miércoles, 7 de agosto de 2013

Clases sobre Shiísmo - 23




Serie de clases sobre Shiísmo impartidas por Sumeia Younes

(Las clases fueron grabadas, transcritas y luego editadas por la autora para poder disponer de ellas en forma de texto)

Clase 23

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordiosísimo

LA SHΑAH EN ÉPOCA DE LOS ‘ABASÍES

Introducción:

En esta ocasión vamos a hacer un recorrido por las difíciles condiciones por las que tuvieron que atravesar los shias y los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) en épocas del Califato ‘Abasí.

El Califato ‘Abasí comenzó en el año 132 H.L. con el gobierno de Abul ‘Abbâs As-Saffâh[1], que era descendiente de Al-‘Abbâs, el tío del Profeta (s.a.w.). Fue apodado As-Saffâh (el Derramador de Sangre) puesto que él tomaba decisiones muy impulsivas en cuanto a ejecutar a sus oponentes, y para llegar al poder y afianzar su gobierno derramó la sangre de muchos omeyas. As-Saffâh falleció en el año 136 H.L. El período de su gobierno en general transcurrió en guerras y enfrentamientos con los omeyas para afianzar, consolidar y fortalecer el gobierno y Califato ‘Abasí.
Debido a esto, y también debido a que la consigna de los Abasíes al oponerse a los Omeyas era vengar la sangre de la Familia del Profeta (s.a.w.), al comienzo ellos no acosaron al Imam As-Sâdiq (a.s.) y a sus shias, y desde este aspecto las condiciones políticas y sociales estaban dispuestas para las actividades intelectuales y religiosas del Imam (a.s.) y sus compañeros. En otras palabras, la época del gobierno de Abul ‘Abbâs As-Saffâh, que conforma la primera etapa del Califato ‘Abasí, es análoga al período final del gobierno omeya, el cual, como dijimos anteriormente, se encontraba en su ocaso y al filo de su extinción. Los shias de este modo aprovecharon la oportunidad y se esforzaron denodadamente por divulgar los conocimientos y ciencias de Ahl-ul Bait (a.s.), que conforman el puro Islam.
La razón por la que las ciencias se divulgaron a través del Imam As-Sâdiq y el motivo de la abundancia de sus alumnos (unas 4000 personas) se debió justamente a que su época -finales del gobierno omeya y comienzo del gobierno ‘abasí- coincidió con el hecho de que los Omeyas se encontraban apremiados, por lo que ya no reinaba un ambiente de sofocación y temor y la consecuente necesidad de hacer taqîiah. Además, a comienzos de la época de los abasíes éstos no mostraban signos de envidia y enemistad por la familia de Abû Tâlib, y debido a que consideraban su gobierno como un gobierno hashemí, consideraban un honor la existencia de una personalidad como el Imam As-Sâdiq (a.s.).[2]
Asimismo, a raíz de la aparición de diferentes madhâhib o escuelas y tendencias intelectuales y religiosas que habían surgido en el mundo islámico, en esa época se habían dado unas condiciones sociales e intelectuales en el mundo islámico que traían aparejados las discusiones y diálogos académicos.
Al llegar al poder Al-Mansûr Al-‘Abbâsî, la situación cambió. Él llegó al poder a comienzos del año 137 H.L. y lo primero que hizo fue asesinar a Abû Muslim Al-Jorasânî, quien se había esforzado muchísimo por hacer llegar al poder a los abasíes. El gobierno de Al-Mansûr se prolongó hasta el año 158 H.L. Su política en cuanto al trato con sus oponentes políticos, especialmente los shias, era la amedrentación, la tortura y el asesinato.
Con el transcurso del tiempo se puso de manifiesto el ardid y fraude de los abasíes respecto a su alegato de vengar la sangre de la familia del Profeta (s.a.w.) y quedó confirmado para todos que los abasíes no pretendían otra cosa más que llegar al poder y gobernar por sobre los musulmanes, y como consecuencia, surgieron las protestas de los alawíes y shias contra el aparato abasí. El Califa Al-Mansûr optó por el método de la violencia, la tortura y el asesinato de los shias para reprimir esta oposición, y de esta manera aventajó a los omeyas en sus crímenes e inclemencia en relación con los shias.
En épocas de Al-Mansûr, Muhammad e Ibrahim, los hijos de ‘Abdul·lâh ibn Al-Hasan, se levantaron en contra de su gobierno despótico, pero tras una heroica y abnegada lucha cayeron mártires a manos de los oficiales de Al-Mansûr.[3] Al-Mansûr también tenía bajo estricta vigilancia al Imam As-Sâdiq (a.s.), a quien finalmente envenenó y martirizó.
Tras el martirio del Imam As-Sâdiq (a.s.) surgieron diferencias entre los shias en cuanto a su sucesor, y a raíz de estas diferencias aparecieron algunas sectas, entre las cuales se encuentra la Ismaelita. Pero llevándose de los indicios racionales y transmitidos, los Shias Imamitas Duodecimanos siguieron al Imam Mûsâ ibn Ÿa’far Al-Kâdzim (a.s.). Él no sólo reunía en sí los atributos de virtud, conocimiento y perfección imprescindibles en un Imam, sino que su padre lo había designado su sucesor.
El período del Imamato del Imam Al-Kâdzim (a.s.) fue de 35 años (183-148 H.L.). Durante este período se enfrentó a cuatro gobernantes ‘abasíes: Al-Mansûr, Al-Mahdî, Al-Hâdî y Harûn Ar-Radhîd. El método utilizado por estos cuatro califas en cuanto a violencia y severidad con relación a los shias fue el mismo utilizado por Al-Mansûr. Por lo tanto, la situación de sofocamiento y temor ocasionado por los gobernantes ‘abasíes en esa época llegó a tal punto que los shias al transmitir los hadices del Imam Al-Kâdzim (a.s.) pocas veces mencionaban abiertamente su nombre, y se referían a él con apodos y sobrenombres como Abul Hasan, Abû Ibrâhîm, Al-‘Abd-us Sâleh, Al-‘Âlim, etc.
Cuando le llegó el turno a Harûn Ar-Rashîd, éste encarceló al Imam Al-Kâdzim, y continuamente lo trasladaba de una cárcel a otra, hasta que finalmente el Imam fue martirizado en la cárcel de Bagdad en el año 183 H.L. a manos del Sindî ibn Shâhik. La muerte injusta y en el exilio del Imam (a.s.) dispuso las condiciones para que los shias de Bagdad proclamen su ira y rechazo contra el califato ‘abasí, especialmente contra Harûn Ar-Rashîd.
A pesar de que los gobernantes ‘abasíes contemporáneos al Imam Al-Kâdzim (a.s.) trataban con violencia a los opositores, especialmente a los shias, sin embargo, al mismo tiempo, la existencia de diferentes escuelas y sectas religiosas, de tendencias doctrinales y de corrientes de pensamiento impedían que el aparato gubernamental pudiera tener bajo completo control los movimientos intelectuales y culturales. Es por eso que, a pesar de todas las dificultades que existían, el Imam Al-Kâdzim (a.s.) continuó con el movimiento intelectual, científico y cultural que habían comenzado y hecho florecer los Imames Al-Bâquir y As-Sâdiq (a.s.), y educó a alumnos destacados, y muchos narradores transmitieron hadices del Imam Al-Kâdzim (a.s.).
Tras el martirio del Imam Al-Kâdzim (a.s.) un grupo de shias incurrió en el error en cuanto a la muerte del Imam y al Imamato tras él, y supusieron que el Imam Al-Kâdzim era el Mahdî Prometido. Algunos negaron su muerte, y otros la aceptaron, pero creyeron que él regresaría y haría reinar la justicia sobre la Tierra. Este grupo fue llamado “Wâqifîiah”, es decir, aquellos que se detuvieron en el Imamato del Imam Al-Kâdzim y no creyeron en la continuación del Imamato en sus descendientes. Sin embargo, la mayoría de los shias, creyó en el Imamato del Imam ‘Alî ibn Mûsâ Ar-Ridâ (a.s.), y fueron llamados “Qat‘îiah”, es decir, aquellos que tuvieron seguridad y certeza en el Imamato del Imam Ar-Ridâ (a.s.).[4]
Con el martirio del Imam Al-Kâdzim (a.s.) comenzó el período del Imamato del Imam Ar-Ridâ (a.s.) que se prolongó hasta el año 203 H.L. en que fue martirizado en la ciudad de Tûs (actual Irán). El período de su Imamato fue de 20 años. Los gobernantes abasíes contemporáneos al Imam Ar-Ridâ (as.) fueron Harûn Ar-Rashîd, Muhammad Al-Amîn y ‘Abdul·lâh Al-Ma’mûn.[5]
En épocas del Imamato del Imam Ar-Ridâ (a.s.), particularmente en épocas del gobierno de Al-Ma’mûn Al-‘Abasí, se dio una transformación en el mundo islámico que tuvo un efecto especial en la historia del Shiísmo. Por un lado, en este período se tradujeron al árabe libros del griego y de otros idiomas en las áreas de la Filosofía, la Astronomía, la Lógica, la Medicina y otras ramas científicas. Esto tuvo su influencia en el ámbito social y cultural del mundo islámico, y las discusiones y diálogos científicos y religiosos adquirieron mayor esplendor. Es natural que bajo tales condiciones los poderes tiranos tengan menos éxito en presionar y reprimir a la sociedad.
Por otra parte, Al-Ma’mûn había llegado a la conclusión de que continuar con el método de sus antecesores en su trato violento hacia con los shias no convenía al gobierno abasí, puesto que la posición destacada del Imam Ar-Ridâ (a.s.), era manifiesta para todos, y en tales condiciones un trato violento y hostil suscitaría el enojo y repulsa general contra el aparato de gobierno abasí. Es por eso que aparentó amistad y cariño hacia el Imam Ar-Ridâ (a.s.) quien era la más prominente personalidad de su época entre los alawíes, e incluso le propuso la posición de sucesor al califato aparente. El Imam (a.s.), que era completamente consciente de las intenciones de Al-Ma’mûn se abstuvo de aceptar tal propuesta, sólo que Al-Ma’mûn insistió con vehemencia hasta que su persistencia alcanzó el grado de la coerción, por lo que finalmente el Imam Ar-Ridâ (a.s.) aceptó bajo condiciones especiales entre las que se encontraba el hecho de no participar en ninguna gestión de gobierno.
Al aceptar la sucesión el líder de los alawíes y shias, éstos se libraron de la presión y violencia con la que habían sido tratados hasta ese momento por el aparato de gobierno ‘abasí; y por otra parte el Imam Ar-Ridâ (a.s.) pudo explicar muchas realidades a la gente mediante la realización de reuniones de debate y diálogo entre él (a.s.) y sabios de otras escuelas islámicas, e incluso de otras religiones. De esa manera pudo difundir los pensamientos de la escuela del Shiísmo.
A Al-Ma’mûn le atraía tanto el poder que para alcanzar la posición de califa había asesinado a su propio hermano Al-Amîn y finalmente también martirizó al Imam Ar-Ridâ (a.s.), pero los informes históricos permiten entrever que a Al-Ma’mûn realmente le atraían el conocimiento y el saber y tenía cierta tendencia y predisposición hacia el Shiísmo. No solo manifestaba su Shiísmo frente al Imam Ar-Ridâ (a.s.) y los shias, sino que organizó muchos debates y él mismo llegó a debatir con sabios de su tiempo respecto al Califato del Imam ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.), llegando a vencerles de manera académica. Muchos de sus debates fueron transmitidos en los libros.
En épocas del Imam Ar-Ridâ (a.s.) los shias gozaron de unas ventajosas condiciones políticas y sociales, pero luego de su martirio esa situación cambió completamente.[6]
Tras el martirio del Imam Ar-Ridâ (a.s.) su hijo el Imam Muhammad At-Taqî Al-Ÿawâd (a.s.) alcanzó la posición del Imamato a una edad muy temprana. Los sabios difieren en si entonces él tenía siete, ocho o nueve años. El Imam Al-Ÿawâd nació en el año 195 H.L. y alcanzó el martirio en el año 220 H.L. cuando tenía 25 años. Fue contemporáneo a los califas abasíes Al-Ma’mûn y Al-Mu‘tasim. Al-Ma’mûn murió en el año 218 H.L. Y de esta manera vemos que 15 años del Imamato del Imam Al-Ÿawâd fueron durante el Califato de Al-Ma’mûn, quien usó con el Imam Al-Ÿawâd (a.s.) el mismo método y conducta que había usado con su padre el Imam Ar-Ridâ (a.s.), es decir, le convocó desde Medina a Bagdad y le mostró un respeto especial, de manera que hasta le casó con su hija Umm Al-Fadl. Debido a que el clan de los abasíes se oponían a esa actitud Al-Ma’mûn, éste convocó a los sabios más exponentes de los abasíes, siendo el más prominente Iahiâ ibn Akzam, para que le preguntaran cuestiones al Imam Al-Ÿawâd (a.s.) para demostrarles el grado de virtud, conocimiento y perfección del Imam (a.s.). Dicha reunión tuvo lugar y en la misma el Imam Al-Ÿawâd (a.s.) respondió en profundidad a las preguntas de Iahiâ ibn Akzam y éste en cambio no pudo responder las del Imam (a.s.), cuya eminencia académica se puso de manifiesto no obstante su corta edad.[7]
Luego de un tiempo el Imam Al-Ÿawâd (a.s.) volvió a Medina y se encontraba residiendo allí cuando Al-Mu‘tasim llegó al poder (218 H.L.). Este califa hizo que el Imam (a.s.) regresara a Bagdad y finalmente le envenenó a través de su esposa Umm Al-Fadl, la hija de Al-Ma’mûn, y de esa manera el Imam (a.s.) alcanzó el martirio. El califa quiso impedir que los shias realizaran el acompañamiento del cuerpo del Imam (a.s.) pero un gran número de shias portando espadas realizaron el acompañamiento y le enterraron.[8]
Este suceso nos deja en claro que en ese tiempo vivían muchos shias en Bagdad y que las condiciones sociales y políticas no eran de un modo tal que el califa pudiera reprimir a los shias con la fuerza, la coerción y la violencia. Las abundantes preguntas realizadas al Imam Al-Ÿawâd (a.s.) acerca de variadas cuestiones relacionadas a la religión y que nos han sido legadas en las tradiciones, nos indican que la situación general de la Shî‘ah era aceptable hasta cierto punto.
El gobierno de Al-Mu‘tasim se extendió hasta el año 227 H.L. y después de él llegó al poder su hijo Al-Wâziq Bil·lâh. Éste murió en el año 232 H.L. y las riendas del gobierno quedaron en manos de Al-Mutawakkil. En épocas de Al-Mu‘tasim y Al-Wâziq no se produjeron cambios que influyeran considerablemente en el destino de los shias, sino que ambos siguieron con la línea de Al-Ma’mûn de no someterles a muchos apremios. Pero con la llegada al poder de Al-Mutawakkil la situación cambio por completo, ya que en su época se intensificó la presión y los métodos violentos y hostiles en relación con Ahl-ul Bait (a.s.), y los shias en general, al punto que llegó a ordenar que derrumbaran el Santuario del Imam Husein (a.s.) y prohibió que lo visitaran.
En ese tiempo la posición del Imamato fue asumida por el Imam Al-Hâdî (a.s.) luego del martirio de su padre el Imam Al-Ÿawâd (a.s.) y tuvo esa responsabilidad hasta el año 254 H.L. -es decir, por 33 años-, y fue contemporáneo a los califas abasíes Al-Mu‘tasim, Al-Wâziq, Al-Mutawakkil, Al-Muntasir, Al-Musta‘în y Al-Mu‘taz. Al-Mutawakkil ordenó que trasladaran al Imam Al-Hâdî (a.s.) desde Medina a la ciudad de Samarra (año 236 H.L.) para que pudiera controlar todos sus movimientos.
El Imam Al-Hâdî (a.s.) alcanzó el martirio en épocas del gobierno de Al-Mu‘taz. Luego el Imamato pasó a su hijo el Imam Hasan Al-‘Askarî (a.s.). Su periodo de Imamato fue de seis años (254 H.L.-260 H.L.). Los gobernantes ‘abasíes en este período fueron Al-Mu‘taz, Al-Mahdî y Al-Musta‘în -el hijo de Al-Mutawakkil-. El Imam Al-‘Askarî (a.s.) fue confinado en la ciudad de Samarra junto con su padre el Imam Al-Hâdî (a.s.) y hasta el momento de su martirio permaneció allí bajo la estricta y severa vigilancia del gobierno abasí en una región que era un ‘askar, esto es, un campamento militar. Es precisamente por eso que el Imam fue apodado “Al-‘Askarî”. Los ‘abasíes no solo tenían temor por la influencia espiritual que el Imam Al-‘Askarî pudiera tener sobre los musulmanes, sino que estaban preocupados también por el hijo que según las narraciones nacería del Imam Al-‘Askarî (a.s.); un hijo que suprimiría la opresión y la tiranía de la Tierra y establecería el gobierno de justicia en el mundo.
Por estas razones, la vida del Imam Al-‘Askarî (a.s.) transcurría bajo condiciones muy severas y su contacto con los shias era muy limitado. Por supuesto, había shias distribuidos en las diferentes regiones del mundo islámico que hacían las veces de representantes del Imam (a.s.) y que se encargaban de los asuntos y problemas de carácter religioso de los shias. En ese tiempo la ciudad de Qom ya se contaba como uno de los importantes centros de la Shî‘ah.
Con el martirio del Imam Al-‘Askarî (a.s.) comenzó la época del Imamato del duodécimo Imam, el Mahdî Prometido (a.s.) y de esa manera la historia de la Shî‘ah entra en una nueva etapa. El comienzo del Imamato del Imam Al-Mahdî (a.y.) marca el comienzo de la Ocultación. Anteriormente cuando tratamos el tema de la doctrina del Mahdiísmo dijimos que el Mahdî tuvo dos Ocultaciones o Gaibah: una Menor, que duró 69 años, y otra Mayor que se prolonga hasta hoy en día y que continuará hasta que Al·lâh lo decida.
Desde la época del comienzo de la Ocultación hasta el presente ha habido muchas transformaciones en el mundo del Shiísmo, pero lamentablemente no podemos analizarlas a todas en este breve curso.






[1] Abul ‘Abbâs, ‘Abdul·lâh ibn Muhammad ibn ‘Alî ibn ‘Abdul·lâh ibn ‘Abbâs.
[2] A’ian Ash-Shi’ah, t. 1, p. 664.
[3] Ta’rij ibn Azir, t. 3, pp. 563-590.
[4] Firaq ash-Shî‘ah, pp. 90-91.
[5] 10 años del Imamato del Imam Ar-Ridâ (a.s.) transcurrieron en épocas de Harûn Ar-Rashîd, 5 años en épocas de Muhammad Al-Amîn, y 5 años en épocas de Al-Ma’mûn.
[6] Ta’rîj ash-Shî‘ah, p. 54; Ver también: A‘iân ash-Shî‘ah, t. 2, pp. 15-16.
[7] Ver: Al-Irshâd, t. 2, pp. 281-287.
[8] Ver: Ta’rîj ash-Shî‘ah, p. 57.

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