martes, 15 de mayo de 2012

Perspectiva del mundo antes del Advenimiento del Mahdî (a.ÿ.) (V): Rayos de esperanza

Un panorama sobre El Gobierno del Mahdî (a.ÿ.)
Por Naÿmuddîn Tabasî
Traducido del persa por: Sumeia Younes .Asamblea Mundial de Ahl-ul Bait (a.s.)

Primera Sección
Perspectiva del mundo antes del Advenimiento del Mahdî (a.ÿ.)

Sexto Capítulo: Rayos de esperanza.

A) Los verdaderos creyentes.

B) El rol de los sabios y eruditos (shias)

C) El rol de la ciudad de Qom al final de los tiempos.

La ciudad de Qom, el Santuario de Ahl-ul Bait (a.s.)

La ciudad de Qom, la Prueba para los demás.

Centro de difusión de la cultura islámica.

D) Corroboración de la línea de pensamiento de Qom..

Los compañeros del Mahdî (a.ÿ.)

Irán, la nación del Imam de la Época (a.ÿ.)

Elogio a los iraníes.

Los que prepararán el terreno para la Manifestación.


Rayos de esperanza

En los temas tratados anteriormente nos familiarizamos con una parte de las narraciones que hacen alusión a la situación mundial antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.). Si bien en estas narraciones se habla de desórdenes y contrariedades -a un extremo que quizás lleguen a desesperanzar a los seres humanos- existen otras narraciones que hacen referencia a puntos brillantes, y arrojan rayos de esperanzas para los shias y las personas creyentes y comprometidas.
Algunas de estas narraciones se relacionan con los creyentes de quienes la Tierra jamás se verá privada; ellos estarán presentes en todo el orbe incluso bajo las difíciles condiciones que reinarán antes de la Manifestación.
Otras narraciones aluden al rol de los eruditos islámicos y sabios que en épocas de la Ocultación (Gaibah) cada tanto originarán transformaciones en la sociedad, presentándolos como los protectores de la religión. En algunos de los dichos de los Inmaculados (a.s.) se hace mención al especial papel que jugará la ciudad de Qom antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.), y así también algunas narraciones hablan de la presencia activa de los iraníes antes y después de la Manifestación del Imam (a.s.).

A) Los verdaderos creyentes

A veces nos topamos con narraciones que responden a quienes suponían que llegarían tiempos en que la sociedad se vería vacía de la existencia de personas creyentes. Los Imames (a.s.) negaron esta suposición e informaron de la existencia de creyentes en toda época.
Dijo Zaid Az-Zarrâd: Le dije al Imam As-Sâdiq (a.s.): “Temo que no seamos de entre los creyentes”. Dijo el Imam (a.s.): “¿Por qué piensas así?”. Dije: “Porque veo que entre nosotros no hay nadie que anteponga a su hermano por sobre el dirham y el dinar, más bien, veo que preferimos el dirham y el dinar por sobre nuestro hermano en la fe -al que nos une la Wilâiah de Amîr Al-Mu’minîn (a.s.)-”. Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “No es como tú dices. Vosotros sois gente de fe; pero vuestra fe no estará completa sino cuando se levante el Qâ’im de la Familia de Muhammad -que Al·lâh apresure su Manifestación-; en ese entonces Dios perfeccionará vuestro intelecto y seréis creyentes completos.
¡Juro por Dios, en cuyas manos se encuentra mi vida! A lo largo y ancho del orbe existen personas para quienes el mundo en su totalidad no vale lo que el ala de un mosquito”.[1]

B) El rol de los sabios y eruditos (shias)

En cada época en que los velos de la oscuridad e ignorancia echaron sombras sobre las sociedades humanas, fueron estos sabios y eruditos religiosos los que llevaron a cabo excelentemente su responsabilidad de eliminar la ignorancia y el atraso de los pensamientos, y de apartar la corrupción y decadencia del interior de los hombres; y se desprende de las narraciones que al final de los tiempos también los sabios desempeñarán este papel a la perfección.
Dijo el Imam Al-Hâdî (a.s.): “Si no fuese que en épocas de la Ocultación del Restaurador de la Familia de Muhammad (s.a.w.) habrá sabios que guiarán y orientarán a la gente hacia él, protegerán la religión con las Pruebas divinas, librarán a los shias débiles de las redes de Shaitán y sus acólitos, y los salvarán del mal de los Nawâsib (los hostiles a Ahl-ul Bait), nadie permanecería firme en la religión de Dios y todos se volverían apóstatas; pero ellos tomarán con vigor el liderazgo de los corazones de los débiles de la Shî‘ah y los protegerán, al igual que el capitán de un barco sostiene el timón de la embarcación. Por lo tanto, ante Dios ellos son las personas más elevadas”.[2]
Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) respecto a quien vivifica la religión en cada centuria: “A comienzos de cada centuria Dios Todopoderoso suscita para la comunidad del Islam el surgimiento de una persona para que vivifique la religión”.[3]
Estas dos narraciones y otras similares hacen clara referencia al papel de los sabios en los días de la Ocultación, y consideran en manos de los sabios la neutralización de las maquinaciones de los satanaces y la renovación de la vida de la religión.
Por supuesto, en nuestros días no hacen falta pruebas y razonamientos lógicos para demostrar esta cuestión, puesto que no está oculto para nadie el rol que desempeñó Hadrat Imam Jomeinî (r.a.) en el desbaratamiento de los siniestros planes de los enemigos -quienes habían puesto en peligro las bases de la religión en el mundo contemporáneo-.
Sin dudas, la grandeza que adquirió el Islam en esta época es por la bendición de la República Islámica de Irán y su fundador, Hadrat Imam Al-Jomeinî (r.a.).

C) El rol de la ciudad de Qom al final de los tiempos

Cuando la sociedad humana se dirige hacia la decadencia y corrupción, asoman rayos de esperanza, y un grupo de personas se convierten en los portaestandartes de la luz en el corazón de las tinieblas. Al final de los tiempos la ciudad de Qom llevará sobre sus hombros la responsabilidad de este rol.
Existen muchas narraciones que elogian a esta sagrada ciudad y a sus virtuosos habitantes -que saciaron su existencia con la transparente y límpida vertiente de la escuela de Ahl-ul Bait (a.s.), haciéndose cargo de la misión de difundir el Mensaje-.
Los Inmaculados Imames (a.s.) repetidas veces manifestaron palabras con relación a la ciudad de Qom y su importante papel en el movimiento cultural en tiempos de la Ocultación del Imam de la Época -que Al·lâh apresure su Manifestación-, algunas de las cuales citaremos a continuación:

La ciudad de Qom, el Santuario de Ahl-ul Bait (a.s.)

Se desprende de algunas narraciones que la gente de Qom conformaría un símbolo y ejemplo del Shiísmo y de la Wilâiah; a ello se debe que cada vez que los Imames (a.s.) querían presentar a alguien como amante y adepto de Ahl-ul Bait (a.s.), se dirigían a él llamándolo “Qommî”.
Un grupo se dirigió ante el Imam As-Sâdiq (a.s.) y le dijeron: “Nosotros somos de la gente de Ray”. Dijo el Imam (a.s.): “¡Bravo por nuestros hermanos de Qom!”. Ellos le repitieron varias veces: “¡Nosotros vinimos ante ti desde Ray!”. Pero el Imam (a.s.) también reiteró sus palabras. Luego dijo: “Dios tiene un Santuario que se encuentra en La Meca; el Mensajero de Dios (s.a.w.) también tiene un Santuario, el cual se encuentra en Medina. La ciudad de Kûfah es el Santuario de Amîr Al-Mu’minîn (a.s.); y nuestro Santuario (de Ahl-ul Bait) es la ciudad de Qom. Pronto una joven, de mis descendientes, que se llamará Fátima, será enterrada allí. El Paraíso se tornará obligatorio para todo aquel que la visite (con conocimiento de su posición)”.
El narrador dijo: “El Imam As-Sâdiq (a.s.) pronunció estas palabras [respecto a su nieta] cuando aún no había nacido [su hijo] el Imam Al-Kâdzim (el padre de Fátima Al-Ma‘sûmah, con ambos sea la paz)”.[4]
Dijo Sifwân: “Cierto día me encontraba con Abâl Hasan (el Imam Al-Kâdzim) y salió el tema de la gente de Qom y su amor e inclinación por Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.). Entonces dijo el séptimo Imam (a.s.):
“¡Dios tenga misericordia y esté satisfecho de ellos!”. Luego continuó: “El Paraíso tiene ocho puertas, una de las cuales es para la gente de Qom. Entre las ciudades y naciones, ellos son los bienhechores y los selectos de nuestros shias. Dios entremezcló nuestra Wilâiah y amistad con su arcilla [primigenia] y su naturaleza”.[5]
Entendemos de esta narración que los Imames Inmaculados (a.s.) consideraban a la ciudad de Qom como el baluarte de los amantes de Ahl-ul Bait y de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.), y quizás la puerta del Paraíso que es exclusiva de la ciudad de Qom sea “Bâb al-Muÿâhidîn” (Puerta de los Combatientes) o “Bâb al-Ajiâr” (Puerta de los Bienhechores), desde que en la narración se refiere a la gente de Qom como los “bienhechores de entre los shias”.

La ciudad de Qom, la Prueba para los demás

En cada época Dios cuenta con personas que conforman una Prueba (huÿÿah) para los demás, y debido a que ellos dan pasos en el camino de Dios y luchan para exaltar la Palabra de Al·lâh, Dios será su auxiliador y alejará de ellos la malicia de los enemigos. En épocas de la Ocultación del Imam Al-Mahdî (a.ÿ.), la ciudad de Qom y su gente conformarán una Prueba para los demás.
Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “Los problemas y contrariedades están alejados de Qom y su gente, y llegarán tiempos en que Qom y su gente constituirán una Prueba por sobre toda la humanidad; ello será desde épocas de la Ocultación de nuestro Qâ’im hasta el momento de su Manifestación, y si no hubiese sido así, la Tierra se habría tragado a sus habitantes.
Ciertamente que los ángeles alejarán los problemas de Qom y su gente, y ningún opresor se propondrá atacar la ciudad de Qom sin que Dios le quiebre la espalda y lo suma en el dolor y la desgracia, o se vea acosado por un enemigo. Dios borrará el nombre de Qom y su gente de la memoria de los opresores, de la misma manera que ellos olvidaron a Dios”.[6]

Centro de difusión de la cultura islámica

Otra de las cuestiones que llaman la atención en las narraciones es que en tiempos de la Ocultación la ciudad de Qom se convertirá en un centro para hacer llegar el Mensaje del Islam a oídos de los desposeídos de la Tierra, y los sabios y eruditos religiosos de la misma serán una Prueba para los seres del mundo.
Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.) a este respecto: “Pronto la ciudad de Kûfah quedará vacía de creyentes, y el conocimiento y la ciencia partirán de allí [volviéndose limitados] cual serpiente enroscada en su madriguera; y se manifestará en una ciudad llamada Qom, donde se volverá un baluarte del conocimiento y la virtud, y un depósito del saber y la perfección, de modo que no quedará sobre la Tierra ningún desposeído [intelectual] que no esté informado de la religión, incluso las mujeres ocultas tras los velos. Ello sucederá en una época cercana a la Manifestación del Qâ’im.
Dios dispondrá a Qom y a su gente como los lugartenientes de Hadrat Al-Huÿÿah (a.ÿ.), y si no fuera así, la Tierra tragaría a su gente y no quedaría Prueba alguna sobre la Tierra. El conocimiento y la ciencia llegarán desde la ciudad de Qom hasta el resto de las naciones en el oriente y occidente del orbe, y los seres del mundo serán informados al punto de no quedarles excusas, de manera que no quedará nadie sobre la Tierra a quien no hayan llegado la religión y la ciencia. Será entonces que se manifestará Hadrat Al-Qâ’im (a.ÿ.) y por medio de él se abatirá el castigo divino sobre los siervos, puesto que Dios no hace descender el castigo sobre los siervos salvo cuando ya no queda excusa para ellos”.[7]
Nos llegó en otra narración que: “Si no existiera la gente de Qom, la religión desaparecería”.[8]

D) Corroboración de la línea de pensamiento de Qom

Se desprende de algunas narraciones que los Inmaculados Imames (a.s.) corroboraron el proceder de los sabios de Qom.
Con relación a ello dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “Sobre la ciudad de Qom hay un ángel que agita sus dos alas, y ningún opresor intenta algo malo contra ella sin que Dios lo disuelva tal como se disuelve la sal en el agua”.
En ese momento el Imam (a.s.) señaló a ‘Îsâ ibn ‘Abdul·lâh Al-Qommî y dijo: “¡Que las bendiciones de Dios sean sobre Qom! ¡Que el Señor del Universo colme sus tierras con la lluvia, haga descender Sus bendiciones sobre ellos, y convierta sus pecados en buenas obras! Ellos son gentes que se inclinan, prosternan, se disponen de pie y se sientan [en oración], así como son sabios jurisprudentes, eruditos y personas de percepción y entendimiento. Ellos son perspicaces, conocedores de la narración y lúcidos, y son buenos adoradores”.[9]
Asimismo en respuesta a una persona que dijo: “Deseo preguntarte algo que nadie antes que yo te haya preguntado y que nadie tras de mí preguntará”, dijo el Imam (a.s.): “¿Quizás quieras preguntar sobre la Congregación y Resurrección?”.
Dijo: “¡Así es! ¡Juro por Aquél que envió a Muhammad (s.a.w.) como albriciador y advertidor que no te pregunto sino de eso mismo!”.
El Imam (a.s.) respondió: La Congregación de toda la gente será hacia Bait al-Muqaddas (Jerusalén), excepto [la de la gente de] una zona en el territorio montañoso que llaman Qom, la cual será abarcada por el perdón divino”.
Aquel hombre se levantó sin llegar a erguirse completamente, y dijo: “¡Oh hijo del Mensajero de Dios! ¿Acaso ello es exclusivo de la gente de Qom?”.
El Imam (a.s.) respondió: “Sí. De ellos y de todo aquél que coincida en sus creencias y afirme lo que ellos”.[10]

Los compañeros del Mahdî (a.ÿ.)

Un punto digno de atención es que en las narraciones se ha mencionado a la gente de Qom como los compañeros del Mahdî (a.ÿ.) y aquéllos que se levantarán para restituir el derecho de Ahl-ul Bait (a.s.).
Dijo ‘Affân Al-Basrî: Me dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “¿Acaso sabes por qué llamaron “Qom” a dicha ciudad?”. Dije: “¡Dios, Su Mensajero y tú sabéis más!”. Dijo: “Qom fue llamada así porque su gente se reunirá alrededor del Qâ’im de la Familia de Muhammad (s.a.w.) y se levantará junto a él, y en este camino demostrará persistencia, y lo auxiliará”.[11]
En otra narración, el Veraz de la Familia de Muhammad (s.a.w.), el Imam As-Sâdiq (a.s.), expresó al respecto: “La tierra de Qom es sagrada, y la gente de Qom es de nosotros y nosotros somos de ellos. Ningún opresor intenta algo malo en su contra sin que se apresure su castigo. Naturalmente, esto será así mientras no traicionen a sus hermanos, y si así hicieran, Dios hará dominar sobre ellos a los opresores malhechores; pero las gentes de Qom son los compañeros de nuestro Qâ’im y los convocadores hacia nuestra verdad”.
Entonces el Imam (a.s.) alzó su cabeza hacia el cielo y suplicó de la siguiente manera: “¡Dios! Protégelos de toda sedición y sálvalos de toda aniquilación”.[12]

Irán, la nación del Imam de la Época (a.ÿ.)

Las narraciones que se mencionaron sobre la ciudad de Qom esclarecen hasta cierto punto el papel que desempeñarán los iraníes antes y durante la Manifestación del Mahdî Prometido (a.ÿ.), pero prestando un poco de atención a las palabras de los Imames Inmaculados (a.s.) llegamos a la conclusión de que ellos tuvieron una especial consideración con relación a Irán y a su gente, y se refirieron en diferentes ocasiones al rol que desempeñarán en auxiliar a la religión y preparar el terreno para la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.).
Nos contentaremos seguidamente con mencionar algunas narraciones respecto al elogio a los iraníes y los que prepararán el terreno para la Manifestación:

Elogio a los iraníes

Dijo Ibn ‘Abbâs: “En presencia del Profeta (s.a.w.) salió el tema de los persas, y él dijo: “Ellos son un grupo de nosotros, Ahl-ul Bait”.[13]
Dijo Abû Hurairah: Cuando se mencionó a los mawâlî o a‘âÿim[14] ante el Mensajero de Dios (s.a.w.), éste expresó: “¡Juro por Dios que yo confío más en ellos que en vosotros (o que en algunos de vosotros)!”.[15]
Se puede decir también que ésta es una indicación general y no es particular de la gente de Persia.
Dijo Ibn ‘Abbâs: “Cuando acudan a vosotros banderas negras, honrad a los persas, puesto que vuestro gobierno está con ellos”.[16]
Cierto día Ash‘az, protestando, dijo a ‘Alî (a.s.): “¡Oh Amîr Al-Mu’minîn! ¿Por qué estos ‘aÿam (no-árabes) te siguen, y se adelantaron a nosotros?”. Hadrat ‘Alî se enfadó. Dijo (el narrador): “Hoy se dejará en claro algo acerca de los árabes que [antes] se mantenía oculto”. Entonces dijo ‘Alî (a.s.): “¿Quién me excusará ante estas personas de gran contextura que no ocasionan bien alguno, cada una de las cuales se revuelca cual asno en su lecho, y que por procurar reputación y vanagloria vuelven el rostro a un pueblo? ¿Acaso me ordenas que los aleje de mí? ¡Jamás! Yo no los haré a un lado[17] para contarme así entre los ignorantes. ¡Juro por el Dios que hizo brotar la semilla y creó las criaturas!, que escuché decir a Muhammad que ellos se entablarán en guerra con vosotros para haceros volver a la religión del Islam, tal como [antes] vosotros habéis desenvainado ante ellos las espadas para que aceptaran el Islam”.[18]

Los que prepararán el terreno para la Manifestación

Gran parte de las narraciones transmitidas en relación con los sucesos que acaecerán antes de la Manifestación y los Compañeros del Mahdî (a.ÿ.), se refieren a Irán y a los iraníes, y se hizo alusión a ellos con diferentes expresiones, tales como: la gente de Persia, los ‘aÿam (no-árabes), la gente de Jorâsân, la gente de Qom, la gente de Tâleqân, la gente de Ray, etc.
Analizando todas esas narraciones llegamos a la conclusión de que antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.) en Irán se erigirá un régimen divino y defensor de los Inmaculados Imames (a.s.) que gozará de la consideración del Imam de la Época (a.ÿ.), y que además, la gente de Irán jugará un destacado rol en su Levantamiento, tema al que nos referiremos en el capítulo que habla del “Levantamiento”. Aquí nos contentaremos con mencionar unas cuantas narraciones:
Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Unas gentes del oriente se levantarán y prepararán el terreno para el Levantamiento de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.)”.[19]
Asimismo dijo: “Vendrán [portadores de] unas banderas negras desde el oriente, cuyos corazones serán como trozos de hierro; entonces, todo el que escuche sobre ellos, que se dirija hacia ellos y les jure fidelidad, aún cuando deba arrastrarse sobre la nieve”.[20]
Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “Es como si viera a un pueblo que se levanta en el oriente y procura un derecho; pero no se lo dan. Nuevamente lo buscan, pero otra vez, se lo niegan. Bajo estas circunstancias, las espadas serán desenfundadas y colocadas sobre los hombros, y en este momento, el enemigo aceptará su requerimiento, pero ellos no lo aceptarán y se levantarán; y no entregarán su derecho sino al Sâhib Al-Amr (el Dueño de los Asuntos). Sus muertos serán mártires, y si yo los viera, yo mismo me prepararía para el Dueño de este asunto”.[21]
Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “Los compañeros de Hadrat Al-Qâ’im -que Al·lâh apresure su Manifestación- son trescientas trece personas, y son de entre los hijos de los ‘aÿam”.[22]
Si bien ‘aÿam se le llama a los no-árabes, sin dudas abarca también a los iraníes, y tomando en cuenta las otras narraciones, entre las fuerzas especiales de Hadrat Al-Mahdî -que Al·lâh apresure su Manifestación-, habrá una gran cantidad de iraníes”.
Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Pronto tras vosotros surgirán gentes por quienes la Tierra será rápidamente atravesada,[23] las puertas del mundo se abrirán ante ellos, y los hombres y mujeres persas les servirán. Atravesarán la tierra velozmente, de manera que si alguno de ellos lo deseara, recorrería la distancia entre oriente y occidente en un momento. Ellos no se apegarán al mundo ni serán gente mundana, ni [tampoco] al mundo le corresponderá algo de ellos”.[24]
Dijo Amîr Al-Mu’minîn (a.s.): “¡Dichosa de Tâleqân! Puesto que Dios, Imponente y Majestuoso, tiene en ella tesoros que no son ni de oro ni de plata, sino que en ella hay gente de fe que conoció verdaderamente a Dios; y ellos serán los compañeros del Mahdî de la Familia de Muhammad -que Al·lâh apresure su Manifestación- al final de los tiempos”.[25]
Asimismo, dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) respecto a Jorâsân: “En Jorâsân hay tesoros, pero no de oro ni de plata, sino que son hombres a quienes Dios y Su Mensajero quieren”.[26]


[1] Bihâr al-Anwâr, t. 67, p. 351.
[2] Tafsîr Al-Imâm Al-‘Askarî (a.s.), p. 344; Al-Ihtiÿâÿ, t. 2, p. 260; Muniah al-Murîd, p. 35; Mahaÿÿah al-Baidâ’, t. 1, p. 32; Hiliah al-Abrâr, t. 2, p. 455; Bihâr al-Anwâr, t. 2, p. 6; Al-‘Awâlim, t. 3, p. 295.
[3] Abû Dâwûd, As-Sunan, t. 4, p. 109; Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 522; Ta’rîj Bagdâd, t. 2, p. 61; Ÿâmi‘ al-Usûl, t. 12, p. 63; Kanz al-‘Ummâl, t. 12, p. 193. Hasta donde investigué, no encontré documentación sobre ello en los libros shias.
[4] Bihâr al-Anwâr, t. 60, p. 217.
[5] Ibíd., p. 216.
[6] Ibíd., p. 213.
[7] Ibíd., t. 60, p. 213; Safînah al-Bihâr, t. 2, p. 445.
[8] Bihâr al-Anwâr, t. 60, p. 217.
[9] Ibíd.
[10] Ibíd., p. 218.
[11] Ibíd., p. 216.
[12] Ibíd., p. 218.
[13] Dhikr Isbahân, p. 11.
[14] Mawâlî y mawlâ, etimológicamente tiene diversas acepciones. ‘Al·lâmah Al-Amînî transmitió veintidós acepciones para este vocablo en el primer tomo de Al-Gadîr. En la terminología, en las aleyas coránicas y en el Hadîz, tiene cinco acepciones: Walâ’ al-‘Itq, Walâ’ al-Islâm, Walâ’ al-Halaf, Walâ’ al-Qabîlah, y Al-Walâ’ en contraposición a los árabes, siendo el propósito de ello los no-árabes, y generalmente éste es el significado que se proponen los sabios de la Ciencia del Riÿâl (estudio de la confiabilidad de las personas que integran las cadenas de transmisión de las narraciones). Ver: At-Taqrîb wa at-Taisîr, t. 2, p. 333.
Quizás la razón por la que se generalizó el hecho de aplicar esta palabra a los iraníes sea por el juicio de usar un término genérico para el caso predominante o de mayor uso, tal como algunos alegaron.
Además, en los escritos de los sabios tanto antiguos como contemporáneos fue interpretado de esta manera, y es siguiéndolos a ellos que nosotros lo interpretamos así, aún cuando no insistimos en ello.
[15] Dhikr Isbahân, p. 12. Ver: Al-Ÿâmi‘ as-Sahîh, t. 5, p. 382.
[16] Râmûz al-Ahâdîz, p. 33.
[17] Teniendo en cuenta que la gente del bazar de Kûfah en su mayoría era persa y hablaba en persa (tal como se desprende de Mustadrak al-Wasâ’il, t. 13, p. 250, hadîz nº 4), queda perfectamente en claro que los mawâlî de quienes se quejó Ash‘az y a quienes Amîr Al-Mu’minîn defendió, eran los persas.
[18] Al-Gârât, t. 24, p. 498; Safînah al-Bihâr, t. 2, p. 693; Ibn Abî Al-Hadîd, Sharh Nahÿ al-Balâgah, t. 20, p. 284.
[19] Ibn Mâÿah, As-Sunan, t. 2, p. 1368; Al-Mu‘ÿam al-Awsat, t. 1, p. 200; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t. 7, p. 318; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 268; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 599; Bihâr al-Anwâr, t. 51, p. 87.
[20] ‘Aqd ad-Durar, p. 129; Ash-Shâfi‘î, Al-Baiân, p. 490; Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 491; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 263; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 596; Bihâr al-Anwâr, t. 51, p. 84.
[21] An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 373; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 243; Ibn Mâÿah, As-Sunan, t. 2, p. 1366; Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 464.
[22] An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 315; Izbât al-Hudât, t. 2, p. 547; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 369.
[23] Esto es, harán Taîi al-Ard (atravesar la Tierra en un momento).
[24] Firdaus al-Ajbâr, t. 3, p. 449.
[25] Ash-Shâfi‘î, Al-Baiân, p. 106, Al-Muttaqî al-Hindî, Al-Burhân, p. 150; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 591; Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 491; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 286.
[26] Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 591.

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