sábado, 17 de diciembre de 2011

La Oración del medio de la noche (Salatul Lail)


 

El mérito y la forma de realizar la oración del medio de la noche (Salatul Lail)

Existen numerosos dichos del Profeta (s.a.w.) e Imames (a.s.) respecto al mérito de levantarse por la noche y adorar a Dios.
Según los dichos, la oración de la noche es el Honor del Creyente, brinda la salud corporal, aleja el temor de la muerte y la de la tumba, es expiación de los pecados, hace que el rostro tenga una luz especial, perfuma el cuerpo del creyente y acrecienta el sustento.


En otros dichos se observa que, así como los bienes y los hijos son adornos en esta vida, la oración de la noche es el adorno del creyente en la otra vida y para algunas personas, Dios une ambos adornos. Y miente quien dice: “realicé la oración de la noche y pasé hambre”, puesto que la oración de la noche es la garantía del sustento del día.
Dijo el Imam Sadiq (a.s.): “El Profeta del Islam, Muhammad (s.a.w.) dio unos consejos al Príncipe de los Creyentes, el Imam Alí (a.s.) y entre esos consejos, tres veces le repitió ‘Y haz la oración de la noche’”.
Cuenta Anas (un discípulo del Profeta del Islam), escuché del Profeta (s.a.w.) que dijo: “Dos ciclos de oración en el corazón de la noche, es más amado por mí que el mundo y lo que hay en él.”
Preguntaron al Imam Zainul ‘Abidin (a.s.): “¿Por qué quienes se levantan por la noche a orar gozan de un rostro resplandeciente?” Respondió el Imam: “Porque ellos hablan a solas con Dios y Dios los envuelve con Su luz.”
Qutb Rawândî narró que Jesús llamó a su madre María –que la paz de Dios sea con ambos- tras su muerte y le dijo: “¡Oh madre! Dime, ¿acaso deseas volver al mundo?”. Dijo: “Sí, a fin de que pueda adorar a Dios durante las noches muy frías, y ayunar durante los días muy calurosos…”
Lo expuesto anteriormente no es más que algunas gotas de un gran océano que existen respecto al tema.

El momento en que se la realiza:

El tiempo de la oración de la noche es a partir de la media­noche según la sharî‘ah, esto es, sacando la media entre la hora del magrib y del faÿr del día siguiente (unas once horas y 15 o 20 mi­nutos después del mediodía en las zonas templadas). Se puede reali­zar hasta antes del faÿr, pero aumenta su virtud si se la realiza en el sahar (último tercio de la noche), y cuanto más cerca del faÿr se la realice es mejor. Si teme no despertarse antes del alba es preferible que la realice antes de ir a dormir. El rezo de la noche no es obligatorio, pero se ha puesto mucho énfasis en su realización. Sigue unas pautas y prácti­cas, y cuanto más se observen dichas pautas, más virtud presentará. Entre las conductas previas a la realización de la oración de la noche están: cepillarse los dientes, hacer la ablución y perfumarse, y se han narrado muchos otros detalles y súplicas en los libros de los grandes sabios.

Modo de realizar la oración del medio de la noche:

Luego de levantarse: 1) Agradecer a Dios y recitar la súplica especial para despertar:
اَلْحَمْدُلِلّهِ الَّذى اَحْيانى بَعْدَ ما اَماتَنى وَ اِلَيْهِ النُّشُورُ
al hamdu lil·lâli-l·ladhî ahiânî ba‘da mâ amâtanî wa ilaihi-n nushûru,
Alabado sea Quien me revivió luego de hacerme morir, y a Él es el Retorno.
اَلْحَمْدُ لِلّهِ الَّذى رَدَّ عَلَىَّ رُوحى لاَِحْمَدَهُ وَاَعْبُدَهُ
al hamdu lil·lâhi-l·ladhî radda ‘alâîia rûhî li ahmadahu wa a‘budahu,
Alabado sea Quien me devolvió mi espíritu para que le alabara y adorara.
2) Recitar las últimas cinco aleyas de la Sura Alí ‘Imrán (Sura 3).
Consta de once ciclos. Primero la persona reza ocho ciclos de oración (cada dos ciclos lee el taslîm, y completa una oración, por lo que sería como hacer cuatro rezos de la mañana). Esos ciclos los realiza con la intención de hacer “Nâfilat al-Lail” (meritorias de la noche).
Se ha transmitido que lo mejor es leer en el primer ciclo la Sûra Al-Hamd (nº 1) y treinta veces la Sûra At-Tawhîd (nº 112). Lo mismo en el segundo ciclo. O leer en el primero de esos ciclos la Sûra Al-Hamd y la Sûra At-Tawhîd, y en el segundo ciclo la Sûra Al-Hamd y la Sûra Al-Kâfirûn (nº 109), y en el resto de los seis ciclos la Sûra Al-Hamd y la Sûra que se desee. Pero es suficiente para cumplir con la misma con leer la Sûra Al-Hamd y la Sûra At-Tawhîd en cada ciclo. E incluso es permitido leer solo la Sûra Al-Hamd. Así como es preferible realizar el qunût y suplicar en el mismo en el segundo ciclo de las oraciones obligatorias, aquí también es preferible hacer el qunût en cada segundo ciclo. Es suficiente con decir en el mismo tres veces: Subhânal·lah (= Glorificado sea Dios), o decir alguna de las siguientes súplicas:
اَللّهُمَّ اغْفِرْ لَنا وَارْحَمْنا وَعافِنا وَاعْفَ عَنّا فِى الدُّنْيا وَالاْخِرَةِ اِنَّكَ عَلى كُلِّ شَىْءٍ قَديرٌ
al·lahumma-gfir lanâ warhamnâ wa ‘âfinâ wâ‘fu ‘annâ fi-d duniâ wa-l âjirati, innaka ‘alâ kul·li shaî’in qadîrin,
¡Dios mío perdónanos! ¡Compadécete de nosotros! ¡Otórganos bienestar! ¡Y absuélvenos en la vida mundanal y en el Más Allá. Ciertamente que eres Poderoso sobre todas las cosas!
O se puede decir:
رَبِّ اغْفِرْ وَارْحَمْ وَتَجاوَزْ عَمّا تَعْلَمُ اِنَّكَ اَنْتَ الاَْعَزُّ الاَْجَلُّ الاَْكْرَمُ
rabbi-gfir warham, wa taÿâwaz ‘ammâ ta‘lam, innaka anta-l a‘azzu-l aÿal·lu-l akramu,
¡Señor mío! Perdona, compadécete y pasa por alto lo que sabes (de nuestras malas acciones). Por cierto que Tú eres el más Grandioso, el más Majestuoso, el más Digno.
Tras ello se realizan dos ciclos con la intención de hacer el Salât Ash-Shaf‘ (Oración Par). Luego se reza un solo ciclo de oración con la intención de hacer el Salât Al-Witr (Oración Impar). En estos tres ciclos se puede recitar la Sûra Al-Hamd y la Sûra At-Tawhîd para que sea como si hubiese leído todo el Corán, puesto que la Sûra At-Tawhîd equivale a un tercio del Corán. O bien en el Salât Ash-Shaf‘ se puede leer la Sûra Al-Hamd y la Sûra An-Nâs (nº 114) en el primer ciclo y en el segundo ciclo la Sûra Al-Hamd y la Sûra Al-Falaq (nº 113).
Y en el Salât Al-Witr, en su único ciclo se puede leer la Sûra Al-Hamd y la Sûra At-Tawhîd, o se lee después de la Sûra Al-Hamd tres veces la Sûra At-Tawhîd, y las suras Al-Falaq y An-Nâs y luego se hace el qunût en el cual se suplica lo que se desee, y es preferible que en el mismo se suplique también por los hermanos creyentes, y es mejor aún que se mencione a cuarenta personas de entre ellos, puesto que es respondida la súplica de quien hace así.
Es aconsejable también decir setenta veces:
اَسْتَغْفِرُ اللهَ ربِّ وَاَتُوبُ اِلَيْهِ
astagfirul·laha rabbi wa atûbu ilaihi,
Pido perdón a Dios, mi Señor, y a Él me vuelvo arrepentido.
Y es preferible elevar la mano izquierda en súplica y con la derecha contar los setenta pedidos de perdón.
Se transmitió que el Enviado de Dios (s.a.w.) pedía perdón a Dios en el Salât Al-Witr setenta veces y luego decía siete veces:
هذا مَقامُ الْعائِذِ بِكَ مِنَ النّارِ
hadhâ maqâmu-l ‘â’idhi bika mina-n nâri,
Esta es la posición de quien se ampara en Ti del Fuego.
Se transmitió también que el Imam Zain Al-‘Âbidîn (a.s.) repetía en el Salât Al-Witr trescientas veces lo siguiente:
الْعَفْوَ الْعَفْوَ
al-‘afwua, al-‘afwua, …
¡Perdón!, ¡Perdón!...
Luego de ello decir:
رَبِّ اغْفِرْلى وَارْحَمْنى وَ تُبْ عَلىَّ اِنَّكَ اَنْتَ التَّوّابُ الْغَفُورُ الرَّحيمُ
rabbi-gfir lî warhamnî wa tub ‘alaîia, innaka anta-t tauwâbu-r rahîmu,
¡Señor mío! ¡Perdóname, ten misericordia de mí y acepta mi arrepentimiento! Por cierto que Tú eres el Remisorio, el Perdonador, el Misericordioso.
Luego pedir a Dios lo que uno desee y seguir el curso normal de la oración hasta la salutación final. Hacer el Tasbih y suplicar a Allah.

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