domingo, 8 de enero de 2012

La Escuela Económica Islámica (V). El segundo pilar: El principio de la libertad económica dentro de márgenes delimitados

Desde la óptica del Mártir Muhammad Baqir As-Sadr 
Autor: Muhammad Al-Husaini -Traducción del árabe: Feisal Morhell

El segundo pilar: El principio de la libertad económica dentro de márgenes delimitados 

La escuela capitalista se centra en el principio de la libertad absoluta del ser humano en el ámbito económico, y la considera un medio para concretar los intereses generales, además de su condición de derecho original del ser humano y por conformar una expresión práctica de la dignidad de la humanidad.
Con esto, el concepto de libertad se extiende desde su consideración como instrumento del bienestar social y el desarrollo de la producción, hasta llegar a verificar en base al mismo la propia humanidad de la persona y su correcta y natural existencia.[1]

Al mismo tiempo que el sistema capitalista se excede al prodigar un carácter humano, legal y económico a tal libertad, la escuela socialista sostiene completamente lo contrario, y se refugia en expropiar las libertades y somete la actividad económica a una rígida autoridad y control, y a una tosca centralización en la que la actividad económica es transformada a partir de una acción humana vital en un accionar mecánico desposeído de cualquier contenido humano.

En cuanto a la economía islámica, ésta se distingue por tener una posición equilibrada -como es su costumbre al resolver los problemas humanos mediante aquello que es acorde a la naturaleza humana- por lo que permite a los individuos ejercitar sus libertades dentro del marco de los valores que purifican la libertad y la pulen, disponiéndola como un instrumento para el bien de toda la humanidad.

La delimitación islámica de la libertad social en el ámbito económico es de dos tipos:

Primero
: La delimitación natural que surge de lo profundo de la persona, cuya fuerza y vigilancia se apoyan en el contenido espiritual e ideológico de la personalidad islámica, la cual “... se moldea en forma natural a la luz de la educación particular que el Islam suscita en la persona en una sociedad en la que el mismo rige sobre todos los órdenes de la vida (la sociedad islámica). En verdad que cuando a los marcos ideológicos y espirituales dentro de los cuales el Islam moldea la personalidad islámica, se les da la oportunidad de intervenir directamente en la realidad de la vida y de forjar la historia en base a los mismos... (se observa) que esos marcos poseen una enorme fuerza espiritual, que poseen un gran efecto en brindar una delimitación intrínseca y natural a la libertad concedida a los individuos de la sociedad islámico, y que realizan una orientación purificadora y correcta, sin que los individuos sientan que se haya quitado algo de su libertad, ya que la delimitación procede de su propia realidad espiritual e ideológica, por lo que no encuentran en los mismos limitación para su libertad. Es por eso que la delimitación intrínseca no representa en realidad una restricción para la libertad, sino que ello es producto del contenido interno de la persona libre, una suscitación espiritual y correcta, desde que en base a ello, la libertad cumple con exteriorizar su mensaje de rectitud”.[2]

Segundo: La delimitación objetiva que se expresa mediante la acción de una fuerza externa que restringe el comportamiento social y lo reglamenta. Puede ser que la educación islámica no florezca en las almas de algunos, ni encuentre camino hacia su interior y sus conciencias, entonces, es la fuerza exterior la que se encarga de amedrentarlos para que respeten y acaten la ley islámica. El Mártir Muhammad Baqir Al-Sadr opina que esta delimitación extrínseca se hace efectiva a través de dos caminos:[3]

A- A partir de la shari‘ah -en sus fuentes generales-, la cual se encarga de estipular textualmente la prohibición de una serie de actividades económicas Y sociales como la usura, el acaparamiento Y monopolio, Y otras similares, que desde el punto de vista del Islam constituyen un impedimento para materializar los valores en que se fundamenta el Islam.

B- La shari'ah o ley islámica ha dispuesto el principio de la supervisión del Walf Al- 'Amr (autoridad encargada de los asuntos de los musulmanes) sobre la actividad general, y la intervención del estado para proteger y cuidar de los intereses generales, yeso mediante la restricción de las libertades individuales en lo relacionado a la práctica de determinadas actividades. El Islam ha dispuesto este principio necesario para garantizar la concreción de sus valores Y conceptos pertinentes a la justicia social a lo largo de los tiempos. Los requerimientos para la justicia social hacia la cual invoca el Islam divergen de acuerdo a las circunstancias económicas de la sociedad, Y a las condiciones materiales que la rodean. Así, realizar una actividad puede ser perjudicial para la sociedad Y sus bases en un tiempo, sin llegar a serlo en otro, por lo que no será posible detallar ese caso en concreto en una forma legal constante, sino que el único medio es dando lugar a la figura del Wali Al-'Amr, para que éste haga uso de su atribución de poder controlador, orientador y delimitador de las libertades individuales en el espectro de los asuntos que se realizan o dejan de hacer Y que en la shari'ah son catalogados de “lícitos”.



Notas:

[1] Ibid, p.267.


[2] Ibid, p.282.


[3] Ibid, p.284.

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