martes, 15 de mayo de 2012

Perspectiva del mundo antes del Advenimiento del Mahdî (a.ÿ.) (I): El Mahdî Prometido en el Islam según el Corán y la Sunna


Un panorama sobre El Gobierno del Mahdî (a.ÿ.)
Por Naÿmuddîn Tabasî
Traducido del persa por: Sumeia Younes .Asamblea Mundial de Ahl-ul Bait (a.s.)
En esta sección:


Prefacio del traductor al castellano


La creencia en la Manifestación del Salvador al Final de los Tiempos en los diferentes pueblos y religiones

Reflejo de esta creencia entre los diferentes pueblos y naciones del mundo

El Mahdî Prometido en el Islam

El Mahdî Prometido en el Sagrado Corán y la Sunna

El Mahdî Prometido en las fuentes de la Shî‘ah

Objetivos de la Revolución del Mahdî en el Corán y las narraciones islámicas

El rol de los seguidores de las religiones divinas en la preparación del terreno para la Manifestación

El movimiento del Imam Jomeinî (r.a.) preparará el terreno para la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.)

Prefacio del traductor al castellano 
Alabado sea Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Que la paz y las bendiciones de Dios sean con nuestro bendito Profeta,
Muhammad ibn ‘Abdul·lâh, y con su purificada Familia…
Que la paz sea con el Salvador del Final de los Tiempos, el abanderado de la liberación de los hombres de las cadenas de la tiranía… y que la paz sea con aquéllos que le esperan, obran en base a sus valores y han bebido de la copa de la guía...
“Ciertamente que lo llamaron Mahdî puesto que él guiará a los hombres a un asunto oculto; y extraerá la Torá y el resto de los Libros Celestiales de una gruta en Antioquía, y juzgará entre la gente de la Torá con la Torá, entre la gente del Evangelio con el Evangelio, entre la gente de los Salmos con los Salmos, y entre la gente del Corán con el Corán…”.
[Hadîz del Imam Al-Bâqir (a.s.)].[1]
Aquello que comparten respecto al Final de los Tiempos las diferentes religiones, e incluso ideologías escépticas, hace referencia a un período de la historia de la humanidad en el que el ser humano obtendrá el programa más elevado de administración de la vida social, a partir de lo cual comenzará una nueva era de convivencia sublime conjuntamente con paz, tranquilidad, justicia y bienestar mundial.
El énfasis de las religiones y culturas influenciadas por las mismas en la agrupación de los seres humanos en el marco de “la Ciudad Ideal”, “la Ciudad Perfecta”, “Utopía”, etc., se basa en esa misma creencia. Una de las diferencias entre el enfoque doctrinal sobre los últimos tiempos cimentado en las religiones divinas con la perspectiva en este sentido, cimentada en las escuelas humanistas, es la creencia referente a las raíces fundacionales de tal sociedad, que los seguidores de las religiones celestiales consideran se encuentran en la “Manifestación del Salvador de los últimos tiempos”, en tanto los seguidores de los ismos desviados y escépticos la consideran el fruto de la evolución de las sociedades humanas y la “culminación de la historia”.
En los últimos años, los temas relacionados con la inminente llegada del período del fin de los tiempos tuvieron un significativo incremento entre los adeptos de las diferentes religiones. Entre esos temas se encuentran la creencia en el retorno y parusía del Mesías -que para algunas sectas cristianas debería haber ocurrido en el año 2000- y las creencias de los cristianos evangélicos extremistas, los cristianos sionistas, los judíos, etc., y sus planes de sembrar ideas que provoquen tumultos y agitación, como la destrucción de la Mezquita de Al-Aqsâ, etc., para inducir la batalla de Armagedón. La presentación apresurada de teorías como la culminación de la historia con el objeto de alterar el pensamiento fit (innato o primigenio) de la espera de un Salvador también se valora como una prueba del desarrollo de esa creencia.
El ser humano hoy ha experimentado muchas de las consecuencias de la aplicación de los regimenes basados en los criterios humanos -y no divinos-, pero estos regimenes, en los que el hombre no sólo se considera autosuficiente respecto de Dios sino que pretende responsabilizarse de la tarea de Dios, finalmente acarrearán una catástrofe mundial. Recordemos cómo las masas de gente se precipitaron hacia el Comunismo y el Socialismo, y recordemos cómo entonces el mundo artificial de Marx y Lenin desapareció de la noche a la mañana. Asimismo el mundo occidental, que consideraba a la liberal-democracia como la mejor receta para administrar las sociedades y que albriciaba un final feliz para la historia, hoy reconoce la ineficacia de ésta para resolver problemáticas vitales de la humanidad.
Últimamente somos testigos de cómo el lobby judío-cristiano ofrece a los hombres su último grado de expresión en sistemas políticos, esto es, el neoliberalismo, que oculta sus fines de dominación bajo el eslogan de la “democracia” a la que dispone como una nueva deidad a la cual debe rendírsele pleitesía. De este modo, tanto simuladores como deslumbrados se adelantan unos a otros para que cuanto antes se los califique de “demócratas”. Por otro lado, a todo el que objeta tal sistema y régimen de falsa democracia, le es impuesto el título de “reaccionario”. Y si alguien, como musulmán, pretende hacer una defensa de un país que se basa en los preceptos divinos (la Sharî‘ah), se le llama “integrista” o “fundamentalista”. En esta atmósfera mundial, todo musulmán que se aferra tan sólo un poco a su religión, representa un criminal en potencia.
Progresivamente la humanidad se está percatando de la realidad de que el sistema democrático basado en los principios del secularismo no es otra cosa que una más de las desviaciones del hombre. El razonamiento humano constantemente está construyendo nuevos sistemas que indefectiblemente llegan a un callejón sin salida, y este círculo vicioso continuará hasta que la humanidad se dé por vencida. Sólo entonces la gente del mundo se saciará de las bien intencionadas especulaciones terrenales, y la sociedad humana, conformada mayormente por los oprimidos, anhelará alcanzar la verdad y la justicia… pero no las encontrará en la Tierra, así pues, todas sus esperanzas estarán puestas en los cielos. Este estado de la humanidad de esos días concretará las condiciones de la Manifestación del Gran Salvador del mundo.
Puede alegarse que la creencia en la existencia de un Reformador celestial del mundo y la esperanza en el futuro, la paz y la justicia eterna, forman parte de los asuntos fit o relacionados a la propensión natural que están estrechamente ligados a la esencia y existencia de la persona y que acompañan a la creación de todo ser humano, puesto que por un lado esta creencia surge del interior de los seres humanos, y por otro, es una cuestión general, planteada más allá del plano intra-islámico sunnî-shî’ah. Los seres humanos se percatan innatamente que es imperioso para el mundo contar con un líder e Imam que realmente sea Reformador y Justiciero, y estas particularidades no se observan en ninguno de los que alegan ser defensores de los derechos humanos. A ello obedece el que las diferentes doctrinas sostengan la existencia de un Reformador que un día se manifestará, reuniendo todas las condiciones del liderazgo e Imamato, aún cuando discrepan en su nombre e identidad.
Lamentablemente, a pesar de la existencia de todos los sorprendentes avances intelectuales y científicos, la humanidad negligente y desinformada, día a día se conduce a sí misma hacia la corrupción y se aleja progresivamente de Dios, desobedeciendo más y más Sus preceptos. Cuando una persona que se preocupa por el destino de la humanidad y que procura la perfección espiritual, observa esta situación y se desesperanza de todos, en conformidad a su naturaleza primigenia dirige su atención a Dios Todopoderoso y requiere de Él ayuda para eliminar la opresión y corrupción. A lo largo de la historia de la humanidad, ante los altibajos de la vida los hombres superaron continuamente la desesperanza al tener presente la Manifestación de tal Líder y Salvador divino.
Teniendo en cuenta que, según la ley divina general, la materia se encuentra bajo la influencia del espíritu, deducimos que, hasta que la sociedad humana no alcance su perfección espiritual, no podrá alcanzar la perfección de la vida material. Y en esta época de corrupción y extravío generalizado, el camino del ser humano para recibir el gran regalo divino, esto es, la Vicerregencia de Dios sobre la Tierra, es aún muy largo. Sin embargo, y felizmente, la fitrah o naturaleza primigenia que motiva la búsqueda de la verdad en los seres humanos, encontró un área de escape y ya la religión no es considerada un opio, sino la alquimia de los tiempos presentes.
Bajo tales condiciones, nuestro mayor deber es difundir “la Espera del Salvador”. En esta época de las comunicaciones en que el mundo está conectado de tal manera que se asemeja a una aldea mundial, y que con la existencia de medios de comunicación como la transmisión satelital y la red Internet ya no existe ninguna excusa para mantenerse incomunicado con el mundo sediento de justicia, debemos descubrir y fortalecer las semejanzas doctrinales referentes al último Salvador y Reformador. Luego, sorteando las desavenencias, presentar al Real Salvador que vendrá con el Poder divino para triunfar sobre el materialismo y expandir la religión de la verdad, la pureza y la justicia sobre la Tierra. Su victoria representará la victoria final de todos los profetas divinos y justicieros de la Tierra.
Los monopolizadores del poder en el mundo, que constituyen la absoluta minoría -pero que con la ayuda de los medios masivos de comunicación a su alcance y con su invasión cultural, conducen el pensamiento de la mayoría de la gente hacia sus propios intereses- se esforzaron por secularizar las sociedades, y se valieron del arma de la separación de la religión de la política sólo para desarmar a las sociedades no-occidentales, en especial a la islámica. Esto en tanto que fue precisamente sobre la base de las enseñanzas religiosas y sus propias nociones doctrinales y enfoques apocalípticos sobre el futuro del mundo -tales como el acaecimiento de la batalla de Armagedón- que ellos se abocaron a la programación, politización y acopio de estrategias con miras a un dominio mundial.
La cultura del Mahdiísmo es el blanco de ataque de los políticos y ávidos de poder que consideran al Islam como el gran impedimento para alcanzar sus objetivos; atacan de manera multilateral al Islam, a la sociedad musulmana y a todo musulmán, donde sea que éste se encuentre.
El deber más importante que pesa sobre todo musulmán en esta época de prueba y ocultación del Salvador, es la salvaguarda de la identidad y personalidad islámica. El musulmán, con valentía, iniciativa y con la fuerza de la fe y el conocimiento, con las consignas monoteístas de “Dios es el Más Grande” y “No hay divinidad sino Dios”, debe avanzar con pujanza, y estar consciente de que el mundo se dirige hacia el Islam, hacia la sociedad islámica universal, hacia la civilización coránica y hacia la sociedad del Mahdî. Y ésta es una promesa divina, inalterable.

La creencia en la Manifestación del Salvador al Final de los Tiempos en los diferentes pueblos y religiones

Entre las más exponentes creencias afines a las diferentes religiones celestiales está la Manifestación del Reformador Prometido del Final de los Tiempos o la llegada de una personalidad respecto a quien han albriciado los Libros de los profetas. Los seguidores de las religiones están a la espera de un Salvador que por medio de una gran Revolución librará a los seres humanos de la opresión y la tiranía, si bien difieren en cuanto a sus particularidades e identidad. El análisis de los textos de las religiones celestiales al respecto corrobora que él es ese mismo Mahdî, esa misma persona respecto a quien el Profeta del Islam (s.a.w.) y los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) han albriciado.
Un breve repaso a los pensamientos y creencias de los diferentes pueblos del mundo como el antiguo Egipto, la India, China, Persia y la antigua Grecia, y un vistazo a las leyendas del resto de las diversas culturas de la humanidad, incluso pueblos como los eslavos, germanos, celtas e incluso los aztecas y sus semejantes, también deja en claro y verifica perfectamente la realidad de que todos los pueblos del mundo, a pesar de todas sus diferencias de opinión y creencias e ideas contrapuestas, siempre estuvieron a la espera de un Reformador Universal.
Los Libros Sagrados de las religiones indican que al final de los tiempos el mundo se verá afligido por los conflictos y la confusión, las llamas de la opresión lo abarcarán todo y las guerras hostigarán a los seres humanos, y los que tengan las riendas del mundo en sus manos se volverán impotentes e incapaces de administrar los asuntos de las naciones, sin encontrar la manera de apagar las llamas de la discordia. Entonces, un Gran Reformador Universal terminará con todos los problemas y dificultades de la humanidad; arrancará la raíz de la corrupción, la irreligiosidad, la opresión y la ignorancia del planeta Tierra; pondrá fin a los crímenes y traiciones en contra de la humanidad, y establecerá un Gobierno Mundial basado en la justicia y la auténtica libertad.
Así pues, esta creencia no se circunscribe al Islam, sino que es un asunto concluyente y rotundo que no conoce de tiempo ni lugar, y que no es particular de ningún pueblo o religión, y siempre, en todas las épocas y en todo lugar, destacó y fue conocido por todas las naciones, diferentes escuelas de pensamiento del mundo, y religiones, abarcando al politeísmo, zoroastrismo, judaísmo, cristianismo… y a la bendita religión del Islam.
La esperanza en un gobierno mundial de justicia no sólo goza de antigüedad entre los seguidores de las religiones sino entre muchas de las diferentes escuelas de pensamiento del mundo, incluso las de carácter ateo. Es así que el Marxismo, a pesar de ser una ideología netamente filosófica y materialista que niega toda forma de trascendencia espiritual, posee una especie de escatología de carácter intraterreno, si se tiene en cuenta su concepción de la historia de la humanidad y las sociedades humanas en términos del pensamiento económico marxista en todas sus formas (esclavismo, feudalismo, mercantilismo, capitalismo, socialismo y comunismo). Esta doctrina, en su proceso de la lucha de clases, pretende llegar a una sociedad igualitaria en la que el pueblo asume el control -de manera benéfica- no sólo de los medios de producción, sino de todos los aspectos de la vida.
En la era actual, al pensar en el devenir del hombre o de la historia, según la perspectiva que se tenga de la realidad tanto desde los contextos de la ciencia hasta los del esoterismo, se puede considerar escatología, por ejemplo, a la utopía del comunismo mundial, la guerra nuclear total (presagiada durante la Guerra Fría) o el final del Sistema Solar -un hecho indefectible que sucederá dentro de miles de millones de años-.
Incluso últimamente la perspectiva sobre el Final de los Tiempos fue planteada en un plano muy extenso por muchos sabios y filósofos famosos del mundo bajo la aspiración de conformar un “Gobierno Único Mundial”. Ellos sostienen que, con el vertiginoso progreso de la industria y la tecnología, la vida mecanizada, la perniciosa carrera armamentística, los peligrosos juegos políticos, y el sentimiento de desesperanza y desaliento entre las sociedades humanas para librarse de las situaciones caóticas actuales, es menester conformar un gobierno único mundial basado en la justicia y la libertad.

Orígenes de esta creencia

El origen de la creencia en la Manifestación del Salvador del mundo, además del anhelo interior de todo ser humano, son las contundentes albricias a los creyentes de todos los profetas y embajadores divinos a lo largo de la historia de la humanidad. Además del Sagrado Corán, se hizo referencia a ello en todos los Libros Sagrados de la gente de religión, mencionándose claramente las albricias de la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.) con expresiones y contenidos que enfatizan la legitimidad y realidad del Mahdiísmo y la consideran una creencia general, común entre todas las comunidades y pueblos, aún cuando la albricia de la Manifestación de ese Gran Reformador Mundial fue planteada especialmente en el Islam y el Corán en forma más abarcadora, completa, profunda y puntual.
Si bien nosotros no consideramos a todos esos libros como Escrituras divinas y no tenemos certeza de que quienes los presentaron fuesen todos profetas -sino que creemos que ellos fueron, o profetas, o bien extrajeron estos temas de los Libros y enseñanzas de los profetas anteriores-, es sorprendente que en algunos de ellos se hayan mencionado determinados apelativos y nombres del Mahdî (a.ÿ.), e incluso su cadena genealógica y el hecho de que él es de la pura progenie del último Profeta, de los descendientes de la hija de ese profeta, y su último albacea.[2] La mayoría de las albricias que nos llegaron respecto a la Manifestación del Gran Reformador Mundial en los Libros divinos -si no decimos todas- sólo se corresponden con la sagrada existencia del Mahdî Prometido, el Remanente y Prueba Divina de los Imames Inmaculados de la Shî‘ah.

Reflejo de esta creencia entre los diferentes pueblos y naciones del mundo

Todas las religiones y pueblos albriciaron el retorno o la venida de una gran personalidad. Como botón de muestra, y sólo para demostrar que existen tales albricias, expongo a continuación dieciséis de las mismas:
1. Los antiguos persas creían que Gorzâ Sepah, su histórico héroe, estaba vivo y dormía en Kabul protegido por cien mil ángeles hasta el día que se despierte y se manifieste para reformar el mundo.
2. Otro grupo de persas decía que: tras organizar el país y afianzar las bases del gobierno, “Kikhosro” dio la corona del reinado a su hijo y se dirigió a las montañas donde reposa hasta el día que se manifieste y expulse al diabólico Ahrimanan del cosmos.
3. Los eslavos creían que una persona se levantaría desde el oriente y uniría a todas las tribus eslavas, haciéndolas dominar sobre el mundo.
4. Los germanos creían que un conquistador de entre sus tribus se levantaría y haría gobernar a Germania sobre el mundo.
5. Los habitantes medievales de las islas británicas anhelaban y esperaban desde hacía muchos siglos que el Rey Arturo se manifestase un día en la isla de Ávalon, hiciera dominar a la raza sajona sobre el orbe, y la felicidad del mundo les correspondiese a ellos.
6. Los pueblos escandinavos creían que: sobrevendrán desgracias para la gente del mundo, guerras mundiales aniquilarán a los pueblos, y entonces se manifestará Odín junto a una fuerza divina y dominará sobre todos.
7. Un grupo de egipcios que vivió 3000 años a. C. en la ciudad de Menfis, creía que al Final de los Tiempos un gobernante dominaría el mundo con fuerzas ocultas, haría desaparecer las diferencias de castas y que la gente alcanzase la tranquilidad y el sosiego.
8. Otro grupo del antiguo Egipto creía que el enviado de Dios al Final de los Tiempos surgiría al lado de la Casa de Dios, y conquistaría el mundo.
9. Los aztecas creían que: Quetzalcóatl -habitualmente identificado como la Serpiente Emplumada-, el Salvador del mundo, saldrá victorioso tras el acaecimiento de algunos sucesos mundiales. Quetzalcóatl fue expulsado por la divinidad opuesta, Tezcatlipoca, desde su capital, Tula, al exilio, desde donde, según la profecía, regresaría por donde nace el sol como un personaje barbado y de piel blanca. De tal modo, cuando el conquistador español Hernán Cortés apareció en 1519, el rey azteca, Moctezuma II, se abstuvo de enfrentarse a los conquistadores españoles por identificarlos con Quetzalcóatl.
10. En China, al introducirse el culto al buda Maitreya -el próximo Buda, un bodhisattva que renacerá en un futuro lejano para renovar la doctrina- también se introdujo en esta religión un componente escatológico: en los tiempos futuros la humanidad decaerá de tal manera que propiciaría el regreso de Maitreya para iniciar una nueva época de paz y esperanza. Mientras Maitreya aguarda tal acontecimiento, para el que, según ciertos cálculos, aún quedan 30.000 años, habita en el Paraíso de Tushita.
11. Dentro del contenido religioso del mazdeísmo, Zoroastro describió con gran detalle la llegada del Juicio Final con el último enfrentamiento entre Ahura Mazda (el Bien) y Angra Mainyu (el Mal), que produciría grandes catástrofes y aceleraría la llegada de un Salvador, un enviado celeste, Saoshyans, hijo milagroso y póstumo de Zoroastro, quien liderará a los Hijos de la Luz a la victoria sobre los Hijos de las Sombras, en el marco de una resurrección general de los muertos. Este gran Salvador del mundo difundirá la religión, desarraigará la pobreza e indigencia, salvará a Yazdan de las manos de Ahriman y la gente del mundo pensará, hablará y actuará igual.
12. Profecía de Los Navajos (indios norteamericanos): “Él, quién es toda sabiduría, toda inteligencia, trajo al pueblo Navajo algo como un Libro Santo, sólo que el Navajo no pudo escribirlo en ese momento por lo que Él lo dio en forma de canto... Este cantar es como las Escrituras Santas. Le dice a los indios qué ver en el ‘Final de los Tiempos’ cuando él vendrá ante el pueblo de nuevo... En el canto, Él (el Gran Espíritu) ha dicho que Él es esperado en el este, pero también es esperado en el oeste. Cuando Él venga y traiga estas buenas cosas del espíritu y de amor, será el momento más feliz y glorioso”.[3]
13. Las diferentes naciones y pueblos de la India, según sus libros sagrados, están a la espera de un Reformador que se manifestará y conformará un Gobierno Único Mundial.
14. El Hinduismo cree en la reencarnación o manifestación divina, especialmente la manifestación de Vishnú, a la cual denominan “avatar”. Vishnú atravesó 9 avatares sucesivos, en épocas distintas del ciclo samshárico, y el décimo y último de ellos, Kalki -avatar supremo- es considerado como el del “Juicio Final”, que tendrá lugar cuando termine el último “yuga” (“yugakali”) en que se encuentra actualmente el ciclo samshárico. Al término de este yuga, Kalki se manifestará montado en un caballo blanco y con una espada de fuego, y con su poder soberano destruirá la Tierra y aniquilará a los poderes del mal que en ella actúan, restaurará la bondad originaria, y gobernará en una era dorada.
15. En el Judaísmo y el Cristianismo los acontecimientos del fin del mundo son similares, e incluyen la llegada del Mesías. Los judíos creen que al Final de los Tiempos, el Mesías (del hebreo, מָשִׁיחַ, mashiaj, ‘el ungido’ con aceite del rey), se manifestará y gobernará por siempre y será su Salvador. Creen que es de entre los descendientes del Profeta David (a.s.). Desde épocas muy tempranas, el mesianismo ha constituido una base significativa en el pensamiento judío. En los Libros del Antiguo y Nuevo Testamento hay muchas albricias sobre el Justiciero Mundial y sobre los importantes sucesos, guerras, expansión de la opresión, corrupción, sediciones, derramamientos de sangre y otras señales que acaecerán antes de la Manifestación. El anhelo por la llegada del Mesías se intensificaba notablemente durante periodos de problemas y calamidades. A la larga, se estableció una conexión entre el mesianismo y el concepto de Torá: cada judío, individualmente, mediante el estudio constante y la observancia de los mandamientos de Dios, podría acelerar la llegada del Mesías. Por eso, todo acto individual tendría resonancias cósmicas.
16. Los cristianos creen en la existencia del Mesías y dicen: “Él se manifestará al Final de los Tiempos y tomará el mundo”. En la traducción griega de la Biblia hebrea, la Septuaginta, “Mesías” se traduce por la palabra Christos, de la cual se deriva Cristo. Por ello, el nombre de Jesucristo identifica a Jesús con el Mesías, aunque el judaísmo afirma que éste todavía no ha venido. Los cristianos están a la espera de la “segunda venida” o parusía, el “advenimiento glorioso” del Mesías en la Tierra, en que comenzará la época de la Salvación. Antes de ese tiempo se desarrollará la Gran Tribulación, en la cual se hará prominente el papel del Anticristo. En los últimos días de su vida Jesús (a.s.) hizo mucho énfasis a sus seguidores respecto a su vuelta a la Tierra, aconsejándoles estar a su espera y preparados.
Los seguidores de las diferentes religiones y pueblos difieren entre sí en cuanto al nombre de este Salvador, y aún cuando no concuerdan por completo con el Mahdî Prometido del Islam (a.ÿ.), e incluso algunos no coinciden en absoluto con él, permiten inferir una realidad certera: estas ideas, creencias y opiniones -todas las cuales, con sus diferentes contenidos, informan de un futuro brillante y de la venida de un Reformador Mundial al Final de los Tiempos que unificará las religiones, establecerá un programa de reforma y conformará un Único Gobierno Mundial cimentado en la justicia y la libertad-, en realidad, se originan de la Revelación. Sin embargo, en algunas regiones alejadas donde las llamas de la verdad brillaron menos, su luminosidad se aplacó paulatinamente a lo largo de la historia, quedando sólo generalidades de las albricias del Mahdî Prometido y del Reformador Mundial. Por supuesto, el hecho de que a lo largo de los siglos estas albricias hayan quedado intactas, acrecienta la importancia del tema, y hace más certera la cuestión del Mahdiísmo.
Por lo tanto, si quitamos la palabra Mahdî y otros vocablos -con los que los seguidores de las diferentes religiones y pueblos aluden a él- del marco de la terminología particular para referirse a su persona, y lo denominamos “Gran Salvador Celestial”, “Reformador Mundial”, “Emancipador Oculto”, o “Salvador Esperado”, salvaremos también las diferencias nominales.

El Mahdî Prometido en el Islam

El Imam Al-Mahdî (a.ÿ.) nació el viernes 15 de Sha‘bân del año 255 H.L. (869 d.C.) en la ciudad de Samarra (Irak). Es hijo del Imam Hasan ibn ‘Alî Al-‘Askarî (a.s.), el undécimo Imam de Ahl-ul Bait (a.s.), quien también nació en Samarra, en el año 232 de la H.L. El Imam Al-‘Askarî pasó a ser conocido como tal porque fue confinado a vivir en una zona militarizada donde residía el ejército (‘askar) compuesto por los soldados turcos de la corte abbasí. Fue contemporáneo a seis califas abbasíes: Al-Mutawakkil, Al-Muntasir, Al-Musta‘în, Al-Mu‘tazz, Al-Muhtadî y Al-Mu‘tamid. El período de su Imamato duró seis años y fue martirizado a la edad de 28 años en el 260 H.L., dejando como único hijo y sucesor al último de los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.), el duodécimo Imam, Al-Huÿÿah ibn Al-Hasan Al-Mahdî (a.ÿ.).
La madre del Mahdî (a.ÿ.) fue Narÿis, nieta del Emperador de Bizancio. Era descendiente de Pedro, apóstol de Jesús (a.s.). Ella soñó al Profeta del Islam (s.a.w.) y a Jesús (a.s.) que la unían en matrimonio con el Imam Hasan Al-‘Askarî (a.s.). Otra vez soñó que, invitada por Fátima Az-Zahrâ’ (a.s.), se convertía al Islam. Cuando musulmanes y bizantinos se entablaron en guerra, y el César se dirigió a los frentes de batalla junto a su ejército, Narÿis, alentada por otro sueño que vio, siguió al ejército marchando de incógnito entre los sirvientes. En la frontera fue hecha prisionera por algunas patrullas de avanzada del ejército musulmán, e ignorando que ella era de la familia del César, la llevaron a Bagdad junto al resto de los prisioneros. El Imam Al-Hâdî (a.s.), el décimo Imam, escribió una misiva en lengua romana y se la envió a Narÿis por medio de un emisario, quien tenía órdenes de comprarla del vendedor de esclavos y llevarla ante su presencia en Samarra. El Imam Al-Hâdî le repitió todo lo que ella había visto en sueños, y le dio las buenas nuevas de que ella sería la esposa de su hijo el Imam Al-‘Askarî y la madre del Reformador del mundo.
Los califas ‘abbasíes veían en peligro su Califato porque era sabido que el Mahdî Prometido de la descendencia del Profeta (s.a.w.) sería el hijo del Imam Al-‘Askarî; por ello, tenían bajo estricto control al Imam (a.s.) para evitar el nacimiento de su sucesor. Así, el Imam Al-Mahdî nació en forma oculta y aún vive en forma oculta. Tuvo dos ocultaciones, una Menor -que duró alrededor de 69 años (desde el martirio de su padre hasta el año 329 H.L.)- y la otra -que se prolonga hasta hoy- Mayor, y que durará hasta que Dios lo desee y lo haga manifestarse para llenar la Tierra de justicia y equidad.
Dijo el Imam Zain Al-‘Âbidîn (a.s.): “En nuestro Qâ’im existen similitudes con los profetas de Dios (s.a.w.): con Noé, con Abraham, con Moisés, con Jesús, con Job, y con Muhammad -que las bendiciones sean con todos ellos-. Con Noé en cuanto a su larga vida; con Abraham en cuanto a la ocultación de su nacimiento y su alejamiento de la gente; con Moisés en cuanto a su situación de aprensión y ocultación; con Jesús en cuanto a las discrepancias de la gente respecto a él; con Job en cuanto a la llegada del alivio y sosiego después de la desgracia y adversidad, y con Muhammad (s.a.w.) en cuanto a su levantamiento con la espada”.[4]

El Mahdî Prometido en el Sagrado Corán

Este milagro eterno que es el Corán, expresó, refiriéndose al Salvador del Mundo y a la heredad de la Tierra por parte de los desposeídos:
1 - ﴿ وَنُرِيدُ أَن نَّمُنَّ عَلَى الَّذِينَ اسْتُضْعِفُوا فِي الاَرْضِ وَنَجْعَلَهُمْ أَئِمَّةً وَنَجْعَلَهُمُ الْوَارِثِينَ
1. «Y quisimos agraciar a los oprimidos en la Tierra designándoles Imames y (también) les constituimos en herederos (del país)». (Sura Al-Qasas; 28: 5)
2 - ﴿ وَعَدَ اللَّهُ الَّذِينَ ءَامَنُوا مِنكُمْ وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ لَيَسْتَخْلِفَنَّهُمْ فِي الاَرْضِ كَمَا اسْتَخْلَفَ الَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ وَلَيُـمَكِّنَنَّ لَهُمْ دِينَهُمُ الَّذِي ارْتَضَى لَهُمْ وَلَيُبَدِّلَنَّهُم مِّن بَعْدِ خَوْفِهِمْ أَمْناً يَعْبُدُونَنِي لاَ يُشْرِكُونَ بِي شَيْئاً وَمَن كَفَرَ بَعْدَ ذَلِكَ فَاُوْلَئِكَ هُمُ الْفَاسِقُونَ ﴾
2. «Dios prometió, a quienes de vosotros creen y practican el bien, entronizarles en la Tierra, como entronizó a sus antepasados; consolidarles su religión que eligió para ellos y mudar su temor en sosiego. ¡Que me adoren y no me atribuyan nada! Mas quienes después de esto renieguen, serán depravados». (Sura An-Nûr; 24: 55)
3 - ﴿ هُوَ الَّذِي أَرْسَلَ رَسُولَهُ بِالْهُدَى وَدِينِ الْحَقِّ لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّينِ كُلِّهِ وَلَوْ كَرِهَ الْمُشْرِكُونَ ﴾
3. «Él fue Quien envió a su Mensajero con la guía y la verdadera religión para hacerla prevalecer sobre todas las religiones, aunque ello disguste a los idólatras». (Sura At-Taubah; 9: 33)
4 - ﴿ وَلَقَدْ كَتَبْنَا فِي الزَّبُورِ مِن بَعْدِ الذِّكْرِ أَنَّ الاَرْضَ يَرِثُهَا عِبَادِيَ الصَّالِحُونَ ﴾
4. «Hemos prescrito en los Salmos, después del Mensaje (la Biblia), que la Tierra la heredarán mis siervos meritorios» (Sura Al-Anbiâ’; 21: 105).[5]
Esta heredad de la Tierra por parte de los oprimidos, y el predominio de la religión sobre el mundo del que hablan el Corán, los Salmos y los Libros de los profetas anteriores, no se han concretado todavía, por lo que debemos estar a la espera de ese día.

El Mahdî Prometido en las fuentes de Ahl al-Sunnah

En las fuentes de las escuelas islámicas se transmitieron muchas narraciones del Profeta Muhammad (s.a.w.) que explican que el Mahdî Prometido de la Gente de la Casa del Profeta (s.a.w.) se manifestará al final de los tiempos para llenar la Tierra de justicia después de haber sido llenada de injusticia y opresión. Incluso muchas personalidades y sabios de Ahl al-Sunnah de las diferentes tendencias escribieron libros e hicieron análisis académicos para corroborar el grado de confiabilidad de estas narraciones. El número de las narraciones citadas en las fuentes confiables de Ahl al-Sunnah no es menor que las narraciones transmitidas por los shias, e incluso en los seis Sihâh se transmitieron narraciones sobre el Mahdî (a.ÿ.):
En As-Sahîh de Al-Bujârî (f. 256 H.L.); As-Sahîh de Muslim (f. 261 H.L.) -los dos Sheij, Bujârî y Muslim, mencionaron al Mahdî por sus características y no por su nombre-; As-Sunan de Ibn Mâÿah (f. 273 H.L.); As-Sunan de Ibn Dâwûd (f. 275 H.L.), As-Sunan de At-Tirmidhî (f. 279 H.L.) y Al-Musnad de Ahmad ibn Hanbal (f. 241 H.L.).
El Prof. ‘Alî Muhammad ‘Alî Dajîl mencionó en su libro “Al-Imam Al-Mahdî”, los nombres de 205 obras de los grandes sabios sunníes, treinta de los cuales escribieron libros independientes sobre el Mahdî; treinta y una personas particularizaron un capítulo sobre él en sus obras, y ciento cuarenta y cuatro personas, por diferentes motivos, citaron narraciones sobre el Mahdî en sus libros.

El Mahdî Prometido en las fuentes de la Shî‘ah

Para la Shî‘ah, el grado de confiabilidad de estas narraciones es un asunto categórico, y creer en el Mahdî como el último de los sucesores y albaceas del Mensajero de Dios (s.a.w.) y en su Manifestación, es una de las exigencias irrecusables de la madh·hab o escuela doctrinal, puesto que forma parte de los fundamentos de la religión y es una de las implicancias de la creencia en el Imamato para la cual se adujeron muchas pruebas del Corán y la correcta Tradición del Profeta, como así también argumentos del intelecto. Aiatul·lâh Sâfî Golpâigânî extrajo las narraciones sobre el Imam de la Época (a.ÿ.) de 154 libros confiables y documentos de primera línea del Shiísmo, y citó en su libro Muntajab al-Azar 6207 narraciones. Asimismo, el eminente autor del presente volumen, Naÿmuddîn Tabasî, recopiló hadices sobre el Mahdî en su obra Mu‘ÿam Ahâdîz al-Imâm al-Mahdî (a.ÿ.), tal como él mismo lo explica en la introducción del libro que el lector tiene en sus manos.
Ambas Escuelas del Islam, la Sunnah y la Shî‘ah no sólo coinciden en el principio de la creencia en el Mahdî (a.s.) sino también en lo relativo a la universalidad de su convocatoria y su gobierno mundial; que el Mahdî (a.ÿ.) es de la Familia del Profeta Muhammad (s.a.w.) y descendiente de su hija Fátima (a.s.); que su apelativo es Al-Mahdî; que se completarán las condiciones de su llegada en una sola noche; que Jesús (a.s.) seguirá al Mahdî en la oración, y que llenará la Tierra de justicia y equidad. Además coinciden en cuanto a ciertos atributos personales del Imam (a.ÿ.) y a algunos de los indicios de su Advenimiento; en que se le dará la bai‘ah (pacto de fidelidad) entre el Rukn o Pilar de la Ka‘bah y el Maqâm o sitial de Abraham (a.s.); en lo que concierne al desarrollo económico en épocas de su Manifestación, etc.

Objetivos de la Revolución del Mahdî en el Corán y las narraciones islámicas

En el Sagrado Corán y los nobles hadices en los que concuerdan todos los musulmanes, se explicaron objetivos generales para la Gran Revolución del Mahdî, entre los que se encuentran:
1. Un número de aleyas coránicas explican la superioridad y predominio del Islam por sobre todas las religiones, como en las aleyas 32 y 33 de la Sura At-Taubah y las aleyas 8 y 9 de la Sura As-Saff. Los hadices que fueron narrados tanto por Ahl al-Sunnah como por la Shi‘ah, asimismo sus exegetas, coinciden en que este objetivo sólo se concretará en épocas del Mahdî Esperado (a.ÿ.).
2. Acabar con la apostasía respecto a la religión de la Verdad, referente a lo cual el Corán ha informado en la aleya 54 de la Sura Al-Mâ’idah.
3. Terminar con la opresión y establecer el gobierno de justicia islámico en todo el mundo.
4. Aniquilar el politeísmo y purificar la Tierra del mismo en forma completa, y la expansión del Monoteísmo absoluto y la adoración real de Dios Altísimo, tal como se desprende de la aleya 55 de la Sura An-Nur y de la aleya 56 de la Sura Ad-Dâriât. Asimismo, el establecimiento de una sociedad monoteísta que solo adore a Dios, sin asociarle nada, que establezca la oración, dé el zakât, y ordene lo bueno y prohíba lo malo.
5. Delegar la gobernación de la Tierra a los dignos siervos de Dios y a aquéllos que fueron oprimidos debido a su afinidad con la religión monoteísta. Un número de aleyas coránicas, como la aleya 55 de la Sura An-Nur, la aleya 5 de la Sura Al-Qasas, y la 105 de la Sura Al-Anbiâ’, hacen referencia a ello.
6. Que todos se beneficien de las bendiciones divinas, que todo derecho le sea devuelto a su dueño, y que ya no quede lugar para la envidia, el rencor y la enemistad; que la gente sea autosuficiente y sus corazones no tengan la sensación de necesidad. En ese entonces la seguridad y la tranquilidad se expandirán por todo el orbe, de manera que todos los seres vivos se beneficiarán de las infinitas bendiciones divinas, y así, será garantizada la libertad y ya nadie será molestado, e incluso las fieras, los roedores y los reptiles tampoco se molestarán entre sí ni producirán daño alguno.

El movimiento del Imam Jomeinî (r.a.) preparará el terreno para la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.)

Se deduce de las narraciones islámicas que tendrá lugar un movimiento revolucionario que comenzará en Irán y preparará el terreno para la Manifestación del Mahdî Prometido. Estas narraciones hacen referencia a unas particularidades que se corresponden claramente con el Imam Jomeinî (r.a.), el líder de la Revolución Islámica: “Unas gentes del oriente se levantarán y prepararán el terreno para el Levantamiento de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.)”.[6] Y: “Cuando acudan a vosotros banderas negras, honrad a los persas, puesto que vuestro gobierno está con ellos”.[7] O el hadîz del Imam al-Kâdzim (a.s.): “Un hombre de Qom convocará a la gente hacia la verdad, y se congregará junto a él un pueblo que será como un trozo de hierro, al que ni los vientos tempestuosos harán trastabillar, ni se fatigarán de la guerra ni se acobardarán, y se encomendarán a Dios; y el final será para los temerosos”.[8]
Lo que se desprende de las narraciones es que este movimiento irá acompañado de una actividad académica. En los hadices se aludió a que el comienzo de este movimiento se dará tras trasladarse el centro de difusión de las ciencias de Ahl-ul Bait desde la ciudad de Kûfah hacia la ciudad de Qom. Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.) en este sentido: “Pronto la ciudad de Kûfah quedará vacía de creyentes, y el conocimiento y la ciencia partirán de allí [volviéndose limitados] cual serpiente enroscada en su madriguera; y se manifestará en una ciudad llamada Qom, donde se volverá un baluarte del conocimiento y la virtud, y un depósito del saber y la perfección, de modo que no quedará sobre la Tierra ningún desposeído [intelectual] que no esté informado de la religión, incluso las mujeres ocultas tras los velos. Ello sucederá en una época cercana a la Manifestación del Qâ’im. Dios dispondrá a Qom y a su gente como los lugartenientes de Hadrat Al-Huÿÿah (a.ÿ.)… El conocimiento y la ciencia llegarán desde la ciudad de Qom hasta el resto de las naciones en el oriente y occidente del orbe, y los seres del mundo serán informados al punto de no quedarles excusas, de manera que no quedará nadie sobre la Tierra a quien no hayan llegado la religión y la ciencia. Será entonces que se manifestará Hadrat Al-Qâ’im (a.ÿ.)…”.[9]
Con el triunfo de la Revolución Islámica, la Hauzah ‘Ilmîiah o ámbito de escuelas religiosas de Qom se convirtió en la más importante Hauzah de los conocimientos de Ahl-ul Bait (a.s.) en el mundo, especialmente después de que el papel preponderante que desempeñaba la Hauzah de Nayaf (Irak) quedara limitado y disminuido a causa de las restricciones suscitadas por parte del régimen baazista de Saddam Husein. Y de esta manera, aquello que las nobles narraciones vaticinaban, se hizo realidad, ya que, debido a la difusión de los conocimientos de la Familia de Muhammad (s.a.w.) en todo el mundo, la gente está conociendo las enseñanzas del Islam original, y el Islam está llegando desde la Hauzah de Qom a toda la humanidad. Asimismo sucede con la existencia de escuelas de religión para mujeres en la Hauzah de Qom, lo cual es una circunstancia inédita y sin precedentes en la historia de la cultura religiosa de las mujeres, sumado al hecho de haberse dado a un nivel elevado, a lo cual se hizo referencia en el Hadîz del Imam As-Sâdiq (a.s.): “Incluso las mujeres ocultas tras los velos”.
La Revolución del Imam Jomeinî (r.a.) corroboró en la práctica la posibilidad del establecimiento de un gobierno de justicia islámico que armonice con la época contemporánea y pueda dar respuesta a sus necesidades, y tiró abajo las ideas y alegatos obtusos y caducos de Occidente respecto al Islam. Este movimiento se expandió e influyó incluso en pensamientos de personas ajenas al círculo del mundo islámico, y se topó con una favorable y extensiva acogida en occidente para aceptar el Islam. El éxito que tuvo este levantamiento en la conformación de la nación islámica originó un estado de despertar en las naciones no-islámicas, motivando en ellas el interés por familiarizarse con esta flamante civilización, la cual tuvo como contendientes a los superpoderes, cuyos esfuerzos mancomunados por derrotarla se enfrentaron con el fracaso. Este Estado islámico pudo exhibir al mundo un modelo de completa independencia, lucidez política y visión de futuro, y debido a las consignas de defensa de los oprimidos y rechazo a los opresores, penetró en las mentes de las naciones débiles.
El liderazgo de ese vasto movimiento del Imam Jomeinî (r.a.) se considera un preliminar para la Revolución del Mahdî puesto que presenta al mundo del Islam y a todo el planeta Tierra la identidad de un Gran Reformador. Se observan las repercusiones de este acontecer en el incremento de las preguntas entre los musulmanes y no-musulmanes sobre la identidad del Mahdî Esperado (a.ÿ.), en el empeño por conocerlo y en el hecho de estar a su espera y expectantes al comienzo de su Revolución, tras observar los logros de la Revolución de su representante genérico -el Imam Jomeinî-. Tras anunciar la ocurrencia de un movimiento suscitado por aquéllos que prepararán el terreno para la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.), los nobles hadices expresan: “Entonces la gente anhelará y requerirá al Mahdî”.

El rol de los seguidores de las religiones divinas en la preparación del terreno para la Manifestación

La creencia en el Mahdiísmo, además de acabar con la desesperanza y el desaliento, motiva:
  1. La autoformación individual y social.
  2. Evitar mimetizarse con el entorno corrupto del ambiente.
  3. Resistencia ante los líderes corruptos y lucha contra la corrupción.
  4. El rechazo a la opresión.
Tal como dijo el Aiatul·lâh Makârim Shirâzî en su libro Hukumat-e Ÿahanî-e Mahdî (El Gobierno Mundial del Mahdî -a.ÿ.-):
“Se le llama “espera” o “visión de futuro” al estado de alguien que está en desconformidad con la situación existente y que se esfuerza por suscitar una mejor situación… La cuestión de la espera del Gobierno de la Verdad y la Justicia (del Mahdî) y el Levantamiento de un Reformador Mundial, en realidad está compuesta por dos elementos: el elemento de “rechazo” y el elemento de “confirmación”. El elemento de rechazo es sentirse ajeno a la situación existente, y el elemento de confirmación es el desear una situación mejor; y si estos dos aspectos se impregnan en el espíritu del ser humano en forma arraigada, darán origen a dos extensivos conjuntos de acciones.
Estos dos conjuntos de acciones son: abandonar todo tipo de colaboración y concordancia con los elementos de la opresión y la corrupción, e incluso combatir y entrar en lucha con ellos, por un lado, y la autoformación y autoayuda y motivar la preparación física, síquica, material y espiritual para la conformación de ese gobierno único mundial y humanístico, por otro lado”.
Los adeptos de todas las religiones que verdaderamente esperan al Salvador, tienen la responsabilidad, además de corregirse a sí mismos, de esforzarse por corregir a los demás, puesto que el grandioso programa que esperan es un proyecto en el que deben participar todos los elementos de transformación.
Si la persona que “espera al Mahdî” reúne en sí las verdaderas particularidades de un “esperador” y suscita ese deseo verdadero y espera real en los hombres, el Advenimiento del Mahdî se concretará, puesto que tal persona, con tal creencia y esperanza jamás es absorbida por un ambiente corrupto.
La fe y creencia en el Imam de la Época (a.ÿ.) impide someterse a los opresores, y fue apoyándose en esta esperanza brillante que la gran nación de Irán enarboló la bandera del Islam y se convirtió en un orgullo de la historia de la humanidad y del Islam.
Según las enseñanzas de los profetas y albricias de los Libros celestiales, a pesar de los innumerables factores de pesimismo que se observan en el mundo en relación con el futuro de la humanidad, la situación actual del mundo no puede continuar, y tarde o temprano la rueda del tiempo rodará a favor de los desposeídos; el rostro del mundo se transformará, y las corrupciones sociales y los conflictos actuales cederán su lugar al sosiego y seguridad.
De acuerdo a las promesas de los profetas y las albricias de las Escrituras Sagradas, finalmente llegará un día en que el último sucesor del Noble Mensajero, el fundador del Gobierno Único Mundial, el Mahdî Prometido y Esperado (a.ÿ.), surgirá por detrás de las cortinas de la ocultación, y todos los telones de las tinieblas serán corridos… Y el mundo se iluminará súbitamente…
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A lo largo de esta obra, para hacer referencia al Mahdî Prometido (a.ÿ.) se utilizan nombres y apelativos como Hadrat Al-Mahdî, Imam Al-Mahdî, Al-Huÿÿah (La Prueba -de Dios-), Sâhib (Dueño), Sâhib Az-Zamân (Dueño del Tiempo), Sâhib Al-’Amr (Dueño de los Asuntos), Walî Al-‘Asr (Señor de la Época), Al-Qâ’im (el que se levanta), Walîi-ul·lâh (Regente de parte de Dios), Baqîiatul·lâh (el Remanente de Dios), el Imam o Dueño de la Época, el Justiciero de la Familia de Muhammad (s.a.w.), el Reformador, el Restaurador, o simplemente “el Imam”.
El Sufiânî, al que se alude a lo largo del texto, es un personaje de la descendencia de Iazîd ibn Mu‘âwîiah ibn Abû Sufiân, que surgirá al Final de los Tiempos. Su nombre es ‘Uzmân ibn ‘Anbasah y será muy hostil a Ahl-ul Bait (a.s.). De rostro enrojecido y ampollado, ojos amoratados y aspecto desagradable, opresor y traidor, se levantará en Shâm, y rápidamente tomará cinco ciudades, para dirigirse luego con un gran ejército hacia Kûfah (Irak). Cometerá horrendos crímenes en las ciudades de Irak -especialmente en Naÿaf y Kûfah-; enviará otro ejército hacia la Península Arábiga, y en Medina cometerán matanzas y saqueos. De allí se dirigirán hacia La Meca, hasta que, por orden divina, el ejército del Sufianî será tragado por la tierra en un desierto entre Medina y La Meca. Entonces, tras algunos acontecimientos, el Mahdî (a.ÿ.) se dirigirá desde La Meca hacia Medina, y desde allí hacia Kûfah, y el Sufianî huirá desde Irak hacia Shâm. El Imam enviará un ejército para perseguirlo, y finalmente será matado en Jerusalén.
El Daÿÿâl que también se menciona a lo largo de la obra es un personaje maligno del Final de los Tiempos, asimilable al Anticristo de la tradición cristiana.
Se ha utilizado la abreviación: (s.a.w.) para expresar: sal·la al·lâh-u ‘alaihi wa âlihi wa sal·lam” (Que las bendiciones y la paz de Al·lâh sean con él y con su purificada familia), tras mencionarse al noble Profeta; la abreviación: (a.s.) para significar: “‘alai-hi/hâ/him as-salâm” (Que la paz sea con él/ella/ellos), tras mencionarse al resto de los profetas y a los miembros de la purificada familia del noble Profeta, y la abreviación: (a.ÿ.) para significar: “‘aÿÿalal·âh faraÿahu ash-sharîf” (Que Al·lâh apresure su noble Manifestación), tras mencionarse al Imam Al-Mahdî. Cabe aclarar que el vocablo “faraÿ” significa “alivio” y “consuelo”, y este alivio tendrá lugar para el Mahdî cuando se produzca su Manifestación.
¡Dios nuestro! ¡Apresura la Manifestación de Tu Walî y cuéntanos entre sus compañeros!
Sumeia Younes
Ciudad de Qom
Mayo de 2008.





[1] Gheibat-e Nu‘mânî, t. 26, cap. 13, p. 342.
[2] En el libro “Ÿamâseb Nâmeh” de Ÿamâseb -alumno de Zoroastro-, donde éste registró sucesos del pasado y futuro del mundo y los estados de los reyes, profetas, albaceas y santos, dice en el marco de unos temas que transmitió de Zoroastro: “(El profeta árabe) será el último de los profetas que surgirá entre las montañas de La Meca… Su religión es la más noble de las religiones y su Libro abrogará todos los Libros… abolirá la religión de los Magos (sacerdotes de la religión zoroástrica)… De los descendientes de la hija de ese profeta, [surgirán] nueve, [y aquél] que se llama Sol del Mundo y Shah de la Época, será gobernante en el mundo por orden de Yazdan, y será el último sucesor de ese profeta… Su manifestación será al final de los tiempos… y hará que en todo el mundo haya una sola religión…”.
[3] Del Folleto publicado en 1963 por: Naturegraph Publishers, Inc.
[4] Kamâl ad-Dîn, p. 322; cap. 31, hadîz nº 3 (Ed. Âjondî).
[5] Tal como anuncia el Corán en esta última aleya, leemos en los Salmos de David, en el Salmo 37, nº 9, 10 y 11: “… pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la Tierra · Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí · Pero los mansos heredarán la Tierra”. Luego en el nº 18 dice: “Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre”. Y en el nº 29 dice: “… los justos heredarán la Tierra”.

[6] Ibn Mâÿah, As-Sunan, t. 2, p. 1368; Al-Mu‘ÿam al-Awsat, t. 1, p. 200; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t. 7, p. 318; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 268; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 599; Bihâr al-Anwâr, t. 51, p. 87.
[7] Râmûz al-Ahâdîz, p. 33.
[8] Bihâr al-Anwâr, t. 60, p. 216.
[9] Bihâr al-Anwâr, t. 60, p. 213; Safînah al-Bihâr, t. 2, p. 445.

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