martes, 15 de mayo de 2012

Perspectiva del mundo antes del Advenimiento del Mahdî (a.ÿ.) (III): Situación religiosa y moral de la gente


Un panorama sobre El Gobierno del Mahdî (a.ÿ.)
Por Naÿmuddîn Tabasî
Traducido del persa por: Sumeia Younes .Asamblea Mundial de Ahl-ul Bait (a.s.)
Primera Sección
Perspectiva del mundo antes del Advenimiento del Mahdî (a.ÿ.)

Segundo Capítulo: Situación religiosa de la gente.

A) El Islam y los musulmanes.

B) Las mezquitas.

C) Los sabios.

D) Abandono de la religión.

E) Venta de la religión.

Tercer Capítulo: La moral antes de la Manifestación.

A) Frialdad en los sentimientos humanos.

B) Corrupción moral

C) Expansión de los actos contrarios al pudor

D) Deseo de tener pocos hijos.

E) Escaso número de hombres y abundancia de mujeres



Situación religiosa de la gente

En este capítulo nos ocuparemos de analizar la situación religiosa de la gente antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.). Se deduce de los hadices que en esos días no quedará más que el nombre del Islam y el Corán, y los musulmanes lo serán sólo de nombre. Las mezquitas ya no serán recintos donde se encaminará y sermoneará a la gente, los sabios jurisprudentes en esa época serán los peores sabios sobre la Tierra, y la religión será comercializada por mercancías de poco valor y a un bajo costo.

A) El Islam y los musulmanes

Islam significa “sometimiento a los preceptos divinos”. El Islam es la mejor de las religiones y garantiza la felicidad de la humanidad en este mundo y el Más Allá; sin embargo, lo que realmente tiene valor es actuar conforme a los preceptos del Islam y el Corán. Al final de los tiempos todo será al revés; es decir, del Islam no quedará sino el nombre. El Corán estará presente en la sociedad, pero solo serán líneas trazadas sobre papeles y los musulmanes solo conservarán el apelativo de “musulmán”, sin que quede en ellos vestigios de Islam. Dijo el Noble Profeta del Islam (s.a.w.): “Sobrevendrá una época para mi comunidad en la que no quedará del Corán sino grabados e imágenes, y del Islam sino su nombre. Los musulmanes serán llamados musulmanes de nombre, pero serán más ajenos que nadie al Islam”.[1]
Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “Pronto llegará una época en la que la gente no conocerá a Dios y no sabrá el significado [real] del Tawhîd (Monoteísmo), hasta que surja el Daÿÿâl [2] ”.[3]

B) Las mezquitas

La mezquita es un recinto para la adoración de Dios Todopoderoso, para la difusión de la religión, y para encaminar y guiar a la gente. En los comienzos del Islam incluso se efectuaban en las mezquitas actividades gubernamentales trascendentes. El ÿihâd (lucha por la causa de Dios) se programaba en las mezquitas, y era desde las mismas que el hombre ascendía espiritualmente; pero al final de los tiempos las mezquitas perderán su finalidad esencial y en lugar de la enseñanza, difusión y guía religiosa, se incrementará el número y el esplendor de las mismas, en tanto estarán vacías de creyentes. Dijo el Profeta de Dios (s.a.w.): “Las mezquitas de esa época serán confortables y hermosas, pero carecerán de guía y orientación”.[4]

C) Los sabios

Los sabios y eruditos islámicos son los protectores de la religión de Dios sobre la Tierra, y en sus manos se encuentra la orientación y guía de la gente. Soportando esfuerzos deducen las cuestiones religiosas a partir de las fuentes de la legislación, poniéndolas a disposición de las personas; pero al final de los tiempos la situación cambiará y los sabios (religiosos) de esa época serán los peores. El Mensajero de Dios (s.a.w.) expresó: “…Los sabios de esa época serán los peores sabios que se hallen bajo el cielo. A partir de ellos se generará la discordia y la sedición, que también a ellos retornarán”.[5] Tal vez pueda decirse que se refiere a los sabios de las cortes y subordinados que justifican los crímenes de los soberanos opresores y de los gobernantes obstinados, dándole a ello un tinte islámico; esos que están dispuestos a hacer concesiones con cualquier criminal y trasgresor... Sí, debemos decir que: esos son los peores sabios, a partir de quienes comenzaron los conflictos y a quienes los mismos retornarán.

D) Abandono de la religión

Otra de las señales del final de los tiempos es que la gente abandonará la religión. Cierto día el Imam Al-Husain (a.s.) se presentó ante Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (a.s.) mientras un grupo de personas estaba sentado alrededor de ‘Alî (a.s.). Él les dijo: “Al-Husain es vuestro líder; el Enviado de Dios (s.a.w.) lo llamó señor y líder. De su descendencia surgirá un hombre que se asemeja a mí en cuanto a carácter y fisonomía. Él llenará el mundo de justicia y equidad, en tanto (antes) habrá sido llenado de tiranía e injusticia”. Se le preguntó: “¿Cuándo ocurrirá ello, oh Amîr Al-Mu’minîn?”. Dijo: “¡Ay! Cuando abandonéis vuestra religión del mismo modo que la mujer se despoja de su ropa para su esposo”.[6]

E) Venta de la religión

En caso de que su vida corra peligro el ser humano tiene la obligación de renunciar a sus bienes por proteger su vida, y si algún peligro amenazara su religión, debe pagar con su vida, a los efectos de que el peligro no atente contra su religión; pero al final de los tiempos se venderá la religión a un vil precio, y las personas que a la mañana eran creyentes, a la tarde se volverán incrédulas.
El Enviado de Dios (s.a.w.) manifestó: “¡Ay de los árabes por el mal que les circunda!: sediciones, cual fragmentos de noches oscuras y tenebrosas. A la mañana el hombre será creyente y al ocaso incrédulo. Un grupo venderá su religión a vil precio y por mercancías insignificantes. Quien en aquel día se aferre y esté asido a la religión, será como si tomara en su mano una brasa encendida o estrujara en sus manos un arbusto de espinas”.[7]


La moral antes de la Manifestación

De entre las características notorias del final de los tiempos están el debilitamiento de las bases de la familia, de los vínculos de parentesco y de la amistad; la frialdad en los sentimientos humanos, y el desamor.

A) Frialdad en los sentimientos humanos

El Noble Mensajero del Islam (s.a.w.) describió de la siguiente manera la situación de esos días en lo concerniente a los afectos: “En esos días los mayores no tendrán compasión por los más pequeños, y el poderoso no se compadecerá del débil. Será entonces cuando Dios le permita (al Mahdî) levantarse y manifestarse…”.[8] Asimismo, el Profeta (s.a.w.) dijo: “No acaecerá la Hora (As-Sâ‘ah) sino hasta que llegue una época en que la persona (por la intensidad de su pobreza) se dirija a su gente y parientes y apele a ellos mediante sus lazos de parentesco, para que quizás así le ayuden, pero no le darán nada. La persona solicitará ayuda a su vecino, apelando a él mediante su derecho de vecino, pero éste no le ayudará”.[9]
Dijo también el Enviado de Dios (s.a.w.): “De entre las señales y condiciones de la Hora (Ashrât as-Sâ‘ah), están el mal comportamiento con el vecino y romper los lazos de parentesco”.[10]
Desde que en algunas narraciones se interpreta la palabra “As-Sâ‘ah” (la Hora) como la Manifestación del Mahdî,[11] interpretamos las narraciones que hablan de “Ashrât as-Sâ‘ah” (“condiciones de la Hora”) como “las señales de la Manifestación”.

B) Corrupción moral

Es posible soportar de alguna manera toda desviación y corrupción, excepto la corrupción sexual, que para los seres humanos honorables y celosos (de los valores) resulta bastante engorrosa e insoportable. De entre las desviaciones demasiado desagradables y peligrosas con las que se verá aquejada la sociedad previa a la Manifestación del Imam Al-Mahdî (a.ÿ.) será la inseguridad de la familia y del honor de las mujeres.
En esos días, la corrupción y el descontrol moral estarán ampliamente propagados. La indecencia y aberración de comportamientos animales de un grupo de, en apariencia humanos, pasará inadvertida por efecto de la expansión y reiteración de actos de corrupción, volviéndose comunes y normales. La corrupción se propagará de tal manera que serán pocos los que puedan o quieran evadirla.
En las celebraciones de los dos mil quinientos años de monarquía en el año 1971, en épocas del reinado de Muhammad Rezâ Pahlavî, bajo el nombre de “Festival del Arte de Shîrâz”, se interpretaron escenas degradantes de comportamiento animal, lo cual suscitó las protestas e ira de la sociedad islámica de Irán; pero en los días previos a la Manifestación, no habrá tales protestas, y la única queja será que, por qué se producen estos actos bochornosos en medio de los caminos. Éste será el mayor “nahiî ‘ani-l munkar” o “prohibición de lo malo” que se hará, y tal amonestación vendrá de la persona más devota de su época.
Ahora echemos un vistazo a los hadices para que podamos concebir cuan trágica será la pérdida de los valores islámicos y la expansión de la corrupción en tales días. Dijo el Enviado de Dios (s.a.w.): “No acontecerá la Hora sino hasta que la mujer sea interceptada (arrebatada de su tutor y ante las miradas de todos) en pleno día y en forma manifiesta, y sea violada en medio del camino, pero nadie reprochará este accionar ni lo evitará. Las mejores personas en esos días serán quienes digan (al violador): “¡Ojalá te hubieses apartado un poco y hubieras hecho eso a la vera del camino!”.[12]
Asimismo dijo el Profeta (s.a.w.): “¡Juro por Aquel en cuyas manos está la vida de Muhammad! que esta comunidad no desaparecerá hasta que el hombre se interponga en el camino de las mujeres (cual león feroz) y las viole. El mejor de los hombres en esos días será el que diga: “¡Ojalá la hubieras ocultado tras esta pared (así no hacías eso en público)!”.[13]
Dijo también: “Esas personas estarán agitadas cual animales, y pelearán entre sí en medio del camino; entonces uno de ellos violará a su madre, hermana o hija en medio del camino (y ante la vista de todos); luego las expondrá al ataque de los demás, y uno tras otro cometerá actos aberrantes, pero nadie censurará ni cambiará ese abominable accionar. El mejor de ellos en esos días será quien diga: ‘Si te hubieras alejado del camino (y de la vista de la gente) habría sido mejor’.”.[14]

C) Expansión de los actos contrarios al pudor

Dijo Muhammad ibn Muslim: Le pregunté al Imam Al-Bâqir (a.s.): “¡Oh hijo del Enviado de Dios! ¿Cuándo se manifestará vuestro Qâ’im?”. El Imam replicó: “Cuando los hombres se asemejen a las mujeres y las mujeres a los hombres. Cuando los hombres les basten a los hombres (o sea, practiquen la homosexualidad) y las mujeres a las mujeres”.[15]
Se transmitió otra narración con el mismo contenido del Imam As-Sâdiq (a.s.).[16] Abû Hurairah también transmite del Profeta (s.a.w.): “No se erigirá la Hora sino hasta que los hombres celen a los muchachos, tal como se cela a las mujeres”.[17]
Asimismo se narraron otras narraciones con el mismo contenido.[18]

D) Deseo de tener pocos hijos

Dijo el Profeta del Islam (s.a.w.): “No acontecerá la Hora sino hasta que aquel que tenga cinco hijos añore haber tenido solo cuatro, y aquel que tenga cuatro hijos diga: ¡Ojalá hubiese tenido solo tres hijos! Y el que tenga tres hijos deseará haber tenido solo dos, y el que tenga dos, deseará haber tenido solo uno; y el que tenga un solo hijo, añorará que: ¡Ojalá no hubiese tenido hijo alguno!”.[19]
En otra narración dijo: “Llegará un tiempo en el que envidiaréis al hombre de pocos hijos, así como hoy envidiáis al de más hijos y riquezas, al punto que uno de vosotros pasará junto a la tumba de su hermano y se revolcará sobre la misma al igual que los animales se revuelcan sobre la tierra del prado, y dirá: “¡Ojalá yo hubiese estado en su lugar!”. Y no dirá esto por anhelo de encontrar a Dios o por buenas obras que haya realizado, sino por las desgracias y dificultades que sobre él descenderán”.[20]
Asimismo el Profeta (s.a.w.) dijo: “No acontecerá la Hora sino hasta que el número de hijos sea poco (al-walad gaidan)”.[21] En esta narración encontramos la expresión “al-walad gaidan”, cuyo significado es “abortar un feto” y “evitar el embarazo”, pero la palabra “gaidzan” que fue utilizada en otra narración, significa “angustia, dificultad, tribulación e ira”.
Es decir que en esa época la gente, mediante el aborto y evitando engendrar, impedirá la abundancia de hijos; o bien que tener hijos ocasionará angustia, pena e ira, y tal vez ello se deba a los dificultosos problemas económicos, a la propagación de enfermedades entre los niños, a la escasez de medios, a la publicidad e incentivos para el control de la natalidad, o a otros factores.

E) Escaso número de hombres y abundancia de mujeres

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “De entre las señales y condiciones de la Hora es que la cantidad de hombres mermará y el número de mujeres se incrementará, al punto que, cada cincuenta mujeres habrá un solo tutor”.[22]
Quizás esta situación se deba al aumento de las pérdidas de vidas de los hombres que se dará por las continuas y prolongadas guerras.
Dijo también el Profeta (s.a.w.): “No acontecerá la Hora sin que antes lleguen días en los que tras un hombre marchen alrededor de treinta mujeres, y cada una le diga: ‘¡Cásate conmigo! ¡Cásate conmigo!’.”.[23]
Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) en otra narración: “Dios separará a Sus amigos y elegidos del resto de la gente, hasta que la Tierra se purifique de los hipócritas, de los desviados y de sus hijos. Llegará un tiempo en que cincuenta mujeres confrontarán a un hombre, diciéndole una: ‘¡Oh siervo de Dios! ¡Cómprame!’; y diciéndole otra: ‘¡Dame refugio a mí!’.”.[24]
Dijo Anas: El Profeta (s.a.w.) dijo: “No acontecerá la Hora sino hasta que llegue una época en que (por efecto de las pérdidas de vidas de los hombres y la abundancia del número de las mujeres) una mujer encuentre un calzado en el camino y (con pena y lamentación) diga: “¡Este calzado pertenecía a un hombre!”. En esos días habrá un solo tutor por cada cincuenta mujeres”.[25]
Dijo Anas: ¿Acaso no quieres que te narre un hadîz que escuché del Profeta (s.a.w.)? El Profeta (s.a.w.) dijo: “Los hombres desaparecerán y quedarán las mujeres”.[26]


[1] Zawâb al-A‘mâl, p. 301; Ÿâmi‘ al-Ajbâr, p. 129; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 190.
[2] Daÿÿâl: personaje maligno del Final de los Tiempos, asimilable al Anticristo de la tradición cristiana [N. del T.].
[3] Tafsîr al-Furât, p. 44.
[4] Bihâr al-Anwâr, t. 2, p. 190.
[5] Zawâb al-A‘mâl, p. 301; Ÿâmi‘ al-Ajbâr, p. 129; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 190.
[6] Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 144.
[7] Ahmad, Al-Musnad, t. 2, p. 390.
[8] Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 380, y t. 36, p. 335.
[9] Ash-Shaÿarî, Al-Amâlî, t. 2, p. 271.
[10] Ajbâr Isbahân, t. 1, p. 274; Firdaus al-Ajbâr, t. 4, p. 5; Ad-Durr al-Manzûr, t. 6, p. 50; Ÿam‘ al-Ÿawâmi‘, t. 1, p. 845; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 240.
[11] Ver: Tafsîr al-Qommî, t. 2, p. 340; Kamâl ad-Dîn, t. 2, p. 465; Tafsîr as-Sâfî, t. 5, p. 99; Nûr az-Zaqalain, t. 5, p. 175; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 553; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 280; Ash-Shâfi‘î, Al-Baiân, p. 528; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, p. 162. Para un análisis de los términos: “Iawm adz-Dzuhûr” (el Día de la Manifestación), “Iawm al-Karrah” (el Día del Retorno) y “Iawm al-Qiâmah” (el Día de la Resurrección), referirse a Tafsîr al-Mizân, t. 2, p. 108.
[12] ‘Aqd ad-Durar, p. 333; Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 495.
[13] Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 9, p. 119; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 91; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t. 7, p. 217.
[14] Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 101.
[15] Kamâl ad-Dîn, t. 1, p. 331.
[16] Mujtasar Izbât ar-Raÿ‘ah, p. 216; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 570; Mustadrak al-Wasâ’il, t. 12, p. 335.
[17] Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 226; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 249.
[18] a) Se transmitió de As-Sâdiq (a.s.): “Cuando veas al hombre ser censurado por estar con las mujeres”. Al-Kâfî, t. 8, p. 39; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 257; Bashârah al-Islâm, p. 133.
b) “Cuando el muchacho se brinde como lo hace la mujer, y brinde su espalda a quien desee”. Al-Kâfî, t. 8, p. 38; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 257.
c) “Cuando se acompañe a un hombre en cortejo nupcial llevándole hacia otro hombre, tal como se acompaña a una mujer en cortejo nupcial al llevarle hacia un hombre”. Bashârah al-Islâm, p. 76; Ilzâm an-Nâsib, p. 121.
d) Dijo As-Sâdiq (a.s.): “Cuando el hombre se peine tal como una mujer lo hace para su esposo, y los hombres paguen por tener relaciones íntimas con él, compitiendo entre sí por ese hombre, celándole de otros hombres y sacrificando para ello vidas y bienes”. Al-Kâfî, t. 8, p. 38; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 457.
e) Dijo As-Sâdiq (a.s.): “Cuando el hombre obtenga su sustento diario por su trasero, y la mujer por sus genitales”. Al-Kâfî, t. 8, p. 38.
f) Dijo As-Sâdiq (a.s.): “Cuando se cele a un muchacho tal como celan a una muchacha en la casa de su familia”. Bashârah al-Islâm, pp. 36, 76, 133.
g) Dijo el Profeta (s.a.w.): “Como si no quisieras estar en el mundo cuando mi comunidad abandone el rezo y siga las pasiones mundanas, los precios se encarezcan y se incremente la homosexualidad”. Bashârah al-Islâm, p. 23; Ilzâm an-Nâsib, p. 181.
[19] Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 227.
[20] Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 10, p. 12.
[21] Ash-Shî‘ah wa ar-Raÿ‘ah, t. 1, p. 151; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 221; Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 10, p. 281; Bihâr al-Anwâr, t. 34, p. 241.
[22] At-Taiâlisî, Al-Musnad, t. 8, p. 266; Ahmad, Al-Musnad, t. 3, p. 120; At-Tirmidhî, As-Sunan, t. 4, p. 491; Abû Ia‘lâ, Al-Musnad, t. 5, p. 273; Hiliah al-Awliâ’, t. 6, p. 280; Dalâ’il an-Nubûwah, t. 6, p. 543; Ad-Durr al-Manzûr, t. 6, p. 50.
[23] Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 509.
[24] Mufîd, Al-Amâlî, p. 144; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 250.
[25] ‘Aqd ad-Durar, p. 232; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 225.
[26] Ahmad, Al-Musnad, t. 3, p. 377.

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