martes, 7 de agosto de 2012

Martirio del Imam Ali (la paz sea con él) - PRIMERA PARTE


Por Sumeia Younes
Martirio en el altar de adoración

  La batalla de Nahrawân llegó a su fin y ‘Alî (P) regresó a Kufa, pero un grupo de los jawâriÿ que en Nahrawân se había arrepentido, comenzó nuevamente a balbucear su oposición, disponiendo los pilares de la fitnah y la sedición.
          




  ‘Alî (P) les envió un mensaje invitándoles a pacificarse, y les advirtió respecto a oponerse al gobierno, pero, debido a que perdió las esperanzas de guiarles, puso en fuga  por la fuerza a ese grupo audaz e insurrecto, y finalmente mató e hirió a algunos y otros escaparon. Uno de los jawâriy que logró huir fue ‘Abdurah mân ibn Mulÿam, que pertenecía al clan de Murâd, quien se fugó hacia La Meca.
            Los jawâriy que huyeron dispusieron a la ciudad de La Meca como centro de sus actividades y tres personas de entre éstos, llamados ‘Abdurrahmân ibn Mulÿam Murâdî, Bark ibn ‘Abdil·lah At-Tamîmî y ‘Amr ibn Bakr At-Tamîmî[1] se reunieron una noche y analizaron la situación de aquellos días y los derramamientos de sangre y guerras internas, rememorando el suceso de Nahrawân y sus muertos en aquel día. Finalmente llegaron a la conclusión de que los responsables de todo ese derramamiento de sangre entre hermanos fueron: ‘Alî ibn Abî Tâlib (P), Mu‘awiah y ‘Amr ibn Al-‘Âs, y que si estas tres personas fueran quitadas de en medio los musulmanes sabrían qué hacer y elegirían un Califa que fuera de su agrado. Así, estos tres jawâriÿ hicieron un pacto y lo enfatizaron jurando que cada uno se comprometía a asesinar a una de aquellas tres personas.
            Ibn Mulÿam fue el encargado de asesinar a ‘Alî (P), ‘Amr ibn Bakr el responsable de matar a ‘Amr ibn Al-‘Âs, y Bark ibn ‘Abdil·lah se haría cargo de la muerte de Mu‘awiah[2]. Esta confabulación fue urdida secretamente en La Meca, y a fin de que las tres personas llevasen a cabo su propósito en el mismo momento, designaron para ello la noche 19 del bendito mes de Ramadán, dirigiéndose cada uno a la ciudad correspondiente para llevar a cabo su cometido. ‘Amr ibn Bakr se dirigió a Egipto para matar a ‘Amr ibn Al-‘Âs, Bark ibn ‘Abdil·lah partió hacia Sham (Siria actual) para dar muerte a Mu‘awiah  e Ibn Mulÿam se dirigió hacia Kufa[3].
            Bark ibn ‘Abdil·lah en Sham fue a la Mezquita, y en la noche señalada se situó en la primera fila de la oración, y cuando Mu‘awiah estaba prosternado le atacó con su espada, pero, por su estado de temor y pánico, su espada erró, y en vez de incrustarse en la cabeza de Mu‘awiah lo hizo en su pierna, donde le abrió una profunda herida. Tras ello lo llevaron inmediatamente a su casa a donde quedó bajo cuidado. Cuando trajeron al atacante ante Mu‘awiah, éste le preguntó: “¿Cómo tuviste el coraje de hacer esto?”. Le respondió: “¡Que el Amír me perdone para que le dé buenas nuevas!”. Mu ‘awiah dijo: “¿Cuáles son tus buenas nuevas?”. Bark dijo: “Uno de mis socios esta noche ha matado a ‘Alî, y si es que no me crees, mantenme detenido hasta que te llegue dicha noticia, y si es que no fue matado, yo me comprometo a ir y matarlo y luego volver hacia ti”. Mu‘awiah lo dejó con vida hasta que le llegó la noticia del asesinato de ‘Alî (P), y una vez que se cercioró de la veracidad de tal noticia lo dejó ir, pero según otra narración, lo mató en ese mismo momento[4].
            ‘Amr ibn Bakr también, en esa misma noche, en Egipto, se dirigió a la Mezquita y se situó en la primera fila de la Oración. Incidentalmente, aquella noche a ‘Amr ibn Al-‘Âs le afligió una fiebre intensa y por su dolencia e indisposición no pudo asistir a la Mezquita, así que envió a Jâriÿah ibn Hanîfah (Hudhâfah)[5] para dirigir la oración. ‘Amr ibn Bakr lo mató a él en vez de ‘Amr ibn Al-‘Âs, y cuando supo ello, dijo: “Yo quería la muerte de ‘Amr y Dios la muerte de Jâriÿah”[6].
            En cuanto a ‘Abdurahmân ibn Mulÿam Murâdî, en el día 20 del mes de Sha‘bân del año 40 de la hégira llegó a Kufa. Se dice que, debido a que ‘Alî (P) se enteró de su llegada, dijo: “¿Acaso llegó? Ciertamente que fuera de ello, no me queda ninguna otra cosa por hacer, y ahora llegó el momento”.
            Ibn Mulÿam residió en casa de Ash‘az ibn Qais durante un mes y cada día, por medio de afilar su espada, se preparaba[7]. Allí conoció a una mujer llamada Qutâm –que también era de entre los jawâriÿ- de quien se enamoró. Según una transmisión de Mas‘ûdî, Qutâm era prima de Ibn Mulÿam, y su padre y hermano habían muerto en el suceso de Nahrawân. Qutâm era una de las mujeres más bellas de Kufa y apenas Ibn Mulÿam la vio le propuso matrimonio[8].
            Qutâm le dijo: “Acepto con todo gusto tu propuesta de matrimonio, con la condición de que me des de dote lo que te pida”. ‘Aburahmân dijo: “¡Dime a qué te refieres!”.
            Qutâm, que lo vio sometido, le pidió una gran dote y le dijo: “Tres mil dirham, un sirviente y una sirvienta, y la muerte de ‘Alî ibn Abî Tâlib”.
            Ibn Mulÿam le dijo: “¡No creo que me quieras y me sugieras matar a ‘Alî!”.
            Qutâm le dijo: “Tú intenta sorprenderlo. En caso de que lo mates, ambos habremos tomado venganza y viviremos felices, y si mueres en el intento, la recompensa de la otra vida y aquello que Dios ha acopiado para ti serán mejor y más duradero que las bendiciones de este mundo”.
            Ibn Mulÿam respondió: “¡Sabe que no he venido a Kufa sino con ese mismo cometido!”[9].
            Qutâm dijo: “Haré que te acompañen unas personas de mi clan para que te ayuden en este trabajo”. Es así que hizo que lo acompañara otro hombre de entre los jawâriÿ de Kufa llamado Wardân ibn Maÿâlid, que pertenecía a la mismo clan Tîm Ar-Rabâb.
            Ibn Mulÿam, que estaba decidido a matar a ‘Alî, se encontró con uno de los jawâriÿ llamado Shabîb ibn Baÿrah, que pertenecía al clan Ashÿa‘ y le dijo: “¿Acaso buscas la grandeza en este mundo y en el otro?”. Preguntó: “¿A qué te refieres?”. Dijo: “Ayúdame a matar a ‘Alî ibn Abî Tâlib”. Shabîb dijo: “¡Que tu madre se lamente por tu muerte! ¿Acaso no estás enterado de los servicios, antecedentes y sacrificios de ‘Alî en épocas del Profeta (BP)?”.
            Ibn Mulÿam le dijo: “¡Pobre de ti! ¿Acaso no sabes que él sostiene el mandato de las personas sobre la Palabra de Dios[10] y mató a nuestros hermanos orantes? Debido a ello, para vengar la sangre de nuestros hermanos en la fe, lo mataremos”[11].
            Shabîb aceptó e Ibn Mulÿam preparó una espada que empapó con veneno letal, tras lo cual, se dirigió a la Mezquita de Kufa en el momento prefijado.
            Estas dos personas se encontraron allí con Qutâm, quien estaba allí el día viernes 13 del mes de Ramadân realizando el retiro espiritual, y ésta les dijo a ambos que Muÿâshi‘ ibn Wardân ibn ‘Alqamah se ofreció también a ayudarlos.
Cuando llegó el momento de llevar a cabo su siniestro cometido Qutâm ató sus cabezas con pañuelos de seda, y cada uno tomó su espada y pasaron la noche junto a todos aquellos que estaban en la Mezquita, sentándose al frente de una de las puertas de la Mezquita conocida como “Bab As-Siddah”[12].

El Imam (P) en la noche de su martirio:

El Imam ‘Alî (P) en el mes de Ramadán de ese año continuamente anunciaba respecto a su inminente martirio. Incluso un día a mediados del mes, cuando estaba sentado en su púlpito, tomó con sus manos su bendita barba y dijo: “La más miserable de las personas teñirá estos pelos con la sangre de mi cabeza”.

Dijo también:

“Llegó el Mes de Ramadán, el líder de los meses. En este mes se dará una transformación en la situación del gobierno. Sabed que este año vosotros llevaréis a cabo la Peregrinación en una fila (sin Emir), y señal de ello es que yo no me encontraré entre vosotros”[13].

Sus compañeros decían: “Por medio de sus palabras está anunciando su propia muerte, pero no nos percatamos de ello”[14].
El Imam ‘Alî, en los últimos días de su vida, cada noche se dirigía a la casa de uno de sus hijos. Una noche rompía el ayuno en la casa de su hijo Hasan (P), otra en la de su hijo Husein (P), y otra en la de su yerno ‘Abd-ul·lah ibn Ÿa‘far, esposo de Zeinab (P), y no se servía más de tres bocados de comida. Uno de sus hijos le preguntó la razón por la que comía tan poco. El Imam (P) le respondió: “La orden de Dios está cerca, y yo deseo que mi estómago esté vacío. No resta más que una o dos noches”.Luego, en esa misma noche recibió el golpe de muerte[15].
En la noche de su martirio estaba invitado a romper el ayuno en casa de su hija Umm Kulzûm. Al momento del iftâr comió tres bocados y luego se entregó a la adoración, y desde el principio de la noche hasta el amanecer estuvo con un estado de ansiedad y agitación. A veces miraba hacia el cielo y observaba el movimiento de las estrellas, y cuanto más se acercaba la aurora, se incrementaba su excitación y ansiedad y decía:“¡Juro por Dios! Ni yo miento, ni aquel que me lo informó. ¡Ésta es esa misma noche que me prometieron para mi martirio!”[16].
Esta promesa se la había dado el Noble Profeta (BP). ‘Alî (P) mismo narró que el Enviado de Dios (BP) al final de una Jutbah en la que explicaba la virtud y honor del Mes de Ramadán lloró: Le dije: “¿Por qué lloras?”. Dijo: “Por el designio que te espera a ti en este mes. Es como si viera, que estás rezando a tu Señor, y la persona más miserable de entre los primeros y los últimos, semejante al que desjarretó la camella de Zamûd, se levanta, y te propina un golpe en tu cabeza, tiñendo tu barba con sangre”[17].
Finalmente, esa terrible noche llegó a su fin y ‘Alî (P), en la oscuridad de la madrugada, se dirigió hacia la Mezquita para realizar la oración. Los patos que había en la casa comenzaron a seguirle y se colgaron de su vestidura. Algunos quisieron alejarlos de él. Dijo: “¡Dejadlos!, puesto que son gritos a los que seguirán lamentos de duelo”[18].
Imam Hasan (P) dijo: “¿Qué es ese mal augurio que das?”. Dijo: “Hijo mío, no es un mal augurio, pero mi corazón testimonia que hoy me matarán”[19].
Umm Kulzûm se perturbó por las palabras del Imam (P) y dijo: “¡Ordena que Ÿu‘dah vaya a la Mezquita a dirigir la oración!”.
Hadrat ‘Alî dijo: “No se puede huir del decreto divino”.
Así, sujetó fuertemente su cinturón, y mientras murmuraba estas estrofas, se dirigió a la Mezquita:

Sujeta fuerte tu cinturón para la muerte,
Puesto que ésta te encontrará,
Y no te aflijas por la muerte
cuando ella venga a tu encuentro.[20]

Continuará...


Notas:
[1] Dainûrî en “Al-Ajbâr At-Tuwâl” (p. 213) escribió el nombre de Bark ibn ‘Abdil·lah como Nazâl ibn ‘Âmir, y el nombre de ‘Amr ibn Bakr como ‘Abdul·lah ibn Mâlik Saidâwî; y Mas‘ûdî, en Murûÿ Adh-Dhahab (T. 2, p. 423) escribió el nombre de Bark ibn ‘Abdil·lah como Haÿÿâÿ ibn ‘Abdil·lah Sarîmî, apodado Bark, y el nombre de ‘Amr ibn Bakr como Zâdûiah.
[2] Maqâtil At-Tâlibîn, p. 29; Al-Imâmah wa As-Siâsah, T. 1, p. 137.
[3] Ta’rîj At-Tabarî, T. 6, p. 83; Kâmil ibn Azîr, T. 3, p. 195; Raudat-ul Wâ‘idzîn, T. 1, p. 161.
[4] Sharh Nahÿ-ul Balâghah, de Ibn Abîl Hadîd, T. 6, p. 114.
[5] Ta’rîj Ia‘qûbî, T. 2, p. 212.
[6] Ibíd., T. 2, p. 312.
[7] Ibíd., T. 2, p. 312.
[8] Murûÿ Adh-Dhahab, T. 2, p. 423.
[9] Al-Ajbâr At-Tuwâl, p. 213, Murûÿ Adh-Dhahab, T. 2, p. 423.
[10] Los jawâriÿ tenían como lema la frase del Corán que dice: «El mandato sólo es de Dios». En una de sus disertaciones el Imam (P) dijo que esa es una frase de verdad mediante la cual se procura una falsedad, puesto que necesariamente las sociedades deben tener un gobernante ya sea justo o tirano, en caso contrario reinaría la anarquía y la misma sociedad se disolvería. El mandato de Dios se hace efectivo a través de un gobernante piadoso.
[11] Kashf Al-Gummah, T. 1, p. 571.
[12] Murûÿ Adh-Dhahab, T. 2, p. 424; Ta’rîj At-Tabarî, T. 6, p. 83; Sharh Nahÿ-ul Balâghah, de Ibn Abîl Hadîd, T. 6, p. 115; Al-Kâmi de Ibn Azîr, T. 3, p. 195; Maqâtil At-Tâlibîn, p. 32; Al-Bidâiah wa An-Nihâiah, T. 7, p. 325; Al-Isti‘âb, T. 2, p. 282; Rawdat-ul Wâ‘idzîn, T. 1, p. 161.
[13] Kitâb Al-Irshâd, del Sheij Al-Mufîd, p. 151; Rawdat-ul Wâ‘idzîn, T. 1, p. 163.
[14] Ibíd.
[15] Kitâb Al-Irshâd, del Sheij Al-Mufîd, p. 151; Rawdat-ul Wâ‘idzîn, T. 1, p. 164; Kashf-ul Gummah, T. 1, p. 581.
[16] Rawdat-ul Wâ‘idzîn, T. 1, p. 164.
[17] ‘Uiûn Ajbâr Ar-Ridâ’, T. 1, p. 297 (impreso de Qom).
[18] Ta’rîj Ia‘qûbî, T. 2, p. 212; Kitâb Al-Irshâd, p. 652; Rawdat-ul Wâ‘idzîn, T. 1, p. 165; Murûÿ Adh-Dhahab, T. 2, p. 425.
[19] Kashf-ul Gummah, T. 1, p. 584.
[20] Murûÿ Adh-Dhahab, T. 2, p. 429; Maqâtil At-Tâlibîn, p. 31

1 comentario:

  1. salam,
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    Saludos

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