lunes, 4 de julio de 2011

El Mes de Sha‘bân


Sha’bân es un mes noble y es el mes del Profeta (s.a.w.). Él ayunaba todo este mes uniendo este ayuno con el del mes de Ramadán. Solía decir: “Sha‘bân es mi mes y quien ayune un día de mi mes tendrá el Paraíso por recompensa”.
Los siguientes son los actos preferibles de este mes:

1. Decir setenta veces al día:
اَسْتَغْفِر اللهَ وَاَسْأَلُهُ التَّوْبَةَ
astagfiru-l lâha ua as’aluhu-t taubata,
Pido perdón a Dios y le ruego acepte mi arrepentimiento
2. Decir mil veces a lo largo del mes:
لا اِلـهَ إلاَّ اللهُ وَلا نَعْبُدُ إِلاّ اِيّاهُ مُخلِصينَ لَهُ الدّينَ وَلَوْ كَرِهَ الْمُشْرِكُونَ
lâ ilâha il·lal lâhu, ua lâ na’budu il·la iîâhu, mujlisîna lahu-d dîna, ua lau kariha-l mushrikûna,
No hay más divinidad que Dios, no adoramos sino fielmente a Él, Suya es la religión, aunque ello moleste a los asociadores.
3. Se debe tratar de dar limosna en este mes, aunque fuere con la mitad de un dátil. Esto, a fin de que el cuerpo de quien la dé sea Harâm (ilícito, vedado) al fuego infernal. Le fue preguntado al Imam As-Sâdiq (a.s.) respecto al ayuno del mes de Raÿab y dijo: “¿No preguntáis sobre el ayuno del mes de Sha‘bân?”. Dijo el narrador: “¡Oh hijo del Mensajero de Dios! ¿Cuál es la recompensa de quien ayunó un día del mes de Sha‘bân?”. Dijo (a.s.): “El Paraíso ¡por Dios!”. Dijo el narrador: “¿Qué es lo mejor que se puede realizar en este mes?”. Dijo (a.s.): “Dar limosna y pedir perdón a Dios. En verdad que a quien haga caridad en este mes, Dios, Altísimo, le criará esa caridad así como vosotros criáis al camellito destetado, de manera que será devuelta en el Día del Juicio Final siendo como (la montaña de) Uhud”.
4. Es preferible ayunar los días lunes y jueves del mes de Sha’bân. A quien lo hiciere el Altísimo le concederá veinte deseos en este mundo y otros veinte en el otro. 

Los actos especiales del mes:

Primer día: en este día es preferible ayunar. Este día es muy especial y la práctica del creyente en él tiene efectos especiales.
En este día el Príncipe de los Creyentes, el Imam ‘Alî (a.s.) se encontró con un grupo de musulmanes que se hallaban en la mezquita discutiendo. El Imam (a.s.) les saludó y ellos por respeto al Imam se levantaron y le pidieron que se uniera al debate. El Imam (a.s.) les dijo: “¡Oh Gentes que habláis de temas que no os benefician. Sabed que Dios, Altísimo, tiene siervos que se callan por temor a Al·lah, siendo capaces de hablar. Cuando meditan en la Majestuosidad de Dios, se quebrantan sus lenguas, tiemblan sus corazones, se paralizan sus intelectos y quedan atónitos frente a la Grandeza, Majes­tuo­sidad y Esplendor de Allah...”
El Imam (a.s.) continuó aconsejándoles y les relató un hecho que le ocurrió al ejército de los musulmanes en tiempos del Profeta (s.a.w.):
“Era una noche muy oscura y todos los musulmanes dormían, excepto cuatro soldados que se encontraban orando y recitando el Corán. De pronto, apareció el enemigo y emprendió el ataque. Estaban prácticamente al borde del fracaso —a raíz de la sorprendente embestida y de la inmensa oscuridad que los rodeaba— cuando de las bocas de los cuatro orantes emanó una luz que lo iluminó todo. Esto animó el espíritu de los creyentes y pronto lucharon denodadamente.
Más tarde le relataron al Enviado de Dios lo que les había ocurrido y él explicó: “Estas luces son el resultado de los actos de estos hermanos vuestros en el mes de Sha’ban”. Y una tras otra, el Profeta les contó las buenas obras hasta que dijo: “Cuando llega el primer día de Sha’bân, Satanás dispersa a su ejército hacia todos los puntos de la tierra para atraer hacia sí a algunos de los benevolentes siervos de Dios. Y Dios, el Altísimo, envía a sus ángeles hacia todos los puntos de la Tierra a fin de que protejan y guíen a sus siervos. Quienes Le escuchen serán bienaventurados y quienes no lo hagan se contarán entre los partidarios de Satanás. Por cierto que cuando el primer día de Sha’bân llega, Dios ordena abrir las puertas del paraíso y ordena al árbol de Tubâ (Felicidad) acercar sus ramas al mundo. En ese momento alguien exclama: “¡Oh, siervos de Dios! Éstas son las ramas del árbol de Tubâ, ¡aferraos a ellas para ser trasladados al paraíso!. Y estas otras son las ramas del Zaqqûm (árbol del Infierno de horrible aspecto, cuyo fruto es de desagradable sabor). ¡Alejáos de él! No vaya a ser que os aproxime al infierno. Juro por Quien me ha elegido como Profeta que quien realice una buena obra en este día es como si se hubiera aferrado a una de sus ramas, y quien realice una mala obra es como si se hubiera aferrado a las ramas del Zaqqûm.”
Entonces, prosiguió: “Toda persona que realice una oración preferible se habrá aferrado a las ramas de Tubâ. Quien ayune en este día, quien reconcilie a dos personas (cónyuges, familiares o amigos), entonces se habrá aferrado a las ramas de Tubâ. Quien perdone una deuda o parte de ella, devuelva un préstamo o alimente a un huérfano, se habrá aferrado a las ramas de Tubâ. Quien defienda a un creyente, recuerde frecuentemente a Dios y sea agradecido, quien visite a los enfermos, se estará aferrando a las ramas de Tubâ. Quien sea bondadoso con sus padres y les alegre, quien acompañe el cuerpo de una persona fallecida hasta su última morada, quien consuele a quien ha sufrido una desgracia, se habrá aferrado a las ramas del Tubâ. Y quien haya realizado toda clase de buenas obras se aferrará al árbol de Tubâ.”
“En cambio, quien realice una mala acción, se aferrará a las ramas del Zaqqûm. ¡Juro por Quien me ha elegido Su Profeta!, que quien no realice una oración obligatoria o la realice incorrectamente por negligencia, se aferrará a una de sus ramas. Quien se acerque a un pobre, sabiendo de su penuria y que, sabiendo que si no lo ayuda quedará desprotegido, aún así lo abandona, se habrá aferrado a una de las ramas del Zaqqûm. Quien no disculpa a quien le pida perdón, y prefiera la venganza, quien cause desavenencias en un matrimonio o familia, o entre dos amigos, se estará aferrando a las ramas del Zaqqûm. Aquél que tiene una deuda y la niega, quien ofenda a un creyente y apoye a otros para ofender a sus semejantes, quien cante canciones que inciten al pecado, quien cuente sus acciones injustas hacia los creyentes y se alegre de ello, también se habrá aferrado a las ramas del Zaqqûm. Quien no visite a su vecino enfermo por vanidad, quien trate injustamente al prójimo y lo menosprecie, quien desobedezca a sus padres y quien realice todo tipo de mala acción se aferrará a las ramas del Zaqqûm. ¡Y juro por Dios que quien se aferre a este árbol su morada será el Infierno!”
Luego miró al cielo y sonrió, luego miró al suelo y su rostro se ensombreció, y mirando a sus discípulos dijo: “Juro por Dios, que ha enviado a Muhammad, que he observado el árbol de Tubâ elevándose y trasladando a quienes se habían aferrado a él y he observado también cómo algunos se sostenían de una sola rama y otros de más de una, según sus obras. Ciertamente vi a Zaid Ibn Harizah sostenido de muchas ramas, por lo que sonreí. Luego, observé el Zaqqûm y ¡Juro por Dios que lo vi hendiéndose en lo más profundo de la tierra y llevaba consigo a quienes se habían aferrado a sus ramas, algunos a una sola y otros a más de una! Por cierto que he observado a algunos hipócritas aferrados a muchas de sus ramas, siendo llevados hacia lo más profundo del Infierno, por lo que me apené”.
El tercer día es un día bendito, en este día nació el Imam Husain (a.s.), el tercer Imam, por lo que es preferible saludar al Imam.
La noche del 15 es una noche muy bendita. Según un dicho del Imam As-Sâdiq (a.s.) es la más meritoria de las noches del año, luego de la Noche del Decreto.
Los favores y las bendiciones de Dios en esta noche para sus siervos, son numerosos. Es una noche en la cual Dios ha jurado por su Santísima Esencia, que no devolverá vacía la mano de quien le ruega en esta noche, excepto que en su pedido incluya un pecado.
Dios ha establecido esta noche para los musulmanes con el mismo rango que ha dispuesto la Noche del Decreto (Qadr) para el Profeta (s.a.w.). Entonces, ¡invocad a Dios y suplicadle en esta noche!
De entre las bendiciones de esta noche está el bendito nacimiento del Imam de la Época Al- Mahdi (a.s.) -que Al·lah apresure su aparición.
Este nacimiento tuvo lugar en el año 255 de la Hégira en la ciudad de Samarra (Irak actual). 

Es preferible realizar los siguientes actos:

1) El baño completo (gusl). La realización del mismo disminuye la carga de los pecados.
2) Permanecer despierto hasta el alba (Ihiiâ’) y adorar a Dios. Quien pasara en vigilia esta noche no morirá su corazón el día en que mueran los corazones (Día del Juicio Final).
3) Saludar al Imam Husain (a.s.). Éste es el más meritorio de los actos en esta noche y en él está el perdón de los pecados. Quien desee que las almas de los 124.000 Profetas le estrechen la mano, que visite y salude al Imam (a.s.) en esta noche.
De entre los saludos, el más simple es el subir a una terraza, mirar a la derecha y a la izquierda, luego mirar al cielo y decir:
اَلسَّلامُ عَلَيْكَ يا اَبا عَبْدِ اللهِ، السَّلامُ عَلَيْكَ وَرَحْمَةُ اللهِ وَبَرَكاتُهُ
as-salâmu ‘alaika iâ abâ ‘abdil·lâh, as-salâmu ‘alaika ua rahmatu-l·lâhi ua barakâtuh,
 ¡La Paz sea sobre ti, oh Abâ ‘Abdil·lah! ¡La Paz sea sobre ti, la Misericordia y la Bendición de Dios!
Toda persona, en cualquier lugar que se encuentre, si saluda al Imam (a.s.) de esta forma recibirá la recompensa del Haÿÿ y ‘Umrah.
4) Entre otros actos es preferible realizar la súplica de Kumail.
El día 15 es el día del nacimiento de la “Prueba de Dios” en la Tierra, el Imam Al-Mahdî (a.s.), el Imam de la Época, y es preferible saludarlo en cualquier lugar donde uno se encuentre y pedir a Dios su pronta aparición.
Es meritorio en este día, saludar al Imam en el sagrado sótano, en la ciudad de Samarra, donde fue visto por la gente por última vez. 

Los actos del resto del mes:

Dijo el Imam Ar-Ridâ (a.s.): “Quien ayune los tres últimos días de Sha‘bân y los una con el ayuno del mes de Ramadán, Dios le registrará ello como el ayuno de dos meses consecutivos”.
Dijo Abu Salt Al-Harawî: “Fui a ver al Imam Ar-Ridâ (a.s.) el último viernes del mes de Sha‘bân y me dijo: “¡Oh Abu Salt! Por cierto que ha pasado la mayor parte del mes de Sha‘bân y éste es el último viernes del mismo; así pues, compensa en lo que resta lo que actuaste con negligencia de la parte que ya transcurrió. Debes ocuparte de lo que te concierne. Aumenta las súplicas, el pedido de perdón y la lectura del Sagrado Corán, y vuélvete a Dios arrepentido de tus pecados de manera que el mes de Ramadán llegue a ti encontrándote actuando sinceramente para Dios, Imponente y Majestuoso. Que no tengas algo que se te haya depositado en confianza y no lo hayas cumplimentado; que no haya en tu corazón rencor por un musulmán, que no hayas arrancado; ni pecado que hayas cometido que no hayas desarraigado. Teme a Dios y encomiéndate a Él tanto en tu intimidad como en tu comportamiento manifiesto: «Y quien se encomienda a Dios, Él le será suficiente. Por cierto que Dios ejecuta su asunto. Ciertamente que Dios ha dispuesto una medida para cada cosa». Y en lo que resta del mes di abundantemente:
اَللّـهُمَّ اِنْ لَمْ تَكُنْ غَفَرْتَ لَنا فيما مَضى مِنْ شَعْبانَ فَاغْفِرْ لَنا فيما بَقِيَ مِنْهُ
al·lâhumma in lam takun gafarta lanâ fî mâ madâ min sha’bân, fagfir lanâ fîmâ baqia minhu,
¡Dios mío! Si no me has perdonado en lo que pasó del mes de Sha’bân, perdóname pues, en lo que resta del mes.
Que por cierto que Dios libera almas del Fuego en este mes por la sacralizad del mismo”.
El último día es preferible ayunar para recibir al bendito mes de Ramadán.


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