viernes, 2 de agosto de 2013

Clases sobre Shiísmo - 22




Serie de clases sobre Shiísmo impartidas por Sumeia Younes

(Las clases fueron grabadas, transcritas y luego editadas por la autora para poder disponer de ellas en forma de texto)

Clase 22

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordiosísimo

LA SHΑAH EN ÉPOCA DE LOS OMEYAS (2)

El gobierno omeya presentaba al Imam Al-Husein (a.s.) y a sus compañeros como renegados de la religión del Islam y como sublevados en contra del Califa y sucesor del Profeta (s.a.w.), y por medio de este eslogan engañoso torturaba y atormentaba a los shias y ‘alawitas. Pero al plantear el Imam Al-Husein (a.s.) las consignas de “ordenar lo bueno y prohibir lo malo” (al-amr-u bil ma‘rûf wan-nahî ‘anil munkar), la lucha contra la bid‘ah o innovación en la religión, la corrupción del aparato gubernamental omeya, y la reforma de la comunidad islámica, pagando a cambio, por supuesto, el alto precio del martirio y del cautiverio de su familia, inyectó y divulgó esos valores en la cultura general de la sociedad islámica de esa época, y desde ahí en adelante abrió para los amantes de la libertad el camino de la lucha y el ÿihâd en contra de los Omeyas.

No solo los shias se levantaron en forma continua y sucesiva en contra de los Omeyas, sino que otras sectas como los Qadaríes y los Mu’tazilitas también optaron por este método. Levantamientos como el de algunos shias de Kufa liderados por Suleimân ibn Sard Al-Juzâ’î, el levantamiento de Al-Mujtâr, y el levantamiento de Zeid ibn ‘Alî, todos tomaron como modelo el levantamiento de ‘Ashurâ’. De esta manera, con el sangriento levantamiento de Karbalâ’ se despertó en los musulmanes, especialmente entre los shias, el espíritu de coraje, valor, y la procura de la libertad y del martirio.
Otro punto que en este período es digno de reflexión e investigación, es el método que los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) eligieron para luchar en contra del aparato omeya, por un lado; y por otro, para liderar ideológica, social y formativamente a la sociedad islámica de esa época. El Imam Zein Al-‘Âbidîn (a.s.), que se hizo cargo del asunto del Imamato por un período de 35 años a partir del martirio de su padre el Imam Al-Husein (a.s.), eligió el método de la resistencia pacífica contra los Omeyas. Lo importante para él era dejar plasmado el suceso de Karbalâ’ en las mentes de los musulmanes por toda la eternidad, y mantenerlo vivo, y por ello aprovechaba toda oportunidad que se le presentaba para narrar y recordar el trágico suceso de Karbalâ’, y mientras lo hacía, solía derramar lágrimas. Por otra parte, por medio de la súplica inyectaba y divulgaba los elevados conocimientos del Islam original en la cultura de la sociedad islámica. En sus súplicas se entremezclan la mística, la sabiduría, la moral tanto individual como social y el rechazo a la opresión, y de esta manera, sin levantar suspicacias en el aparato omeya, desempeñó el papel del Imamato de la mejor forma posible.
Tras el levantamiento de Karbalâ’ la sociedad islámica ya no necesitaba de un levantamiento armado y de la protesta manifiesta en contra del aparato omeya por parte de los Imames Inmaculados (a.s.), ya que el Imam Al-Husein (a.s.) había cumplido con este papel de una forma excelente. La necesidad de la sociedad islámica ahora era aprovecharse lo más posible de los efectos y resultados del suceso de Karbalâ’ en beneficio del Islam y de los musulmanes. El Imam As-Saÿÿâd (a.s.) desempeñó este papel de una manera inigualable.
Además de mantener vivo el suceso de Karbalâ’ y explicar los puros conocimientos islámicos en el marco de elevadas súplicas, el Imam As-Saÿÿâd (a.s.) educó a muchos alumnos para que pudieran brindar respuesta a las necesidades y requerimientos de la sociedad islámica en lo que concierne a la teología, la jurisprudencia y la exégesis coránica, y especialmente aprovechó la oportunidad de hacerlo en épocas en que entre los Omeyas y ‘Abdul·lâh ibn Zubeir,[1] estaban ocupados en controversias y enfrentamientos.
En épocas del Imam As-Saÿÿâd (a.s.) en Medina había fuqahâ’ o jurisprudentes no-shias que explicaban a la gente las normas islámicas según su propia opinión. El Imam As-Saÿÿâd (a.s.) también tenía alumnos que transmitían las opiniones del Imam, aún cuando no se daban a conocer como shias.
El Imam (a.s.) era muy respetado y gozaba de una popularidad sin parangón entre la gente, lo cual llevaba a que la tiranía omeya quedara cada vez más en evidencia. Finalmente, el califa Al-Walîd ibn ‘Abdul Mâlik ordenó que le envenenaran y de esta manera el Imam Zein Al-‘Âbidîn (a.s.) fue martirizado en el año 95 H.L.
Después del Imam Zein Al-‘Âbidîn (a.s.), su hijo Abû Ÿa’far Muhammad ibn ‘Alî, apodado como Al-Bâquir (a.s.), se hizo cargo del Imamato y lideró a los shias hasta el año 114 H.L. en que fue martirizado por órdenes de Hishâm ibn ‘Abdul Mâlik.
En épocas del Imam Al-Bâquir las condiciones políticas eran, hasta cierto punto, más adecuadas en comparación con épocas pasadas. Es por esto que la gente, especialmente los sabios y narradores de hadices, podían estar más en contacto con el Imam (a.s.), y por ello transmitieron muchísimos hadices de él. De acuerdo a un hadîz que se transmitió de Ÿâbir ibn ‘Abdul·lâh Al-Ansârî, el Noble Profeta (s.a.w.) le había informado a Ÿâbir del futuro nacimiento del Imam Al-Bâquir (a.s.); incluso le había dicho que le enviara sus saludos cuando lo viera, porque el Profeta (s.a.w.) sabía que Ÿâbir ibn ‘Abdil·lâh viviría muchos años y lograría ver al Imam (a.s.). Y el apodo “Al-Bâquir”, que significa “el Desmenuzador de las Ciencias”, le fue dado al Imam por el mismo Profeta (s.a.w.).
El Imam (a.s.) aprovechó muy bien la oportunidad que se le había presentado y fundó un movimiento científico y cultural que tras él llegó a su apogeo por medio de su hijo el Imam As-Sâdiq (a.s.). A causa de esta relativa mejora del quehacer académico, el Imam Al-Bâquir (a.s.) pudo legarnos decenas de miles de hadices a través de narradores de hadices discípulos suyos como Ÿâbir ibn Iazîd Al-Ÿu‘fî y Muhammad ibn Muslim.
Resumiendo, tras el levantamiento del Imam Al-Husein (a.s.), las transformaciones que se dieron en épocas del Imam As-Saÿÿâd (a.s.), y tras los levantamientos de los shias y las revueltas que se sucedieron en contra del aparato omeya, se despejó el ambiente de sofocación que imperaba sobre la sociedad islámica en épocas anteriores al levantamiento de Karbalâ’. Por otro lado, como resultado de las discusiones y debates ideológicos, surgieron diversas tendencias y escuelas islámicas. Y el Imam Al-Bâquir (a.s.), que era la personalidad académica más destacada de su época, atrajo hacia sí los pensamientos y las miradas de muchos sabios y narradores de hadices de todo el mundo islámico. Es obvio que bajo los destellos de tal ambiente, la Shî‘ah tuvo que soportar menores presiones y dificultades desde el punto de vista político en relación con épocas pasadas, si bien la naturaleza del aparato omeya, que se había fundado sobre el principio de la opresión y enemistad arbitraria en contra de la familia de ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.), procuraba mantener la presión en contra de los shias y otros pensadores libres.
Con el martirio del Imam Al-Bâquir (a.s.) en el año 114 H.L. en épocas del gobierno de Hishâm ibn ‘Abdul Mâlik, comienza la época del Imam As-Sâdiq (a.s.). El Imam As-Sâdiq hizo fructificar de la mejor manera el grandioso movimiento religioso-cultural que fue comenzado por su padre el Imam Al-Bâquir (a.s.). Hishâm ibn ‘Abdul Mâlik, que fue uno de los gobernantes omeyas más poderosos y déspotas, trataba a sus oponentes, especialmente a los shias, de la forma más cruel para reprimir cualquier tipo de levantamiento y sublevación en contra del gobierno omeya. Él tuvo bajo estricta vigilancia tanto al Imam Al-Baquir (a.s.) como al Imam As-Sâdiq, y en realidad se puede decir que temía la influencia espiritual que estos dos Imames pudieran ejercer sobre los musulmanes.
Tras el levantamiento de Zeid ibn ‘Alî en el año 121 H.L.[2] y su martirio por órdenes de Hishâm ibn ‘Abdul Mâlik, se encendió la ira y el repudio de los musulmanes en contra del aparato omeya y en especial de Hishâm ibn ‘Abdul Mâlik. Entretanto, la gente de Jorasán también se sublevó y comenzó a desenmascarar y a condenar los crímenes de los omeyas.[3]
Después de Hishâm ibn ‘Abdul Mâlik, que murió en el año 125 H.L., comenzaron a aparecer signos de debilidad y decadencia en el aparato gubernamental omeya. Desde esa fecha hasta el año 132 H.L. correspondiente al año de la caída del Califato omeya, o sea, durante 7 años, se hicieron del poder cuatro gobernantes omeyas: Walîd ibn Iazîd ibn ‘Abdul Mâlik, Iazîd ibn Walîd, Ibrâhîm ibn Walîd, y Marwân Al-Himâr. En este período, además de haberse ya deteriorado y debilitado, el gobierno omeya tuvo que enfrentarse a levantamientos como el de Abû Muslim Al-Jorasânî y el de los ‘Abasíes. Finalmente Marwân Al-Himâr, el último califa omeya, fue asesinado por los ‘Abasíes y de esta manera se cierra el negro legajo de los omeyas.[4]
La debilidad que abarcó al aparato omeya mejoró la situación de los shias hasta cierto punto, y el Imam As-Sâdiq (a.s.) aprovechó lo más posible la situación que se le había presentado para difundir las enseñanzas islámicas originales. El período del Imamato del Imam As-Sâdiq (a.s.) fue de 34 años (114-148 H.L.), 18 años de los cuales correspondieron a la época del gobierno de los Omeyas (114-132 H.L.). En esta época -especialmente al final de esta época- el gobierno omeya ya no tenía tanto poder ni fortaleza política y social, y como resultado, aunque no se correspondía con lo que realmente deseaba el régimen gobernante, estaban más dadas las condiciones políticas para difundir los conocimientos y enseñanzas de Ahl-ul Bait (a.s.) y para las actividades culturales y científicas. Los esfuerzos del Imam As-Sâdiq en pro de la difusión del Islam y por educar a destacados alumnos, llevaron a que la Madh·hab Shî‘ah pasase a ser conocida con el nombre de Madh·hab Ya‘farî.
Los transmisores de hadices del Imam As-Sâdiq (a.s.) no se circunscriben a los narradores de hadices shias, sino que hubo también muchos transmisores de hadices de otras escuelas islámicas que narraron sus dichos. Los narradores y sabios que se beneficiaron del conocimiento del Imam As-Sâdiq (a.s.) fueron unas 4000 personas, entre ellas, el líder de la Escuela Hanafita, Abû Hanîfah.






[1] Tras la muerte de Iazîd, ‘Abdul·lâh ibn Zubeir se había sublevado en La Meca y se había hecho de las riendas del gobierno. La gente del Hiyaz, del Yemen, de Irak y de Jorasán le dio la bai‘ah a ‘Abdul·lâh ibn Zubeir, pero la gente de Sham y de Egipto le dio la bai‘ah a Mu‘âwîiah, el hijo de Iazîd. Pero el gobierno de Mu’âwîiah ibn Iazîd no duró mucho tiempo y la gente de Egipto y Sham también le dio la bai‘ah a ‘Abdul·lâh ibn Zubeir. Su gobierno continuó por nueve años hasta que finalmente en el año 73 H.L. fue asesinado por Haÿÿâÿ, y ‘Abdul Mâlik ibn Marwân tomó las riendas del gobierno.

[2] El Sheij Al-Mufîd considera que su martirio ocurrió en el año 120 H.L. (Al-Irshâd, t. 2, p. 174).

[3] Ver: Ta’rîj Al-Ia’qûbî, t. 2, pp. 255-258.

[4] Ver: Al-Imâmah uas-Siâsah, t. 2, pp. 110-117; Ta’rîj Al-Julafâ’, p. 250-255; Al-Kâmil fi At-Ta’rîj, t. 3, pp. 486-448.

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