmân.


Además, se debe tener en cuenta que cuando hablamos del Shiísmo debemos hacer una distinción en cuanto a si el Shiismo de una persona o de la corriente o grupo al que nos estamos refiriendo simplemente alude al hecho de considerar superior a Imam ‘Alî (a.s.) por sobre ‘Uzmân, o si alude a los shias imamitas. En la ciudad de Kufa había muchísimos shias que solo lo eran en el sentido de considerar a ‘Alî superior a Uzmân y podía suceder también que amasen muchísimo a Ahl-ul Bait (a.s.). Muchos de ellos eran narradores de las virtudes de Imam ‘Alî y del resto de Ahl-ul Bait (a.s). No se debe considerar a estas personas shias en su sentido “particular”.

Preguntas:


  1. ¿Por qué los shias creían que debían seguir a ‘Alî? ¿Qué creían otros musulmanes respecto en quién debía recaer el asunto del Califato?
  2. ¿Acaso la elección de los Califas tras la muerte del Profeta (s.a.w.) siguió un mismo método? ¿Cómo fueron elegidos el 1º, 2º y 3º Califa? ¿Fueron elegidos por la mayoría de la gente?
  3. ¿Cuál fue la actitud de los shias ante el gobierno de los tres primeros Califas?
  4. ¿Cuánto duró el Califato de los tres primeros Califas?
  5. ¿Cómo fue el Califato de ‘Uzmân? ¿Qué es lo que ocasionó que éste fuese asesinado?
  6. ¿Cómo fue elegido ‘Alî (a.s.) para el cargo de Califa tras la muerte de ‘Uzmân? ¿Por qué ‘Alî (a.s.) finalmente aceptó este cargo? ¿Cuánto tiempo duró su Califato?
  7. ¿Qué guerras internas le fueron impuestas a ‘Alî (a.s.) durante su Califato?
  8. ¿Cuál era el significado “general” de Shî‘ah en épocas del Califato de ‘Alî?
  9. ¿Cuál era el significado “particular” de Shî‘ah en épocas del Califato de ‘Alî? ¿Cuál es la misión y posición del Imam (a.s.) según la creencia en el Imamato de tipo particular?
  10. ¿A qué se refieren los shias “doctrinales” con el Califato?



[1] Al-Milal wa an-Nihal, de Muhammad ibn ‘Abdulkarîm Shahrestânî, t. 1, p. 146. Beirut: Dâr al-Ma‘rifah, tercera impresión (1414/1993).
[2] Al-Imâmah wa as-Siâsah, t. 1, p. 18.
[3] At-Tabaqât al-Kubrâ, de Ibn Sa‘d, t.2, p.339.
[4] Ver: Ta’rij Al-Ia’qûbî, t. 2, pp. 70-71.
[5] Sharh Nahÿ al-Balâgah, t. 4, p. 6.
[6] Nahÿ al-Balâgah, Jutbah ash-Shaqshaqîiah (nº 3).

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