domingo, 8 de enero de 2012

La Escuela Económica Islámica (IV). La estructura general de la economía islámica. El primer pilar: El principio de “dualidad de la propiedad”

Desde la óptica del Mártir Muhammad Baqir As-Sadr
Autor: Muhammad Al-Husaini -Traducción del árabe: Feisal Morhell

La estructura general de la economía islámica 

El Mártir Aiatul-lah Muhammad Baqir As-Sadr establece tres pilares fundamentales para la economía islámica, los cuales delimitan su contenido doctrinal y la distinguen de los otros sistemas económicos. Estos son:

El primer pilar: El principio de “dualidad de la propiedad” (al-milkiah al-muzdawayah).

El segundo pilar: El principio de “la libertad económica dentro de unos márgenes delimitados”.

El tercer pilar: El principio de “la justicia social”.


El primer pilar: El principio de dualidad de la propiedad 

Entre los pilares fundamentales sobre los que se centra el sistema capitalista es el de la propiedad privada, y el de extender el derecho de posesión del individuo a todos los ámbitos y esferas de la riqueza. De esa forma, "la sociedad capitalista cree en la forma privada e individual de la propiedad, o sea, la propiedad privada como una regla general, por lo que permite a los individuos la propiedad privada en los diversos tipos de riqueza existentes en los diferentes países en base a sus actividades y circunstancias, y no reconoce la propiedad pública excepto cuando lo impone la necesidad social o la experiencia demuestra la obligación de nacionalizar tal o cual servicio público, por lo que dicha necesidad tendrá un carácter excepcional que obliga a la sociedad capitalista -según sus fundamentos- a dejar de lado el principio de la propiedad privada y sacar de su ámbito un servicio o riqueza en particular”.[1]

Considerando la visión del sistema socialista el asunto es diferente, ya que allí se manifiesta la propiedad privada como un volcán de maldad y fuente de las contradicciones sociales, por lo que debe ser aniquilada para librar a la sociedad de su maldad, y para que de esa forma quede “... la propiedad pública como el principio general que se aplique a todos lo tipos de riqueza del estado. Según su opinión, la propiedad privada es sólo factible para algunos bienes y de forma excepcional, y es reconocida a veces a causa de la necesidad social forzosa”.[2]

El sistema socialista ha rechazado la propiedad privada al ser ella promotora de diferentes tipos de pobreza, necesidad, carestía, y por envalentonar a los capitalistas...y constreñidos a practicar el coloniaje para poseer los mercados y nuevos beneficios en el exterior, luego de habérseles agotado los mercados y recursos internos, por lo que ya no responden a sus deseos y codicia.

Dice el mártir Muhammad Baqir As-Sadr, refutando esas pretensiones: “En verdad que no es del principio de la propiedad privada que surgieron los crímenes del capitalismo absoluto, el cual ha estremecido la felicidad y bienestar del mundo, ni tampoco es el que ha impuesto la paralización de millones de trabajadores al utilizar modernas máquinas que realicen su trabajo, como ocurrió en los albores de la revolución industrial, ni es el que a impuesto la arbitrariedad en lo relacionado al salario del empleado, ni es el que obliga al capitalista a destruir una gran cantidad de sus productos en resguardo del precio del producto prefiriendo el desperdicio a cubrir con ello las necesidades de los pobres, ni es el que le exhorta a disponer su riqueza como un capital para obtener beneficios mediante la usura absorbiendo los esfuerzos de los endeudados sin producción ni trabajo de por medio, ni es el que impulsa a comprar de los mercados la totalidad de las mercaderías de consumo para acapararlas y elevar el precio de las mismas con su retención, ni es el que le obliga a abrir nuevos mercados a pesar de que con eso transgreda las libertades y derechos de los pueblos y pisotee su dignidad y libertad '" Todas esas terribles tragedias no son originadas por la propiedad privada, sino que son producto de "la conveniencia material y personal" que ha sido dispuesta como patrón de la vida en el sistema capitalista, y como el justificante absoluto de todas esas actitudes y negociaciones. Entonces, cuando las bases de la sociedad se fundamentan en ese criterio individual y justificativo interno, no es posible esperar sino lo que ha acaecido. Es a partir de la naturaleza de ese referente y criterio que esa maldición y condena se ha desbordado sobre la humanidad entera, y no del principio de la propiedad privada. Si el referente fuera cambiado y se dispusieran nuevas y correctas metas para la vida que armonicen con la naturaleza humana... se materializaría la solución real para el gran problema humano”.[3]

Entonces, no es la propiedad privada el origen de todas esas calamidades y crímenes -como lo imaginaban los marxistas-, ya que “... la necesidad, la indigencia, y los diferentes tipos de pobreza no se originan a partir de permitir la propiedad privada como medio de producción, sino que surgen a partir del marco (en el que está comprendida)”.[4] "...Ese marco que permite al ser humano que consuma a su hermano el ser humano, y le autoriza aniquilarle. Es cambiando ese marco por otro que regule los derechos del individuo y de la sociedad en base a la justicia y la equidad que la propiedad privada puede recobrar su remisión, y alejar de sí las suciedades y perjuicios del sistema capitalista. En cuanto al fenómeno del colonialismo, al cual los marxistas consideran como emanado de las entrañas de la propiedad privada al tornarse los recursos y mercados internos incapaces de satisfacer los intereses de la clase capitalista, decimos que no surgió de sus entrañas (de la propiedad privada), sino que consiste en la expresión práctica de los referentes materiales que dispone el mismo marco capitalista. Eso es lo que explica el surgimiento de ese fenómeno conjuntamente con los comienzos del capitalismo y su existencia histórica en las sociedades europeas”.[5]

El sólo hecho de abolir la propiedad privada y transformada en propiedad pública no soluciona el problema, ni libra a la sociedad de la pobreza y la miseria, ni tampoco la pone a salvo del dominio. de una clase en particular sobre el resto de los hijos de la sociedad. El régimen socialista, a pesar de haber confiscado propiedades de la clase capitalista, no pudo impedir el surgimiento de otra clase que pasó a gozar de los mismos beneficios que tenía la clase capitalista, sino que incluso se estableció la diferencia de clases y la explotación mediante la misma ley y valores marxistas, y de una forma más denigrante y nociva al establecer “la dictadura del proletariado”, que en realidad la representaba el partido comunista. Es por eso que la realidad no cambió, puesto que “... al nacionalizar el estado todas las riquezas y abolir la propiedad privada, la riqueza sobre la cual dominaba la clase capitalista en base a la economía sin límites y las libertades individuales, y que utilizaba en base a su pensamiento materialista, es entregada al aparato del estado que está conformado por un grupo sobre el cual dominan esas mismas concepciones materialistas de la vida que le obligan a anteponer los intereses personales producto del instinto del egocentrismo, el cual se rehúsa a que la persona renuncie a un placer o conveniencia a cambio de nada. Mientras la conveniencia material conforme el poder dominante, en base al juicio de los conceptos materialistas de la vida, entonces surgirán nuevas pugnas y conflictos sociales, y la sociedad se verá expuesta a diferentes formas de peligro y explotación”.[6]

Así vemos que las escuelas capitalista y Comunista son idénticas en cuanto a su fracaso, y es precisamente por la misma causa, o sea, la visión materialista y la pugna individual que imponen ambas escuelas, por lo que dejan el camino libre para la aparición de esos antagonismos (sociales).

De lo anterior queda en claro que la propiedad privada es el principio básico en la sociedad capitalista y lo que no es así conforma una excepción, mientras que en la sociedad socialista es la propiedad pública el principio de base y lo que conforma una excepción es lo que no es así. En cuanto a la escuela económica islámica, en la misma no se considera a una como original y a la otra como excepcional, sino que ambas forman parte del principio y la base. Es por ello que “... el Islam cree en la propiedad privada, en la propiedad pública, y en la propiedad del estado, y particulariza la intervención de cada una de estas formas de propiedad a un ámbito en particular, sin considerarse a ninguna de ellas como caso raro y excepcional, o como solución provisoria requerida por las circunstancias”,[7] a diferencia de los otros regímenes económicos que ni siquiera se conducen en base a sus propios principios fundamentales sobre los que se han cimentado. Es así que el capitalismo, por ejemplo, se ha alejado del principio de escuela libre, puesto que ha permitido la intervención del estado en la vida económica y el mantenimiento de “tierras estatales”. El régimen socialista también se vio obligado a renunciar a muchos de sus principios y llegar a aceptar la propiedad privada en unos límites restringidos hasta que finalmente se derrumbó, de forma que hoy en día los estados que antes integraban la Unión Soviética se dirigen hacia un régimen de mercado.



Notas:

[1] Al-Fanyarî, Dr. Muhammad Shaûqî, La escuela económica en el Islam, p. 279, primera edic., 1980 A.D. - 1406 H.


[2] Ibíd, p. 280.


[3] As-Sadr, Muhammad Baqir, Falsafatuna (nuestra filosofía). Ed. Dar At-Ta‘âruf. Beirut. 12ª edición. 1982, p. 34


[4] As-Sadr, Iqtisaduna, Ibíd. p. 210.


[5] Ibid. P.210.


[6] As-Sadr, Muhammad Baqir, Falsafatuna. Ed. Dar At-Ta‘âruf. Beirut. 12ª edición. 1982, p. 39.


[7] As-Sadr, Iqtisaduna, Ibíd. p. 280.

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